domingo, abril 21, 2024
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Deben las selecciones de baloncesto utilizar jugadores nacionalizados

Durante el último campeonato del mundo de baloncesto, hemos podido leer declaraciones sobre la presencia de múltiples jugadores nacionalizados en muchas de las selecciones que han participado en la competición. Un ejemplo, las del turco Hakan Demir, seleccionador de Irán: «Debería prohibirse. Es una decisión que la FIBA puede tomar. Probablemente muchos entrenadores de muchos países se están quejando de la situación. ¿Cómo podemos decir que ésta es una competencia justa? Yo no lo creo. La FIBA puede tomar la decisión de no aceptar más jugadores naturalizados. Que se acabó. Todo el mundo tiene que jugar con jugadores con pasaporte original o que nació en el país al menos». Pep Clarós, seleccionador de Angola, tras la derrota ante la República Dominicana, añadió: “Podemos incorporar a un americano nacionalizado, aquí hay agentes que lo ofrecen, y con él podemos anotar más triples pero no creo que esto sea lo correcto y pienso que la FIBA debería parar esto lo más pronto posible”. A estas declaraciones se unen las declaraciones de Andres Noccioni tras la eliminación de Argentina por Bahamas en el preolímpico de París: «¿Es justo lo que hizo Bahamas de nacionalizar a un jugador que ya había competido por Estados Unidos?», publicaba en X (la red social hasta hace nada conocida como Twitter) el exjugador, añadía, «Esto de fichar a antojo se llama liga de clubes no competencia de selecciones. Y debería corregirse».

Estas declaraciones no son nuevas. Andrés Noccioni ya había declarado antes: “Nunca ficharía a un jugador extranjero….Creo que no se debe permitir. Una cosa si es un importado que viene desde las formativas, desde muy chiquito vive en el país y juega en un equipo. En ese caso es posible, puede ser seleccionable. Pero salir a fichar jugadores, según la necesidad, no. Para eso están los clubes, no las selecciones. Además, comprar jugadores para tu seleccionado no es algo barato. Mejor invertir ese dinero en formativas y es un proceso de seguimiento de jugadores de inferiores que en el futuro puedan participar de nuestros seleccionados”. Estas declaraciones complementan otras realizadas por otros jugadores argentinos como Pablo Prigioni: “Mientras yo esté en la Selección no vamos a nacionalizar jugadores. Ni siquiera va a haber un integrante del staff de otro país. Cuando yo no esté, que tomen la decisión que quieran.” A esa opinión se sumaron otros antiguos jugadores argentinos como Colo Wolkowyski o Hernán Montenegro.

Lorenzo Brown España

Hace más años, en 2016, Loquillo o José María Sanz, cantante, exjugador de baloncesto (jugó con Epi II y con Roger Esteller en el Colegio Alpe y fue compañero de Andrés Jiménez en el Cotonificio de Aito) declaró: “Estoy francamente preocupado. El año pasado mi hijo jugó el Campeonato de España Cadete y el 60% de los jugadores eran extranjeros. No puedo entender que se beque a jugadores a los que se forman para que se vayan. En mi caso patrocino al club Easo con el convencimiento de que estos equipos tienen que salir adelante.”

Para centrar un poco las declaraciones, esta es la lista de los jugadores naturalizados que han participado en el mundial de baloncesto de 2023:

  • Alemania: David Krämer
  • Australia: Matisse Thybullee y Duop Reath
  • Cabo Verde: Shane da Rosa
  • China: Kyle Anderson
  • Egipto: Patrick Gardner
  • Filipinas: Jordan Clarkson, Jamie Malonzo, Christian Jaymar Perez, Dwight Ramos y Ariel John Litang Edu.
  • Francia: Billy Yakuba Ouattara
  • Grecia: Thomas Walkup
  • Italia: Mouhamet Diouf
  • Jordania: Rondae Hollis-Jefferson
  • Líbano: Omari Spellman y Hayk Gyokchyan
  • México: Daniel Amigo, Paul Stoll y Orlando Méndez-Valdez
  • Nueva Zelanda: Jordan Ngatai e Isaac Fotu
  • Dominicana: Karl-Anthony Towns Cruz, Antonio Peña, LJ Figueroa y Lester Quiñones
  • Sudán del Sur (completó su independencia en 2011 y existen ciertos vacíos): Nuni Omot, Carlik Jones, Marial Shayok y Sunday Dech
  • Angola: José Dimitri Maconda
  • Costa de Marfil: Bazoumana Koné, Amadou Sidibé, Patrick Tapé, Vanessa Fofana, Nisre Zouzoua y Jean-Philippe Dally
  • Eslovenia: Mike Tobey
  • Finlandia: Alex Murphy y Jacob Grandison
  • Georgia: Thaddus McFadden y Alexander Mamukelashvili
  • Japón: Josh Hawkinson
  • Montenegro: Kendrick Perry, Nikola Vučević y Dino Radončić
  • Puerto Rico (territorio dependiente de la nación soberana de EE.UU.): John Holland, Isaiah Piñeiro, George Conditt, Tremont Waters, Jordan Howard, Stephen Thompson, Aleem Ford, Justin Reyes, Ismael Romero, Christopher Ortiz y Ethan Thompson
  • Serbia: Nikola Jović

