Artis Gilmore, el gigante amable

Las carreras de grandes jugadores como Artis Gilmore se van distanciando en la historia a medida que pasa el tiempo. Su vínculo con el aficionado actual es cada vez más débil por diversas razones. Por un lado, la ingente cantidad de información con la que somos bombardeados hoy en día deja muy poco espacio y tiempo para que el aficionado consuma una información con más poso, que nos permita conocer a personajes extemporáneos. Por otro lado, una parte del pico de rendimiento de su carrera discurrió en una década que no goza de mucha popularidad y en una liga profesional diferente de la NBA, factores que no ayudan a que se conozca la verdadera dimensión de Gilmore como jugador. La dualidad que se produjo en los 70 entre ABA y NBA nos privó de grandes duelos contra otros pívots que no llegaron a coincidir con Gilmore cuando ambas ligas se fusionaron. Con esta publicación me propongo arrojar un poco de luz a una carrera que debería acaparar focos más potentes. Este es mi humilde homenaje a Artis Gilmore, el gigante amable.

Artis Gilmore, un gigante descalzo

Artis Gilmore vino al mundo un 21 de septiembre de 1948 en la pequeña localidad de Chipley en el noroeste del estado de Florida, de 5.000 habitantes. No había grandes oportunidades para los jóvenes en Chipley. La pobreza era el estatus social más común de las familias que residían allí. Antes de graduarse en ‘primary school’ muchos muchachos tenían que abandonar los estudios para ayudar en el campo a sus familias, y otro pequeño sector de los adolescentes tenían que abandonar su educación antes de finalizar la secundaria para criar a sus ‘propios’ hijos.

Artis Gilmore era nuestro Wilt Chamberlain, era el Wilt Chamberlain de la ABA” BILLY PAULTZ

Creció en una de las familias más pobres de Chipley, en un hogar de 10 personas, su padre, Otis; su madre, Mattie, cinco hermanos y dos hermanas más. Otis se dedicaba a la pesca, no tanto como un oficio que les proporcionaba una salario con el que sobrevivir, sino porque era la manera más accesible de llevar algo de comida a casa. Compartió habitación con sus cinco hermanos hasta que tuvo edad para abandonar el núcleo familiar. Gilmore se vio obligado a usar calzado correspondiente a chicos de su edad porque no había comercios en su localidad que dispusieran de tallas grandes. Esto provocó que la mitad del tiempo caminara descalzo de un lado a otro para evitar el dolor que le ocasionaba el hecho de llevar un calzado más pequeño. A menudo solía ir a la escuela de Washington County en ayunas, hecho que se solucionó gracias al programa gubernamental ‘school-lunch-work’ que proporcionaba almuerzo gratis para todos los chicos con problemas económicos.

“A veces no teníamos para comer ni en el día de Navidad, algunos vecinos nos daban una cesta con frutas”

A pesar de las muchas penurias sufridas, sus padres lucharon por apartarle del peligro de las calles, al mismo tiempo que hicieron hincapié en su educación. Esto no impidió que se metiera en problemas de vez en cuando con sus hermanos como la ocasión en la que robaron una pieza de melón en una tienda de ultramarinos. El hambre que padecían les empujó a cometer aquel hurto del cual el dueño del establecimiento se percató. Un policía fue alertado por el mismo propietario de la tienda y se personó en la casa de los Gilmore. Las formas empleadas por el agente cuando abordó a Artis y sus hermanos fueron desproporcionadas y Mattie Gilmore salió al auxilio de sus hijos. Haciendo caso omiso a las amenazas del policía, forcejeó con él y le derribó sobre una cocina que tenían en el porche. Finalmente su madre fue detenida y llevada a la comisaría. Fue puesta en libertad por la situación de dependencia de sus 8 hijos y se retiraron los cargos. Artis Gilmore heredó aquel espíritu de lucha de su madre para salir adelante.

El football fue el primer amor de Artis Gilmore. Lo practicó durante su etapa en high school, pero en aquella época era un adolescente escuálido que medía 1’95 y un físico no muy apropiado para el desarrollo de esta actividad. Una lesión le apartó definitivamente del balón ovalado. También sentía una gran devoción por el baseball. ‘Jugar en las Series Mundiales y conectar un grand slam para ganar el partido fue uno de mis sueños, pero en una ocasión fui golpeado fuertemente por una pelota, y el miedo por volver a ser alcanzado me impidió seguir jugando’. Se inició en el baloncesto por la influencia de su hermano George, no porque fuera dotado con unas características físicas innatas o un talento especial para este deporte. George, su hermano mayor, se convirtió en su modelo a seguir y protector. Era el típico adolescente que destacaba en todos los deportes, pero a diferencia de Artis, no se entregó a ninguno de ellos, más bien era un medio de alcanzar la popularidad entre sus iguales.

El rápido crecimiento de Gilmore le ayudó para sentar las bases de su juego y destacar. Gilmore adoraba jugar a baloncesto entre otras cosas porque le permitía desconectar del día a día: la pobreza, la escasez de alimentos y las tensiones que conllevaban, como las numerosas disputas entre sus padres, en parte motivadas por la gran diferencia de edad existente entre ellos (Otis era 25 años mayor que Mattie). Las horas que pasaba jugando en las pistas de gravilla, tierra y asfalto de la localidad de Chipley eran su retiro espiritual.

El centro de elementary school al que acudía Gilmore, era un centro segregado. Los partidos de baloncesto que disputaban tenían lugar contra otros centros segregados del estado de Florida en una época en la que el movimiento por los derechos civiles empezaba a tomar forma. Para disputar los partidos a veces tenían que recorrer distancias excesivamente largas para chicos de primaria (en ocasiones hasta 100 km). En la mayoría de las ocasiones no tenían dinero ni posibilidad de parar en la carretera para comer algo en el viaje de regreso.

“No era una buena idea que unos chicos negros entraran en una tienda al anochecer. Cuando llegaba a casa tras el partido apenas quedaba comida que llevarse a la boca.”

Fue Albert Robertson, su primer entrenador, quien vio potencial en Artis Gilmore. Se convirtió en su mentor y en la persona que velaría por encauzar su trayectoria. A los 14 años se enroló en el equipo de Roulhac High School (en cuyas filas llegó a registrar un partido con 52 rebotes) para trasladarse un año después a Chipley High School. Alternaba las clases con un trabajo de friegaplatos en Long Island. Su estancia allí fue muy breve a causa de las tensiones raciales. Chipley HS era un centro de gente de raza blanca mayoritariamente. Para evitar problemas optó por trasladarse a Carver High School en la localidad de Dothan (Alabama) a 55 km. de su hogar. En Dothan se abrió un mundo nuevo para Gilmore. Era una población más grande que la de Chipley. Tuvo calzado regularmente, no le faltaba comida y tenía una cama para él solo por primera vez en su vida, en la casa de una familia de Dothan en la que vivía hospedado.

En Carver protagonizó una gran temporada en su año senior en el que promedió 35 puntos y 28 rebotes por partido siendo elegido en el tercer equipo All American. Su año triunfal incluyó un partido de 75 puntos. Durante el verano de 1967, Gilmore recibió una invitación para el Camp Green Lane, un campus organizado por Jack Kraft, entrenador de Villanova. Era uno de los campus más prestigiosos al que acudían algunos de los mejores jugadores de high school del país. Gilmore pudo pagar su estancia en el campus trabajando como camarero. Chet Walker y Wali Jones, que habían sido campeones con los Sixers esa misma temporada visitaron el recinto e interactuaron con los jugadores. Durante los días previos, se rumoreó que Jones y Walker vendrían acompañados de Wilt Chamberlain. Eso levantó una expectación enorme entre los miembros del campus.

“El solo hecho de pensar que Chamberlain podría aparecer en cualquier momento, nos mantuvo a todos especialmente activos. Estaba ansioso por poder hablar con él. Russell y Wilt eran mis ídolos, los únicos partidos que podías ver por televisión eran los que enfrentaban a Boston y Philadelphia. Eran los dos grandes referentes para los jugadores interiores”.

El expediente académico de Gilmore no alcanzaba los requisitos exigidos para ingresar en algunos de los centros universitarios más prestigiosos del país, así que Gilmore optó por acudir a Gardner-Webb Junior College una pequeña universidad de Boiling Springs, en North Carolina. Los primeros meses en Boiling Springs fueron especialmente duros en el plano personal. Diez horas por carretera separaban Chipley de Boiling Springs y era la primera vez que Gilmore estaba separado tanto tiempo de su familia. Aunque había convivido fuera del hogar familiar en Dothan, estaba a menos de una hora de distancia. El paso del tiempo suavizó la transición de la independencia del núcleo familiar. Gilmore se adaptó a su nueva vida y conoció a su futura mujer Enola Gay.

El hecho de jugar en una pequeña universidad no cambió su determinación por mejorar en su juego. Ganó en musculatura y en fuerza, y trabajó en su juego al poste bajo. Los Runnin´ Bulldogs de Gardner-Webb quedaron campeones de la Western Carolina Junior College Conference con un récord de 28-1. En las finales regionales contra Ferrum Junior College, Gardner-Webb se impuso en la prórroga por 112-110 con 43 pts (19/27) y 17 reb de Gilmore. Eso supuso un viaje al campeonato nacional, cayendo derrotados en el primer partido del bracket contra San Jacinto College, a la postre campeones. Gilmore terminó su temporada freshman con unos promedios de 23,0 pts. y 18,0 reb.

La gran campaña realizada por Gilmore no pasó desapercibida para el comité de selección del equipo de baloncesto para los JJOO de México 68. Formó parte de los 18 jugadores elegidos entre los Junior College para tomar parte en los tryouts que tendrían lugar en Hutchinson (Kansas) entre el 25 y el 30 de Marzo. Gilmore declinó la invitación sopesando las pocas oportunidades que tenía de ser elegido para el equipo olímpico siendo freshman. Finalmente el elegido para representar a los Junior College en el combinado nacional fue Spencer Haywood, de Trinidad State JC.

Tras finalizar su primer año en Gardner-Webb no le faltaron ofertas de prestigiosas universidades de la Division I, sobre todo de la conferencia ACC, pero Gilmore decidió continuar el año que le quedaba en Boiling Springs por motivos académicos. Solicitar el transfer antes de finalizar su año sophomore, le hubiera supuesto perder un año de juego y un año académico. Además Gardner-Webb le ofrecía muchas comodidades para compatibilizar sus estudios, las clases tenían un ratio de 18 alumnos por profesor. Para alegría de Eddie Holbrook, entrenador de los Runnin’ Bulldogs, Gilmore jugaría un año más bajo sus órdenes.

Con la participación de Gilmore, Gardner-Webb quedó campeón por segundo año consecutivo de la WCJCC, volviendo a obtener el pase para el campeonato nacional. No pudieron mejorar el resultado del año anterior y fueron eliminados en primera ronda por Pittsburgh (88-83) con 24 puntos y 10 rebotes de Gilmore, que finalizaría la temporada con promedios de 22.1 pts, 16.4 reb y 61% de acierto en tiros de campo. Fue elegido en el segundo equipo del Junior College All American. El campeonato nacional atrajo a multitud de entrenadores de las grandes universidades para reclutar a los mejores jugadores de los junior colleges. La mayoría de ellos estaba allí para ver a Gilmore.

Los siguientes meses a la finalización del campeonato fueron un hervidero de rumores. Gardner-Webb estaba en proceso de convertirse en un centro universitario de 4 años de carrera. Hasta entonces en sus aulas solamente se cursaban dos años, al término de los cuales, los alumnos solicitarían ingreso en otra universidad. A pesar de que Gilmore se había sentido a gusto en Boiling Springs, no estaba entre sus planes continuar allí dos años más. Entre las decenas de universidades que se interesaron por él, las que más sonaron para reclutarle fueron Wake Forest dirigida por Jack McCloskey, Iowa dirigida por Ralph Miller y Kansas State dirigida por Cotton Fitzsimmons.

Ante la sorpresa de todos, Gilmore eligió la universidad de Jacksonville. Unos meses antes, había escrito una carta a Joe Williams, su entrenador, solicitando ser aceptado como un miembro más de los Dolphins. Tom Wasdin, entrenador asistente, hizo un viaje relámpago para observarle. Quedó tan impresionado por su capacidad reboteadora e intimidadora que bastaron unos pocos minutos para darse cuenta que no estaban ante un jugador cualquiera. La proximidad de la universidad del estado de Florida con su localidad natal fue clave para la decisión de Gilmore. ‘Intentamos que se quedara con nosotros por todos los medios, pero su voluntad de estar más cerca de su casa fue definitiva’, declaró Eddie Holbrook.

Jacksonville, cenicienta de la NCAA

La aventura en Jacksonville tuvo unos comienzos inciertos por unas informaciones filtradas que llegaron a la comisión de la asociación atlética colegial en las que se revelaban que Gilmore tenía ingresos económicos. Todo quedó resuelto cuando se aclaró que el dinero procedía de un trabajo estival que no contradecía ninguna norma del reglamento de la NCAA. Fue el propio entrenador Joe Williams el responsable de que contrataran a Gilmore en vista de su precaria situación económica.

La incorporación de Gilmore cambió por completo el enfoque de la temporada para los Dolphins. En unas declaraciones no tomadas muy en serio por los analistas de la época, Joe Williams afirmaba lo siguiente ‘tenemos una gran combinación de talento y habilidad. Realmente hay posibilidades de ganar el campeonato durante los dos próximos años. Tenemos tres o cuatro jugadores que pueden anotar, y sobre todo tenemos a Artis, que condiciona a los jugadores rivales con su presencia en la zona’.

Aparte de la amalgama de buenos jugadores en la plantilla, se creó una química muy buena entre todos sus integrantes. Muchos de ellos dormían en el mismo edificio e incluso en la misma planta o dormitorio. Solían hacer juntos todo tipo de actividades no relacionadas con el baloncesto, como jugar a otros deportes o salir en grupo. Era como una ‘familia’ lejos de su hogar. Se hacían llamar a sí mismos ‘the Mod Squad’. Este buen ambiente se trasladó a la cancha y no tardaron en llegar los buenos resultados. Los Dolphins ganaron sus primeros trece partidos de la temporada.

En el día de su estreno oficial con Jacksonville, Gilmore anotó 34 puntos en la victoria 92-74 ante East Tennessee State. En esas 13 primeras victorias los Dolphins se impusieron por una media de 34 puntos. La pareja interior que formaba con Pembrook Burrows, otro siete pies, sembraba el pánico en la pintura. Como muestra del terror que infundía cerca del aro, destacar los 16 tapones que puso en el partido contra Harvard (103-64) a los que añadió 29 pts y 29 reb. Su arrollador inicio de temporada fue objeto de comparaciones en la prensa con otro gran jugador, Lew Alcindor. Gilmore entraba en la puja junto a Bob Lanier para recoger el relevo como jugador interior más dominante de la liga, una plaza que estaba vacante tras el salto de Alcindor a la NBA.

“Es impresionante. Sin duda alguna es el mejor jugador colegial de la temporada” BOB HARRISON, entrenador de la universidad de Harvard.

A finales de enero, Jacksonville se enfrentaba a su primer rival del ranking del top-25 de la NCAA, los Seminoles de Florida State (18) en una rivalidad entre dos universidades geográficamente muy cercanas. Gilmore llegaba como una de las sensaciones de la competición promediando 27.3 pts y 25.8 reb. Los Dolphins visitaban la cancha de sus rivales, el Tully Gimnasium, en el segundo test serio de la temporada tras la victoria cosechada a principios de Diciembre contra Georgetown. En la previa del partido había una gran expectación por seguir el duelo entre Artis Gilmore y Dave Cowens, el mejor jugador de Florida State. El pelirrojo jugador de los Seminoles descolocó a Gilmore con sus lanzamientos exteriores y su movilidad. Esto le costó dos faltas personales muy tempranas que le descentraron. El pívot de Jacksonville anotó 21 puntos (más 19 rebotes) por 19 de Cowens, pero fue este último quien se llevó el gato al agua gracias a la victoria de Florida State por 89-83. Sería la única derrota de los Dolphins en toda la temporada hasta la final de la NCAA.

Hubo un hecho singular por el que Artis Gilmore recuerda aquel partido. Fue el único al que su madre pudo asistir en directo para verle jugar hasta aquella fecha. ‘No sé por qué razón, pero Artis siempre juega mal cada vez que su padre viene a verle. En esta ocasión vino su madre, y no sólo no jugó bien, sino que perdimos’ comentaba en tono humorístico Joe Williams. Tan sólo tres días después, Gilmore quiso desquitarse de la derrota ante Florida State y la universidad de St. Peters parecía la víctima propicia. Los Dolphins vencieron 124-101 y Gilmore hizo un ‘stat line’ estratosférico: 46 puntos, 30 rebotes y 7 tapones.

Había salido de la nada, de un pequeño junior college como Gardner-Webb, y en menos de dos meses ya era una de las sensaciones de la nación. Las comparaciones con Alcindor o Chamberlain eran inevitables. Agentes deportivos le telefoneaban desde diferentes puntos de la geografía norteamericana para ofrecerle sus servicios, varias franquicias de la NBA y de la ABA demostraban su interés por él, incluso recibió ofrecimientos para unirse a los Harlem Globetrotters. La ABA era una competición que le ofrecía la posibilidad de conseguir un contrato profesional antes cumplir su ciclo universitario, pero Gilmore estaba determinado a completar sus dos años en Jacksonville y terminar sus estudios.

“El baloncesto es un gran deporte, pero no lo es todo en la vida. Quiero tener una educación y obtener un diploma universitario. Quiero jugar algún día con los profesionales, pero no pensaré en ello hasta después de mi año senior”.

Gilmore se desmarcaba así de posturas como la de Spencer Haywood que un año antes, acuciado por su situación económica, dejaba la universidad antes de tiempo para firmar con los Denver Rockets de la ABA. ‘Artis es lo suficientemente bueno como para impactar en una franquicia profesional de la manera que Lew Alcindor lo ha hecho. Es como Superman en calzado deportivo, por eso tiene mucho mérito que haya decidido continuar con su educación’, declaraba Tom Wasdin, asistente de Jacksonville.

A medida que transcurría la temporada se generó una gran expectación por determinar quién sería elegido en el primer equipo All America como center. Gilmore y Bob Lanier, de St. Bonaventure, eran sin ningún género de duda los dos mejores pívots naturales de la competición. Muchos aficionados de la NCAA soñaban con vivir un enfrentamiento entre St. Bonaventure y Jacksonville en la Final Four, o lo que es lo mismo Bob Lanier vs Artis Gilmore.

Un mes más tarde de la derrota de Jacksonville ante Florida State, los Dolphins tomaron cumplida revancha al derrotar a los Seminoles por 85-81, con 19 puntos, 21 rebotes y 8 tapones de Gilmore. Jacksonville ganaría tres partidos más para terminar con un récord de 23-1. Gilmore fue incluido en el segundo equipo All America, junto a Austin Carr, Dean Meminger, Calvin Murphy y Dave Cowens. El primer equipo estaría compuesto por Charlie Scott, Rick Mount, Dan Issel, Rudy Tomjanovich y Artis Gilmore.

Pese al extraordinario récord de los Dolphins, la participación de Jacksonville en el torneo de la NCAA no era segura. El hecho de ser una universidad independiente sin una gran tradición hizo albergar dudas sobre si recibirían una invitación para participar en el March Madness. Finalmente el entrenador Joe Williams recibió una llamada de la NCAA a su despacho para confirmar la participación de Jacksonville. Era la primera ocasión en su historia en la que los Dolphins lograban tal honor. Lo lograrían con Gilmore una vez más la temporada siguiente, y después de eso, sólo tuvo tres participaciones más en el ‘Gran Baile’, la última de ellas hace ya 35 años, en 1986 con Bob Wenzel como entrenador y el futuro NBA Otis Smith como máxima figura.

La población de Jacksonville estaba en un estado de gran excitación por la participación de los muchachos de Joe Williams en el March Madness. El primer partido de la historia de la universidad en dicho torneo iba a tener lugar en Dayton (Ohio) ante la universidad de Western Kentucky. El encuentro deparó un gran duelo entre Gilmore y Jim McDaniels, otro All American. Tras un comienzo incierto los Dolphins se pusieron por delante en el marcador en el minuto 14 de partido y fueron gestionando las rentas en el marcador. Jacksonville se impuso por 109-96 con 30 puntos y 19 rebotes de Gilmore. McDaniels hizo también un gran partido con 29 puntos, pero la mayoría de ellos vinieron mediante tiros exteriores. La presencia de Gilmore ahuyentaba las intenciones de los rivales de anotar cerca del aro.

“Realmente no sabíamos a lo que nos íbamos a enfrentar. Verle en la pintura con ese gran pelo afro aterrorizaba. Una vez que comenzó el partido, no tardamos en comprobar lo buen jugador que era. Es el atleta más grande al que me he enfrentado jamás, era imposible dejar una bandeja si él estaba por la zona” JIM McDANIELS

El próximo rival de Jacksonville era la universidad de Iowa, cuyo entrenador Ralph Miller fue una de las personas que más insistió para reclutar a Gilmore. Entre los Dolphins, Rex Morgan y Vaughn Wedekin, eran seria duda por sendos procesos febriles. Entre los jugadores de Iowa destacaban ‘Downtown’ Freddie Brown y John Johnson, ambos se proclamarían campeones de la NBA con los Sonics diez años después. Los hombres de Joe Williams sobrevivieron gracias a un palmeo en el último segundo de Pembrook Burrows que les dio la victoria por 104-103. Gilmore que había protagonizado un gran partido (30 pts 17 reb 4 tap) vio con agonía los últimos 8 minutos de partido desde el banquillo después de ser eliminado por faltas.

