The Pure Shooters Club

En sus últimos días como jugador, Steve Kerr, vivía una de las etapas más amargas de su carrera en el plano estrictamente deportivo. Kerr había quedado relegado a un rol marginal dentro de la rotación de San Antonio Spurs que estaban inmersos en las finales de la conferencia oeste, ante unos combativos Dallas Mavericks. El sexto partido de la serie era de capital importancia para ambos equipos. Para los Mavs era un cara o cruz, o ganaban o se quedaban fuera de los playoffs. Para los Spurs la victoria suponía el pase directo a la final y evitar tener que jugar un dramático séptimo encuentro ante sus aficionados.

Steve Kerr, un lanzador de la vieja escuela

Llegando al final del tercer cuarto, las cosas no pintaban bien para los hombres de Popovich. Los Mavs ganaban por 15 puntos de diferencia, y Tim Duncan recibía continuas dobles marcas, que sus compañeros no estaban aprovechando. Los primeros errores crearon dudas que facilitaban la labor de los Mavs en el sistema de ayudas. Ante esa tesitura, Popovich miró a su banquillo y optó por tomar una medida desesperada. Ordenó a Steve Kerr que solicitara el cambio. En condiciones normales hubiera sido visto como una solución lógica, pero hasta aquel momento, Kerr había disputado tan sólo 13 minutos a lo largo de los playoffs. Sólo había intervenido en cinco de los 17 encuentros que habían jugado los Spurs en las eliminatorias por el título.

Sin haber disputado un sólo segundo en aquel encuentro, saltó a la cancha a finales del tercer cuarto. No tardaría mucho tiempo en embocar su primer lanzamiento desde más allá de la línea de 3 puntos. Un balón doblado hacia el exterior, una buena circulación de balón y un tiro abierto para el líder histórico de porcentaje de triples. Un simple acierto bastó para cambiar el guion del partido. Las dobles defensas se veían ahora amenazadas por un peligro real y tangible. Las dudas en los defensores de los Mavs empezaron a surgir ¿Hasta qué punto debían flotar y permitir el tiro o hasta que punto debían permitir el uno contra uno en el poste bajo?

Las recuperaciones defensivas se vieron en la obligación de ser más agresivas con Kerr apostado detrás de la línea. Esto permitió ensanchar más el campo. Las rotaciones defensivas de Dallas eran cada vez más largas, y la buena circulación de balón de San Antonio hizo el resto. Manu Ginobili y Stephen Jackson encontraron posiciones más cómodas para lanzar sin oposición aumentando las probabilidades de éxito. Poco a poco los Spurs fueron recortando la diferencia. Dos asistencias de Kerr habilitando a Jackson y a Manu para sendos triples dejaron a San Antonio al borde de la remontada (71-68). Fue entonces cuando volvió a cobrar protagonismo la personalidad del tirador. Kerr anotó 3 triples consecutivos para un parcial de 0-11 que acabó de romper el partido. A falta de 4 minutos, Popovich sentó al base nacido en Líbano con el partido ya decidido.

En Estados Unidos suelen denominar como estar ‘in the zone’ al estado de trance en el que entra un jugador que durante un periodo corto de tiempo se muestra infalible de cara al aro. Sin embargo este fenómeno no es aplicable a Steve Kerr que pertenece a una raza especial, la del tirador puro, una raza de la que también son miembros grandes tiradores como Ray Allen, Reggie Miller, Chris Mullin o Klay Thompson entre muchos otros.

Contrariamente a lo que se piensa el Pure Shooters Club es un club exclusivo, no cualquiera puede ser miembro. Un jugador con entrenamiento puede aprender a lanzar con mayor acierto, pero eso no te convierte en un tirador. Lo que diferencia a los tiradores puros de otros jugadores de alto volumen de lanzamiento es su mentalidad. Jugadores como James Harden o Antoine Walker por poner dos ejemplos de distintas épocas, nunca podrán ser considerados tiradores puros a pesar de registrar un alto número de lanzamientos exteriores.

Los tiradores puros son una raza aparte, de la que todo su cuerpo: pies, rodillas, codos y hombros siempre están equilibrados a la hora de efectuar un lanzamiento, no importa la situación. Es algo tan automatizado que va más allá de la simple práctica o entrenamiento. Lo tienen tan interiorizado que son capaces de mostrar una ejecución perfecta de sus lanzamientos de una forma consistente durante mucho tiempo, a diferencia del tirador ocasional, que suele descomponerse y mostrarse irregular en su mecánica cuando tiene que ejecutar un alto volumen de lanzamientos.

El tirador puro no piensa en anotar sus tiros, piensa en anotarlos con un desarrollo perfecto de su mecánica de tiro, porque eso precisamente es lo que hará que tenga un mayor índice de acierto. El tirador no piensa en lanzar el próximo tiro, el tirador piensa en anotar el próximo tiro, sin importar lo que hayan sucedido con las lanzamientos precedentes, eso no alterará su determinación. Los tiradores ocasionales no tienen esa mentalidad, ellos piensan que necesitan lanzar muchos tiros para anotar algunos, el tirador piensa que los va a anotar todos. Son capaces de mantener esa habilidad incluso si no juegan apenas, o incluso mucho tiempo después de abandonar sus carreras.

La ciencia y la informática hoy en día nos proporcionan herramientas para enseñar una mecánica de tiro eficaz que los jugadores puedan asimilar, pero no pueden inducir en un jugador cualquiera la mentalidad de un tirador. Se tiene o no se tiene, es algo innato, un don. Un tirador puro no suele tomar malos tiros, si renuncia a un buen tiro es para tomar un tiro mejor. Conoce y reconoce las zonas en las que es más eficiente y las intenta explotar.

Un tirador puro es tenido en consideración de tal manera que condiciona los partidos. Si Steve Kerr estaba apostado en una zona del campo más allá de la línea, su defensor estaba con él, viéndose forzado a no realizar ayudas o no intentar cortar líneas de pase. Si Jason Kapono estaba a 6, a 7 o a 8 metros del aro, su defensor estaba allí. Incluso en transición, si Klay Thompson está detrás de la línea, su defensor tiene la obligación de estar con él, porque es el tipo al que no puedes dejar abierto. Y esto es siempre así, incluso aunque haya fallado sus lanzamientos anteriores porque todo el mundo espera que anote el próximo.

Steve Kerr había estado sentado durante todo un año en el banquillo de los Spurs. Un tirador puro que no juega durante mucho tiempo tiene un presión extra que no soportan otros jugadores de diferentes características. Incluso si solo juega un minuto y sólo realiza un lanzamiento, todos esperan que lo convierta porque ese es su principal cometido. Si no lo hace, un partido de un minuto es considerado como un mal partido.

Aquel 29 de Mayo de 2003, Steve Kerr justificó porque estaba en la plantilla de los Spurs por derecho propio, justificó porque había jugado en la NBA durante 15 años y había participado en la consecución de 5 campeonatos, con mayor o menor protagonismo. No cualquiera en esas condiciones puede salir a jugar un partido de la máxima exigencia y estar mentalmente preparado, sólo está al alcance de los miembros del Pure Shooters Club.

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Aficionado al baloncesto y al deporte en general

En 'Tiempo de Basket' desde 05.04.2021

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