Alcindor vs Hayes, duelo de titanes

Durante su periplo en UCLA, si hubo algún jugador que estuvo cerca de amenazar el dominio de Lew Alcindor no fue otro que Elvin Hayes. El jugador de la universidad de Houston era una de las estrellas universitarias que vio eclipsada su figura por la irrupción de Alcindor. Hayes fue capaz de conducir a su universidad, los Cougars de Houston, hasta la Final Four en dos ocasiones. En ambas fueron apeados en las semifinales por UCLA.

Lew Alcindor vs Elvin Hayes, historia de una rivalidad

En 1967 UCLA y Houston se enfrentaban en una de las semifinales al haberse clasificado para la Final Four de un modo diferente. Mientras UCLA llegaba invicta tras haber ganado todos sus partidos con autoridad, Houston llegaba tras haber recibido un buen susto de la modesta New Mexico State (59-58) en el partido que abría para los Cougars el torneo de la NCAA. Alcindor y Hayes llegaban con la vitola de ser los dos mejores jugadores interiores del país. Alcindor en su primer año de competición (recordemos que por aquel entonces los jugadores freshman no podían competir en torneo oficial y sólo se enfrentaban contra otros jugadores freshman de otros centros en partidos oficiosos) había promediado 29 pts y 15 reb y había llevado a UCLA a la victoria en los 28 encuentros disputados hasta la fecha. Lo más llamativo de este hecho era que UCLA había llegado invicta a la cita con 4 jugadores sophomores y uno en edad junior. Elvin Hayes jugador junior, venía promediando 27,2 pts y 16,9 reb colocando a Houston como uno de los mejores equipos del país. Era el primer enfrentamiento entre ambos jugadores y la expectación era máxima en el Freedom Hall de Louisville (Kentucky) con capacidad para más de 18.000 espectadores.

John Wooden llegaba preocupado por el estado de salud de uno de sus jugadores importantes, Lucious Allen. Otra de las preocupaciones de Wooden era la debilidad reboteadora del frontcourt de su equipo. A pesar de contar con la presencia de Alcindor, en el encuentro del Elite Eight contra los Pacific Tigers fueron superados ampliamente en el rebote (35-50). La cómoda victoria y el gran encuentro de Alcindor (38 pts y 14 reb) amortiguó tal carencia. El potencial de Houston dentro de la zona era superior, su trío de jugadores interiores, Melvin Bell, Don Kruse y el propio Hayes supondría un gran problema para UCLA si no lograban proteger el rebote defensivo. Houston había cogido más de 10 rebotes de media más que sus rivales en los tres encuentros precedentes del torneo. Jerry Norman, entrenador asistente de Wooden ya avisaba del peligro de Houston:

“Houston tiene una plantilla con el potencial para derrotarnos si tienen una buena noche. Somos un equipo mucho más bajo e inexperto”

Al igual que cualquier rival de UCLA, se esperaban dobles y triples defensas contra Alcindor aparte de las clásicas defensas zonales. Elvin Hayes en los días previos declaró que estaba bastante seguro de dominar a Alcindor en las dos zonas. ‘Me lanzaré sobre él y pasaré por encima’ afirmaba ‘Big E’. La respuesta de Alcindor no podía resultar más flemática. ‘No creo que haya dicho eso. Es un chico muy agradable’. No faltaba ningún ingrediente para el choque más esperado en muchos años.