Para llegar a la Final Four, los Dolphins tendrían que superar en la final al número 1 de la nación, la universidad de Kentucky del legendario Adolph Rupp. Su estrella Dan Issel sería compañero de Gilmore durante 4 temporadas en las filas de los Kentucky Colonels. Juntos conseguirían un título de la ABA en 1975. Issel venía de endosarle 44 puntos a los Fihting Irish de Notre Dame, pero su entrenador, Rupp, ya avisaba de que no lo tendría tan fácil ante el juego interior de los Dolphins. ‘Dan tendrá problemas para lidiar con Gilmore y Burrows’. En el otro lado de la balanza preocupaba la movilidad Issel, que buscaría sacar de su zona de confort a Gilmore. Williams estaba preocupado por una posible acumulación de faltas que acabara limitando los minutos de su pívot en cancha tal y como sucedió ante Iowa. Un parcial de 21-8 a mediados de la primera parte dio las primeras ventajas del partido a Jacksonville (34-27). Tras llegar al descanso con ventaja, los Dolphins llegaron a disfrutar de una renta de 13 puntos que fue anulada en menos de cinco minutos. Jacksonville se sustentaba en el poderío de Gilmore (24 pts y 20 reb) y la anotación exterior de Rex Morgan (28 pts). Los hombres de Williams volvieron a coger aire tras la eliminación de Dan Issel (28 pts 10 reb) y lograron la victoria (106-100) a pesar del rush final de Kentucky. Jacksonville se clasificaba de esta manera para la Final Four en su primera aparición en el March Madness.

Los cruces depararon un choque en semifinales entre St. Bonaventure y Jacksonville, lo que supondría un teórico enfrentamiento entre los dos mejores pívots de la competición: Lanier y Gilmore, pero la fortuna (o la desgracia en este caso) quiso que este duelo nunca tuviera lugar. Lanier sufrió una rotura de ligamentos de su rodilla derecha en el anterior partido, en el que St. Bonaventure se impuso con comodidad a Villanova por 97-74. Lanier completó un gran partido (26 pts y 14 reb) pero su presencia en cancha en esos momentos era innecesaria por la abultada renta de la que disponía su equipo (ganaban por 20 puntos a falta de 9 minutos). Esta circunstancia cambió por completo el signo de las apuestas. El equipo de Gilmore se perfilaba como gran favorito ante la baja de Lanier aunque en los días previos huían de esa condición. ‘Sabemos que no van a venir a Maryland a hacer turismo’ manifestaba Joe Williams. Tal y como preveía el entrenador de Jacksonville, los Bonnies saltaron a la cancha sin miedo, como si nadie en el equipo se hubiera percatado que Bob Lanier estaba lesionado. St. Bonaventure se adelantó en el marcador 3-13. Matt Gantt, sustituto de Lanier, sorprendió a Gilmore y anotó 14 puntos en los primeros 10 minutos de juego, pero su desventaja en altura era más que evidente y el pívot de los Dolphins empezó a percutir una y otra vez contra la canasta contraria, metiendo en problemas de faltas a todos sus defensores. Jacksonville cambió la dinámica del partido y se fue al descanso con 8 puntos de ventaja que fueron administrados durante toda la segunda parte. St. Bonaventure luchó con bravura pero la presencia de Gilmore (29 pts 21 reb) fue un obstáculo imposible de superar (91-83). Los jugadores de Joe Williams se clasificaban para la final para seguir haciendo historia, tenían la posibilidad de convertirse en el primer debutante en conquistar el título de la NCAA desde 1955. Su rival no era otro que la todopoderosa UCLA de John Wooden que había conquistado cinco de las seis anteriores ediciones del torneo.

Emboscado por UCLA y John Wooden

La ajustada victoria de Jacksonville ante una universidad de St. Bonaventure sin Lanier había dejado un poso de incertidumbre en los analistas, que veían a UCLA como la gran favorita para el título. Los Bruins ya no tenían una figura como Lew Alcindor, pero contaban con una amplia plantilla y una anotación muy repartida entre su quinteto titular: Sidney Wicks (18,6), John Vallely (16,3), Henry Bibby (15,6), Curtis Rowe (15,3) y Steve Patterson (12,5). John Wooden era preguntado antes del partido si tenía planeado ordenar alguna defensa zonal para contrarrestar el poderío de Gilmore en la zona, pero no dio ninguna pista de sus intenciones. El 21 de marzo de 1970 se disputaría la final en el Colefield House de College Park en Maryland ante 14.380 personas. A Jacksonville no le afectó de salida la presión y el ambiente de una final y salieron con mejor disposición que sus rivales. En el ecuador del primer tiempo los Dolphins mandaban en el marcador 24-15, y Artis Gilmore le estaba ganando la partida a su asignación Sidney Wicks.

Fue entonces cuando John Wooden cambió el guión del partido. De inicio Wicks defendía a Gilmore en 3 / 4. Tras el tiempo le ordenó que defendiera por detrás, al mismo tiempo que ordenó a Steve Patterson y a Curtis Rowe, que abandonaran sus marcas cada vez que Gilmore ocupaba el poste bajo. El plan consistía en que Gilmore estuviera rodeado del mayor número de brazos si lograba recibir. La estrategia de Wooden funcionó a la perfección. El ataque de Jacksonville se cortocircuitó ante la maraña de hombres acumulada en el interior de la zona. Cada vez que Gilmore recibía en tenía que maniobrar para evitar las ayudas defensivas de los jugadores de UCLA, esto propició tiros forzados y en varias ocasiones proporcionó tiempo y espacio a Sidney Wicks para taponar varios de sus lanzamientos. Hasta en cinco ocasiones fue bloqueado Gilmore por Wicks. Los integrantes de los Dolphins se quejaron de que la mayoría de los tapones de Wicks habían sido consecuencia del goaltending.

“Años más tarde asistí a una cena con compañeros de Jacksonville coincidiendo con algunos de los miembros de aquel equipo de UCLA. John Vallely lo reconoció abiertamente. ‘Seamos sinceros, Wicks hizo goaltending a Artis… por lo menos, 4 veces”. ARTIS GILMORE

UCLA dio la vuelta al marcador y se marchó al descanso con cinco puntos de ventaja (41-36). No le fueron mejor las cosas en la segunda parte a Gilmore, que falló sus cinco primeros lanzamientos en esta segunda mitad, circunstancia que aprovechó UCLA para distanciarse en el marcador (50-40, 76-60). Los Dolphins no encontraron antídoto para superar el sistema defensivo de los hombres de Wooden. Rex Morgan, el otro pilar ofensivo de Jacksonville, estuvo muy bien sujetado por John Vallely. Los Bruins se impusieron por 80-69. Gilmore acabó con 19 puntos y 16 rebotes, pero una nefasta serie de 9 canastas de 29 lanzamientos. Wicks, su némesis, anotó 17 puntos y capturó 18 rebotes y se llevó los honores aquel día. ‘¿Estaba herido en mi orgullo? Sí, pero fui capaz de extraer algunas lecciones. La primera, que la capacidad de adaptación es fundamental para lograr la victoria. Eso fue lo que hizo John Wooden, cuando cambió su plan de partido. La segunda, fue intentar convertir una experiencia negativa en una extraordinaria fuente de motivación’. A pesar de la decepción de la derrota en la Final Four, la temporada de Gilmore fue sobresaliente, con unos promedios de 26.5 pts, 22.2 reb y 58% de acierto en tiros de campo. Gilmore acabó como líder en la clasificación de rebotes por delante de Julius Erving de la universidad de Massachusetts con 20,9.

Cuatro días después de la derrota ante UCLA, Joe Williams el entrenador de los Dolphins anunciaba que había aceptado una oferta de la universidad de Furman para hacerse cargo de su programa deportivo. La salida de Williams disparó todos los rumores acerca de la posibilidad de que Gilmore dejara la universidad para aceptar una oferta profesional, pero el jugador no tardó en salir al paso del runrún y fue tajante en su declaración. Estaba decidido a terminar su carrera universitaria y a volver a luchar por conseguir el campeonato de la NCAA. Además Tom Wasdin, asistente de Williams, se haría cargo del puesto de entrenador, lo que suponía una continuidad en el proyecto.

En este punto de su carrera, la continua comparación con Lew Alcindor le reportó algunas críticas injustas al no cumplir algunas expectativas de quienes le etiquetaban como el sucesor del pívot de UCLA. Eso no fue óbice para que varias franquicias tuvieran interés en draftearle. Los Cavaliers de Bill Fitch fueron una de las franquicias interesadas. ‘¿Que si draftearemos a Gilmore la temporada que viene? Dependerá de nuestro récord y de si todavía está disponible cuando llegue nuestro turno’ explicaba el entrenador de los Cavs. Como equipo en expansión se esperaba de ellos que tuvieran uno de los peores récords y por consiguiente una de las primeras elecciones del draft. Gilmore ocupó el verano trabajando como monitor en un programa para chicos en el umbral de la pobreza. Los $75 diarios que percibía como remuneración por dicha tarea parecían excesivos según la NCAA. El organismo colegial inició una investigación y abrió un expediente a Jacksonville. Gilmore cesó en su trabajo tras dos semanas, y la universidad del estado de Florida se salvó in extremis de una sanción que le hubiera dejado fuera del March Madness.

Para el nuevo curso universitario, Jacksonville partía como una de las favoritas por detrás de la perenne triunfadora, UCLA. La temporada no pudo empezar mejor para Artis Gilmore, se estrenó ante Biscayne College con una actuación extraordinaria: 50 puntos, 29 rebotes y 11 tapones. Dos días después establecía un nuevo récord individual de rebotes en un partido de regular season en el Madison Square Garden con 34 capturas que fueron aderezadas con 28 puntos, y al día siguiente volvía a dar otra muestra de su dominio al anotar 40 puntos y atrapar 29 rebotes en la victoria ante George Washington. Tras la primera semana de competición el pívot de los Dolphins promediaba 34,8 pts y 29,5 reb. Los extraordinarios números de Gilmore fueron puestos en duda por algunas ilustres figuras del mundo del baloncesto. ‘¿Gilmore es bueno? Claro, pero hay que analizar quienes han sido sus rivales’ declaraba Bill Russell. El hecho de no pertenecer a una conferencia importante y participar como universidad independiente le proporcionó un calendario favorable ante algunas universidades de dudosa competividad.

“No hay ningún problema con Bill. He tenido largas charlas con él y siempre está aconsejándome. Me suele decir que no demuestro toda mi autoridad sobre la cancha. Siempre me dice que tengo que empezar a intimidar más a mis rivales para demostrar quién es el jefe ahí fuera”

Su propio entrenador quitaba hierro a las puntualizaciones de sus estadísticas. ‘No creo que esto sea algo malo para Artis. Él ya ha experimentado en primera persona la diferencia de enfrentarse a jugadores de élite y no es lo mismo que jugar con colleges de menor nivel. A veces no salta mucho al lanzar porque piensa que nadie llegará a taponar su tiro desde sus 2’18 de altura, eso le supuso algún disgusto en la última Final Four’. Sin embargo, no todo eran peros a la labor de Gilmore, a finales de diciembre de 1970 era elegido por United Press International como mejor jugador del mes.

Por entonces las previsiones daban a Gilmore como una de las tres primeras elecciones del draft de la NBA junto a Sidney Wicks y Austin Carr. Pero las franquicias NBA no contaban con la aparición en escena de un agente externo, la organización de la ABA. Al igual que ocurriera dos años antes con la figura de Kareem Abdul Jabbar, la ABA intentaba por todos los medios disponibles a su alcance reclutar para su competición a todos los jugadores con gran proyección. Como una entidad propia, la ABA empezó a negociar con supuestos representantes de Gilmore en vistas a una futura incorporación a cualquiera de las franquicias que tuvieran la posibilidad de aceptar los términos económicos que demandaba el jugador. Había cuestiones legales que no permitían que se desvelara ninguno de los detalles de las negociaciones, porque sería una infracción que Gilmore tuviera un representante. En un principio se hablaba en torno a una cifra récord de $2’7M, muy por encima de los jugadores mejores pagados en la NBA, Bob Lanier y Pete Maravich con dos millones.

En una reunión de la ABA se requirió la presencia de los representantes de todas las franquicias para que cada una de ellas pusiera en un sobre cerrado su mejor oferta para contratar al jugador. Mike Storen, general manager de los Kentucky Colonels, presentó la mejor oferta con una cantidad de $3M. La ABA, a través de su comisionado Jack Dolph, otorgó a Kentucky los derechos de Gilmore cuya adquisición representaba un gran reclamo para la competición. Los Colonels, que habían cambiado de propietarios recientemente, estaban construyendo un ambicioso proyecto que comenzó con la incorporación de Dan Issel un año antes. Este último era el jugador mejor pagado de la ABA con un contrato de $1,4M. En el draft de la ABA, un evento casi clandestino celebrado en el mes de enero, las franquicias fueron eligiendo sucesivamente a los jugadores pretendidos por cada una a excepción de Gilmore, cuyos derechos ya habían sido designados a Kentucky que poseía el pick número 8 de la primera ronda. El número 1 de aquel draft recayó en Jim McDaniels, que pocas fechas antes había anotado 49 puntos frente a los Dolphins.

“Era como una operación militar, sabíamos que no podíamos empezar a negociar con el jugador porque corríamos el riesgo de cometer una infracción de tampering, y provocar que la NCAA le declarara inelegible, así que decidimos emplear el tiempo que teníamos por delante en averiguar todo acerca de sus intereses y sus prioridades para ponerlas en la mesa a la hora de negociar. Fue un frente común de todos los equipos de la ABA, nuestra única arma contra la NBA era mantenernos unidos por el bien común”. MIKE STOREN

Las cifras del posible contrato de Gilmore que se barajaron inicialmente causaron un tremendo revuelo. No eran pocas las voces que consideraban un derroche excesivo en una liga que perdía dinero. Nadie consideraba que el valor de Gilmore en el mercado se aproximara siquiera a esas cifras. Eran sus rivales, aquellos que le sufrían todas las semanas, los que mejor hablaban de su juego. ‘Merece todo el crédito. Es mucho mejor jugador de lo que era hace un año cuando se enfrentó a nosotros. Su juego ofensivo es mejor, su defensa es mejor y su timing para taponar tiros también es considerablemente mejor. Para mi es el mejor jugador colegial’, afirmaba Bob Luksta, entrenador de New Orleans Loyola.

La temporada iba avanzando y Gilmore empezó a acusar los dolores que le provocaba su rodilla derecha desde unas semanas antes. Esto motivó un pequeño bajón en su rendimiento en el momento más inoportuno de la temporada. Jacksonville terminó la temporada con un balance de 22 victorias – 3 derrotas y Gilmore fue seleccionado en el primer equipo All American elegido por Associated Press junto a Jim McDaniels (Western Kentucky), Sidney Wicks (UCLA), Austin Carr (Notre Dame) y John Roche (South Carolina). Por segundo año consecutivo terminó como líder de la nación en rebotes con 23,2 capturas por partido, a los que habría que añadir 21,9 puntos y 10,3 tapones con un excelente 56,5% de efectividad en el tiro.

El 13 de marzo comenzaba el camino de Jacksonville para intentar el asalto al campeonato de la NCAA en el Purcell Pavilion, en South Bend (Indiana). En los Dolphins preocupaba bastante el estado de la rodilla de Gilmore. Los cruces depararon un duelo contra Western Kentucky en una reedición del enfrentamiento del año anterior, precisamente contra uno de los tres rivales que les había derrotado durante la temporada regular. Los Dolphins cumplieron con los pronósticos durante la primera parte (44-30) en la que llegaron a disfrutar de una ventaja de 18 puntos. Western Kentucky empezó a recortar las diferencias y neutralizó la ventaja en los últimos minutos. Una infracción de goaltending señalada a Gilmore y una pérdida de balón de Ernie Fleming en el último minuto fueron decisivos. Western Kentucky anotó en los segundos finales una canasta tras un saque de banda consiguiendo así la victoria por 74-72. Gilmore no realizó el mejor de sus partidos pero acabó con unas cifras de 12 pts, 22 reb y 11 tap. Se despedía así de su etapa universitaria sin ver cumplido su anhelo de conquistar un campeonato universitario. Sus 24.7 pts y 22.3 reb de promedio en la NCAA, le dan acceso al selecto club del 20/20, del que forman parte Elgin Baylor, Walter Dukes, Julius Erving, Bill Russell, Paul Silas y Kermit Washington.

Artis Gilmore Kentucky Colonels ABA

Salto a la ABA

Una vez finalizada su relación con Jacksonville, los Kentucky Colonels se apresuraron a negociar con Gilmore. La intención de la franquicia de la ABA era firmar al jugador de Florida antes de que tuviera lugar el draft de la NBA y evitar así que un nuevo postor entrara en la puja. Pero la NBA adoptó la misma postura que la ABA y autorizó a un propietario de una de sus franquicias a realizar una oferta al jugador. ‘Gilmore era un chico que no quería muchas complicaciones, así que seguimos el camino que tomó Lew Alcindor en su día. Les dijimos a ambas ligas que presentaran su mejor oferta, y los Colonels presentaron la mejor oferta’, declaraba Herb Rudoy, agente de Gilmore. Rudoy no desveló el nombre del propietario de la NBA que participó en la puja por el pívot de Jacksonville, tan sólo afirmó que no se trataba del propietario de los Cleveland Cavaliers, el equipo con peor récord de la liga.

El 16 de marzo de 1971 los Kentucky Colonels cerraron el acuerdo con Gilmore. Las cantidades del contrato no distaron mucho de los rumores iniciales, pero sí las condiciones de pago. Gilmore percibiría $2M a razón de $150.000 por cada una de las diez temporadas de las que constaba el acuerdo más un bonus adicional de $50.000. El trato también incluía un Plan Dolgoff, un plan de pagos en diferido por el que recibiría $40.000 anuales durante 20 años a partir de 1981. Mike Storen quiso publicitar aquel acuerdo y presentar a Gilmore durante uno de los partidos que los Colonels jugara ante su público en el Freedom Hall de Louisville. Alex Groza, como representante del equipo, fue a recoger a Gilmore al aeropuerto, le alojaron en el Executive Inn. y le llevaron a un tienda de grandes tallas para comprarle un traje. Fue presentado durante el partido delante de 12.337 espectadores. Apagaron todas las luces del pabellón y le iluminaron con un foco mientras se dirigía al centro de la cancha para ser ovacionado por el público allí presente. Gilmore, de carácter tímido, apenas pudo pronunciar unas pocas palabras. Tras la presentación fue testigo de la victoria de su próximo equipo sobre Utah Stars por 116-110. Días más tarde, los Kentucky Colonels prepararon una rueda de prensa en el “21 Club” de New York, para que la prensa nacional pudiera formular las preguntas que creyera pertinentes en relación a la firma de Gilmore por los Colonels. En aquella sesión con los medios escritos, el jugador, que no estaba acostumbrado a ser el centro de atención, se sintió violentado ante algunas de las preguntas, que tenían que ver más con el estilo de su peinado afro y su forma de vestir que con su juego y su futuro en la ABA.

Gilmore no había olvidado los días de penurias económicas de su niñez, por eso lo primero que hizo cuando firmó su flamante contrato con la franquicia de Kentucky, fue planear la construcción de una nueva casa para sus padres y comprar una camioneta a su padre. ‘La seguridad económica fue un factor clave para mí. Venía de un ambiente de extrema pobreza y quise asegurarme un futuro en el que pudiera devolver a mis padres todo lo que habían hecho por mí. Los 10 años de contrato que me ofreció Kentucky fue el factor que desequilibró la balanza, no sólo el dinero en sí’. Dos semanas después de firmar con los Colonels tenía lugar la ceremonia del draft de la NBA, un evento en el que se esperaba que Gilmore fuera protagonista al principio de temporada. Tras el anuncio de su decisión de jugar en la ABA, todas las franquicias pasaron por alto la opción de hacerse con sus derechos a excepción de Chicago Bulls que le drafteó en la séptima ronda en el puesto número 117, ante cualquier eventualidad que pudiera cambiar la situación del jugador.

La adquisición de Artis Gilmore suponía una gran inversión y una gran apuesta para los Colonels, Mike Storen se mostraba así de radiante ‘con Artis decidimos poner todos los huevos en una misma cesta. Me extrañaría mucho que la temporada que viene el equipo no logre 10 victorias más con Gilmore en la plantilla’. Los Colonels habían terminado la temporada 70-71 con un balance de 44 victorias y 40 derrotas, segunda mejor marca de la división este. No se esperaban grandes hazañas del equipo en una temporada irregular que había tenido tres entrenadores: Gene Rhodes, Alex Groza y Frank Ramsey. Sin embargo, dieron la sorpresa al vencer en las finales del este a los Virginia Squires (4-2), y vendieron cara su derrota en la gran final de la ABA ante los Utah Stars entrenados por Bill Sharman. La incorporación de un jugador como Gilmore les colocaba entre los favoritos para ganar el campeonato. Tan sólo Indiana Pacers con el recién incorporado George McGinnis y Mel Daniels tenía un juego interior tan potente como el formado por Gilmore y Dan Issel en Kentucky.

“Gilmore será para los Colonels, lo que Bill Russell fue para los Celtics. Les dará capacidad de intimidación y favorecerá el juego de contraataque. Además Dan Issel se podrá concentrar en el aspecto ofensivo, al igual que hacía Tommy Heinsohn al lado de Bill”. BILL SHARMAN, entrenador de los Utah Stars

A pesar de completar unos playoffs extraordinarios, Frank Ramsey no fue renovado. Mike Storen quería un entrenador con más experiencia a nivel profesional. Los Lakers en ese momento habían prescindido de los servicios de Joe Mullaney, un técnico que cumplía los requisitos del perfil buscado por Storen. El ambicioso proyecto de los Colonels iba tomando forma. Tenían en su plantilla al máximo anotador de la competición (Dan Issel) y a uno de los jugadores que mayor expectación había levantado desde Lew Alcindor (Artis Gilmore). Ahora habían incorporado al proyecto un entrenador de prestigio (Joe Mullaney). El recién contratado entrenador de los Colonels tendría la misión de dirigir la transición de Gilmore desde el baloncesto colegial al baloncesto profesional en el menor tiempo posible, no en vano ya tenía experiencia entrenando a grandes pívots, tal como hizo con Wilt Chamberlain las dos campañas anteriores. Y hablando de pívots, Gilmore fue preguntado acerca de no poder enfrentarse a otros grandes centers de la NBA como Chamberlain, Alcindor o Willis Reed:

“Creo que en los próximos 18 meses habrá una fusión entre las dos ligas y yo me enfrentaré a todos ellos”

En aquel momento no era una locura la idea de que ambas ligas se fusionaran. Walter Kennedy, comisionado de la NBA, se reunió con todos y cada uno de los propietarios con el fin de escrutar sus decisiones. Para aprobar la fusión hacían falta 13 votos de los 17 posibles, uno por franquicia.

