Ben Simmons vuelve a la NBA con un objetivo entre ceja y ceja: demostrar que aún puede ser un jugador relevante. El base australiano ha firmado por los Sacramento Kings un contrato de un año y 3,5 millones de dólares, después de pasar toda la temporada fuera de las pistas mientras trabajaba en su recuperación física. Para Sacramento, es una apuesta de coste reducido y posible recompensa positiva. Para Simmons, a sus 30 años, representa una oportunidad decisiva para reconstruir una carrera que hace no tanto parecía destinada a marcar una generación. La llegada del ex-número uno del Draft de 2016 provoca interés porque su talento nunca ha sido una discusión. Simmons fue uno de los proyectos más singulares de su época: un base de 2,08 metros, con potencia para atacar el aro, visión para dirigir y versatilidad para defender prácticamente cualquier posición exterior. En su única temporada universitaria en LSU firmó 19,2pts/11,8rebs/4,8asits por partido, cifras que confirman su condición de gran promesa antes de dar el salto a la NBA.
Philadelphia lo eligió con el primer pick del Draft de 2016, aunque una lesión en el pie le obligó a perderse por completo su primera temporada. Su estreno real llegó en 2017-18 y fue inmediato: 15,8pts/8,1rebs/8,2asits por encuentro, números que le valieron el premio al Rookie del Año. Desde aquel momento, Simmons se convirtió en una pieza central del proyecto de los 76ers junto a Joel Embiid. Entre 2018 y 2021, Simmons fue tres veces All-Star, entró en el tercer mejor quinteto de la NBA en 2020 y fue incluido dos veces en el mejor quinteto defensivo. En la temporada 2019-20 lideró la competición en robos con 2,1 por noche, una demostración de su impacto lejos del balón. También terminó segundo en las votaciones para el premio a Mejor Defensor de la temporada en 2021, cuando su capacidad para frenar bases, escoltas y aleros le situaba entre los especialistas más completos de la liga.
Pero su evolución se detuvo poco a poco. Simmons nunca resolvió su gran debilidad: el lanzamiento. En su carrera apenas ha anotado cinco triples, con un 13,9% de acierto desde esa distancia. La falta de amenaza exterior limitó el espacio ofensivo de Philadelphia y quedó particularmente expuesta en los playoffs de 2021. Tras la eliminación ante Atlanta Hawks, su falta de agresividad ofensiva y sus dificultades desde el tiro libre marcaron una ruptura difícil de reparar con la afición y con la organización. El posterior traspaso a Brooklyn Nets, dentro de la operación que llevó a James Harden a Philadelphia, debía ser un reinicio. No lo fue. Los problemas de espalda, las operaciones, la falta de continuidad competitiva y la presión acumulada redujeron su participación y rendimiento. En la temporada 2024-25 disputó 51 partidos entre Brooklyn y Los Angeles Clippers, con promedios globales de 5pts/5,6asits/4,7rebs.
Sacramento no le pide recuperar de inmediato su versión All-Star. El contexto apunta a un rol de base suplente y generador secundario, aportando descanso y una alternativa diferente al rookie Darius Acuff Jr. Simmons puede mejorar la circulación de balón, acelerar las transiciones y encontrar pases que pocos jugadores de su tamaño pueden ejecutar. Si mantiene sus piernas, su defensa al cambio también puede ofrecer al equipo una herramienta útil ante los creadores rivales. La parte negativa es igual de clara. Los Kings deben gestionar con cuidado su salud y construir alineaciones que compensen su ausencia de tiro. Simmons necesita rodearse de tiradores para poder atacar espacios, jugar bloqueos cortos y castigar defensas abiertas en transición. Si no recupera explosividad ni confianza, puede convertirse en una pieza difícil de utilizar en finales apretados, donde las defensas rivales buscarán dejarle solo y enviarlo a la línea de personal.
El video de Ben Simmons de cada verano anotando triples pic.twitter.com/SRgnh1dSiI
— ⏰ Tiempo de Basket (@tiempoD3Basket) August 13, 2026
El fichaje no es una promesa de resurrección, sino una prueba. Sacramento obtiene a un jugador de enorme historial y condiciones físicas por una inversión moderada; Simmons recibe un lugar en el que demostrar que todavía puede aportar sin la obligación de cargar con una franquicia. Su éxito no se medirá solo en puntos: dependerá de su disponibilidad, de su defensa y de que vuelva a jugar con decisión.