El entrenador de Houston, Guy Lewis, preparó una zona 1-3-1 para intentar dificultar las líneas de pase a Kareem. UCLA se empleaba en defensa con su clásica defensa hombre a hombre que John Wooden usaba a perpetuidad. Alcindor empezó el partido intimidando a Hayes con un tapón. El jugador de Houston se puso nervioso y se precipitó en algunas de las jugadas posteriores lanzando en malas posiciones ante la intimidación de Alcindor. El pívot de UCLA no encontraba posiciones de tiro ante la defensa cerrada de Houston, pero no se desesperó y encontró siempre al compañero mejor colocado. Houston apostó por dejar sin vigilancia a Lynn Schackleford (que años más tarde sería comentarista de los Lakers junto a Chick Hearn) para cerrase sobre Alcindor, pero éste empezó a anotar un tiro tras otro ante la inexistente oposición. Houston cambió a una zona 2-1-2, y Alcindor empezó a entrar en juego. El resto lo hizo la defensa presionante de UCLA que provocó 7 pérdidas de Houston hasta el descanso (39-28).

Lew Alcindor John Wooden UCLA

La segunda parte siguió por los mismos derroteros, con UCLA gestionando ventajas superiores a los 10 puntos. Con todo perdido Elvin Hayes se lanzó a la desesperada a protagonizar todos los ataques de Houston, pero la presencia de Alcindor provocó que tuviera que buscar sus opciones en zonas más alejadas del aro donde el pívot de UCLA no le persiguiera. Los hombres de John Wooden se impusieron 73-58. Las estadísticas finales del duelo dicen que Elvin Hayes (25 pts, 24 reb) tuvo mayores registros en puntos y en rebotes que Lew Alcindor (19 pts, 20 reb), pero son números muy engañosos si se toman por separado. La intimidación de Alcindor hizo que Hayes fallara 19 de sus 31 lanzamientos, incluidos 4 tapones recibidos. El pívot neoyorquino más orientado a practicar un juego de equipo, no forzó sus tiros cuando la defensa de Houston se cerraba sobre él y dobló el balón con muy buen criterio. De su generosidad se aprovechó Lynn Shackleford que realizó el mejor partido de su carrera con 23 puntos (11/19). También cargó de faltas al juego interior de los Cougars (Hayes y Bell acabaron el partido con 4). La mayoría de los puntos conseguidos por Hayes esa noche fueron de tiros lejanos. Fuera de las frías estadísticas, la sensación que había dejado el partido fue la de una clara superioridad de Alcindor sobre Hayes.

UCLA derrotó la noche siguiente al underdog de la competición, Dayton por 79-64 con 20 puntos y 18 rebotes de Alcindor. Hayes no se tomó con deportividad la derrota y quiso poner a salvo su honor al mismo tiempo que lanzaba un dardo a sus compañeros. El pívot de Houston jugó a la baza de ‘las estadísticas viven para siempre pero el recuerdo de los partidos se desvanece con el tiempo’.

“Yo he sido el ganador en el duelo individual, si mis compañeros hubieran jugado mejor, podríamos haber ganado. Se arrugaron, no sé porque, pero no salieron a jugar. Les derrotaremos el año que viene”

Curiosamente Hayes pasó unas horas más tarde por la habitación de Alcindor como si nada hubiera pasado. Ambos se conocían del año anterior cuando los Cougars jugaron el torneo regional en Los Angeles. Alcindor hizo de anfitrión y le enseñó la ciudad. Cuando fue preguntado sobre que habían hablado, Hayes respondió ‘exclusivamente de baloncesto’. Comentó que le había dado unos consejos del tipo que hiciera pesas y trabajara su cuerpo. También fue preguntado por las declaraciones que había realizado acerca de Alcindor antes y después de partido. Hayes negó todo diciendo que fueron palabras sacadas de contexto, pero hubo más de una docena de periodistas que fueron testigo de aquellas palabras, entre ellos Charles Maher.

Cuando Alcindor recibió el Player of the Year Award, Hayes declaró lo siguiente:

“Alcindor no es tan bueno como están diciendo. Ni en ataque ni en defensa. Le han valorado por encima de su verdadero nivel. Todavía tiene mucho que mejorar. Me irrita que esté consiguiendo tanta publicidad porque no es verdad lo que dicen de él”.