A principios del mes de mayo, Gilmore fue llamado para unirse a un combinado universitario de EEUU que se enfrentaría a la selección rusa que estaba de gira por el país. Gilmore se unió a otros ilustres nombres colegiales como Jim McDaniels, George McGinnis, Darnell Hillman, Clarence Glover, Larry Steele o John Mengelt. El combinado universitario perdió por 80-78 ante la selección rusa con Modets Paulauskis (27 puntos) como jugador más destacado. Gilmore anotó 16 puntos y fue uno de los mejores de su equipo. Aquella fue su primera experiencia internacional después de rechazar la invitación para los tryouts de los JJOO de México, y no ser seleccionado para el equipo que representaría a EEUU en el campeonato del mundo de Ljubljana. Un mes más tarde, Gilmore se incorporó al training camp de verano de los Kentucky Colonels a las órdenes de Joe Mullaney. En el primer partido amistoso junto al resto de rookies del equipo, Gilmore contribuyó a la victoria de su equipo (107-105) sobre los Carolina Cougars con 30 puntos y 21 rebotes. Las excesivas ansias por agradar en el día de su debut se reflejaron en las 7 infracciones por goaltending que le señalaron.

Poco antes de comenzar la temporada, los Colonels disputaron algunos partidos de la pre-season contra algunas franquicias NBA. En el primero de ellos vencieron por 111-85 a los Baltimore Bullets. Era la carta de presentación de Gilmore en el ámbito NBA contra un rival de enjundia, Wes Unseld. ‘Me recuerda mucho a Bill Russell. No veo defectos en su juego’ exclamaba Unseld tras su duelo con el pívot de los Colonels. Gilmore terminaría el partido con 16 puntos, 16 rebotes y 7 tapones. Técnico y jugadores de los Bullets se quedaron asombrados con su despliegue físico. ‘Es asombroso. Es la clase de jugador alrededor del cual puedes construir una franquicia ’, decía el técnico de Baltimore, Gene Shue. Kevin Loughery iba más allá ‘ahora mismo es uno de los cinco mejores jugadores profesionales’.

Dos semanas después, el equipo de Joe Mullaney se enfrentó a Milwaukee Bucks, los vigentes campeones de la NBA. El partido tenía bastantes alicientes pero el plato fuerte era el enfrentamiento entre el recién bautizado Kareem Abdul Jabbar y Artis Gilmore. El Freedom Hall de Louisville vistió sus mejores galas y vendió todos los asientos (unos 18.000 espectadores). Milwaukee se llevó la victoria por un apretado 93-99, y Kareem ganó el duelo en la pintura: 30 puntos, 20 rebotes y 3 tapones, por los 18 puntos, 16 rebotes y 5 tapones de Gilmore. Fue el primer partido que le enfrentó a Kareem, tras la desaparición de la ABA, se verían las caras en más de 40 ocasiones. Al día siguiente de su partido contra los Bucks, Kentucky jugó contra New York Knicks, otro de los equipos fuertes de la liga rival. Campeones en 1970, buscaban recuperar su identidad para el asalto del campeonato. Los Knicks se impusieron por 12 puntos (100-112) a pesar de los 24 puntos de Gilmore ante un Willis Reed mermado por el estado de sus rodillas. ‘Lo que más me gusta de él es su actitud. Tiene potencial para ser un gran pívot’ afirmaba el center de los Knicks. La compenetración entre Dan Issel y Artis Gilmore dejó muy buenas sensaciones de cara a la temporada. Aparte de su juego interior, Kentucky contaba con jugadores experimentados como Louie Dampier, uno de los mejores bases del campeonato; Darel Carrier, un excelso tirador y dos aleros con gran capacidad reboteadora como Goose Ligon y Cincinnatus Powell.

El 17 de octubre de 1971 Gilmore debutaba con la camiseta de su equipo en la victoria ante los New York Nets (107-98) de Rick Barry, quien no dudó en regalarle elogios ‘puede llegar a ser mejor que Bill Russell’. El pívot de los Colonels anotó 29 puntos y capturó 20 rebotes el día de su debut. Sin embargo la temporada empezó de forma irregular para Kentucky, uno de los equipos que partía con la vitola de favorito. Tras 8 partidos el balance de 4 victorias y 4 derrotas no era el que se esperaba de una escuadra que había drafteado a uno de los mejores pívots de las últimas promociones. Gilmore se sentía a veces impotente por todas las infracciones de goaltending que le señalaban. Incluso Mel Daniels, pívot de los Pacers, lo advertía ‘los árbitros de la ABA no están acostumbrados a ver a un pívot bloquear tiros a esa altura’. Ni Gilmore se acababa de adaptar a esa línea de arbitraje ni los árbitros estaban dispuestos a concederle el beneficio de la duda. ‘Están minando mi confianza, a veces ni siquiera salto para intentar taponar un tiro por miedo a que me señalen otra infracción’.

Dos de las derrotas sufridas por los Colonels en estas primeras fechas, fueron a manos de Indiana Pacers y Virginia Squires que estaban liderados por dos rookies, George McGinnis y Julius Erving. La ABA había incorporado mucho más talento que la NBA a sus competiciones en esa promoción. La posibilidad para los jugadores underclassmen de firmar con un equipo profesional sin tener que esperar los 4 años pertinentes para ser elegidos, era una de las claves del poder de seducción de la ABA. De esta manera reclutaron a Erving y McGinnis. Con la llegada de estos tres jugadores la balanza entre las dos ligas empezó a equilibrarse.

Tras el irregular inicio de temporada, Kentucky ganó 10 de sus siguientes 11 compromisos, en los que Gilmore promedió 23,2 pts y 20,2 reb incluido un partido de 31 puntos y 30 rebotes contra Virginia Squires. Joe Mullaney, su entrenador se mostraba sorprendido de su aportación en la faceta ofensiva. ‘Sabíamos de su capacidad defensiva y de su intimidación, pero no sospechábamos que nos iba a ayudar tanto en el ataque. Se ha convertido en una consistente fuente de anotación junto a Dan Issel’. Y nadie mejor que el alero de Illinois para hablar de las ventajas de jugar al lado de Gilmore. ‘Este año las defensas no se centran exclusivamente en mí. Nadie quiere arriesgarse a dejar sólo a Artis debajo del aro’. La buena sintonía entre los dos miembros del juego interior de Kentucky tuvo reflejo en la clasificación, a mediados del mes de diciembre Colonels habían alcanzado el mejor récord de la competición, con Issel liderando la clasificación de anotación y Gilmore la de rebotes.

Su fama y popularidad alcanzaron unas cotas inimaginables para una liga que no tenía ningún contrato con la televisión nacional, motivo por el que el alcalde de su localidad natal, Sam Shumake, anunció que sería proclamado un día del calendario local como el día de Artis Gilmore en Chipley. Los halagos eran en ocasiones desmedidos y las continuas comparaciones con Jabbar y Russell tuvieron respuesta en sectores más críticos con el rookie de Kentucky. ‘Gilmore es bueno, pero no es Jabbar’ titulaba en su columna del Daily News el periodista Milton Gross.

Su gran temporada y la de su equipo fue premiada con la titularidad en el equipo de la división este para el All Star de la ABA. Junto a él formarían parte del quinteto titular su compañero Dan Issel, Rick Barry, Charlie Scott y Bill Melchionni. Un día después de ser anunciada su titularidad en el All Star, los Colonels vieron cortada una racha de 10 victorias ante los Squires de Virginia, en un gran duelo entre algunos de los mejores jugadores del campeonato (Charlie Scott 46 pts, Juius Erving 25 pts 13 reb vs Dan Issel 37 pts 10 reb, Gilmore 35 pts 25 reb). En su primera participación en el All Star de la ABA, disputado en el Freedom Hall de Louisville, Gilmore contribuyó con 14 pts y 10 reb a la victoria del este (142-115). Kentucky aprovechó la vuelta del All Star para encadenar otras 12 victorias consecutivas. En uno de esos partidos, contra Miami Floridians concretamente, Gilmore volvía a alcanzar la cifra de los 30 rebotes.

Los Colonels terminaron la temporada ganando 28 de los últimos 32 partidos, y establecieron un récord de la ABA al terminar con 68 victorias y 16 derrotas. Si a nivel colectivo la temporada regular había sido todo un éxito, a nivel personal, fue inmejorable para Artis Gilmore. El pívot novato de Kentucky fue nombrado rookie del año, MVP de la regular season e incluido en el mejor quinteto de la liga junto a Dan Issel, Rick Barry, Charlie Scott y Donnie Freeman. Como dicta la lógica, también fue incluido en el mejor quinteto de rookies junto a Julius Erving, George McGinnis, Johnny Neumann y John Roche. En el trofeo al rookie del año,venció en la votación a Julius Erving. Dan Issel fue segundo en la votación para el MVP a bastante distancia de su compañero. Además de estos honores, Gilmore lideró la liga en rebotes (17,8) y en porcentajes de tiros de campo (59,8). Esas cifras se vieron acompañadas por 23,8 pts y 5,0 tap por noche.

“Creo que podría haber hecho algunas cosas mejor este año. Tengo que aprender a utilizar mejor mi cuerpo cerca del aro para poder sacar ventaja de mi peso y altura”.

Comienzan las decepciones

La ABA, una liga cuya desorganización era una de sus principales características, tenía una ridícula forma de establecer los cruces de playoffs. Kentucky, el mejor equipo de su división se vio emparejado con New York que tenía el tercer mejor récord, mientras que Virginia (2º) se enfrentaba en la otra semifinal de conferencia con Miami Floridians (4º). Los Colonels que habían derrotado a los Floridians en los 10 partidos de regular season en los que se enfrentaron, habían perdido tres de los últimos cuatro partidos contra los Nets. Rick Barry era la mayor amenaza para Kentucky, pero New York también contaba con la solidez de Billy Paultz, y una joven promesa como John Roche. Desgraciadamente para ellos tenían la ausencia de Bill Melchionni, uno de los mejores bases del campeonato.

Kentucky se vio sorprendido en los dos primeros partidos que jugó como local. Los Colonels nunca tuvieron opciones de vencer en ninguno de los dos encuentros. Rick Barry y John Roche bombardearon la canasta de Kentucky. Barry, que estuvo sublime en el primer choque anotando 50 puntos, anotó otros 35 en el segundo. Roche acompañó a Barry en la anotación firmando dos partidos de 31 puntos. El mítico Lou Carnesecca, técnico de New York, había preparado a conciencia la serie contra Kentucky. Consciente del poder intimidador de Gilmore, diseñó multitud de jugadas que acababan en tiros a tres y cuatro metros del aro. En defensa Carnesecca se centró en limitar la producción de los tres jugadores más importantes de los Colonels (Gilmore, Issel y Dampier) con continuas ayudas dejando libre a cualquier otro jugador de Kentucky. La baja de Darel Carrier, su mejor tirador, para esta serie fue fundamental en este aspecto porque no tenían amenaza exterior. Gilmore estuvo incómodo en defensa, fuera de sitio, obligado por la estrategia de los Nets. En ocasiones se veía impotente por el carrusel de bombas lanzadas por Barry y por el recurrente prejuicio de los árbitros que señalaban goaltending en cualquier acción dudosa. En ataque fue el mejor de su equipo: 30 pts y 18 reb en el primer partido y 18 pts y 16 reb en el segundo con un 61% de acierto.

Gilmore hizo un gran esfuerzo para recuperar parte de la ventaja perdida. Sus 25 puntos, 22 rebotes y 5 asistencias fueron fundamentales para que Kentucky ganara el tercer partido. Sin embargo los hombres de Joe Mullaney perdieron una hermosa oportunidad de empatar la serie, ya que Barry causó baja en el cuarto encuentro. No la aprovecharon, y John Roche (38 pts) sentenció a los Colonels en un pésimo último cuarto. De vuelta a Louisville, Kentucky logró salvar el primer match ball ante su público con Gilmore dominando a Billy Paultz, pero un triple fallado por Louie Dampier en el sexto partido a falta de 17 segundos certificó la derrota y su eliminación en primera ronda. Gilmore, con 24 pts y 18 reb, fue el mejor de los Colonels, que acusaron el bajo rendimiento de Dan Issel y Dampier (41 y 42% de efectividad respectivamente). Gilmore estuvo en cifras similares a las de regular season 21,8 pts 17,7 reb y 57% en tiros de campo. ‘La derrota en primera ronda supuso una decepción después de la gran temporada realizada’ se lamentaba el pívot de Kentucky.

A finales del mes de abril, fue escogido en una votación impulsada por la publicación Basketball Weekly entre el top ten de jugadores profesionales de baloncesto, que incluía a jugadores de ABA y de NBA. La votación fue comandada por Jerry West. Los otros jugadores que completaban el top ten fueron Wilt Chamberlain, Kareem Abdul Jabbar, John Havlicek, Walt Frazier, Spencer Haywood, Charlie Scott, Artis Gilmore, Rick Barry y Dan Issel. El 25 de mayo fue la fecha programada para el segundo (y último) All Star entre la ABA y la NBA. El Nassau Coliseum, cancha donde jugaban habitualmente los Nets sería la sede de esta edición. Gilmore fue seleccionado para representar al equipo de la ABA junto a Dan Issel, Willie Wise, Jimmy Jones, Zelmo Beaty, Julius Erving, Donnie Freeman, Ralph Simpson, George Thomspson y Rick Barry. Por parte de la delegación NBA fueron seleccionados Jerry West, Wilt Chamberlain, Oscar Robertson, Kareem Abdul Jabbar, John Havlicek, Dave Debusschere, Walt Frazier, Connie Hawkins, Archie Clark y Bob Love. En dicho partido Artis Gilmore vería cumplido uno de sus sueños: enfrentarse a uno de sus ídolos, Wilt Chamberlain. El partido sirvió como una reivindicación de los jugadores de la ABA, a menudo juzgados como díscolos y subversivos por parte de los críticos más clasistas del establishment del periodismo. El combinado de la NBA se llevó el partido por un apretado 106-104. ‘Dan Issel lanza realmente bien, me ha sorprendido y Gilmore es mucho más fuerte de lo que había pensado’ exclamaba Bob Lanier, MVP del partido. ‘La clave del partido ha sido la experiencia de nuestro equipo para sacar partido de la ausencia de Gilmore cuando estaba en el banquillo’ afirmaba Havlicek. El combinado de la ABA no tenía ningún jugador con su físico para contrarrestar a los pívots de la NBA.

El verano de 1972 fue aprovechado por Gilmore para contraer matrimonio con Enola Gay Maddox, a la que había conocido mientras estudiaba en Gardner Webb College. A la vuelta de su viaje de novios, se incorporó al training camp de los Colonels que presentaban como novedades a Rick Mount (un escolta tirador para cubrir la ausencia de Darel Carrier) y Wendell Ladner, uno de los personajes más peculiares de la ABA. Al igual que en temporadas anteriores se programaron partidos entre franquicias de las distintas ligas. Kentucky y Milwaukee se enfrentaron el 1 de octubre, en lo que sería la reedición del duelo entre Kareem Abdul Jabbar y Artis Gilmore. Los Bucks barrieron de la cancha a los Colonels (131-100), pero el duelo entre ambos centers estuvo igualado: 20 pts 10 reb de Jabbar frente a los 20 pts 15 reb de Gilmore.

Los Colonels empezaron con muy malas sensaciones la nueva temporada cosechando 12 derrotas en 20 partidos. La mayoría de los equipos habían estudiado la manera de alejar a Gilmore del aro en defensa para evitar su capacidad de intimidación y limitar su presencia en el rebote. Los malos resultados dieron paso a algunos rumores en los que se afirmaban que Gilmore había pedido la salida del equipo rumbo a New York. ‘No sé de dónde ha podido salir ese rumor. Ni he comentado nunca a nadie tal cosa ni está en mi mente dejar el equipo’ sentenciaba un enojado Artis Gilmore. Los rumores se basaban en un posible descontento del jugador de Kentucky por un descenso en el número de tiros que lanzaba por noche, pero Gilmore nunca fue un jugador que se preocupara en exceso de su cuota de lanzamientos por partido. ‘Nunca me ha obsesionado anotar a pesar de que siempre se ha subestimado mi capacidad para meter puntos. Llegué a promediar 38 puntos por partido en Roulhac, pero no ganábamos. Si me lo propusiera podría anotar fácilmente 30 puntos cada noche, pero estoy seguro de que no ganaríamos tantos partidos’.

Joe Mullaney fue haciendo los ajustes pertinentes y el equipo ganó 16 de los 17 siguientes encuentros. ‘Tenemos algunos chicos nuevos que han tenido que adaptarse’. Gilmore anotaba ligeramente menos que la temporada anterior pero mantenía intacto su impacto defensivo. Llegando al ecuador de la temporada promediaba 20,3 pts 19,4 reb 4,0 tap. Los vigentes campeones de la competición, Indiana Pacers, sufrieron uno de sus mejores partidos: 33 puntos, 33 rebotes (su récord personal hasta ese momento) y dos tiros libres en los últimos segundos para certificar la victoria de su equipo (109-107). El buen momento por el que pasaba Gilmore fue corroborado mediante el primer puesto en las votaciones de los periodistas para el All Star de la ABA. El resto del quinteto titular de la división este estaba formado por Billy Cunningham, Julius Erving, Calvin Mack y George Thompson. Gilmore anotó 10 puntos y capturó 16 rebotes pero no pudo ayudar al Este a lograr la victoria.

A pesar de que los Colonels enderezaron su rumbo, surgieron los primeros roces entre el técnico, Joe Mullaney, y Gilmore. El entrenador se quejó públicamente de que ‘a veces confía demasiado en su capacidad para intimidar y no hace trabajar a los pívots rivales para que reciban el balón’. Kentucky terminó con el segundo mejor récord de la liga (56-28) a tan sólo una victoria de los Carolina Cougars, entrenados por Larry Brown. Gilmore fue incluido en el mejor quinteto de la liga junto al MVP de la temporada, Billy Cunningham, y a Julius Erving, Jimmy Jones y Warren Jabali. Sus promedios finales fueron de 20,8 pts 17,6 reb 3,5 ast y 3,1 tap. Al igual que la temporada anterior lideró la clasificación de rebotes y de porcentaje de tiros de campo, y aunque no era una estadística oficial, nadie en la liga puso más tapones que él.

La clasificación final de la ABA deparó un enfrentamiento en primera ronda contra Virginia Squires de cuya plantilla formaba parte uno de los jugadores más populares de la competición, Julius Erving. Los Squires también adquirieron a mitad de temporada a un joven talento que estaba perdido en la Eastern Basketball Association y respondía al nombre de George Gervin. Kentucky resolvió la eliminatoria por 4-1. La clave estuvo en el tercer partido, que ganaron los Colonels en la prórroga (113-115) cuando la serie estaba 1-1. Gilmore, que no estaba realizando una buena serie, anotó dos tiros libres a falta de 10 segundos para finalizar el tiempo extra y selló la victoria de Kentucky. En los dos partidos siguientes Kentucky se mostró muy superior con Artis Gilmore volviendo a ser el mismo. En el global de la serie, el pívot de Kentucky se vio superado por su homónimo de Virginia, Jim ‘Jumbo’ Eakins, un jugador no sobrado de talento, pero muy trabajador e inteligente. Gilmore terminó con unos números en la serie de 17,2 pts y 11,6 reb por los 24,8 pts y 11,4 reb de Eakins.

Una infección de garganta por estreptococos mal curada derivó en un proceso de fiebre reumática que limitó el rendimiento de Gilmore en su serie contra Carolina. Los Cougars habían terminado con el mejor récord de la regular season y contaban con el recién nombrado MVP de la liga, Billy Cunningham. Además Tom Owens hizo un buen trabajo defensivo sobre Gilmore, especialmente en la labor de cerrar el rebote defensivo. Dan Issel asumió más responsabilidad ofensiva debido al estado físico de su compañero en el juego interior, y Rick Mount dio un paso adelante para suplir la aportación habitual de Gilmore en ataque. El pívot de Kentucky promedió 17 pts y 10 reb con un 60% en el tiro, a pesar de los problemas de salud. Los Colonels se impusieron en la final de la división este por 4-3, tras ganar los dos últimos partidos de la serie.

El ambicioso proyecto de Mike Storen con Artis Gilmore como piedra angular iba tomando forma. El único obstáculo que se interponía entre los Colonels y el título era el vigente campeón de la ABA, Indiana Pacers. El equipo entrenado por Bob ‘Slick’ Leonard, era un equipo acostumbrado a competir en estos momentos de la temporada. Había disputado tres de las cuatro finales anteriores, venciendo en 1970 y 1972. ‘La defensa sobre Artis Gilmore y Dan Issel será clave, pero no podemos descuidar al resto de los jugadores’ declaraba el entrenador de los Pacers antes de la final. Los Pacers se llevaron el primer punto en un encuentro marcado por la polémica. Dos canastas anuladas a Gilmore y a Jimmy O’Brien fueron muy protestadas por el equipo local. El pívot de Kentucky emergió como el salvador de su equipo en el segundo encuentro: 29 puntos, 26 rebotes y 7 tapones. Gilmore tuvo que sobreponerse a una lesión muscular que había sufrido antes del partido. Esta circunstancia unido al hecho de que se enfrentaba a Mel Daniels, uno de los mejores pívots de la historia de la ABA, añadió aún más mérito a su actuación. ‘Artis es capaz de condicionar un partido incluso en condiciones precarias. Tenemos que alejarle de la canasta’ reconocía el entrenador rival.

