El FC Barcelona afronta un verano decisivo en la configuración de su plantilla de cara a la temporada 2026/27, con Xavi Pascual como gran arquitecto del nuevo proyecto azulgrana. Sobre la mesa hay una posible revolución profunda, con hasta siete u ocho jugadores que terminan contrato o cuya continuidad está muy discutida, especialmente en el juego interior. El contexto económico también aprieta: la salida de varios nombres importantes permitiría liberar una cantidad muy elevada de salario, clave para fichar el talento que reclama el técnico.
Barça, quién sigue y quién no
Del supuesto quinteto titular actual, de esas cinco piezas, hay al menos dos jugadores que difícilmente seguirán más allá de 2026. Se comenta que Tomas Satoransky tiene contrato hasta 2026 y que encajaría mejor como base suplente que como líder absoluto del proyecto, mientras que otros exteriores generan más dudas en función de rol, edad e impacto. La lógica es clara: si el Barça quiere dar un salto competitivo real en Euroliga, no puede seguir dependiendo de un bloque que ya ha tocado techo varias veces.
En la segunda unidad aparecen nombres como Juan Núñez, con contrato hasta 2027 y visto como apuesta de futuro, o jugadores exteriores y aleros bien valorados por edad y proyección. Sin embargo, la discusión se endurece especialmente con los interiores que acaban contrato en 2026, donde se plantea si merece la pena renovar a alguien o hacer borrón y cuenta nueva. La sensación es que Pascual quiere una rotación más amplia, con más calidad y menos “parches” de fondo de banquillo.
Juego interior nuevo
Todo apunta a que no va a seguir ninguno de los tres pívots, porque han dado ya todo lo que podían dar en el Barça y no encajan en lo que exige Xavi Pascual. Willy Hernangómez y su situación salarial, con lo que cobra, es inviable mantenerlo si no es absolutamente diferencial. Aparece incluso la idea provocadora de que, si quisiera seguir en Barcelona ciudad, tendría casi que “ir a la Penya cobrando poco”, lo que subraya el contraste entre
Nombres como Laprovittola, Cole o Fall aparecen en las quinielas de salida, algunos incluso con destino posible en otros equipos ACB como Joventut. Solo se salva Juani Marcos, jugador con buena proyección y momentos sólidos en Euroliga, quien podría encontrar un hueco como otro manejador de balón al lado de otro base. A partir de aquí, el Barça puede llegar a cambiar ocho fichas de una plantilla de 14–15 jugadores, algo poco habitual en un club de este nivel.
En definitiva, el Barça 26/27 se presenta como una oportunidad histórica para redefinir el proyecto. Con Xavi Pascual al timón, la plantilla en el aire y un margen de maniobra económico que se puede abrir si se toman decisiones valientes, el club tiene la ocasión de dejar estos últimos años y construir un equipo que realmente pelee por todo. Si no lo hace, el verano 26/27 quedará registrado como otro capítulo de limpieza incompleta y oportunidades desaprovechadas.
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