Aquel comportamiento lleno de hipocresía e inconstante fue el detonante del deterioro de la relación entre ambos, que se tornó en una rivalidad deportiva y personal.

Al comienzo del siguiente curso UCLA y Houston volvían a figurar entre las favoritas para llevarse el título. Sus dos estrellas eran dos de los atractivos principales allá donde fueran sus respectivos equipos. Ambas escuadras empezaron la temporada derrotando a todos y cada uno de sus rivales hasta llegar a una de las fechas que marcó el curso de la historia de la NCAA y como la competición universitaria fue percibida desde entonces. El 20 de enero de 1968 estaba programado el choque entre el nº1 del país UCLA y el nº2 Houston en el Astrodome de Houston. Las entradas para este partido se agotaron semanas antes del día del partido. Llegaron solicitudes desde México, Chicago y San Francisco. ‘Si nos hubieran dejado, habríamos vendido más de 75.000 entradas’, decía uno de los encargados de la taquilla del pabellón tejano. Una de las teorías más aceptadas es que utilizar el Astrodome como recinto para albergar aquel partido fue una idea de Guy Lewis, entrenador de Houston, quien junto al director de deportes de la universidad de Houston convencieron al propietario del pabellón y a Eddie Einhorn, uno de los impulsores de que el partido fuera retransmitido para todo el país.

La asistencia de público ascendería a la cantidad de 52.963 espectadores para ver un partido universitario, una cifra nunca antes alcanzada en todo el mundo para presenciar un partido de baloncesto. El interés despertado no se circunscribió al ámbito universitario o al estado de Texas. El partido iba a ser emitido para todo el país y ofrecido para más de 150 estaciones de televisión de 49 estados. Ambos equipos habían ganado sus 17 partidos, en el caso de UCLA se sumaban a los 30 encuentros que llevaban acumulados desde la temporada ‘perfecta’ del curso anterior. Houston llevaba encadenadas 48 victorias como local. Una de las dos rachas se vería cortada en aquel partido, pero el centro de atención se focalizaba en el duelo ‘Big E’-Alcindor. El partido recibió el apelativo de ‘The game of the century’.

Ocho días antes del duelo ante Houston, en un partido que enfrentaba a UCLA con CAL (California University) en una acción desafortunada, Tom Henderson (Cal) metió el dedo en el ojo de Alcindor causándole una ‘abrasión superficial del globo ocular’. ‘Era como si hubieran frotado el ojo con un papel de lija’ aseguraba John Wooden. Alcindor causó baja en el siguiente contra Stanford. La misma mañana del partido, Alcindor fue reexaminado para comprobar la evolución de su problema ocular. El doctor volvió a confirmar su primer diagnóstico ‘abrasión ocular’. La participación de Alcindor para el partido estaba en el aire.

Tras las polémicas declaraciones del año anterior cuando Hayes no quiso reconocer los méritos contraídos por Alcindor para ser elegido el mejor jugador del año, y por su derrota en la Final Four flotaba en el ambiente un aire de revancha. Elvin Hayes, que llegaba al encuentro con unas medias de 32,5 pts y 16,4 reb, trató de quitar hierro al asunto con unas conciliadoras declaraciones. ‘Es uno de los mejores jugadores que ha pisado una cancha de baloncesto. No me puedo considerar mejor que él si mi equipo no gana’. Respecto a su lesión ocular, añadió ‘Espero que se recupere bien y pueda jugar contra nosotros. Es un chico muy agradable’. También juzgó la temporada de su rival. ‘Este año ha mejorado mucho su salto, y también se ha hecho más fuerte’. Alcindor por su parte, no quiso hacer ninguna declaración sobre la rivalidad entre ambos y se centró en aspectos del partido.

Sin embargo las amistosas declaraciones de Hayes escondían el ferviente deseo de demostrar a todo el país lo bueno que era. Era un persona muy orgullosa y estaba inmerso en una misión para restituir su honor, o eso es al menos lo que pensaba para sí mismo.