Kentucky empezó a coleccionar problemas físicos en algunos de sus jugadores claves. A los problemas musculares de Gilmore en la espalda, había que añadir el codo de Dan Issel, y el tobillo de Rick Mount. Sin embargo, el center de los Colonels volvió a ser trascendente en el tercer partido para dar la victoria a su equipo (88-92), 28 puntos, 16 rebotes y 7 tapones. Un tapón de Gilmore a George McGinnis cuando el marcador estaba 88-90, desniveló el partido a favor de los Colonels. ‘Apareció de la nada y bloqueó mi tiro. Fue una gran jugada por su parte’.

Indiana cambió de estrategia y decidió atacar a los dos baluartes del equipo de Joe Mullaney. Los Pacers sobrecargaron el juego en Mel Daniels, y Gilmore se cargó de faltas en los dos siguientes partidos. En el primero de ellos, tuvo que ver el encuentro desde el banquillo más minutos de los que acostumbraba y en el siguiente aguantó durante 47 minutos en cancha antes de ser eliminado por faltas, pero su defensa se vio muy condicionada por esta circunstancia. Los Pacers aprovecharon esta coyuntura para vencer por un marcador ajustado ambos partidos. Gilmore registró un triple doble en el quinto partido (17 pts, 17 reb, 11 ast, 5 tap).

Con un match ball en contra, Kentucky alargó la final hasta un séptimo y definitivo encuentro al vencer en el Fair Coliseum con holgura (93-109), apoyándose una vez más en un estratosférico partido de su pívot: 29 puntos, 21 rebotes y 6 asistencias. El Freedom Hall de Louisville estaba preparado para disfrutar de una noche histórica. Efectivamente fue una noche difícil de olvidar pero no por los motivos que los aficionados de los Colonels esperaban. Indiana derrotó a domicilio (81-88) a Kentucky, que realizó un tercer cuarto para tirar a la basura (3 canastas de 22 lanzamientos). Gilmore fue el mejor de su equipo (19 pts, 17 reb, 4 tap) pero en esta ocasión no se vio acompañado por Issel (5 de 15 en el tiro) cuyo codo no le dejó lanzar a canasta con normalidad. ‘Fue muy frustrante, nuestros fans empezaron a dudar de nuestra capacidad, a pesar de disponer de todos los recursos tanto ofensivos como defensivos’ reconocería Gilmore en su biografía años después. Por si la derrota no fuera lo suficientemente dolorosa, unos días después de la final, el jugador nacido en Florida se tuvo que enfrentar a una demanda por paternidad de una estudiante de la universidad de Louisville. Belinda Carmen Hill, la denunciante, exigió una cantidad al jugador de $525.000.

Vientos de cambio

La derrota en la final trajo cambios consigo que afectaron a los Colonels. Wendell Cherry vendió el control de los Colonels a un grupo financiero de Cincinnati, y a su vez, éstos vendieron la franquicia a John Y. Brown, que hizo su fortuna como propietario de ‘Kentucky Fried Chicken’. Las primeras consecuencias fueron la salida de Mike Storen como general manager, por desavenencias con el nuevo propietario, y como si de una ficha de dominó se tratara, Joe Mullaney dejó su puesto de entrenador para firmar por los Utah Stars. Artis Gilmore se posicionó a favor de que Bud Olsen, el entrenador asistente, sustituyera a Mullaney al frente del equipo, pero el propietario de la franquicia tenía otros planes. Brown contrató a Babe McCarthy con 6 años de experiencia en la ABA y procedente de los Dallas Chaparrals. El nuevo entrenador quiso imprimir un ritmo de juego más alto. Este estilo de ida y vuelta afectó a la jerarquía de Gilmore en el plano ofensivo, que tuvo que ceder protagonismo a otros jugadores de la plantilla.

Empezó bien la temporada bajo la dirección de McCarthy con 10 victorias en 11 partidos. Una de esas victorias se produjo ante los San Diego Conquistadors, entrenados por Wilt Chamberlain, que en un principio firmó para jugar en la ABA después de haber roto unilateralmente su contrato con los Lakers. Jack Kent Cooke el propietario de la franquicia angelina consiguió un veto por mandato judicial prohibiendo a Wilt jugar con ningún otro equipo profesional, así que finalmente aceptó el cargo de entrenador porque tenía un contrato firmado con el equipo de San Diego. Chamberlain quedó impresionado la primera vez que vio jugar a Gilmore. ‘Es el jugador alrededor del cual gira su equipo, sobre todo en defensa y en el rebote’. El duelo entre Wilt y The A-Train era uno de los grandes alicientes de la ABA para aquella temporada 1973-74, un sueño del que los aficionados despertaron bruscamente cuando un juez dictaminó la prohibición de jugar en la ABA para Chamberlain. ‘Me encanta verle aquí, pero preferiría verle vestido de corto. Podría aprender mucho jugando contra él’.

La figura de Wilt Chamberlain y de Artis Gilmore fueron utilizadas junto a las de otros jóvenes talentos que habían llegado a la ABA (Issel, Erving, McGinnis, Gervin…) para conseguir un contrato de televisión de un año con la NBC a nivel nacional. Tras la frustrada fusión con la NBA este acuerdo fue considerado como un paso importante para conseguir la estabilidad necesaria para la competición. Desgraciadamente el tiempo se encargó de contradecir esa asunción. El acuerdo consistía en un partido semanal, el sábado por la tarde noche. La posibilidad de coincidir con la emisión del partido de la NBA emitido por la CBS era una opción atractiva para Mike Storen, el nuevo comisionado de la ABA, algo que se como se demostraría posteriormente fue un error.

La buena trayectoria que llevaban los Colonels a principio de temporada se vio alterada por una mala racha de resultados. Los sistemas diseñados por Babe McCarthy incorporaron a más jugadores, pero restaron protagonismo a Gilmore y eso afectó al rendimiento del equipo, que perdió 15 de los 30 encuentros siguientes. A pesar de la irregularidad de Kentucky, tres de sus jugadores fueron incluidos en el quinteto del Este en el All Star de la ABA (aparte de Gilmore, fueron elegidos Issel y Dampier). El pívot de los Colonels fue segundo en las votaciones, sólo superado por Julius Erving. El evento se disputó en Norfolk (Virginia) con victoria para el Este 128-112. Gilmore fue galardonado como MVP del partido tras anotar 16 pts, capturar 13 rebotes y poner 4 tapones.

Poco antes del parón del All Star, dos de los mejores equipos de la competición, New York Nets y Kentucky Colonels, se enfrentaban con la primera posición de la división este en juego, con el duelo entre Gilmore y Julius Erving como trasfondo. Ambos eran considerados los dos mejores jugadores de la competición. Un gancho de Gilmore en el último segundo dio el triunfo a los Colonels por 106-105. La ciudad de New York sería nuevamente testigo de otras dos exhibiciones del pívot de Kentucky frente a los Nets. A principios de febrero Gilmore batía el récord de rebotes en un partido de la ABA, con 40 capturas, acompañados de 21 puntos, 9 asistencias y 7 tapones. Kentucky arrasó a New York (91-123) en un discreto partido del Dr. J. No había transcurrido un mes cuando los Colonels volvieron a la Gran Manzana, en esta ocasión el pívot de Florida se fue a los 24 puntos, 27 rebotes y 5 tapones. Kevin Loughery, entrenador de los Nets hablaba así de su bestia negra. ‘Los que le critican por su falta de agresividad, no deben haber visto ningún partido de los que ha realizado contra nosotros. Lo de hoy ha sido una muestra de lo devastador que puede llegar a ser’. Estas críticas sobre su falta de agresividad se podían recoger de testimonios como el de Billy Keller, jugador de los Pacers, quien afirmaba que ‘si Artis hubiera tenido el mismo temperamento que Mel Daniels. habría sido el mejor pívot de la historia. Era un buen chico, demasiado amable’.

Los Colonels terminaron segundos del Este tras New York Nets (53 victorias y 31 derrotas). A mitad de temporada una serie de traspasos en la plantilla no tuvieron el resultado esperado. Gilmore, que terminó la temporada con unos promedios de 18.7 pts, 18.3 reb, 3.9 ast y 3.4 tap, tuvo que multiplicarse tras el parón del All Star por la falta de adaptación de las nuevas incorporaciones, poniendo 21,3 pts y 20,2 reb por noche desde esa fecha. Por tercer año consecutivo lideró la clasificación de rebotes, y terminó segundo en la de tapones por detrás de Caldwell Jones.

Kentucky aprovechó la inercia del buen momento personal de su pívot para eliminar en cuatro partidos a los Carolina Cougars dirigidos por Larry Brown. Gilmore tuvo una actuación sublime, dominando a sus pares Jim Chones y Tom Owens, en ataque y en defensa. ‘Me sentí muy bien durante toda la eliminatoria. Tenía la sensación de que podía convertir en canasta cualquier balón que llegara a mis manos’. Sus números no dejaron lugar a dudas 33 pts y 19 reb en el primer partido, 34+20 en el segundo, 19+15 en el tercero y 33+20 en el cuarto.

“Artis Gilmore nos ha destrozado. Ha dominado por completo el juego en ambas zonas” LARRY BROWN

Al mismo tiempo que destrozaba las aspiraciones de los Cougars, Gilmore era anunciado como uno de los integrantes del mejor quinteto de la ABA, junto a Julius Erving, George McGinnis, Jimmy Jones y Mack Calvin. Precisamente Julius Erving lideraba a los Nets, equipo al que se enfrentaría Kentucky en la final de la división este. Durante la regular season, los Nets habían sido una de las víctimas favoritas de Gilmore. ‘Tendremos que sujetar mejor a Artis de lo que lo hicimos durante la temporada’ afirmaba Loughery. El técnico de los Nets tenía la lección muy bien aprendida y volcó todos sus esfuerzos defensivos en parar a Gilmore y a Issel. Tanto Billy Paultz como Larry Kenon hicieron un gran trabajo defensivo ayudados por las continuas dobles marcas sobre las dos estrellas de Kentucky. Los Colonels no se aprovecharon de ello y no castigaron la estrategia de New York. Se esperaba más de jugadores como John Roche o el rookie Jim Bradley. Julius Erving y Larry Kenon se encargaron del rebote defensivo y permitieron a Paultz centrarse en la defensa de Gilmore. Los hombres de Babe McCarthy solo compitieron en el tercer partido antes de ser barridos por unos Nets guiados por el liderazgo de Julius Erving (29,8 pts y 9,0 reb).

Tras tres campañas como profesional, Gilmore, que había sido comparado con Kareem primero y con Bill Russell después, comenzó a ser cuestionado. Algunos analistas veían un paralelismo entre la carrera de Wilt Chamberlain en sus inicios y la de Artis Gilmore en los Colonels. Ambos tenían las herramientas físicas para dominar a sus rivales, pero este dominio no terminaba de traducirse en logros colectivos. Cuando Kentucky reunió en un mismo equipo a Gilmore y a Dan Issel, muchos pensaron que los campeonatos vendrían por sí solos.

“Creo que existen algunas falsas expectativas acerca de Artis. Algunos piensan que debería anotar 30 puntos y capturar 25 rebotes por partido, pero eso es una utopía. Sus números reales son excelentes y no hay ningún pivot en la liga que los iguale” MIKE STOREN, comisionado de la ABA.

John Y. Brown no estaba dispuesto a conceder más oportunidades y despidió a McCarthy. Entre los nombres que se barajaron para sustituirle, estaban los de Al Bianchi, Bobby Knight o Eric Muselman, pero el que logró conseguir el puesto fue un entrenador con muy buena reputación, que había estado a las órdenes de Larry Costello como asistente en los Bucks. Hablamos de Hubbie Brown, un personaje fundamental para el futuro inmediato de la franquicia y del propio Gilmore, que hacía esta reflexión sobre su carrera, ‘mi principal ambición es convertirme en el mejor jugador que pueda llegar a ser. Creo que mi progresión desde que llegué a la universidad es evidente. A partir de ahora es cuando tengo que empezar a explotar todo mi potencial’. Hubbie Brown tenía una gran experiencia trabajando con hombres grandes, tal y como lo hizo en su etapa de asistente en los Bucks, trabajando con Kareem Abdul Jabbar. Dotó al pívot de los Colonels del balance y el equilibrio adecuado para explotar sus cualidades, al contrario que McCarthy, que veía a Gilmore más como un especialista defensivo que como una amenaza ofensiva para los rivales.

“No sé cómo fue el año pasado, pero este año no verás a Artis soportando toda la defensa de nuestro equipo mientras hay cuatro compañeros alrededor observando. Va a estar más involucrado en ataque de lo que lo estaba antes”. HUBBIE BROWN

Un temporada para el recuerdo

Había muchos nombres nuevos en la plantilla de los Colonels, jugadores que se convertirían en una parte importante de los éxitos de la franquicia: Bird Averitt, Wil Jones, Gene Littles, Ted McClain o Marv Roberts. ‘Estoy muy contento con las nuevas incorporaciones’ declaraba antes de la temporada nuestro protagonista. El nuevo técnico estableció un sistema de rotaciones más amplio para dar profundidad a la plantilla. Gilmore era el único jugador que no tenía un recambio de garantías y que sobrepasaba los 40 minutos por partido. Esta distribución de los minutos implicó un recorte drástico en el tiempo de juego de jugadores como Dan Issel y Louie Dampier, para dar cabida a alguna de las nuevas incorporaciones como Jones, Averitt o Roberts. Uno de los partidos más atractivos de este inicio de temporada fue el que disputaron Kentucky y Utah, en el que se presenció el duelo de Gilmore con un recién ingresado en la liga directamente desde high school, Moses Eugene Malone. El pívot de Kentucky se llevó el duelo individual (17 pts 18 reb vs 15 pts 11 reb) y el colectivo (victoria de los Colonels 97-85) pero quedó la sensación de que un grandísimo proyecto de jugador había aterrizado en la ABA.

La campaña de Gilmore fue de menos a más. Tras un periodo de adaptación al sistema de Hubbie Brown, comenzó a entender que debía de asumir en este contexto más responsabilidad ofensiva. Tras un gran victoria sobre Indiana Pacers (32 pts, 28 reb, 10 ast) hacía esta declaración: ‘cuando juego como hoy, con la misma determinación que debería jugar siempre, creo que no hay nadie en esta liga que me pueda detener’. La mejora progresiva de Gilmore conforme avanzaba la temporada se fue haciendo patente en algunos de los duelos con sus rivales directos. Así en un partido contra los Spurs, uno de los jugadores que estaba teniendo más impacto en la competición, el pívot Swen Nater, fue fagocitado por Gilmore en su duelo particular. Nater, que lideraba la clasificación de rebotes por delante de Gilmore, se postulaba como uno de los jugadores que podría convertirse en su némesis. La dictadura de la realidad dejó de manifiesto las diferencias entre ambos jugadores. Gilmore anotó 35 puntos, capturó 20 rebotes y colocó 7 tapones, dejando a Nater en un pobre 5/15. El mismo propietario de los Spurs, Angelos Drossos, declaraba tras el partido ‘Preferiría encontrarme antes a Denver en playoffs que a Kentucky, y el motivo no es otro que Gilmore’.

Por cuarta temporada consecutiva Gilmore fue elegido como uno de los cinco titulares de la división este en la edición del All Star de la ABA de 1975. Sería acompañado en el cinco inicial por su compañero Louie Dampier, los aleros Julius Erving y Marvin Barnes, y el escolta Freddie Lewis. Sus 13 puntos y 13 rebotes ayudaron a su equipo a derrotar al Oeste (151-124). Fue después del ‘break’ del All Star cuando Gilmore se desató en el plano ofensivo promediando 26,8 pts por noche hasta el final de la temporada.

“Para mí era fundamental que Artis se convenciera de que debía mirar más el aro. Uno de los jugadores damnificados por este incremento de responsabilidad fue Dan Issel. Tuve una charla con él al principio de temporada y aceptó, aunque no parecía muy entusiasmado con la idea. Tuvo su peor marca anotadora, pero cuando llegaron los playoffs, respondió a la perfección”. HUBBIE BROWN

Los Colonels vencieron sus últimos 9 partidos de liga regular en dura pugna con los New York Nets por conseguir el primer puesto de la división este. En las dos últimas semanas derrotaron a los Nets en dos ocasiones y ambos equipos acabaron empatados a 58 victorias, por lo que tuvo que ser necesario un partido de desempate para dirimir el cabeza de serie número 1 en el Este. Gilmore jugó las últimas tres semanas de competición con una mano lesionada, lo que hizo más meritorio su gran final de temporada. Sus promedios finales ascendieron a 23.6 pts 16.2 reb y 3.1 tap con un 58% de acierto en tiros de campo.

Un día después de finalizar la regular season tuvo lugar el ‘tie-breaker’ entre Colonels y Nets. El equipo visitante acusó la baja de su pívot titular Billy Paultz, hecho fue aprovechado por Gilmore para decantar la victoria a favor de Kentucky; anotó 28 puntos y capturó 33 rebotes, 3 más que todo el equipo de los Nets. Esta victoria otorgaba el factor cancha a favor de los Colonels en el caso de un hipotético enfrentamiento en la final de división.

Su buen momento de forma tuvo continuidad en los playoffs. Contra Memphis Sounds en primera ronda volvió a ser el eje de su equipo en ataque y en defensa. En el primer partido de la serie 10 puntos suyos en los últimos 7 minutos de partido dieron el primer punto a Kentucky (98-91). El dominio del rebote y el contraataque fueron las claves de un cómodo triunfo de los Colonels (4-1). Gilmore anotó 31 puntos y capturó 20 rebotes en el partido que cerraba la serie. Se esperaba un enfrentamiento entre Nets y Colonels en la siguiente ronda, pero el equipo neoyorquino cayó contra todo pronóstico con los St. Louis Spirits. El enfrentamiento entre los dos juegos interiores de cada equipo era el mayor atractivo de la eliminatoria: Dan Issel y Artis Gilmore contra Marvin Barnes y Maurice Lucas, máxime cuando Lucas y Gilmore fueron expulsados en un partido de regular season por protagonizar una pelea. Durante los 7 días de descanso que hubo entre la primera ronda y las finales de división se dieron a conocer los galardonados para los premios de la ABA. Gilmore entró una vez más como el mejor pívot de la competición en el quinteto ideal de la liga.

Para Bob McKinnon, entrenador de los Spirits, frenar a Artis Gilmore era la prioridad de su equipo. ‘He seguido de primera mano la carrera de Kareem, y el impacto de Gilmore es muy similar, incluso es superior en defensa. Pararle será una cuestión de equipo, es imposible pararle uno contra uno’. Los Colonels se impusieron en los dos primeros partidos, sobreviviendo a dos grandes actuaciones de Freddie Lewis en el primer partido (35 pts) y de Marvin Barnes (43 pts y 17 reb) en el segundo. Gilmore (26+17 y 23+15) fue el mejor jugador de un equipo que logró involucrar a más jugadores en la anotación, algo que parecía no ser un problema para el entrenador de los Spirits ‘no me importa si nuestro ataque está balanceado o no, no me importa quien consiga los puntos siempre que consigamos anotar más que el rival’ . La lesión del escolta Freddie Lewis dejó a St. Louis sin anotación exterior y Kentucky guiado por la majestuosa actuación de su pívot sólo necesitó de cinco partidos para sellar el pase a la final. Gilmore cerró la serie con un partido de 29 puntos, 20 rebotes y 7 tapones.

Indiana Pacers, verdugo de los Colonels en las finales dos años antes, sería su rival. Bob ‘Slick’ Leonard, entrenador de los Pacers, explicaba su estrategia antes de la final ‘intentaremos alejar a Gilmore. Su presencia en la zona cambia muchos de nuestros tiros’ . Indiana no había podido encontrar un sustituto de garantías para Mel Daniels, uno de los mejores pívots de la historia de la ABA, que abandonó los Pacers a principios de temporada, por eso había una cierta psicosis con la figura de Artis Gilmore. El propio George McGinnis, MVP de la competición ex aequo con Julius Erving, y uno de los mayores prodigios físicos de toda la historia, reconocía ese respeto hacia el jugador de Kentucky ‘es el único tipo en toda la liga que realmente me intimida cuando encaro la canasta’.

El primer partido de la final transcurrió según el guión esperado, con Gilmore castigando a los Pacers en el poste bajo, pero la estrategia planteada por Indiana surtió efecto y el pívot de Kentucky se cargó de faltas saliendo a defender a varios metros del aro a los pívots rivales. La mayor profundidad de banquillo de los Colonels ayudó a superar la ausencia de Gilmore por faltas. El segundo partido, que marcaría la pauta de la final, estuvo envuelto en polémica. El encuentro transcurrió tremendamente igualado hasta el final. La defensa de Indiana logró contener a Gilmore con dobles y triples marcajes. El jugador de los Colonels se fue al descanso sin anotar un solo punto. El marcador reflejaba empate a 93 cuando Gilmore, en una de las pocas ocasiones que pudo jugar uno contra uno, anotó sobre Len Elmore un gancho a falta de dos segundos. Los Pacers sacaron de fondo y Billy Keller anotó una canasta desde el medio del campo, pero Ed Rush uno de los árbitros la invalidó por considerar que estaba fuera de tiempo.

“No puedo decir que esa canasta justifique el horrendo partido que he hecho, pero me alegro de haber sido yo el autor de la misma” ARTIS GILMORE

Los Pacers, presionados con el 2-0 en contra estaban contra la espada y la pared, necesitaban de un gran esfuerzo colectivo en defensa, acierto de cara al aro y un poco más de fortuna. Confiaban en seguir haciendo un buen trabajo sobre el pívot de Kentucky, pero Gilmore salió determinado a no dejarse atrapar en las dobles marcas. Se mostró más agresivo que de costumbre y dominó a todos sus defensores. Anotó 41 puntos y atrapó 28 rebotes (11 ofensivos). ‘Hoy Artis era el hombre para el que había que jugar’ declaraba Hubbie Brown. Fue especialmente decisivo en el último cuarto, cuando los Pacers llevaban una ventaja de 5 puntos a cinco minutos del final. En ese periodo de tiempo anotó 13 puntos y Kentucky endosó un parcial de 4-17 para vencer por 101-109.

