Monty Williams hace soñar a Phoenix Suns

Cuando en Mayo de 2019 los Phoenix Suns contrataban a Monty Williams, ni el más optimista de la franquicia de Arizona esperaba que en su segunda temporada su equipo iba a estar clasificado para los Playoffs con diez partidos aún por disputarse y pudiendo, además, pelear el primer puesto de la conferencia Oeste para ser el mejor equipo de toda la NBA.

Phoenix Suns y Monty Williams, el tándem perfecto

Es cierto que, cuando Monty llegó a la franquicia, el objetivo de volver a los Playoffs era claro, y más con una estrella en ciernes como es Devin Booker en la plantilla. La franquicia llevaba diez años sin disputar la postemporada y su apuesta por este técnico, que recordemos había pasado como head coach por New Orleans (Hornets y Pelicans), como asistente por Portland, Oklahoma y Philadelphia y que había estado dos años en las oficinas de los Spurs, fue con la idea, precisamente, de cambiar esta dinámica negativa de los últimos años. La verdad es que Monty, a pesar de no tener un grandísimo bagaje dentro de la NBA, era un técnico muy reconocido y que, en su momento, llegó a sonar incluso para el banquillo de los Lakers.

Para poner en contexto, Monty llegó a unos Suns que llevaban casi una década fuera de los Playoffs y que venían de dos temporadas con récords de 19-63 y 21-61 siendo de los peores equipos de toda la liga y últimos en su conferencia. Como podéis ver, aunque ahora veamos factible que estos Suns esten en Playoffs, hay que echar la vista atrás y recordar que hace poco más de dos años eran uno de los peores equipos de la NBA.

Pero todo cambió para los de Arizona con la llegada de Monty Williams a la franquicia y, sobre todo, a partir de la burbuja de Orlando. Los Suns fueron el único equipo capaz de ganar sus 8 partidos de los denominados “seeding games” de Orlando para acabar de definir los puestos de Playoffs. Lamentablemente, y debido al mal récord que tenían al llegar a la burbuja, y a pesar de esta gesta histórica, los de Phoenix tuvieron que ver los Playoffs desde sus casas. Pero, y a pesar de no haberlo conseguido, hay algo que cambió en Orlando para estos Suns y que les ha permitido estar donde están a día de hoy, algo muy importante para cualquier equipo ganador. Su mentalidad.

Y es que la mentalidad ganadora que Monty ha inculcado en la raíces de la franquicia y que se empezó a demostrar en la burbuja, sentó unos precedentes a nivel institución que hacía muchos años que no se veían en el equipo Arizona. Esa esquiva victoria en su interior que les impidió, a pesar de conseguir la perfección en cuanto a resultados, participar en los Playoffs la temporada pasada fue el combustible que han utilizado esta temporada para superarse a sí mismos. Los Phoenix Suns, a pesar de no haberse clasificado para los Playoffs, se habían ganado algo que es muy difícil de conseguir: el respeto de toda la NBA. Y eso, ya era un motivo por el que sentirse orgullosos.

Booker Crowder Phoenix Sunsç

De hecho, Monty, tras acabar el partido contra Dallas, que les daba el 8-0 en Orlando y de, seguramente, no haberse clasificado (dependían de otros resultados), dio uno de los discursos más motivacionales e inspiradores de los últimos tiempos y que sentaron la base de la mentalidad del equipo de este año y de los éxitos que han conseguido. A veces, se suele decir que se aprende más de las derrotas y de los reveses que nos llevamos y, en el caso de estos Suns, no nos queda ninguna duda. Creo que las palabras de Monty aquella noche, marcaron un antes y un después en la franquicia y en la confianza de sus jugadores. Cambiaron una dinámica negativa y perdedora que llevaba instaurada dentro de la franquicia varios años demostrándole a sus jugadores que, a pesar de todo, ellos eran unos ganadores y que la temporada siguiente volverían más fuertes para conseguir su objetivo.

Su discurso fue breve pero con un calado inmenso:

“Ha sido un camino surrealista, ¿verdad? Y ahora vamos a volver al hotel y ver qué pasa pero quiero que sepáis esto antes de que todo pase; esto para mí es terapéutico, estar rodeado de un grupo como este. Os lo digo, os quiero. No me importa lo que pase esta noche. Sé lo que tengo en este grupo. Ha sido increíble estar con todos vosotros. Ver vuestro trabajo, la pelea y ver por lo que habéis pasado en este período. Habéis pasado por mucho, mucho. Es duro jugar como jugáis vosotros cada noche y no tener el respeto que merecéis, ¿sabéis qué? Que lo tenéis. No me importa lo que pase.

Dios sabe que quiero que sigáis teniendo la oportunidad de dejar en shock al mundo, porque eso es lo que hicisteis. Nadie creía que podríais y que seríamos el equipo que somos pero tenéis que saber que esto es especial. No me importa lo que pase pero no podéis dejar que la gente os quite eso. Os ganasteis el respeto de la NBA, ahora, tenemos que seguir construyendo sobre ello en este fin de semana o cuando sea, eso no podemos controlarlo, solo podemos fijarnos en lo que podemos controlar. ¿Lo entendéis? Vosotros tenéis que querer ser el equipo que sepa controlar su destino, y ese es el siguiente paso. Os quiero chicos».

Visto esto, la franquicia decidió “poner toda la carne en el asador” y mejorar el equipo, rodeando a Devin Booker de una estrella contrastada como es Chris Paul y de grandes complementos como Jae Crowder o Torrey Craig. Los de Phoenix hicieron un All-In para esta temporada asumiendo un contrato como el de Paul y moviendo piezas en el equipo para mejorar el quinteto y la rotación. Y, evidentemente, gran parte del éxito de esta temporada se debe a estos movimientos pero, no podemos olvidarnos de que todo esto viene a raíz de la temporada pasada y del cambio de mentalidad de estos Suns, y, esto, sin duda, el bueno de Monty es el principal “culpable”, porque consiguió algo que va mucho más allá de ser un buen entrenador o conseguir más o menos victorias. Lo que consiguió es cambiar la mentalidad perdedora de una franquicia, convencer a sus jugadores de que juntos podrían hacer grandes cosas y, sobre todo, poner a Phoenix en el centro de todas las miradas de la liga y empezar así, por fin, a ser una franquicia respetada por los demás equipos. Y todo esto, es, en gran parte, mérito suyo.

Porque él sabe, mejor que nadie, lo que es reponerse ante las adversidades. En 2016 su mujer falleció en un trágico accidente, lo que le llevó a abandonar su puesto como entrenador asistente en Oklahoma para irse a San Antonio para estar con sus hijos. Tras dos años sin entrenar, volvió a la liga como asistente en los Sixers para, más adelante, acabar en Phoenix, de nuevo como Head Coach de una franquicia NBA. Y es que Monty ha tenido que recorrer un largo camino para llegar a tener esta oportunidad pero, si de algo le han servido todas estas experiencias vividas ha sido para ser quien es hoy en día.

Para mí, es el gran candidato para ser seleccionado como técnico del año en la NBA después de la excelente temporada que ha cuajado al frente de estos Suns. Creo que este galardón es el premio a un hombre que, hace apenas dos años, llegaba a una de las peores franquicias de la liga y que, a día de hoy, y a falta de diez partidos aún por disputar, ha conseguido llevarla a los Playoffs, más de una década después, cambiando por completo la mentalidad y la confianza de sus jugadores y consiguiendo algo que muy pocos han logrado a lo largo de toda la historia de la liga: colocar a Phoenix en el centro del mapa baloncestístico mundial.

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