En resumen, un enorme número de jugadores nacionalizados o naturalizados y, que, en muchos casos, son las grandes estrellas de sus equipos: Jordan Clarkson en Filipinas, Hollis-Jefferson en Jordania, Karl-Anthony Towns en República Dominicana. En otros países, como Eslovenia o Serbia, países con amplia trayectoria baloncestística, aparecen algunos. Es un dato que merece resaltarse ya que siempre han sido países que hasta hace nada, completaban sus selecciones con jugadores nacionales (Jović aunque es de origen serbio, nació en Inglaterra). A esta lista, se le podría añadir a Paolo Banchero, que ha jugado con la selección de Estados Unidos y poco antes de empezar el mundial, había dicho que lo haría con Italia, de donde son sus padres.

Karl Anthony Towns Republica Dominicana

El tema no es nuevo, desde hace muchos años, hay muchas selecciones que han tenido en sus filas a jugadores nacionalizados. Por centrarme solo en España, la lista es larga: Luyk, Brabender, De la Cruz, Sibilio, Mirotic, Mike Smith, Sibilio, Ibaka, Lorenzo Brown o Jonnhy Rogers. Es cierto que las circunstancias de cada uno de ellos son muy distintas, desde los que nunca han jugado en España hasta los que han llegado muy jóvenes y han elegido España como su selección tras llevar años jugando en el país. También hay enormes diferencias entre los que se han integrado en España, han decidido que España es su país y que han hecho su vida aquí y los que simplemente han aprovechado las facilidades para aumentar su currículo y optar a tener más trofeos en sus vitrinas. También en su implicación y compromiso han existido notables diferencias, desde los que han hecho de la selección nacional un símbolo y han acudido siempre que los han llamado hasta los que han utilizado a la selección y solo han acudido cuando a ellos les ha convenido y ha sido útil para sus intereses.

Aquí es donde, desde mi punto de vista, está el problema principal. ¿Qué es lo que se pretende que sea la selección nacional de un país?:

  1. ¿Un equipo que se forme para llegar lo más arriba posible en una competición sin tener en cuenta la identidad ni procedencia de los jugadores?
  2. ¿Un equipo que representa a una nación y que demuestre al nivel real de los jugadores nacidos en ese país?

Sin duda las respuestas a estas preguntas son las que deben determinar el perfil de los integrantes de la convocatoria de la selección.

Puedo seguir con las preguntas:

  1. ¿Son los mismos los objetivos de la selección de un país que la de los diferentes equipos que juegan en la liga de ese país?
  2. ¿Queremos un equipo que gane o un equipo que nos represente?
  3. ¿Qué futuro le espera a los jugadores nacionales ante la llegada de tantos foráneos?

Empezando por las tres últimas. Como dijo Loquillo en la entrevista que menciono, da que pensar que, en las convocatorias de las selecciones nacionales de 2023, desde la sub15 hasta la sub20, encontramos lo siguiente:

  • Jugadores no nacidos en España: Gildas Giménez; Daniel Balde, Ian Platteeuw, Cheikh Tidiane, Saba Merebashvili
  • Jugadores nacidos en España pero que juegan en Estados Unidos: Pablo Tamba, Owen Aquino, Izán Almansa, Baba Bartolomé, Rubén Salazar

Si se consulta la academia de iniciación masculina de la Federación Española de Baloncesto, la lista es muy larga.

En este caso, para la primera lista, aunque no hayan nacido en España, al estar formados en España, probablemente sí, sean jugadores que sientan los colores de sus equipos y que, en gran mayoría, se identifique con la selección española y, que llegado el momento, elijan España como el país con el que quieren jugar. Para la segunda lista, habrá que ver el compromiso real de los jugadores. Es evidente que en las selecciones inferiores acuden siempre. Conforme se profesionalicen habrá que conocer cuáles serán sus intereses. Si el compromiso es firme, como ha sido en los casos de los hermanos Gasol, Ricky Rubio, Dirk Nowitzky, Detlef Schrempf, Uwe Blab, Tony Parker, Boris Diaw, Manu Ginobili o George Gloukhov (por citar jugadores de diferentes épocas) será un gran acicate para el baloncesto nacional.

Siguiendo con la respuesta a las preguntas. Sin duda para los jugadores nacidos en España, la competencia con estos jugadores “importados” de otros países es buena y los obliga a esforzarse y mejorar día a día. Pero también es frustrante porque ven como jugadores foráneos ocupan puestos en equipos y selecciones nacionales. Además, es evidente que los jugadores que llegan lo hacen porque son firmes promesas y jugadores con gran calidad.

