domingo, febrero 1, 2026
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José Manuel Calderón, el ojo de la historia (Parte 1)

Piensa en un momento histórico de la NBA, tu favorito, el más emblemático, el que más te marco. Es más que probable que, alguno de vuestros momentos, tenga un protagonista algo inesperado: José Manuel Calderón.

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Hay veces en las que tan solo se trata de estar en el lugar adecuado y en el momento adecuado. José Manuel Calderón es uno de esos jugadores que, ya sea por suerte o por azar, ha conseguido reunir esas dos premisas en más de una ocasión para citarse con la historia, y ser partícipe de instantes históricos de la NBA.

14 temporadas en la NBA, pasando por 7 franquicias distintas dan para mucho, pero parece que Calde ha sido una especie de elegido con asiento ‘VIP’ para presenciar desde dentro varios momentos que quedaran grabados a fuego en las páginas más sagradas del baloncesto.

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Los 81 puntos de Kobe le dan la bienvenida a la NBA

Se dice que todo jugador tiene en algún momento de su temporada rookie su welcome to the NBA moment, está claro que este fue el de Calderón.

Allá por enero de 2006, un joven Calde pisaba por primera vez el parqué del mítico Staples center (había jugado antes allí, pero contra los Clippers) para medirse a los Lakers, que tras la marcha de Shaq a los Heat, dependían únicamente de Kobe Bryant. La mamba negra llegaba al partido como claro candidato al máximo anotador de la temporada. Tan solo 3 noches atrás, había anotado 51 puntos, y hacía poco más de un mes, 62.

Era evidente que Kobe iba a anotar, pero ese día parecía imposible que la mamba fallase. Los Raptors dominaron durante toda la primera mitad, y el partido se iba al descanso 63 – 49 a favor de los canadienses, Kobe sostuvo a sus Lakers como pudo con 26 puntos al descanso. Pero ese día parecía no seguir la tónica. Las tornas se cambiaron cuando en el tercer cuarto, Kobe siguió levantándose y anotando jugada tras jugada, ante los ojos perplejos de un Jose Calderón, consciente de la situación: “Para mí fue un espectáculo, sabíamos que Kobe iba a anotar, pero cuando me di cuenta, ya llevaba 50 puntos”.

28 puntos en el tercer cuarto y 27 en el último (con remontada incluida) para firmar con el número 81, la segunda máxima anotación en un partido de la NBA.

Víctima de la Linsanity

Esta vez a Calde no le toco ser un mero espectador, sino que fue una de las víctimas directas de la famosa Linsanity.

Temporada 2011-2012, la ciudad de New York se ilusionaba al visualizar posibilidades de éxito tras más de 10 años sin pena ni gloria. Carmelo Anthony, Amar’e Stoudemire, Baron Davies, Tyson Chandler… Los Knicks tenían a sus soldados listos para aspirar a todo en playoffs, tras ser eliminados en primera ronda al año anterior, y estar las 6 anteriores campañas sin saborear la postemporada. Pero como viene siendo habitual, la mala fortuna, esta vez en forma de lesiones, azotó la gran manzana.

Mike D’antoni no tuvo más remedio que tirar de rotaciones, y en el fondo del armario se topó con un joven de 1,91m, llamado Jeremy Lin, original de San Francisco y con descendencia asiática. Lin no fue drafteado y debuto en la NBA con los Golden State Warriors, donde fue cortado y al inicio de la temporada, los Houston Rockets le dieron una oportunidad fugaz, antes de ser cortado en diciembre. Lin recaló en las filas de los Knicks para rellenar la plantilla, y nadie podía augurar lo que les esperaba en la meca del baloncesto.

Lin apenas había superado los 10 minutos de juego por partido hasta entonces, pero aquel 3 de febrero de 2012 una estrella fugaz entraría en la órbita de la NBA. Ante los New Jersey Nets de Deron williams, el Base firmó 25 puntos, 7 asistencias y 5 rebotes en 36 minutos de juego, la locura se apoderaba de Nueva York, acababa de nacer la Linsanity.

Tras esa victoria, Jeremy Lin cogió a unos New York Knicks sin Carmelo Anthony, Baron Davies ni Amar’e Stoudemire y se los subió a las espaldas, cuál soldado romano, para lograr dos actuaciones de libro ante los Utah Jazz y los Wizards, pero a la Linsanity aún le quedaban páginas por escribir.

El 10 de febrero los Lakers de Kobe y Pau visitaban el Maddison Square Garden, y Jeremy Lin vio en esa noche la oportunidad idónea para deslumbrar al mundo entero. Nada más y nada menos que ante su ídolo, Kobe Bryant, Lin registró 38 puntos y 7 asistencias, superando en ambas estadísticas a la mamba negra, que tras el partido afirmaba que aquella había sido Una de las mejores actuaciones nuca vistas en el Maddison, no lo supimos parar”. Lin respaldaría los halagos de Kobe la noche siguiente venciendo a los Timberwolves, y le pondría los remaches finales a su efímera erupción ante los Toronto Raptors, y en especial, ante José Manuel Calderón.

Cuatro días después de dominar a los Lakers, Lin desataría la locura en Toronto, y Calde lo vería en primera fila.

Segundos finales del partido, empate a 87 en el luminoso, y el pequeño de San Francisco, en algo más de dos semanas, se había hecho con los galones para lanzar el tiro decisivo. Lin votaba el balón lentamente ante Calderón, el tiempo se agotaban y a falta de 2 segundos, Jeremy Lin se levantó para ganar el partido desde más allá de la línea de 3 puntos.

Calde no tuvo más remedio que levantar los dos brazos para evitar cometer falta, pero los caprichos de la Linsanity acabaron presenciando un Game winner que quedara marcado en la retina de aquellos más nostálgicos, que al echar la vista atrás, recordaran aquella estrella efímera que una vez se apoderó de la NBA.

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