“Después de jugar 4 años con Artis, no sé si puedo decir que éste ha sido su mejor partido, pero sí puedo asegurar que nunca le había visto jugar con esa determinación” DAN ISSEL

Indiana pudo salvar su honor ganando en el cuarto partido, en el que Gilmore volvió a registrar otro doble-doble (18 pts 18 reb). Gracias a otra gran exhibición suya, los Colonels vencieron por 110-105 en el quinto encuentro, conquistando de esta manera el tan ansiado título que llevaban buscando desde cinco años atrás. En el último partido de la final anotó 28 puntos, cogió 31 rebotes, dio 5 asistencias y puso 3 tapones. Dos tiros libres suyos a falta de 15 segundos sellaron el triunfo de Kentucky. ‘Hemos intentado todo para contener a Gilmore, pero no hemos podido, ahí ha estado la clave de la final’ se lamentaba Jerry Oliver, asistente de Indiana. Gilmore fue proclamado MVP de la final con unos promedios de 25 pts, 21 reb y 52% en tiros de campo. Con el título de campeón y el MVP de las finales, desaparecía el estigma de jugador poco fiable en los momentos importantes. ‘Estoy cansado de escuchar esto’ afirmaba Hubbie Brown. ’Artis ha sido el factor dominante de la eliminatoria’ confesaba su compañero Wil Jones.

En este punto, la carrera de Artis Gilmore alcanzó el cénit de su trayectoria como parte de un colectivo. Durante el resto de la misma, nunca más formaría parte de un equipo que partiera en las quinielas de favoritos antes de empezar la competición. En su periplo NBA formó parte de algunas buenas plantillas, pero nunca de una que tuviera un verdadero potencial para conquistar un campeonato. En el verano de 1975, corrieron rumores de negociaciones de John Y. Brown con varias franquicias NBA para traspasar a Gilmore debido a la delicada situación económica de los Colonels. No obstante, el jugador no estaba ansioso por dar el salto, era un objetivo que se planteaba a medio plazo, porque tanto su familia como él se encontraban muy a gusto en Kentucky. ‘No quería abandonar los Colonels, quería jugar con ellos en la NBA’.

Un desenlace inevitable

Como persona procedente de un hogar humilde y sin recursos, era habitual ver a Gilmore jugar partidos benéficos para recaudar fondos junto a otras estrellas de la NBA y de la ABA. Contemplar juntas a las estrellas de ambas competiciones era un gran reclamo para atraer público y obtener una mayor recaudación. También solía tomar parte en torneos veraniegos junto a otros jugadores profesionales en pugna con combinados de jugadores universitarios. Era la mejor manera que tenían los profesionales de mantenerse activos.

En el seno de la plantilla de los Colonels, había una gran ilusión por revalidar el título. ‘Sería maravilloso poder completar el back-to-back’ afirmaba Gilmore en el mes de septiembre. Pero estas aspiraciones sufrieron un importante mazazo cuando Kentucky traspasó a Dan Issel a los Baltimore Claws (una franquicia recién creada) a cambio del ala pívot Tom Owens y $700.000. Artis Gilmore y Dan Issel se encontraban de gira por Europa con un combinado de jugadores ABA y NBA cuando conocieron la noticia por medio del agente de este último. Los Colonels perdían a un jugador de élite a cambio de otro de menor talento que además llegaba lesionado. El propietario John Y. Brown ya había avisado que una de sus dos estrellas debía ser traspasada. A pesar de conquistar el campeonato, ser aspirante al título año tras año,y tener una de las asistencias más altas al pabellón, las pérdidas de la franquicia empezaban a ser considerables. De esta manera se rompía la mejor pareja interior de toda la historia de la ABA.

La ABA vivía tiempos convulsos con multitud de problemas económicos. Los Baltimore Claws una franquicia de reciente creación desapareció antes de comenzar la temporada, y durante las primeras semanas, también quebraron San Diego Sails y Utah Stars. Sólo quedaban 7 franquicias para completar una temporada de la que todos sospechaban podía ser la última de la competición.

La baja de Dan Issel había debilitado a la plantilla. Al mismo tiempo, el rubio ala pívot acabaría reforzando a uno de sus rivales directos por el título, los Denver Nuggets, tras desaparecer la franquicia que había adquirido sus derechos. Para cubrir esta baja, los Colonels se hicieron con los servicios de Caldwell Jones una vez empezada la temporada. Jones era a priori un buen refuerzo, un jugador sacrificado en defensa pero que no tenía capacidad para suplir la aportación ofensiva de Dan Issel. Eso implicó una mayor responsabilidad de Gilmore en el ataque de Kentucky.

Hubbie Brown intentaba encontrar la química de una plantilla que había sufrido cambios considerables, en medio de la irregularidad de los resultados, pero la situación económica no mejoraba, y el propietario de los Colonels insistió en la idea de vender a Gilmore para aligerar la deuda de la franquicia y hacer frente a los pagos. Se entablaron conversaciones con Milwaukee Bucks, que había traspasado a Kareem Abdul Jabbar a los Lakers durante el verano. Elmore Smith, su sustituto, no estaba cumpliendo las expectativas y Gilmore parecía el hombre adecuado para paliar el vacío dejado por Jabbar. La oleada de rumores en una etapa de tanta inestabilidad económica y deportiva afectó al jugador y su familia, que vivieron aquella última temporada de la ABA con las maletas preparadas.

La pareja formada por Gilmore y Jones no funcionó como se esperaba. Ambos eran jugadores interiores y se solapaban. Hubbie Brown intentó alejar a Jones de la zona, pero no suponía una gran amenaza para los rivales, por lo que a mediados de diciembre lo enviaron a Saint Louis a cambio de Maurice Lucas, un jugador cuyas características se complementaban con las de Gilmore. Este trade suponía el enésimo cambio de una temporada ya de por sí caótica. Brown debía empezar de nuevo para encajar todas las piezas del puzzle.

Una temporada excepcionalmente anómala tenía que contar con un All Star game igualmente anómalo. Para dar un mayor atractivo al partido que se disputaba en Denver, la ABA decidió, ante la escasez de equipos, organizar un partido entre el conjunto con mejor récord de la liga (Nuggets) y un combinado de jugadores del resto de equipos, comandado por Julius Erving y Artis Gilmore. La improvisación fue una de las señas de identidad de la ABA durante sus 9 años de historia e hicieron gala de ella cuando organizaron el primer concurso de mates de la historia como un experimento en uno de los últimos intentos de hacer visible y atractiva la competición para otros aficionados. Con la intención de no hacer desplazarse a ningún jugador única y exclusivamente para participar en este evento, se cursaron invitaciones para algunos de los jugadores que participarían en el All Star game. Gilmore fue uno de ellos junto a Larry Kenon, George Gervin, David Thompson y Julius Erving. El concurso constaba de una serie de cinco mates por cada participante, tres de ellos de estilo libre, y los otros dos desde spots predeterminados por la organización. La actuación de Gilmore fue un reflejo de la falta de preparación y desorganización del evento. En cuanto al partido, la victoria correspondió al equipo local, los Nuggets, que vencieron 144-138 al combinado del resto de la liga.

Ante la imposibilidad de conseguir un contrato televisivo, se veía como algo inevitable la fusión entre ABA y NBA. El término fusión no se ajustaría a lo que posteriormente sucedió: la NBA absorbió a algunas de las franquicias de la ABA. Al igual que el resto de jugadores de la liga, Gilmore vivía con incertidumbre estos momentos. No sabía si Kentucky formaría parte de los equipos que jugarían en la NBA, si Chicago reclamaría sus derechos, o si se respetaría su contrato. Mientras tanto debía seguir dando lo mejor de sí mismo noche tras noche para liderar a su equipo.

La buena temporada que estaba realizando en el plano individual se reflejó en el hecho de ser escogido como uno de los 40 atletas que figurarían en el almanaque oficial de 1976 de Associated Press Sports. Su nombre aparecía en la publicación al lado de otros grandes deportistas en otras disciplinas como Bobby Clark, Gordie Howe, Arthur Ashe, Pelé, Niki Lauda y muchos otros. Gilmore registró el mejor promedio anotador de su carrera (24,6) y por cuarta vez en cinco años lideró la ABA en rebotes (15,5). Como fue la tónica durante toda su carrera, sus porcentajes de tiro fueron excelentes (58,0%). Por quinto año consecutivo Gimore fue elegido en el mejor quinteto de la liga junto a Julius Erving, Billy Knight, Ralph Simpson y James Silas.

Sin embargo, su buena temporada no se vio refrendada por la trayectoria del equipo. Los Colonels registraron el cuarto mejor récord (de 7 equipos) con un balance de 46 victorias y 38 derrotas. La liga ya no estaba compuesta por divisiones, sino por un único grupo en el que se clasificaban directamente los tres mejores equipos. Kentucky tuvo que jugar un playoff a 3 partidos con los Pacers como requisito para jugar las semifinales. Los Colonels sobrevivieron a una colosal actuación de Billy Knight en el primer encuentro. Tras perder el segundo partido en Indiana, se vieron abocados a un cara o cruz en el que una canasta de Louie Dampier en las postrimerías del choque dio la victoria a Kentucky por 100-99. Gilmore volvió a mostrarse indefendible para los pívots de Indiana y anotó 27 puntos, capturó 16 rebotes y puso 9 tapones.

Su rival en semifinales serían los Nuggets, equipo que logró el mejor récord de la liga. Larry Brown, su entrenador, no estaba de acuerdo con el papel de favorito que le asignó la prensa. ‘Aunque a priori nosotros hemos tenido una temporada excelente, ellos tienen un jugador en la zona que puede desnivelar la serie por sí solo. Todos sabemos quien es’. La eliminatoria comenzó con polémica; un triple sobre la bocina de Louie Dampier fue anulado al entender Norm Drucker, árbitro principal, que estaba fuera de tiempo. Hubbie Brown tuvo sus más y sus menos con Drucker en el túnel de vestuarios. ‘Han sido los tres segundos más cortos de la historia’ declararía Brown.

Los Colonels voltearon la serie con dos cómodas victorias por 28 y 12 puntos respectivamente. En la primera de ellas, Gilmore, con problemas de faltas, apenas jugó durante el segundo tiempo; en la segunda, se mostró como lo que realmente era, el mejor center de la ABA: 36 puntos, 16 rebotes y 4 tapones anotando 15 de sus 20 lanzamientos. El cuarto partido se volvió a resolver en los últimos segundos con una canasta de Chuck Williams que daba la victoria a Denver 108-106. Gilmore en esta ocasión hizo un partido más mundano (22 pts y 13 reb). De vuelta en el McNichols Arena, los Nuggets tomaron la delantera en la serie gracias a un parcial de 39-23 en el tercer cuarto. Los 26 pts y 12 reb del pívot de los Colonels no fueron suficientes en esta ocasión. Denver y Kentucky volvieron a ofrecer otro partido no apto para cardiacos en el que los locales liderados por la inspiración ofensiva de Bird Averitt y la defensa e intimidación de Artis Gilmore (21 pts, 26 reb, 7 tap) forzaron el séptimo partido después de dos prórrogas (119-115). Todos esperaban otro apasionante partido, pero el choque decisivo duró 24 minutos. La segunda parte fue un monólogo de los Nuggets, cuya pareja interior Dan Issel – Marvin Webster hizo un gran trabajo defensivo sobre el pívot de los Colonels. Gilmore anotó 17 pts y atrapó 11 reb, pero perdió 11 balones, fruto de los dobles y triples marcajes a los que fue sometido. Denver venció con claridad (133-110) y pasó a la final. Aquel 28 de abril de 1976, jugó su último partido en la ABA, aunque no lo sabía en ese momento.

El desenlace de la ABA fue inevitable. La inviabilidad económica precipitó su final. De los siete equipos que disputaron la última temporada Virginia Squires desapareció al término de la regular season. Entre los seis supervivientes, Saint Louis Spirits y Kentucky Colonels rechazaron las condiciones impuestas por la NBA para formar parte de la misma como nuevos miembros de la competición. John Y. Brown no estaba dispuesto a aceptar pagar los $4,5M en concepto de canon de ingreso, ni tampoco a renunciar al dinero que les correspondería por derechos televisivos durante los tres primeros años. Había varias franquicias NBA interesadas en que tanto Kentucky como Saint Louis se quedaran fuera del acuerdo. Finalmente cuatro franquicias fueron absorbidas: Denver Nuggets, San Antonio Spurs, New York Nets e Indiana Pacers. Las otras dos franquicias llegaron a un acuerdo para recibir una compensación económica; John Y. Brown como propietario de los Colonels recibió una cantidad fija pactada (3 millones) mientras que los hermanos Silna (Ozzy y Danny) dueños de los Spirits recibirían $2,2M y una séptima parte de lo que les correspondería cobrar a las cuatro nuevas franquicias en concepto de derechos televisivos… a perpetuidad, lo que a la larga se comprobó como uno de los mayores errores de la NBA en su historia.

La desaparición de Spirits y Colonels dio lugar a un ‘dispersal draft’ en el que los jugadores de ambas franquicias serían elegidos por orden inverso a la clasificación. Artis Gilmore era el trofeo que todos los equipos deseaban y fue drafteado por Chicago Bulls… otra vez. Esto era debido a que la NBA no reconoció los derechos adquiridos de aquellas franquicias que en alguna ocasión draftearon a estos jugadores en el pasado según el acuerdo al que se llegó entre todas las partes para la fusión. Los problemas físicos de Jerry Sloan, verdadero líder espiritual de los Bulls, la retirada de Chet Walker, y el desgaste por la mala relación entre varios jugadores de la plantilla y el entrenador Dick Motta, colocó a los Bulls como el primer equipo en elegir en el dispersal draft al cosechar el peor récord de todos los equipos.

“Cuando fui drafteado por los Bulls, me sentía preparado para dar el salto. Estaba excitado por el reto que suponía, pero al mismo tiempo me sentí triste porque Kentucky no lograra formar parte de la NBA, fueron cinco años maravillosos” ARTIS GILMORE

El pívot nacido en Florida cerró su periplo en la ABA con algunos registros históricos y un gran palmarés:

  • Campeón de la ABA (1975)
  • MVP de la regular season (1972)
  • MVP de las finales (1975)
  • Rookie del año (1972)
  • MVP del All Star (1974)
  • 5 veces miembro del All ABA 1st Team (1972,73,74,75,76)
  • 4 veces miembro del All ABA Defensive Team (1973,74,75,76)
  • 4 veces líder de la clasificación de rebotes (1972,73,74,76)
  • 2 veces líder de porcentajes de tiros de campo (1972,73)
  • 2 veces líder de la clasificación de tapones (1972,73)
  • Récord de rebotes en un sólo partido (40)
  • Récord de tapones en una sola temporada (422)
  • Jugó los 420 partidos posibles de regular season sin faltar a uno sólo
  • Elegido unánimemente como uno de los mejores jugadores de la ABA en 1997

Sus promedios fueron los siguientes:

  • Regular season: 22,3 pts 17,1 reb 3,4 tap 55,7% en tiros de campo
  • Playoffs: 22,0 pts 16,1 reb 3,0 tap 56,7% en tiros de campo

Artis Gilmore Chicago Bulls

The Merger, la fusión

La primera vez que los Bulls escogieron a Gilmore, lo hicieron en el puesto número 117. Todas las franquicias de la NBA sabían de antemano que el jugador recalaría en la ABA, pero Chicago se guardó un as bajo la manga en previsión de una futura fusión entre ambas ligas. La estrategia de los Bulls resultó fallida como fruto del nuevo acuerdo mediante el cual quedaban derogados todos los derechos adquiridos en el draft por los jugadores que se incorporaran desde la ABA. Los que lo hacían como miembros de otra franquicia, continuaron bajo la disciplina de las mismas, los que formaban parte de equipos que desaparecieron, serían elegidos en un draft de dispersión por las franquicias en orden inverso a la clasificación del año anterior. La providencia quiso que Chicago, cinco años después, estuviera en disposición de elegir a Gilmore de nuevo.

Sin embargo, la decisión de elegir a Gilmore no fue tan sencilla de tomar. Chicago se encontraba sin entrenador y sin general manager. Arthur Wirtz, propietario de los Bulls, tenía que decidir si estaría dispuesto a asumir el contrato de Gilmore, cuyo remanente ascendía a $1,1M. ‘Creo que Artis es barato por ese precio, es lo que los Bulls han estado esperando durante mucho tiempo. En cuanto firme el contrato, la gente hará colas para comprar abonos de temporada’ declaraba Herb Rudoy, agente del jugador.

Pocos días antes del draft de dispersión salieron noticias sobre una posible afección cardiaca de Artis Gilmore. Las NBA a través de Simon Gourdine, de la oficina del comisionado, abrió una investigación para comprobar la veracidad de la noticia y actuar en consecuencia en defensa de los intereses de las franquicias. Su agente salió en los medios a desmentir los rumores muy contrariado por lo que consideraba una campaña con ánimo de perjudicar a su representado y desalentar a los Bulls a escoger al ex jugador de los Colonels. Los informes presentados por la NBA después de unos días no dejaban lugar a dudas. La salud de Gilmore no revestía ninguna anomalía cardiaca. El 18 de agosto de 1976 Chicago Bulls y Artis Gilmore formalizaban su relación contractual.

“Estoy muy feliz de jugar en la ciudad de Chicago”.

Las expectativas se dispararon entre los aficionados y la prensa de Chicago, con previsiones demasiado optimistas y no tan realistas sobre el futuro del equipo. La llegada de Gilmore era vista como el principio de un proyecto ambicioso. También había grandes esperanzas puestas en el rookie Sean May. Gilmore pronto comprendería que en una gran urbe como Chicago cualquier noticia era magnificada, nada que ver con la vida tranquila que llevaba en una población como Louisville. Norm Van Lier era uno de los primeros compañeros que se congratulaba de su llegada a los Bulls.

“Estoy entusiasmado de tener a un jugador como él en el equipo. Por fin contamos con alguien con capacidad de taponar cinco o seis tiros por partido e intimidar dentro de la zona. Ahora podremos arriesgar más en defensa sabiendo que tenemos las espaldas cubiertas. Pero no podemos pensar que Gilmore se encargará de hacer todo el trabajo. Debemos crear nuestra propia química como equipo”

Después de fallar las negociaciones para contratar a Jack Ramsey, el recién nombrado general manager de los Bulls, Jon Kovler, anunció el nombre del nuevo entrenador. Éste no era otro que Ed Badger, que había desempeñado la función de asistente de Dick Motta los dos años anteriores. En su presentación dejó algunas de las líneas maestras de su libreto. ‘Este año habrá más circulación de balón buscando el pase interior para Artis. Jugadores como Scott (May) o Bob (Love) se pueden beneficiar de la atención de las defensas sobre él y encontrar tiros abiertos. Creo que Artis será una gran ayuda para mí y yo le puedo ayudar a él. En la ABA jugaba 45 minutos por partido, aquí puede ser más efectivo jugando 35’. Badger intentó introducir a Gilmore en los sistemas de ataque de los Bulls, un equipo que no estaba acostumbrado a jugar con una referencia ofensiva en el centro de la zona. Durante la pretemporada se vieron algunos desajustes en el juego. Daba la impresión de que Gilmore estaba desaprovechado.

El Richfield Coliseum de Cleveland fue el escenario de su debut en la NBA. Bill Fitch alternó a Jim Chones y el veterano Nate Thurmond en la defensa sobre Gilmore. Ambos exigieron al pívot de los Bulls, pero salió airoso de esta dura prueba: anotó 21 puntos y atrapó 18 rebotes. ‘Cuando gana la posición tan cerca del aro es imposible pararle. Hemos intentado que recibiera lejos de la canasta, pero no siempre lo hemos logrado’ declaraba Fitch. Los Cavaliers aprovecharon las ausencias de Gilmore cuando era sustituido por Tom Boerwinkle para desnivelar el partido a su favor. Tal y como adelantó Ed Badger, Gilmore tendría que acostumbrarse a jugar menos minutos y alternarse en cancha con Boerwinkle, un jugador con un perfil diametralmente opuesto en la posición de pívot.

Los Bulls ganaron los dos partidos siguientes antes de caer en barrena y encadenar 13 derrotas consecutivas. Varios factores se alinearon para este comienzo de temporada desastroso: el bajo rendimiento de Norm Van Lier, la ausencia definitiva de Jerry Sloan para toda la temporada tras una cirugía de rodilla, el declive físico de Bob Love, la lesión del veterano Jack Marin, las rodillas de Tom Boerwinkle, e incluso la baja durante los 10 primeros partidos de Scott May por una mononucleosis. Pero el hombre que centró la ira de los medios de Chicago y de los aficionados no fue otro que Artis Gilmore. Aclamado unas semanas antes como el nuevo ídolo de la franquicia, había pasado de héroe a villano en cuestión de unos días. Nunca se había visto sometido a una presión igual. Se veía en medio de una ciudad hostil y fría, siendo el objetivo de una afición impaciente que no estaba dispuesta a esperar un periodo de adaptación.

Las críticas fueron tan hirientes, que Gilmore le ofreció a Arthur Wirtz que le traspasara si de alguna manera estaba lastimando la imagen de la franquicia. Era la primera vez en su carrera que había perdido tantos encuentros de forma consecutiva y no sabía cómo procesar aquello. El propio Caldwell Jones que fuera compañero suyo en los Colonels llegó a insinuar que aquel no era el verdadero Gilmore, era un impostor. Ed Badger, su entrenador, tampoco le regalaba buenas palabras en público. ‘Me llevará un tiempo conjuntar el equipo, pero si finalmente no nos clasificamos, habrá que ser duros con Gilmore y May’.