La salida de los jugadores al pabellón vino acompañado de tremendo estruendo por parte de un público entregado. Los allí presentes recibieron a los dos equipos como si los contendientes fueran Muhammad Ali y Joe Frazier. Durante la rueda de calentamiento, Alcindor que salió vestido de corto para probarse se acercó para charlar con el doctor Christiansen de la clínica Jules Stein, que había viajado expresamente para supervisar al pívot de UCLA. Christiansen le comentó a John Wooden que Alcindor padecía de doble visión vertical, desaconsejó su participación el partido porque su visión estaba bastante afectada, pero aclaró también que no corría ningún riesgo. Wooden se encontraba con un dilema, por una parte sabía que sin su jugador estrella tendría muy pocas posibilidades de vencer a Houston. Un jugador como Alcindor al 50% era mejor que no contar con él, sabiendo que no arriesgaría su salud. Uno de los mantras de la filosofía de Wooden era ‘el equipo por encima del individuo’, pero por otro lado estaba el hecho de que Alcindor no era un individuo cualquiera, tampoco era un jugador más para Wooden. Así que se acercó a su pupilo y le dijo:

“El médico ha dicho que no puedes ver bien y que te molestará durante todo el partido. Este partido va a ser visto por mucha gente y televisado para todo el país. Todo depende de tí, dejo la decisión en tus manos. No arriesgaría tu estado de salud si el médico hubiese afirmado que corrías peligro”

Wooden fue contrario a sus principios y dejó la decisión final en manos de Alcindor. El entrenador no quería obligarle a jugar en aquellas circunstancias si él no se sentía preparado. Lew Alcindor le quitó un peso de encima cuando le respondió que estaría en la cancha junto al resto del equipo. En aquellas condiciones John Wooden asignó el marcaje de Hayes a Jim Nielsen. Hayes empezó el partido torturando a su defensor y anotando sobre su defensa canastas de todos los colores. A los 10 minutos de juego el jugador de Houston llevaba 16 puntos. John Wooden cambió las marcas y asignó su defensa a Edgar Lacey y Lynn Shackleford sin mejor resultado. Al descanso Houston ganaba 46-43 con 29 puntos de Elvin Hayes. Alcindor estaba desconocido, muy desacertado en el tiro.

En la segunda parte Wooden dio directrices para que Hayes no recibiera tan cómodo. El partido se enfangó y entró una dinámica imprecisa con muchos errores por parte de los dos equipos, sucesivos empates en los minutos finales con intercambio de canastas Lucious Allen , Alcindor y Elvin Hayes. Con empate a 69, Alcindor falló un lanzamiento y en la otra canasta Nielsen taponó el lanzamiento de Hayes pero su bloqueo fue señalizado como falta personal. Hayes anotó los dos tiros libres, y en la última jugada un malentendido entre Lynn Shackleford y Mike Warren acabó con el balón perdido por la línea de fondo dando la victoria a la universidad de Houston.

Elvin Hayes estuvo colosal anotando 39 puntos, capturando 15 rebotes y dominando a todos sus pares. Alcindor, que jugó el peor partido de su carrera (15 pts y 12 reb), sólo fue capaz de anotar 4 canastas de 18 intentos, incluso fue taponado en tres ocasiones por Hayes. El jugador de Houston estaba eufórico tras el partido:

“Creo que ha sido mi mejor partido. Le he jugado a Lew como Russell le juega a Wilt. Ha tenido un mal partido y creo que la ha podido afectar el hecho que haya bloqueado algunos de sus tiros. Si nos volvemos a enfrentar y tengo una noche como ésta, les ganaremos”

Alcindor no estaba acostumbrado a perder. En secundaria sólo había perdido un partido contra DeMatta High School de Morgan Wooten y el partido contra Houston era su primera derrota desde que había llegado a California para jugar con los Bruins. Cuando fue preguntado después del partido si su la lesión había tenido algo que ver con la derrota contestó ‘No, no creo que el ojo haya tenido nada que ver. Simplemente nos hemos enfrentado a un equipo que ha sido mejor que nosotros’.