Y llego a la respuesta a la pregunta, desde mi punto de vista, más importante: ganar o perder. Yo pienso que en las categorías inferiores la prioridad debe ser la formación, más allá de que se ganen o pierdan los campeonatos. Las categorías inferiores, desde mi punto de vista, son el nexo de unión de las ciudades con los equipos y donde está el germen de la simbiosis entre una ciudad y el equipo que la representa. Sin embargo, cuando se habla de equipos profesionales, actualmente, estoy convencido de que los aficionados o abonados lo que realmente quieren es que ese equipo gane, que tenga los mejores jugadores posibles – sea cual sea su procedencia – y que llegue lo más alto posible en las competiciones en las que participa. Sí, es bueno y deseable que haya algún jugador que sea representativo de la ciudad de la cantera o que se pueda identificar con la grada y que ejerza de símbolo, pero no tiene por qué estar formado en ese club. No me gusta, prefería lo que ocurría hace pocos años, donde todos los equipos tenían una serie de jugadores formados en su propia cantera y que, para mi, hacían a ese equipo más atractivo para los canteranos o seguidores. No se si la globalización de la NBA ha influido en esta nueva visión de los seguidores, si la dinámica existente en los deportes, donde solo vale ser número uno y el número tres un perdedor, también, pero no me convence. Y también pienso que los objetivos de una selección no son los mismos que los de un equipo de club.

Una vez contestadas las tres últimas preguntas, voy a hacerlo con las dos primeras, las referentes a las selecciones nacionales. Empezando por la segunda, pienso que una selección nacional debe ser la representación de los jugadores de un país, que participen en ella los jugadores que sientan esos colores y ese escudo – y aquí hago un inciso, sin obligar a nadie a que vaya -. ¿Se pueden integrar nacionalizados o naturalizados? Sí, siempre y cuando esos naturalizados hayan demostrado un espíritu de integración con la nación a la que representan. En España, sin duda alguna, este caso lo representan De la Cruz, Brabender, Luyk o Mike Smith. No creo que deban integrarse en una selección aquellos jugadores que se limitan a ser mercenarios y que participar en una selección solo representa un paso en su carrera. Por poner un ejemplo, me ha encantado la decisión de Turquía sobre sancionar a Shane Larkin o Scottie Wilbekin por negarse a jugar con su selección.

Shane Larkin Turquía

En cuanto a la primera, pienso que los objetivos de una selección nacional deben ser dos. El primero intentar popularizar el deporte al que representan, lograr captar el mayor número de practicantes, aficionados, seguidores o patrocinadores. Y el segundo, conseguir que esos mismos practicantes, aficionados, seguidores o patrocinadores se identifiquen con la selección. Para que esa simbiosis tenga lugar creo que no es necesario ganar a cualquier precio. Ganar es importante, muy importante, pero hay otros factores que influyen como el esfuerzo, la dedicación, el compañerismo o la integración. Por poner un ejemplo: ¿Los aficionados se identifican más con Lorenzo Brown o con Juan Núñez? Yo creo, que, aunque el resultado haya sido peor, con Juan Núñez sin duda alguna.

Para finalizar ¿Por qué se ha llegado a esta situación? ¿Qué dice el reglamento? Como organismo rector del baloncesto, la FIBA es responsable de mantener e implementar las reglas que determinan si un jugador de baloncesto es elegible para representar a un país en particular en competiciones internacionales oficialmente reconocidas. Cualquier jugador con la nacionalidad legal del país que busca representar es generalmente elegible para jugar para el equipo nacional de ese país, pero FIBA proporciona disposiciones específicas para jugadores que han adquirido su nacionalidad legal, doble ciudadanía y jugadores que representan a miembros de FIBA que son dependencias de otro país.

Las reglas de elegibilidad impuestas por FIBA a los jugadores de selecciones nacionales se aplican tanto a hombres como a mujeres. Un jugador que busca representar a un país debe tener la nacionalidad legal de ese país.

Los jugadores nacidos en el extranjero con conexión de línea de sangre con el país que quieren representar deben demostrar su nacionalidad legal a través de un pasaporte obtenido antes de cumplir los 16 años. Los jugadores que obtuvieron su pasaporte después aún pueden jugar, pero la FIBA los consideraría como jugadores «naturalizados». que como local. FIBA permite que un jugador naturalizado esté en la lista de un equipo nacional por juego”

Desde luego, lo que es inadmisible es un caso como el de Bahamas, que cuenta con multitud de jugadores nacidos en Estados Unidos, Eric Gordon, jugadores de Phoenix Suns de la NBA; Buddy Hield, de Indiana Pacers de la NBA; y Travis Munning, del Pau Orthez francés Charlotte Hornets, y que además uno de ellos, Eric Gordon, ya había sido internacional con su país de origen. No conformes con eso quieren incorporar a otro más, Klay Thompson de Golden State Warrios, también de la NBA y que ya se ha manifestado favorable a esa incorporación.

A mi me gusta ver jugadores realmente comprometidos con la selección o el equipo al que representan y creo que eso son los que crean aficiones duraderas y los que consiguen que nos enamoremos de este juego. Aunque quizá sea la memoria de un joven viejo airado.

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