“En cierto modo sentí que las críticas eran injustas. Yo era una persona que se ponía mucha presión si no salían las cosas como esperaba, no necesitaba una carga adicional. Un hombre solo no puede ser responsable de la buena o la mala trayectoria de un equipo. Teníamos a cinco tipos en el quinteto titular que nunca habían jugado juntos” ARTIS GILMORE

Los Bulls lograron cortar la racha coincidiendo con la adquisición de Willbur Holland como escolta titular y John Mengelt como refuerzo para el banquillo. Se habían quedado huérfanos en esa posición tras conocer la baja definitiva de Jerry Sloan, y habían estado cubriendo su ausencia con el rookie Tom Kropp. Un simple ajuste de posiciones sirvió para estabilizar ligeramente el equipo. Tras un récord inicial de 2-14, fueron alternando victorias y derrotas mientras Badger intentaba ensamblar todas las piezas.

En este periodo de zozobra, Gilmore jugó uno de sus partidos más meritorios de la temporada. En lo que parecían ser los primeros brotes verdes del equipo de Illinois, los Bulls derrotaron a los Lakers (89-81) con uno de los duelos más esperados por los aficionados como centro de atención. Gilmore se enfrentaba a uno de los jugadores con los que fue comparado a lo largo de toda su carrera, Kareem Abdul Jabbar. El pívot angelino llegaba al choque con unos promedios de 28,2 pts y 15,0 reb. Tanto Gilmore como su equipo ofrecieron una exhibición defensiva dejando al equipo rival en 81 puntos y a Kareem en 13 puntos y 7 rebotes. El vigente MVP de la competición se negaba a otorgarle ningún mérito especial a la defensa de Gilmore. ‘Me han doblado, incluso me han enviado triples marcajes toda la noche. No he podido encontrar buenas posiciones cercanas al aro. Es la única manera que tienen de defenderme. Si me dejan uno contra uno con Gilmore, la mayoría de las ocasiones el balón acabará dentro de la cesta’.

El pívot de Chicago se iba acoplando poco a poco al equipo y a la filosofía de su entrenador. Así lo creía también George McGinnis uno de sus rivales en la ABA, y en ese momento jugador de los Sixers. ‘Éste no es el mismo equipo al que nos enfrentamos a principio de temporada. Artis también es otro. Se le ve con más confianza de cara al aro’. Ese precisamente fue uno de los caballos de batalla del pívot de Florida durante toda su carrera. Le faltaba el instinto asesino que tenían otros jugadores más ambiciosos para mirar más a canasta, le faltaba ese punto de agresividad que le permitiera elevar su juego al siguiente nivel. El propio Gilmore lo reconocía en declaraciones al Chicago Tribune ‘Sé que tengo que ser más agresivo. No es culpa de mis compañeros. Es mi problema’.

El milagro de Madison Street

El 18 de febrero los Bulls perdieron un partido en el Chicago Stadium frente a Portland Trail Blazers en el que Artis Gilmore no jugó durante la segunda parte por un golpe en un muslo. Con aquella derrota Chicago acumulaba un récord de 24 victorias y 34 derrotas, la clasificación para playoffs parecía toda una utopía, se encontraba a cinco partidos de Kansas City Kings, a 6 de Seattle Supersonics y a 10 de Detroit Pistons. Sin un detonante reconocible o una explicación lógica, se produjo una sinergia entre todos los integrantes de la plantilla, cuerpo técnico y aficionados. Todo aquello que había salido mal a principios de temporada, repentinamente fluía, todos los elementos estaban en perfecta armonía. Gilmore se mostraba como el pívot dominante que había sido en la ABA, Boerwinkle distribuía desde el poste alto, Mickey Johnson se complementaba a la perfección con los pívots, Willbur Holland aportaba anotación exterior, Norm Van Lier recuperaba su acierto de cara al aro, y Scott May enseñó algunas de las cosas que se esperaban de él cuando fue drafteado.

Chicago ganó 15 de los siguientes 16 encuentros y 20 de los últimos 24. Logró la clasificación para playoffs empatado a victorias con Detroit Pistons (44-38). Los aficionados de los Bulls llenaron el Chicago Stadium los últimos 9 partidos de regular season mientras el jefe de bomberos, encargado de la seguridad del edificio, hacía la vista gorda y miraba hacia otro lado cuando se sobrepasaba el aforo. La prensa de Chicago no tardó en bautizar aquella magnífica racha como ‘el milagro de Madison Street’. Durante aquella racha, Gilmore promedió 21 pts, 14 reb, 3 tap y 53% en tiros de campo. ‘Ahora mismo está jugando como el mejor center de la liga’ afirmaba eufórico su entrenador Ed Badger tras un partido en el que Gilmore dio la victoria a su equipo con un palmeo sobre la bocina ante los Kings y hacía su tope de anotación de la temporada (42 pts y 15 reb).

Gilmore seguía siendo una persona muy celosa de su intimidad y muy poco dada a expresar sus sentimientos. A pesar de la gran racha de su equipo no se le veía sonreír demasiado en público.’No me dejo llevar por mis sentimientos. Se interponen en mi capacidad para hacer bien mi trabajo’. No lo hizo cuando los Bulls encadenaron 13 derrotas y tampoco lo iba a hacer tras las victorias. Dos días después de finalizar la regular season, Chicago tenía su primer compromiso de playoffs, en una serie a tres partidos contra los Blazers. El choque entre ambas franquicias se presentaba como una de las series más atractivas por varios motivos. El duelo de Gilmore con el juego interior de los Blazers prometía ser apasionante. Bill Walton parecía dejar atrás sus recurrentes lesiones y por fin mostraba todo su potencial. Maurice Lucas era un viejo conocido, rival y compañero en la ABA, había tenido sus más y sus menos con el pívot de los Bulls. Otro de los grandes alicientes era el duelo en los banquillos. Jack Ramsey estuvo en negociaciones con los Bulls, antes de que el equipo de Chicago le ofreciera el puesto a Ed Badger.

“Los Bulls han sido el mejor equipo de la liga durante las últimas seis semanas. Su estado de forma no tiene nada que ver con el equipo al que derrotamos 4 veces durante la temporada. Gilmore está jugando extraordinariamente bien. Necesitaremos de la mejor versión de nuestros pívots para frenarle” JACK RAMSEY

Ambos equipos llegaban en un buen momento de forma y se emplearían por todos los medios a su alcance para derrotar a su rival. El primer partido de la serie disputado en Portland cayó del lado de los Blazers. Con Gilmore y Walton limitándose entre sí, Maurice Lucas desequilibró el partido. Chicago logró neutralizar una desventaja de 10 puntos en el último cuarto (77-77), pero Lucas se aprovechó de la atención que recibía Walton. El ala pívot de Portland terminó el partido con una serie de 14/17 en el tiro, 29 pts y 4 tap. Gilmore (13 pts y 14 reb) y Walton (11 pts, 9 reb, 6 ast, 3 rob, 3 tap) firmaron tablas, y los locales se impusieron por 96-83 tras un parcial final de 19-6.

Los Bulls se sintieron arropados por 23.000 almas que entraron en el Chicago Stadium creando una atmósfera que nada tenía que envidiar a la de los mejores tiempos de la franquicia en la década de los 90. No faltó ningún ingrediente para disfrutar de un partido electrizante: defensas intensas, grandes actuaciones de las estrellas de ambas escuadras, y una pelea entre varios jugadores para calentar más aún el ambiente del pabellón. Las horas previas al partido se vivieron con incertidumbre por unas molestias de Gilmore en su pierna derecha. Su ausencia habría inclinado la balanza a favor de los Blazers. Todos los medios de comunicación estaban de acuerdo en que el vencedor del duelo Gilmore-Walton decidiría el ganador de la eliminatoria, pero el pívot de los Blazers discrepaba de esa afirmación. ‘Así no funcionan las cosas, las estadísticas personales son para perdedores, ambos tenemos buenos compañeros, por lo que no importa quien logre los puntos, sino que el equipo gane’.

La tensión latente en cada lance del partido, en cada rebote, cada balón suelto, en cada defensa, estalló a falta de 6 segundos del descanso con una reyerta originada por una patada de Herm Gilliam a Willbur Holland. Gene Tormohlen, asistente de los Bulls agarró del cuello a Gilliam por detrás. Se produjo un tumulto en el que Maurice Lucas apareció para defender a su compañero y agredir a Tormohlen. El incidente se saldó con la expulsión de Gilliam, una falta técnica a Maurice Lucas y Tormohlen viendo el partido detrás del banquillo de los Bulls. El partido se mantuvo igualado hasta el último cuarto. A falta de 2:43, un parcial de 9-0, con puntos de Gilmore, Johnson y Holland, fue clave para que Chicago se llevara el gato al agua (107-104). Gilmore (27 pts, 11 reb, 5 tap) tuvo un bonito cara a cara con Walton (24 pts, 17 reb).

“Walton me confesó que yo fui el pívot que más problemas le di. Es obvio que Kareem era mejor jugador que yo, pero para él era más difícil tratar conmigo porque también le ponía en dificultades cuando le defendía” ARTIS GILMORE

Los Blazers llevaron la iniciativa del tercer partido al amparo de su afición, durante varias fases contaron con más de 10-15 puntos de ventaja que los Bulls llegaron a neutralizar hasta en tres ocasiones. Así se llegó al último minuto con un marcador de 100-98 tras una canasta de Jack Marin a falta de 35 segundos. Quedaba tiempo para dos posesiones, pero una canasta de Lionel Hollins desde lo alto de la bombilla cuando quedaban 15 segundos cercenó las esperanzas de los Bulls. Chicago vendió cara su derrota ante los que serían a la postre los campeones de la competición. Walton fue eliminado a falta de 3 minutos, pero incomprensiblemente Gilmore no lanzó ni un solo tiro a canasta en ese periodo de tiempo, ni la estrategia de los Bulls ni la determinación de Gilmore para hacerse valer en la pintura estuvieron a la altura de las circunstancias en esos momentos finales. ‘Intentamos jugar con él, pero nunca pudimos meterle el balón donde quería’ se justificaba Ed Badger al final del partido.

La primera temporada de Gilmore en la NBA llegaba a su fin. Una campaña llena de altibajos, grandes contrastes, momentos complicados y un final esperanzador. Gilmore fue de menos a más. Su actuación durante el último tercio de competición dejaba abierta una puerta a la esperanza para los aficionados de Chicago que creían ver el principio de un nuevo proyecto. En esta primera temporada dejó unos promedios de 18.6 pts, 13.0 reb, 2.4 tap y 52,2% en tiros de campo. La dura competencia en el puesto de pívot en la conferencia oeste le privó de ir al All Star. Entre sus competidores directos estaban: Kareem Abdul Jabbar, Bill Walton, Dan Issel, Alvan Adams o Bob Lanier.

Un baño de realidad

A pesar de su buen rush final de temporada, Gilmore seguía sembrando la desconfianza en un pequeño sector de los periodistas de Chicago. Don Friske, del ‘Daily Herald’ escribía poco antes de empezar la temporada 77/78 ‘No se puede afirmar que Artis Gilmore fuera la principal razón de que los Bulls se metieran en playoffs. Algunos de los jóvenes jugadores que se incorporaron al equipo dieron un paso adelante y superaron el reto de jugar entre profesionales’. Entre las más acusaciones más radicales de sus detractores estaba la de ser un jugador perezoso. Su entrenador tampoco estaba completamente satisfecho con su rendimiento. Aunque había alabado su tramo final de temporada, consideraba un hándicap la frialdad de su carácter, un obstáculo que le impedía explotar todo su potencial. ‘No tengo ninguna queja de su actitud en los entrenamientos, es un jugador muy dedicado a su profesión, pero es muy buen chico, tiene un carácter demasiado tranquilo. Espero que vaya ajustándose a las exigencias de una liga como la NBA’. El aspecto mental fue una de las facetas que Gilmore trabajó para ser más agresivo en su juego, Para ello recurrió a terapia de hipnosis bajo la supervisión de Mike Kuvakos, que tenía experiencia con otros deportistas profesionales.

Las dobles y triples defensas sobre él eran una constante partido tras partido. Ed Badger se quejaba en los medios de comunicación de la multitud de ocasiones en las que los equipos rivales quebrantaban el reglamento planteando defensas zonales encubiertas. ‘Es difícil para los árbitros estar pendientes de estas señalizaciones porque hay demasiadas acciones que arbitrar’ . Gilmore tuvo un buen comienzo de temporada pero el equipo no acababa de carburar. Tom Boerwinkle causaba baja en el mes de diciembre por sus problemas con las rodillas, y dijo adiós a su carrera, no volvería a jugar ni un solo partido más. Norm Van Lier ponía sus peores números de siempre en anotación y asistencias, Scott May sufrió un retroceso en su progresión, Jack Marin no fue renovado y los Bulls tuvieron que recurrir a Cazzie Russell, que se encontraba sin equipo, para reforzar la posición de alero. La irregularidad fue la tónica durante toda la temporada.

La lesión de Boerwinkle provocó que Gilmore tuviera que jugar más minutos que la temporada anterior ante la ausencia de un sustituto natural para él. Sus números en anotación mejoraron, pero seguía cargando con el estigma de ser un jugador poco resolutivo en los momentos finales. En un partido contra los Hawks, se quedó a un rebote del récord de tapones de la franquicia, en poder de Nate Thurmond (12). Gilmore presentó una stat line ese día de 35 pts, 15 reb y 11 tap (seis de ellos en el último cuarto) contra el equipo de una de las personas que mejor le conocía, Hubbie Brown. El jugador restaba importancia a los once tapones y dejaba una interesante reflexión:

“Taponar lanzamientos no tiene que estar relacionado obligatoriamente con una buena defensa, sino con la intimidación. La defensa tienes que ver más con la anticipación, el movimiento y la comunicación con tus compañeros para leer lo que está pasando sobre la cancha”

A esas alturas de la temporada Ed Badger entrenador de los Bulls se dio un pequeño baño de realidad ‘hemos descartado nuestro objetivo de ganar el título de división para pasar a preocuparnos por la clasificación para playoffs’. Entre los jugadores de los Bulls, sólo Artis Gilmore, Mickey Johnson y Willbur Holland cumplían con las expectativas. En el plano personal, Gilmore recibió la buena noticia de su primera designación para formar parte del All Star Game de la NBA que se iba a disputar en el Omni de Atlanta. Una designación que tuvo mucha polémica porque entre aficionados y periodistas dejaron fuera de la lista de la conferencia oeste a Kareem Abdul Jabbar. A pesar de esta controversia, la elección de Gilmore para el all star no era injusta. El pívot de los Bulls fue muy consistente y regular durante toda la temporada. Solamente Kareem y Bill Walton estaban un escalón por encima de él en ese momento. Respecto al resto de grandes pívots de la liga no estaba por debajo de los Dave Cowens, Dan Issel, Bob Lanier, Moses Malone, Bob McAdoo o Jack Sikma. La fama de jugador poco agresivo o sobrevalorado que tenía entre cierto sector de la prensa, no era compartida con sus rivales.

“Gilmore es increíblemente fuerte, intento sacarle de la zona, que reciba un par de metros fuera de la zona, pero me cuesta mucho moverle. Si recibe el balón a un metro del aro, no hay nada que puedas hacer para pararle” JACK SIKMA

El problema de fondo residía en las falsas expectativas que la propia prensa construyó alrededor de su figura. La comparación recurrente con Russell o Kareem en los inicios de su carrera además de ser injusta, fue utilizada como un arma arrojadiza contra el jugador. Este tipo de juicios adquirieron tanta notoriedad a nivel nacional que Mickey Herskowitz del Daily News, rompió una lanza en favor de Gilmore:

“Todas las quejas que se han vertido contra él parten de que no juega con intensidad cada noche. Es el mismo tipo de crítica que en un momento u otro ha dirigido la prensa contra todos los grandes pívots de la liga a excepción de Walton. Incluso Kareem ha sido cuestionado.”

El 5 de febrero tenía lugar el All Star Game de 1978, Gilmore no desentonó en su primera aparición y anotó 10 puntos en los 13 minutos que estuvo en cancha, pero su equipo cayó derrotado 133-125. Tras el parón del all star los Bulls entraron en una mala dinámica que les llevó a perder 19 de los últimos 30 partidos. Gilmore siguió manteniendo una buena línea de juego, pero hubo demasiados contratiempos en forma de lesiones. Además de la retirada de Boerwinkle, Scott May se perdió el último tercio de competición. Ed Badger el entrenador, tampoco parecía tener la cabeza puesta en el equipo al 100%. A falta de un partido para finalizar la regular season, y con el equipo matemáticamente fuera de los playoffs, Badger anunció su salida de la franquicia rumbo a la universidad de Cincinnatti, ni siquiera dirigió el último partido de la temporada. Con la salida de Badger, finalizaba una relación de amor-odio con Artis Gilmore. El entrenador de los Bulls nunca se mostró tímido a la hora de reprochar su temperamento públicamente al jugador. Siguiendo el espíritu del palo y la zanahoria le dedicó elogios y críticas a partes iguales. Incluso 18 años después de su salida del equipo, en la obra de Roland Lazenby ‘And now, your Chicago Bulls: a thirty-year celebration’, Badger le dedicó frases como ‘Artis creía que jugaba duro, pero no lo hacía’ ó ‘Era el mejor pívot de la liga cuando quería’. Gilmore siempre declaró que aprendió mucho bajo las órdenes de Badger, pero también reconoció que le costó mucho adaptarse a un sistema en el que pasaba demasiado tiempo en el poste alto, un sistema de juego heredado de la época de Dick Motta, en el que Boerwinkle y Clifford Ray ejercían de pasadores desde el poste alto.

“Tendríamos que haberle hecho llegar más el balón, cuando entraba poco en juego, recibíamos parciales desfavorables que se traducían en derrotas” MICKEY JOHNSON

Su segunda temporada en los Bulls se cerró con unos promedios de 22.9 pts, 13.2 reb, 3.2 ast y 2.2 tap. Acabó en el top 20 de los máximos anotadores (14º), y en el top 10 en rebotes (6º), tapones (6º) porcentaje de tiros de campo (3º) y en el PER (7º). Fue octavo en las votaciones del MVP e incluido en el segundo mejor quinteto defensivo. Entre los datos negativos se encontraban las 366 pérdidas de balón que acumuló durante toda la temporada, récord de la NBA que estuvo vigente 38 años, hasta que James Harden lo superó en 2016.

Entre las posibles alternativas para ocupar el banquillo de los Bulls, se barajaba el nombre de Stan Albeck, con quien Gilmore guardaba una estrecha relación de su anterior etapa como asistente en los Colonels, pero los Bulls se decidieron finalmente por Larry Costello, que guió a Milwaukee al título en 1971. Rod Thorn , el nuevo general manager, pensó en Costello como el hombre adecuado para encauzar el proyecto de los Bulls por su experiencia a la hora de construir un equipo alrededor de un gran center como lo fue Kareem Abdul Jabbar en aquellos Bucks del 71. ‘Estoy ilusionado. Construiremos el juego alrededor de Gilmore. Ahora la prioridad es contratar un base. Nuestro objetivo es correr más. Las posesiones de los Bulls el año pasado oscilaron entre las 82 y las 86. Se necesitan más posesiones si quieres ganar partidos’.

Un mes antes del comienzo de la competición, Chicago Bulls y Artis Gilmore llegaron a un nuevo acuerdo para revisar su contrato mediante el cual el pívot percibiría una cantidad récord de $4,5M por siete años. Los propietarios de los Bulls, que fueron reacios a revisar su contrato dos años antes, cambiaron de opinión por el efecto dominó que provocó la renovación de David Thompson por los Nuggets. Con este nuevo contrato firmado por Gilmore, entraba en el top 10 de los deportistas mejor pagados:

  1. Daved Parker, baseball, $900,000
  2. Pete Rose, baseball, $850,000
  3. OJ Simpson, football, $800,000
  4. David Thompson, baloncesto, $800,000
  5. Julius Erving, baloncesto, $700,000
  6. Vida Blue, baseball, $700,000
  7. Bjon Borg, ténis, $690,000*
  8. Pete Maravich, baloncesto, $650,000
  9. Artis Gilmore, baloncesto, $650,000
  10. Kareem Abdul-Jabbar, baloncesto, $625,000

*Suma de las ganancias de todo el año

Chicago incorporó vía draft a Reggie Theus, que se convirtió en la figura del base que demandaba Costello. Sin embargo Theus, con un talento natural para pasar y anotar,era un jugador de marcado perfil ofensivo, no era el perfil ideal de base para un equipo que quería construir su juego alrededor de Gilmore. Con Norm Van Lier cortado a principios de temporada, Costello le dio la batuta del equipo a un rookie que asumiría casi tantos tiros como su estrella. Rod Thorn reconoció haberse equivocado al no elegir en segunda ronda a Cheeks. De esta manera el equipo tendría un base (Cheeks) para repartir el balón entre sus compañeros y un escolta (Theus) con una habilidad innata para anotar. Por otro lado Scott May volvía a caer lesionado tras once días de competición y se perdería dos terceras partes del curso 78/79. Mark Landsberger tan voluntarioso como poco talentoso era el primer relevo tanto para Mickey Johson como para Artis Gilmore, lo cual era un indicador de la poca profundidad de la plantilla.

Con todos estos precedentes, no fue de extrañar que los Bulls coleccionaran más derrotas que victorias, pero nadie esperaba un inicio tan desastroso. Chicago comenzó con un balance de 2-13 que condicionó el resto de la temporada. ‘Tenemos que aprender a jugar como un equipo. En ataque estamos demasiado estáticos y en defensa tenemos que ser más generosos con las ayudas’. Gilmore asumía el papel de jugador veterano y comprendía la difícil labor que le esperaba a su equipo, sumido en una reconstrucción. Ante la mala racha de resultados, John Kovler como parte de la gerencia, confirmó las conversaciones que mantenían los Bulls con Wilt Chamberlain para intentar convencerle de que abandonara su retiro. Los Bulls le querían como un recambio de lujo para Gilmore. Chamberlain, que aseguraba estar físicamente preparado para jugar 10 años más, rechazó la oferta. Gilmore habría recibido con los brazos abiertos la incorporación de Wilt. Por un lado estaba el aspecto físico, habría supuesto seis o siete minutos más de descanso por partido para él, y por otro lado estaba el aspecto emocional, jugaría con uno de sus referentes de la adolescencia.