La actitud de algunos jugadores de Houston sobre la cancha molestó sobremanera a la plantilla de UCLA que acusó de recibir insultos de sus rivales. Hayes utilizó el famoso trash talking con Alcindor burlándose de su lesión ocular. El malestar de la expedición de los Bruins no era tanto por quebrar su racha de victorias o haber perdido el número 1, sino por lo forma de haber perdido y por la excesiva soberbia de algunos miembros de los Cougars. ‘Espero que no pierdan ningún partido y lleguen a la Final Four imbatidos’ era la consigna que se podía intuir en la mente de los jugadores de UCLA. Los comentarios vertidos por Hayes durante el partido y la volatilidad de su carácter para criticarle o adularle según conviniera acabó por hartar al pívot de los Bruins que se negó a saludar a su adversario al final del partido.

La relación entre ellos a partir de entonces fue inexistente. Hayes, una persona cuya desgraciada infancia marcó su carácter, pasaría por encima de quien hiciera falta con tal de alcanzar su objetivo. Era un luchador que se había hecho a sí mismo, aunque eso provocara que durante su carrera dejara de lado en muchas ocasiones a las personas que estaban a su lado (familia, entrenadores, compañeros…). Alcindor por su parte era una persona con unas convicciones morales muy claras y una gran conciencia social. Su estándar de comportamiento chocaba frontalmente con la actitud de Hayes. Por hacer una analogía, el jugador de Houston era como un niño inquieto que no era consciente de sus travesuras y cuyo ego se había ido agigantando con el tiempo, por el contrario el neoyorquino era una persona de carácter taciturno, hosco, que huía de polémicas superfluas.

Ambos equipos prosiguieron sus caminos a través de la competición sin conocer la derrota. Tal y cómo era el deseo de los jugadores de UCLA, cruzarían su camino con la universidad de Houston en la semifinal de la Final Four de 1968 disputada en el L.A. Memorial Sports Arena de Los Angeles. La victoria sobre los hombres de John Wooden había insuflado una gran confianza en los jugadores de los Cougars, pero quizás no debieron hacer gala de ella en las declaraciones previas del partido. Ken Spain, jugador de Houston, proclamaba que Alcindor no había tenido ningún problema para jugar en el Astrodome, y que creía que en la Final Four derrotarían con más claridad si cabe a UCLA. La rivalidad llegó incluso a los rotativos de ambas ciudades. El periodista del Houston Chronicle, Dave Fink. plasmaba en un artículo lo siguiente:

“Los Bruins se creían que eran invencibles, así se lo habían hecho creer a toda la nación. Un día Guy Lewis y sus chicos desafiaron esa falsa creencia y les derrotaron, pero ya traían una excusa preparada con la lesión ocular de Alcindor. Cuando Wooden regresó a Los Angeles convenció a todo el mundo de que la derrota tenía mucho que ver con los problemas de visión de su jugador. A menos que una mota de polvo, un grano de arena o un pelo que caiga fuera de lugar y se introduzca el globo ocular de Alcindor, no tienen ninguna excusa para justificar la derrota”.

Elvin Hayes llegaba a la cita con unos estratosféricos promedios de 37,7 pts y 19,5 reb. Houston dependía en gran medida de sus puntos. Guy Lewis, su entrenador, era muy optimista respecto a su papel en el partido. ‘Creo que Elvin puede jugar incluso mejor que en el Astrodome. Desde aquel día ha estado a nivel excepcional’. Alcindor, que también registraba unos magníficos 26,2 pts y 16,5 reb, intentaba involucrar más a sus compañeros dentro del esquema de John Wooden. ‘La suerte del partido dependerá en gran medida del hambre con el que afronte este partido Alcindor. Si está a su nivel, da igual lo bien que juegue Hayes’, eran palabras de Jeff Prugh, de L.A. Times. En el vestuario local de Pauley Pavilion de UCLA había una pancarta que rezaba la siguiente inscripción: HOUSTON 71, UCLA 69. Era un claro recordatorio para no olvidar la afrenta recibida.