Por segundo año consecutivo, Gilmore fue seleccionado para jugar en el All Star. Fue el tercer pívot en votos recibidos detrás de Kareem Abdul Jabbar y de Moses Malone. Pocos días después de este evento. Los Bulls tomaban la decisión de despedir a Larry Costello tras cosechar un pésimo balance de 20 victorias y 36 derrotas. El entrenador se justificaba de la siguiente manera. ‘Este equipo ha perdido a jugadores muy importantes los últimos cuatro años (Chet Walker, Jerry Sloan, Norm Van LIer, Bob Love y Tom Boerwinkle), jugadores que no han encontrado un recambio de garantías. Si los Bulls no hubieran adquirido a Gilmore en el dispersal draft, ahora mismo tendrían un panorama muy negro’.

En una derrota contra los Lakers, Gilmore anotaba 7 puntos y capturaba 7 rebotes, poniendo fin a una racha de 137 partidos consecutivos anotando en dobles dígitos. Desde su llegada a Chicago había ido adquiriendo cada vez más importancia hasta el punto que los Bulls crearon una excesiva dependencia de él. Poco a poco se empezaba a valorar a Gilmore por lo que hacía en la cancha, por cómo reflejaba su propio estilo de juego, sin más comparaciones. Por fin era reconocido como un gran pívot y un gran jugador independientemente de que no llegara al nivel de excelencia de Kareem Abdul Jabbar o al nivel de combatividad de Moses Malone. Una de las mayores sensaciones del baloncesto universitario hablaba de él antes del comienzo del torneo de la NCAA.

“Creo que al final llegaremos a un acuerdo con los Celtics. Si eso no sucede, y soy elegido por Chicago, sería un honor jugar con Artis Gilmore” LARRY BIRD

Bajo las órdenes del entrenador Scotty Robertson (de forma interina) los Bulls acabaron la temporada con un ligera mejoría de juego, pero no lo suficiente para enderezar el rumbo de una nave que iba a la deriva. Gilmore firmó su mejor promedio anotador en la NBA (23,7 pts) y acabó en el top ten de las clasificaciones de puntos, rebotes, tapones, porcentaje de tiros de campo y PER, no obstante, un año más, cogía vacaciones antes de tiempo y los Bulls no lograban meterse en la disputa por el título.

Operación de traspaso fallida

La directiva de los Bulls no perdió el tiempo y anunciaba el nombre del nuevo entrenador. Sabedores de que la plantilla necesitaba varios ajustes para ser competitiva, ofrecieron a Jerry Sloan, el elegido para llevar las riendas del equipo, un contrato de tres años. Sloan ya avisaba de esto en la rueda de prensa el día de su presentación. ‘Ahora mismo la plantilla sólo dispone de dos jugadores de calidad contrastada: Reggie Theus y Artis Gilmore’. Como peor equipo de la conferencia oeste, los Bulls optaban a la elección número 1 del draft. Esta suerte se decidiría mediante lanzamiento de una moneda, siendo el equipo con peor récord del Este el otro candidato. Este ‘honor’ recayó en New Orleans Jazz, que había cedido su pick de primera ronda de esta edición a los Lakers en compensación por el traspaso de Gail Goodrich. Los Lakers ganaron el sorteo y se llevaron el premio gordo, el jugador procedente de Michigan State, Earvin ‘Magic’ Johnson. A ‘Magic’ le agradaba la idea de jugar en Chicago, no muy lejos de su hogar en Lansing (Michigan). ‘Artis era el tipo de jugador grande con el que quería jugar’ declaraba el agente de ‘Magic’, George Andrews, al Chicago Tribune.

En mayo de 1979, Portland Trail Blazers, permitió la salida de Bill Walton con numerosos problemas de lesiones a causa del hueso navicular de su pie. Stu Inman, general manager del equipo de Oregon, pensó en la figura de Artis Gilmore para sustituir el enorme vacío que dejó el gigante pelirrojo en la franquicia. ‘Sería un estupidez negar que no tenemos ningún interés en Gilmore, pero estamos seguros de que Chicago no lo dejará marchar a cambio de nada’ comentaba Inman en el diario ‘The Oregonian’. Los rumores de traspaso fueron alimentados por Rod Thorn, quien declararía que ‘no podemos afirmar que no vamos a traspasar a Gilmore bajo ninguna circunstancia después de una temporada de 31 victorias. Ninguno de los cuatro equipos que han llegado a finales de conferencia, tenían un ‘low post center’. Ante la avalancha de rumores en los días previos al draft, el pívot de los Bulls declaró que no ponía ningún reparo a ser traspasado si a cambio podían conseguir dos o tres buenos jugadores para reconstruir la franquicia. Cuando se pusieron algunos nombres encima de la mesa, los rumores comenzaron a ser algo más que un ruido de fondo. La oferta propuesta por los Blazers consistía en un paquete formado por Lionel Hollins, Tom Owens y Maurice Lucas a cambio de ‘Rigor Artis’. El trade se puso en marcha como reconoció Rod Thorn. Los Bulls tenían pensado draftear a Bill Cartwright para sustituir a Gilmore, pero no se pudo concretar por la singularidad de la franquicia, la cual estaba en manos de siete propietarios diferentes. Para gestionar todos los asuntos relativos al equipo se formó un comité integrado por Arthur Witz, Lester Crown, Philip Klutznick, estos tres como propietarios, y Jon Kovler (asistente del general manager). Cualquier resolución debía ser votada por los cuatro miembros del comité. Cuando se puso en marcha el trade, uno de los miembros estaba fuera del país por negocios. Su regreso se demoró varios días y el trato se echó a perder.

El nuevo proyecto de Jerry Sloan no pudo comenzar más atravesado. Durante el cuarto partido de la temporada Gilmore sufría un desgarro del cartílago de su rodilla derecha que le obligaría a pasar por quirófano. La lesión del jugador ponía fin a una racha de 8 temporadas completas y 670 partidos consecutivos sin faltar a ningún compromiso. El jugador era optimista en cuanto a su recuperación. ‘Estaré listo para principios de año y nos clasificaremos para playoffs’, pero el doctor David Bachman era un poco más prudente. ‘La lesión no reviste una gravedad extrema, pero el proceso de rehabilitación es duro y hay que fortalecer la rodilla’. La operación fue un éxito y la rehabilitación siguió los plazos previstos. Tal y como predijo, Gilmore reaparecía el 4 de enero de 1980 frente a San Diego Clippers tras perderse 33 partidos. Durante ese periodo los Bulls tuvieron un balance de 10 victorias y 23 derrotas, estaban muy lejos de los puestos de playoffs. Su regreso a las canchas no fue el bálsamo esperado por los aficionados. ‘Creíamos que con Gilmore, explotaríamos más nuestro contraataque, pero considerando el tipo de lesión del que ha salido, creo que ha rendido lo mejor que se podía esperar de él’ confesaba Sloan. Por tercera temporada consecutiva, Chicago se quedaba fuera de los playoffs. La lesión y el paso del tiempo fueron dejando huella lentamente en su juego. Sus minutos fueron dosificados para no cargar excesivamente su rodilla derecha. Aún así, Gilmore terminó la temporada con promedios de 17.8 pts 9.0 reb 2.8 ast y un extraordinario 59.5% de acierto en tiros de campo.

Para reforzar al equipo y ayudar a Gilmore en la zona, los Bulls adquirieron a Larry Kenon, procedente de los Spurs, 3 veces all star en la ABA y dos veces en la NBA. A priori su incorporación aportaría anotación interior y versatilidad. Era algo que iban a necesitar habida cuenta que Gilmore comenzaba un ligero declive físico a sus 31 años. La agilidad y exuberancia física que le habían acompañado durante sus primeros años como profesional habían ido remitiendo para dar paso a un jugador con menos movilidad y cada vez más propenso a coger kilos en el periodo estival. El comportamiento de la rodilla derecha de Gilmore era otra de las incógnitas que presentaba esta nueva etapa. Jugadores como Ricky Sobers, Reggie Theus o Dave Greenwood asumieron más tiros que él, algo que escenificaba el nuevo rol que tendría dentro del equipo. A pesar de todo, veía con optimismo su futuro.

“Creo que puedo ofrecer 3 o 4 años de muy buen nivel. Respecto a la importancia en el esquema ofensivo, ahora no son tan necesarios mis puntos. Hay otros jugadores que pueden anotar regularmente. Me veo haciendo una función similar a la de Wilt Chamberlain en el final de su carrera”

La infrautilización de Gilmore en el ataque de los Bulls, no mermó su rendimiento. Gracias a una excelente eficacia de cara al aro, sus números en anotación no se vieron afectados. Los aficionados premiaron su extraordinaria efectividad siendo el pívot más votado de la conferencia este para el All Star de Cleveland. Gilmore integró el quinteto titular junto a su compañero Reggie Theus, Eddie Johnson (Hawks), Julius Erving (Sixers) y Larry Bird (Celtics). Los Bulls mostraron un tremenda irregularidad, alternando rachas de seis y siete victorias con otras de cuatro o cinco derrotas. Una decisión técnica de Sloan varió el rumbo del equipo, relegaría a un decepcionante e indisciplinado Larry Kenon al banquillo. Chicago ganó sus últimos 8 partidos de liga regular en los que el pívot de los Bulls promedió 19 pts, 10 reb, 3 tap y un 73% en tiros de campo. El rush final de la franquicia de Illinois le dio el segundo puesto de la Central Division, y el cuarto mejor récord de la conferencia este (45-37). Chicago tendría que verse las caras frente a New York Knicks en una miniserie a 3 partidos con factor cancha en contra.

El duelo entre Gilmore y el juego interior de los Knicks (Bill Cartwright y Marvin Webster) constituía una de las claves para el desenlace de la eliminatoria. ‘Será decisivo quién frene a quién’ pronosticaba Cartwright. La defensa de los Bulls, basada primordialmente en la capacidad de intimidación de Gilmore, fue el elemento clave que decidió el primer partido. Los Bulls robaron el factor cancha, dejando a los Knicks en 80 puntos (80-90). Gilmore sembró el pánico en las inmediaciones del aro de los Bulls. Colocó 7 tapones, alteró numerosos tiros y se convirtió en un arma disuasoria para que cualquier jugador de los Knicks se acercara al aro. ‘No lo puedo explicar exactamente, pero sabías que no ibas a anotar si él estaba cerca. Artis dominó el partido’ Estas eran las impresiones de Larry Demic, alero de New York. Gilmore además anotó 13 puntos y capturó 16 rebotes, dejando a Cartwright en una serie de tiro de 3 canastas en 9 lanzamientos. David Greenwood en el tercer cuarto y Ricky Sobers en los últimos instantes fueron protagonistas en ataque. Los Bulls se sobrepusieron a un pésimo primer cuarto (24-12 y 3/20 en tiros de campo).Tres de los tapones que puso Gilmore se produjeron en un parcial de 5-17 tras el descanso.

Para los Knicks era primordial imponer un ritmo rápido para explotar la velocidad de Ray Williams y Michael Ray Richardson, y al mismo tiempo evitar que Gilmore estableciera su presencia en la zona defensiva. Durante los tres primeros cuartos, los Knicks llevaron la iniciativa en el marcador. Hasta entonces habían sujetado bien a Gilmore, pero la sociedad Gilmore-Theus resucitó a tiempo. El base-escolta de los Bulls estuvo imperial, anotando 37 puntos y dando 11 asistencias. Los Bulls comenzaron a encontrar a Gilmore en posiciones cercanas al aro y el pívot de los Bulls castigó a Cartwright y Webster. Descontaron los 15 puntos de ventaja que llevaban los Knicks. ‘Cuando recibe en posiciones cercanas al aro, si no anota, entonces saca la falta; es el jugador con mejor porcentaje de tiro de la liga. No puedes dejar de darle balones’ declaraba el otro héroe del partido, Reggie Theus. Ricky Sobers anotó la canasta que llevó el partido a la prórroga (106-106) en la que tanto el pívot como el base de los Bulls, anotaron los 9 puntos de su equipo. Los Bulls se impusieron por un punto (114-115), tras desperdiciar Ray Williams dos tiros libres bajo la modalidad ‘three to make two’. Gilmore finalizaría con 25 pts y 10 reb para ayudar a su equipo a avanzar a semifinales de conferencia. Los Celtics esperaban.

El reto era tremendamente exigente. El frontcourt de los Celtics era una de los mejores de la liga, con Robert Parish mejorando sus prestaciones respecto a lo que había ofrecido en los Warriors, Larry Bird asentado como uno de los mejores jugadores de la liga, Cedric Maxwell mostrando su polivalencia y un novato Kevin McHale haciendo gala de su calidad a pesar de la dosificación de minutos a la que era sometido por Bill Fitch. En el primer partido, Chicago presentó batalla hasta finales del tercer cuarto, pero un parcial de 18-4, dejó el partido visto para sentencia (se pasó del 76-77 al 94-81). El frontcourt de Boston fue intratable para Chicago (Bird 23 pts, Maxwell 21, McHale 21 y Parish 17). Gilmore anotó 18 puntos con 7 canastas de 10 intentos, pero el resto de su equipo lanzó para un 42,8% de acierto. No hubo margen para la sorpresa (121-109). ‘Nos forzaron a cometer muchos errores y cedimos muchas canastas en transición’ se lamentaba Gilmore. ‘Tenemos que permanecer más unidos si queremos pelear por los partidos’.

Las premisas de Jerry Sloan para el siguiente partido eran minimizar las pérdidas, frenar las transiciones de los Celtics, tener la paciencia suficiente para encontrar a Gilmore y no realizar malos tiros. Cualquier estrategia diseñada se fue al garete tras un parcial de 32-14 de salida. La ventaja aumentó hasta los 26 en el segundo cuarto. La defensa interior de Boston se cerraba en torno a Gilmore y no le dejaba margen de maniobra. Las escasas ocasiones en las que recibía el balón con claridad sacaba canasta o falta. Con un ejercicio de fé encomiable los Bulls llegaron a acercarse a seis puntos en el último cuarto (98-92), pero ya no quedaban energías ni tiempo para el milagro. Los Bulls cedieron el segundo punto de la serie (106-97). El pívot de los Bulls anotó 19 puntos y capturó 10 reb, números notables si tenemos en cuenta que sólo lanzó a canasta en seis ocasiones. Hasta seis jugadores de los Bulls intentaron más lanzamientos que él. Ante la buena defensa interior, los Bulls pecaron de impaciencia y abusaron del tiro exterior sin resultados positivos.

Tras los dos primeros partidos las discrepancias de las dos estrellas de los Bulls se hicieron públicas. ‘Tenemos que correr más, conseguir más canastas fáciles’ esgrimía Reggie Theus. ‘No podemos entrar en su juego y convertir el partido en un correcalles, ahí ellos tienen ventaja. Debemos jugar a media cancha’ . Eran las palabras del pívot de Chicago, en las que se denotaba el malestar por los pocos balones recibidos. Gilmore había sido el máximo anotador del global de los dos primeros encuentros lanzando 16 veces a canasta, mientras que Larry Kenon (17), Bob Wilkerson (22), Ricky Sobers (23), Dave Greenwood (23), Dwight Jones (26), y Reggie Theus (33), acumulaban más intentos que él con dispar efectividad: 75% para Gilmore, 42% para el resto de jugadores. El desencuentro entre Theus y él no era el mejor síntoma para afrontar un 2-0 en contra, pero el público del Chicago Stadium respondió a la cita y se encargó de crear la atmósfera necesaria para dar un plus a sus jugadores.

Chicago puso en dificultades a los Celtics hasta el último cuarto en el que Larry Bird y Cedric Maxwell desequilibraron el partido para los visitantes. Gilmore volvió a quedarse limitado a 14 pts y 8 reb enredado en la maraña tejida por el sistema defensivo de Bill Fitch. El cuarto partido transcurrió por los mismos derroteros que el tercero. La igualdad en el marcador fue la constante hasta que Larry Bird apareció en escena a falta de poco más de dos minutos para colocar un parcial de 0-7 que dio la victoria a su equipo (103-109). Así finalizaba la quinta temporada de Gilmore en la NBA (se despidió con 19 pts, 15 reb y 4 tap) con una sensación de impotencia por caer derrotado ante un rival superior.

“No puedes derrotar su sistema. Hay ciertas cosas que los entrenadores tardan en enseñar y los jugadores en asimilar, pero ellos saben cuándo pasar, cuándo cargar el rebote, cuándo correr y cuándo presionar. Saben lo que va a hacer cada jugador en cada momento, y además tienen al mejor jugador” ARTIS GILMORE

La temporada de Gilmore podía calificarse como buena, sus números eran envidiables para la mayoría de los pívots: 17.9 pts 10.1 reb 2.4 tap. Lideró la liga en porcentaje de tiros de campo con una eficacia (67,0%) que no se veía desde que Chamberlain lanzara para un 72% de acierto en 1972. También apareció entre los mejores en rebotes (8º), tapones (5º), rating ofensivo (4º) y PER (8º).

En el verano de 1981 tomó parte en un tour que la NBA organizó con motivo de un contrato firmado con una emisora de televisión japonesa. No era la primera vez que Gilmore salía de gira al continente asiático. Los jugadores se dividieron en dos equipos, East All Stars y West All Stars y disputarían tres partidos en tierras niponas. Gilmore formaba parte del combinado del este junto a Elvin Hayes, Marques Johnson, Mike Mitchell, Dudley Bradley,Nate Archibald, Michael Ray Richardson, y Tom McMillen. Serían dirigidos por Scotty Robertson, de los Pistons. El equipo del oeste estaba representado por Jack Sikma, Kareem Abdul Jabbar, Moses Malone, Adrian Dantley, Kermit Washington, Calvin Natt, John Lucas y Phil Ford. A los mandos de este equipo estaría Cotton Fitzsimmons. Los jugadores de la NBA pudieron comprobar las buenas infraestructuras que tenían en Japón, pero la afición por el baloncesto en este país estaba todavía en fase embrionaria. ‘En los próximos años, la NBA volverá por estas tierras’ vaticinaba Jack Sikma.

Chicago, fin de trayecto

La temporada 81/82 sería la última de Gilmore en la ciudad de Chicago. La serie de sucesos que se fueron encadenando en la franquicia de los Bulls precipitarían su salida al final de este curso. Jerry Sloan tuvo problemas para inculcar en muchos de sus jugadores una mentalidad de equipo. Atrás quedaban los tiempos en los que las palabras de un entrenador eran dogmas de fe que no se discutían. La polémica abierta con Larry Kenon desde la temporada anterior fue una distracción importante. Otra de las decisiones que se demostraron posteriormente como un error fue la no renovación de Bob Wilkerson. Orlando Woolridge, la elección de primera ronda del draft, se perdía el training camp por disputas contractuales y llegaba fuera de forma, además de presentar los primeros síntomas de su adicción a la cocaína. Todas las buenas sensaciones de la temporada anterior se desvanecieron. Con este caldo de cultivo los Bulls comenzaron perdiendo 12 de los 18 primeros partidos. Por si fuera poco, Gilmore, que se estaba mostrando como el jugador más regular del equipo, empezaba a sufrir molestias en sus rodillas.

Desde su lesión de rodilla ya había experimentado una progresiva ralentización de su juego. Comenzó a ganar peso, y se volvió más pesado en sus movimientos, pero a media cancha y cerca del aro seguía siendo un seguro de vida. ‘Artis es uno de los jugadores a los que más me ha costado enfrentarme, pero este año no tengo tantas dificultades para moverle’ Las palabras del pívot de los Sonics James Donaldson dejaban constancia de la huella del inexorable paso del tiempo en Gilmore. Pese a ello, seguía contando con el apoyo de los aficionados, que le votaron un año más para formar parte del quinteto titular del equipo del Este en el All Star de 1982 en New Jersey. Junto a él fueron elegidos Julius Erving, Larry Bird, Nate Archibald y el rookie Isiah Thomas.

Cuando parecía que los Bulls habían estabilizado su trayectoria en la liga, sufrieron nueve derrotas en diez partidos que significaron el cese de Jerry Sloan. Los equipos rivales seguían la misma estrategia: dobles marcas sobre Gilmore y permitir el tiro exterior de Chicago, que carecía de especialistas. Sloan no había encontrado antídoto ni logró inocular la paciencia necesaria en sus jugadores para seleccionar el mejor tiro. Gilmore sintió que no tenía el control sobre su carrera. Desilusionado con la situación del equipo, estaba en un cruce de caminos, ya no había futuro en Chicago, ni tampoco le quedaban deseos de afrontar otra reconstrucción. Incluso sopesó la opción de la retirada al finalizar la campaña.

“Es como si mi carrera no tuviera una dirección a la que dirigirse. Si creyera por un solo momento que soy la causa de que el equipo no crezca, me retiraría ahora mismo. Estoy cansado de perder. Puede que me retire tras esta temporada, o tras la próxima, pero será pronto”

El 16 de abril de 1982 jugaría su último partido con la camiseta de los Bulls. Lo hizo en el Chicago Stadium, siendo el mejor jugador de su equipo en la victoria sobre los Pacers 112-104. Gilmore se despidió con 20 pts, 16 reb 5 ast y 6 tap, aunque en ese instante, nadie era consciente de aquella circunstancia, ni siquiera el propio jugador. Terminó la temporada como máximo anotador (18,5), reboteador (10,2) y taponador (2,7) de los Bulls. Lideró en la liga por segundo año consecutivo en porcentaje de tiros de campo (65,2%) y también terminaría como el mejor jugador valorado de toda la competición en rating ofensivo.