Elvin Hayes Houston Cougars

Otro de los ingredientes que añadió un pizca más de picante a la relación entre Hayes y Alcindor, fueron sus diferencias respecto al boicot de algunos atletas afroamericanos a los JJOO de Mexico’68 por la situación que vivía la población afroamericana tratando de salir de la segregación a través de la lucha civil. Alcindor era un reconocido activista de esta lucha y se negó a participar en los JJOO bajo la bandera de Estados Unidos. Esto le granjeó muchas antipatías y amenazas. A principios de Marzo Elvin Hayes se distanciaba de esta postura con estas declaraciones:

“Definitivamente, si me seleccionan para el equipo olímpico iré a a representar a mi país. Aquellos que no lo hacen y forman parte del boicot no son más que marionetas en manos de otra gente que les está diciendo lo que tienen que hacer”

El jugador de Houston había dejado una velada referencia a su rival, pero fue más directo en otras declaraciones sobre su futuro. ‘Creo que cualquier equipo profesional que me quiera contratar tiene que empezar por poner $250.000 encima de la mesa. Dicen que Alcindor podría valer $1M cuando juegue con los pros, y yo he sido este año el jugador del año, por lo que mi caché tendría que ser estar acorde a esas cifras’. Alcindor decidió no hacer ningún tipo de declaración sobre cualquier asunto relacionado con Hayes… y casi sobre ningún otro. Su relación con la prensa se enturbió aún más cuando anunció el boicot de los juegos olímpicos. Era una especie de anticristo para un sector de la sociedad norteamericana.

Con todos estos alicientes, todos los ojos de la nación estaban puestos en la ciudad de Los Angeles para ver la final anticipada. Nadie ponía en duda que del ganador de aquella edición saldría el campeón nacional, fuera quien fuera su rival en la final. John Wooden, en contra de su filosofía, cambió su sempiterna defensa hombre a hombre y dispuso una defensa diamante en un intento de restringir a Elvin Hayes. Guy Lewis por su parte intentó hacer lo mismo con Alcindor empleando una zona 1-3-1. UCLA salió muy fuerte de inicio (7-2). A Houston le costó entrar en juego pero llegó a equilibrar el marcador mediado el ecuador de la primera parte (20-19). Fue entonces cuando Wooden subió la línea de presión de sus hombres con una zona press a todo el campo 2-2-1. Houston comenzó a perder balones y cuando jugaba en estático no lograban conectar con Hayes, que apenas podía recibir balones. Alcindor era como un agujero negro que absorbía toda la atención de la defensa de Houston hacia sí, dejando a sus compañeros buenas posiciones de tiro, que a diferencia del día del Astrodome, esta vez sí aprovecharon. Un parcial de 21-5 rompió el partido. Al descanso se llegó con una brecha considerable de 22 puntos de ventaja para UCLA (53-31).

Durante el segundo tiempo, el ritmo de juego impuesto por los jugadores de UCLA fue infernal. Los jugadores de Houston eran obligados a penetrar hasta debajo del aro donde Alcindor desencadenaría el pánico entre las huestes rivales. Con Alcindor como bastión defensivo, sus compañeros lanzaron vertiginosos contraataques impidiendo que la defensa de los Cougars pudiera formarse. Después de canasta, nueva presión defensiva hasta robar un balón, forzar una pérdida u orientar los ataques rivales hacia Alcindor. Hayes estuvo errático y desaparecido. A falta de 7 minutos el electrónico señalaba un escandaloso, 95-51, que fue maquillado en los minutos finales (101-69).

‘Para todos los que lo dudaban, hoy se ha visto la diferencia de encontrarse a un Alcindor sano, a encontrarse a un jugador limitado por una lesión.’ Era un ‘palo’ cariñoso de John Wooden a la prensa, y jugadores de Houston que habían insinuado que el problema de Alcindor con su ojo fue utilizado como una excusa en la derrota en el Astrodome. El equipo de UCLA funcionó como una máquina bien engrasada. Alcindor terminó con 19 puntos y 18 rebotes, un buen número de tapones y un sinfín de tiros alterados. El resto de jugadores del quinteto titular acabó en doble dígitos. Por su parte Hayes, que había promediado casi 38 pts y 20 reb, se quedó limitado a 10 pts y 5 reb con un 28% de acierto en el tiro. Tras terminar el partido se negó a hablar con la prensa, incluso pasó por delante de su entrenador sin saludarle. Los jugadores de los Cougars apenas hablaron entre sí.

De camino al vestuario, los jugadores de los Bruins, incluido Alcindor apenas mostraron ninguna emoción. Se había ganado una partido muy importante, pero nada de aquello tendría valor si no se ratificaba en la final. En la final esperaba Dean Smith y North Carolina. UCLA se mostró inabordable para los Tar Heels y se impuso en la final por un abultado 78-55. Alcindor se mostró una vez más dominador del partido con 34 puntos y 16 rebotes.

A pesar de las emociones controladas tras la victoria ante Houston, Alcindor reconocería tiempo después que había una especial motivación para derrotar a los Cougars:

“Ellos querían demostrar que lo del Astrodome no fue un golpe de suerte. Nosotros por el contrario queríamos demostrar que sólo fue un mal partido. Lo único que tenía claro es que nosotros estábamos mucho más preparados para aquel partido. El partido ante North Carolina fue la culminación al trabajo de todo un año, pero cuando acabó el torneo y teníamos el trofeo en nuestras vitrinas, sabíamos que la victoria más satisfactoria fue la lograda ante Houston. Ha sido el partido que más ganas he tenido de ganar en toda mi carrera con UCLA”.

Los interminables silencios de Alcindor cada vez que era preguntado públicamente por las declaraciones de Hayes o por las acusaciones de algunos jugadores de Houston, habían ido generando una rabia acumulada en el interior del pívot de UCLA a la espera de ser liberada en el momento adecuado. Hayes no se tomó muy bien la derrota. En el partido por el tercer y cuarto puesto, Houston volvió a caer ante Ohio State. El jugador de los Cougars abandonó el Sports Arena dejando colgados a todos los periodistas que esperaban preguntarle acerca del partido.

Tanto Alcindor como Hayes mantuvieron una rivalidad deportiva en su ciclo universitario que disparó los niveles de popularidad de la NCAA. Tanto es así que el llamado ‘partido del siglo’ ha pasado a los anales de la historia como una de las grandes gestas del baloncesto colegial con Elvin Hayes como héroe, pero lo cierto es que fue Lew Alcindor el que se llevó la gloria cuando realmente importaba el triunfo. Aquel 18 de enero en el Astrodome se estaba gestando el nacimiento de la NCAA como evento de grandes masas, pero el partido tuvo más trascendencia por el aspecto extradeportivo del récord de asistencia y de la cobertura mediática que de lo que pasó dentro de la cancha.

De aquella rivalidad nos queda el recuerdo del duelo entre dos de los mejores jugadores universitarios de siempre que no fueron capaces de dejar sus diferencias a un lado durante el resto de sus carreras, una lucha de titanes.

📺 Ver Baloncesto Online

Aficionado al baloncesto y al deporte en general

En 'Tiempo de Basket' desde 05.04.2021

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

EN VIVO!!! AQUÍ Y AHORA!!!
CURRENTLY OFFLINE