La salida de Gilmore era en ese momento una buena solución para ambas partes. El jugador quería un cambio de aires. Aunque sus inicios en Chicago fueron difíciles, se sintió respaldado por los aficionados. No fueron numerosos los buenos momentos en la ciudad del viento, pero sí muy intensos. Gilmore era un jugador veterano que todavía podía ofrecer mucho baloncesto, su presencia en una franquicia que intentaba reconstruirse año tras año era paradójica. No quería acabar así su carrera. Otro factor que influyó mucho en su decisión fue el clima de Chicago. Sus extremos inviernos eran demasiados gélidos para un tipo del estado de Florida. En el otro lado de la balanza, Chicago quería salir de una de sus dos estrellas y Gilmore era el más veterano de los dos. Su traspaso se gestó mientras se encontraba en una gira por China con un combinado de jugadores NBA. A su regreso el trade fue oficializado. Gilmore hizo las maletas rumbo a San Antonio a cambio de Dave Corzine, Mark Olberding y una compensación económica.

“Es un jugador con una gran clase y una persona extraordinaria. En San Antonio tendrá la oportunidad de luchar por un campeonato” ROD THORN general manager de los Bulls

Para certificar el trade, los Spurs primero tuvieron que igualar una oferta que los New Jersey Nets habían hecho a Dave Corzine, que era agente libre. Gilmore dejaba atrás un periodo de 6 años en los Bulls, en los que promedió 20.1 pts, 11.5 reb 2.2 tap y un 59% de tiros de campo. En Chicago recibiría el sobrenombre de A-Train de uno de los locutores play-by-play de la radio de los Bulls, un apodo por el que fue conocido el resto de su carrera. Se abría una nueva etapa en su trayectoria profesional, en un equipo que había jugado las finales de la conferencia oeste, siendo barridos por los Lakers 4-0. San Antonio adquiría un jugador que venía a reforzar la posición más débil del equipo. Gilmore completaría un buen quinteto titular junto a George Gervin, cuatro veces máximo anotador de la NBA, Mike Mitchell, un alero con categoría all star, Johny Moore un proyecto de point guard ilusionante y Gene Banks, un ala pívot de segundo año, que llegó con una buena reputación de la universidad de Duke. Además volvería a coincidir con Stan Albeck, que ejerció de asistente de Hubbie Brown en Kentucky Colonels.

Nuevos horizontes, nuevos objetivos

El 29 de octubre de 1982 debutaba con su nuevo equipo cosechando una victoria sobre Utah (120-114). Dejó muy buenas impresiones: 20 puntos, 16 rebotes y 7 tapones. Su aportación en el tercer cuarto fue clave para darle la vuelta al marcador. Tras comenzar con seis victorias en siete encuentros, Albeck se mostraba optimista sobre la adaptación de Artis Gilmore. ‘No hemos visto todavía al verdadero Artis. Ahora mismo está conociendo a sus compañeros’. También alababa su incorporación, la estrella de los Spurs, George Gervin. ‘Está jugando muy bien desde que ha llegado. Nos ayuda mucho en la faceta reboteadora y me descarga de mucha responsabilidad anotadora’.

La primera piedra de toque de estos nuevos Spurs con Gilmore, llegó tras un mes de competición. San Antonio recibía en el Hemisfair Arena a los vigentes campeones y máximos rivales en la conferencia oeste, Los Angeles Lakers. Los visitantes vencieron tras dos prórrogas en un encuentro con una intensidad más propia de un partido de playoffs, y con mucha polémica. Con 3 puntos de ventaja para los Spurs y 3 segundos en el marcador, Norm Nixon fue objeto de falta. Nixon anotó el primer tiro libre dejando en dos puntos la diferencia (116-114) y lanzó el segundo a fallar. El árbitro Jack Madden señaló invasión en la zona por parte de los jugadores de los dos equipos, y lo resolvió con un salto entre dos. Kareem ganó el balón dividido y el propio Nixon empató con un tiro a 6 metros del aro. Los Lakers vencerían tras dos tiempos extra (132-137). Los Spurs elevaron una protesta al entender que en el segundo tiro libre que falló Nixon, el jugador de los Lakers hizo un amago de lanzamiento (sin soltar el balón de las manos) lo que provocó la invasión en la zona de los jugadores de ambos equipos. Dos semanas más tarde, la NBA dio la razón a los Spurs y ordenó continuar el partido en la siguiente situación:

Marcador: 116-114, a favor de San Antonio

Tiempo restante: 3 segundos, los que restaban cuando Nixon fue objeto de falta

Acción: saque de banda a favor de San Antonio, por infracción en el lanzamiento de tiro libre de Norm Nixon

Los 3 segundos restantes se disputaron el 13 de abril de 1984, en los que dio tiempo para que Johnny Moore recibiera una falta y anotara uno de los dos tiros libres. San Antonio se impuso 117-114. A continuación se jugó el partido que estaba programado para aquella noche entre los dos mismos equipos con victoria para San Antonio por 114-109.

Con polémica o sin polémica, el encuentro había servido para comprobar si la incorporación de Gilmore había dado ese salto de calidad que los Spurs necesitaban para ser competitivos. San Antonio causó una buena impresión, pero dejó escapar una renta de 19 puntos en la primera parte. El aspecto más positivo es que ahora tenían a alguien en el centro de la zona que podía poner en problemas a Kareem. Gilmore limitó al pívot de los Lakers a una serie de tiro de 8/21. Una semana más tarde Mark Aguirre, jugador de los Mavericks, era tajante en cuanto a la diferencia de una temporada a otra del equipo tejano. ‘Cuando jugamos contra ellos cometemos muchos errores y muchas pérdidas. La razón principal: cuando llegamos hasta el aro, hay una gran presencia en la zona de los Spurs, les proporciona mucha ayuda en el medio’.

Para despedir al año, Gilmore jugó un partido especial para él. Regresaba a la que había sido su casa durante 6 temporadas. ‘No hay peor cuña que la de la misma madera’ dice el refrán y lo puso en práctica con sus ex compañeros, al anotar dos tiros libres que sellaron el triunfo de San Antonio en Chicago (102-105). Poco antes del all star jugaría su mejor partido de la temporada contra los Jazz en Salt Lake City, anotando 40 puntos (19 de ellos en el último cuarto) y capturando 18 rebotes. Ayudaría a su equipo a cortar la peor racha de derrotas de la temporada. Los Spurs perdían por 13 tras los tres primeros cuartos. Gilmore anotó los 7 primeros puntos de su equipo en el último periodo para reducir la diferencia, y 12 más para dar la vuelta al marcador. ‘Hoy Artis nos ha asesinado’ declaraba Frank Layden entrenador de los Jazz. Dos días después anotaría otros 39 puntos a Indiana para acabar siendo elegido jugador de la semana tras promediar 30.3 pts y 16.7 reb.

La adaptación a jugar con dos grandes anotadores como Gervin y Mitchell tomó su tiempo, pero finalmente los Spurs lograron el equilibrio perfecto para que los tres jugadores pudieran explotar sus virtudes. A sus 33 años, todavía disfrutaba del estatus de uno de los mejores pívots de la liga. Así lo pusieron de manifiesto en distintas declaraciones rivales como Larry Nance, Joe Barry Carroll, Bill Fitch, Doug Moe o su ex compañero Dan Issel. Tras el all star, los Spurs ganaron 23 de sus 31 encuentros, lo que les permitió alzarse con el título de la Midwest Division. ‘Hemos aprendido a jugar con Artis. Logramos la química que buscábamos después del All Star, así lo indica nuestro récord’ comentaba Johnny Moore. San Antonio consiguió el mayor número de victorias de su historia. El optimismo se desbordó entre sus aficionados, sobre todo, porque en su duelo particular con Los Angeles Lakers, habían ganado cuatro de los cinco enfrentamientos en los que Gilmore había promediado 22 pts y 12 reb. De cara a una hipotética final de conferencia era un motivo para la esperanza.

La gran temporada de Gilmore tuvo como premio su inclusión en el segundo mejor equipo de la NBA, dejando fuera del mismo a Kareem Abdul Jabbar. Por tercer año consecutivo lideró la liga en porcentaje de tiros de campo. También estuvo entre los mejores en rebotes (4º) y tapones (5º). Sus promedios finales fueron de 18.0 pts, 12.0 reb y 2.3 tap, lo cual no estaba nada mal para un jugador de 33 años. El título de división otorgó a los Spurs la ventaja de quedar exento de disputar la primera ronda de playoffs. En semifinales de conferencia, el equipo tejano se enfrentaría a los Nuggets de Denver, en el que militaba un viejo conocido, Dan Issel. Los Nuggets jugaban un baloncesto ultraofensivo siguiendo las directrices del controvertido Doug Moe. Denver intentó ahogar a Artis Gilmore dejando completamente libre a Johnny Moore, que no era un consumado tirador, pero el base de los Spurs estuvo extraordinariamente acertado y los dos primeros puntos de la eliminatoria se quedaron en Texas sin muchas dificultades (151-132 y 126-109).

Los dos partidos jugados en Denver fueron diametralmente opuestos. En el tercero los Spurs ganaron en el tiempo extra con buenos números de Gilmore 20 pts, 14 reb, 6 tap, pero el siguiente fue un paseo militar para los hombres de Doug Moe, que volvieron a la estrategia inicial de doblar continuamente a los Gilmore, Mitchell y Gervin. Denver salvó el honor venciendo por 124-114. El quinto y último partido de la serie fue un paseo para los Spurs (145-105) y quedó prácticamente sentenciado al descanso. Gilmore en poco más de medio partido anotó 17 puntos, capturó 15 rebotes y colocó 5 tapones. San Antonio lograba el pase para las finales de conferencia en las que retarían al vigente campeón.

San Antonio había puesto todos los huevos en la misma cesta a principio de temporada, y se la jugó con Artis Gilmore a sabiendas que era una apuesta a corto plazo para intentar destronar a los Lakers en el oeste. Su edad era un condicionante imposible de ignorar y otros baluartes de la plantilla como George Gervin también habían entrado también en la treintena. El duelo entre Kareem y Gilmore prometía ser interesante. Era su primer enfrentamiento en una serie de playoffs. Llegaba ya en el otoño de sus carreras. La diversificación de talento que se produjo en los 70 entre dos ligas como las NBA y la ABA, nos privó de ver un enfrentamiento en playoffs entre estos dos grandes colosos en el pico más alto de sus carreras. ‘Es imposible detener a Kareem, sólo puedes contenerle’ declaraba Gilmore a L.A. Times unos días antes del primer partido.

“La gran diferencia respecto al año pasado es la presencia de Gilmore. Les otorga unas opciones de las que antes carecían” KURT RAMBIS

Para Kareem no suponía lo mismo enfrentarse a Dave Corzine que hacerlo con Artis Gilmore. El primer duelo en L.A. vino condicionado por los problemas de faltas de Gilmore. Esto afectó a su defensa. Kareem dominó a su antojo el partido anotando 30 puntos. Gilmore tuvo que sentarse en el banquillo más tiempo de lo habitual antes de ser eliminado por 6 faltas. Stan Albeck, entrenador de los Spurs, no estaba nada contento con la labor del arbitraje denunciando un trato diferente en ambas zonas. ‘Kareem se mueve en cada bloqueo, metiendo la cadera en cada pantalla. Es increíble que sólo cometiera 3 faltas y Artis le señalaran 6’. Por su parte Kareem se justificaba a su manera, ‘mi juego no es tan físico como el de Artis, por eso solo hice 3 faltas’. Los locales vencieron 119-107, y Gilmore se quedó limitado a 7 puntos y 6 rebotes en 32 minutos.

El pívot tejano se sentía completamente frustrado. Dejando de lado el tema del arbitraje, reconocía la superioridad su rival en el primer partido. Debía ser mucho más duro para estar a la altura del Kareem de ‘playoffs’. Y precisamente, eso fue lo que hizo, Gilmore se mostró mucho más agresivo de cara al aro y evitó meterse en problemas de faltas. ‘Eso era lo primordial, no cargarme de faltas. Liberado de esa tensión, pude ganar la posición sin tanta dificultad’. El resultado, 27 puntos (11 canastas en 16 tiros), 20 rebotes y 5 tapones y victoria de los Spurs apoyado en la gran actuación de los otros actores principales: Gervin (32 puntos), Mike MItchell (27 puntos y 16 rebotes) y Johnny Moore (16 puntos y 15 asistencias). Gilmore además dejaba a Kareem en 3/9 durante la segunda mitad.

San Antonio regresaba a Texas recuperando el factor cancha. Tras los dos primeros partidos la sensación que dejó la serie era que San Antonio podía competir de tú a tú con los Lakers… siempre y cuando sus jugadores titulares estuvieran todos y cada uno de ellos acertados. Cuando un factor de la ecuación fallaba, la escasa profundidad de banquillo de los tejanos quedaba en evidencia. Todos los medios de comunicación ponían el foco en el duelo Kareem-Gilmore.

“Me encanta el reto de enfrentarme a Kareem. No tengo nada que probarme y estoy seguro de que a él le gusta también” ARTIS GILMORE

Los Lakers demostraron su mayor experiencia en este tipo de situaciones, y emulando al ejército mexicano tomaron El Álamo (en este caso el HemisFair Arena) ganando el tercer y el cuarto encuentro. Kareem superó a Gilmore en su duelo individual en ambas batallas, aunque el pívot de los Spurs no estuvo mal (17+14 y 19+9). La defensa de Michael Cooper sobre George Gervin fue una de las claves sobre las que giraron las victorias de los Lakers. De vuelta en Los Angeles todo estaba preparado para que el equipo local lograra un nuevo billete para las finales de la NBA, pero el orgullo de los jugadores de los Spurs evitó que terminara allí la serie. Dos tiros libres de Gilmore y una canasta de Mitchell (el mejor jugador de los Spurs en toda la eliminatoria) sellaron el triunfo para los visitantes (112-117). El duelo entre Kareem y Gilmore fue espectacular (30 pts, 7 reb, 5 tap para el primero, y 25 pts 14 reb 4 tap para el segundo).

Los Spurs estaban ante otra oportunidad delante de su público de alargar la serie y forzar un séptimo partido, pero murieron en la orilla cuando un lanzamiento de Mike Mitchell fue escupido por el aro en el último segundo (100-101). El equipo tejano tuvo que remar contracorriente para intentar remontar una desventaja de 13 puntos al principio del tercer cuarto y se quedó con la miel en los labios tras el fallo de Mitchell. Jabbar (28 pts, 10 reb, 4 tap) y Gilmore (24 pts, 18 reb) volvieron a ofrecer un duelo de gran altura. De esta manera fenecían las esperanzas de Artis Gilmore y San Antonio Spurs de alcanzar las finales. Visto el espectáculo que habían ofrecido sobre la cancha los dos pívots de ambos equipos, es inevitable conjeturar sobre los grandes duelos que podrían haberse dado entre estos dos jugadores diez años antes.

Un paso atrás

Tras la salida hacia los Nets de Stan Albeck, se abría una nueva etapa en San Antonio con el anuncio de la contratación de Morris McHone, asistente del equipo la temporada anterior, como nuevo entrenador. Para el debut de la temporada 1983-84, todas las miradas estaban puestas en el estado de Texas, pero lejos de la ciudad de San Antonio. Los Spurs abrían la temporada en Houston, en el partido que suponía el debut de un rookie que había levantado grandes expectativas, Ralph Sampson. Antes del partido el novato procedente de la universidad de Virginia, hablaba en estos términos de Gilmore, ‘es un jugador muy fuerte, nunca en toda mi carrera me he enfrentado a un jugador así’. El bautismo en la NBA de Sampson se saldó con victoria de los Rockets (106-100), y una ligera superioridad en el apartado estadístico sobre Gilmore: 18 pts, 12 reb, 4 tap del jugador de los Rockets por 16 pts, 10 reb, 4 tap del jugador de los Spurs. ‘Lo hará muy bien, es un jugador muy inteligente’, devolvía el cumplido tras la derrota.

Pero esta derrota no era un tropiezo aislado ante un equipo que la temporada anterior sólo había ganado 14 partidos, sino que fue el principio de una dinámica negativa que les llevó a cosechar un balance de 6-12 tras un mes de competición. Con 34 años recién cumplidos, algunos de los efectos producidos por el transcurso del tiempo se dejaban notar en su cuerpo. Sus movimientos se volvieron más pesados afectando a su defensa. La tendencia a cargarse de faltas provocó una reducción en sus minutos respecto a la temporada anterior, y por extensión del resto de registros estadísticos. El annus horribilis se completaba con la mala marcha deportiva del equipo, que tuvo como primera consecuencia la destitución de su entrenador tras las fechas navideñas. El récord del equipo como visitante era desolador (1-15). Bob Bass, general manager hasta ese momento, bajó de los despachos para hacerse cargo de la plantilla hasta final de temporada.

Bajo la dirección de Bass, los Spurs enderezaron la trayectoria, pero durante un encuentro contra los Jazz Gilmore sufrió un codazo de John Drew que le rompió el hueso del pómulo (cigomático). El golpe le alejó de las canchas durante seis semanas. Tras una derrota ante Dallas, el alero Mark Aguirre declaraba ‘hoy hemos conseguido buenos porcentajes de tiro porque el centro de la zona estaba desprotegido, la lesión de Artis ha tenido mucho que ver en ello’. Gilmore reapareció a falta seis partidos para finalizar la regular season utilizando un máscara protectora. Los Spurs ganaron 4 de los últimos cinco encuentros, y se quedaron a un solo partido de clasificarse para playoffs (37-45). En su peor campaña como profesional hasta el momento, Gilmore dejó unos números de 15.3 pts, 10.3 reb y 2.1 tap. Ningún jugador en toda la liga lanzó con mayor efectividad a canasta, liderando esta clasificación por cuarto año consecutivo (63,1%).

Era un hecho que, a punto de cumplir 35 años, Gilmore debía dosificar sus minutos. San Antonio estuvo tanteando el mercado para firmar a un pívot suplente de garantías. Estuvo a punto de conseguirlo en la figura de Alvan Adams, que había tenido la peor temporada de su carrera en los Suns. La transacción no pudo llevarse a cabo finalmente y Gilmore se quedaría sin un recambio de garantías. Mark McNamara y el rookie Ozell Jones, los otros pívots de la plantilla, no tenían la entidad suficiente para ofrecer buenos minutos desde el banquillo. Con la responsabilidad de tener que jugar más tiempo de lo que cabía esperar inicialmente, Gilmore dio todo un ejemplo de profesionalidad y no escatimó esfuerzos. Jugó con un gran entusiasmo, ignorando la edad que reflejaba su documento de identidad. Ese entusiasmo le llevó a protagonizar algunas actuaciones soberbias en las primeras semanas de competición, como los 9 puntos que anotó en la prórroga del partido frente a los Knicks, incluida la canasta de la victoria. Gilmore finalizó el encuentro con 22 pts y 20 reb, en una demostración de resistencia y de rebelión contra los estereotipos de la edad. Otro de los que se resistían a doblegarse ante el paso del tiempo era Kareem Abdul Jabbar. Antes del all star ambos jugadores daban una ‘master class’ a las nuevas generaciones de pívots de lo que significaba honrar la profesión. Lakers y Spurs disputaban un apasionante partido (99-98) que se decidió con una canasta de Kareem en el último suspiro. Tres segundos antes, era el propio Gilmore el que adelantaba a su equipo anotando dos tiros libres. Jabbar se llevó la victoria y el duelo individual (28-23). ‘Intenté que Kareem recibiera lo más lejos del aro posible. ¿Qué puedo decir?. Lleva anotando tiros de esos durante más de una década’ .

Pero todo ese entusiasmo y pasión por el baloncesto llegaron tan lejos como la salud lo permitió. Los problemas de espalda comenzaron a ser un gran contratiempo para un tipo que noche tras noche tenía que recibir impactos y chocar con bestias de más de 110 kilos. Fue capeando los problemas físicos a base de orgullo y amor propio hasta final de temporada para conseguir el objetivo de meterse en playoffs. Ese orgullo le ayudó a protagonizar partidos como el que realizó ante las llamadas ‘Torres Gemelas’ de Houston, Gilmore hizo una de sus mejores anotaciones de la temporada al anotar 32 puntos, mientras que la dupla Hakeem Olajuwon-Ralph Sampson se quedó en 30 puntos. ‘Hoy Artis ha jugado realmente duro, he cometido algunas faltas estúpidas contra él’ declaraba el rookie nigeriano de los Rockets, que fue eliminado a falta de 4 minutos para el final del tercer cuarto. Dos días después repetía duelo contra los mismos rivales. Gilmore volvía a superar en anotación a las dos jugadores interiores de Houston: 29 pts y 13 reb para el jugador de San Antonio y 24 puntos para Olajuwon y Sampson (16 y 8), aunque en esta ocasión la victoria cayó del lado de los hombres de Bill Fitch.

Los Spurs lograron el billete para los playoffs, pero la temporada había dejado una sensación agridulce. La tensión existente entre Cotton Fitzsimmons y George Gervin influyó en la química del equipo por la pérdida de importancia del escolta ante la pujanza del rookie Alvin Robertson. La lacra de la adicción a las drogas, que tanto daño hizo en la liga en la década de los 80, también hizo aparición en el seno del equipo. George Gervin y Mike Mitchell iniciaban una peligrosa deriva en sus carreras con su incursión en el mundo de las sustancias prohibidas. En este contexto Gilmore rindió muy por encima de las expectativas: 19.1 pts 10.4 reb 2.1 tap. Sólamente Patrick Ewing ha podido alcanzar esos guarismos (19+10+2 a la edad de 35 años ó más) en toda la historia hasta el día de hoy. Doug Moe, entrenador de los Nuggets y rival de los Spurs en playoffs manifestaba el respeto que todavía despertaba Gilmore en la liga. ‘Es su jugador clave, su fortaleza más grande’. La serie con factor cancha a favor de los Nuggets llegó hasta el quinto partido después de tres encuentros muy igualados. En el choque decisivo, Denver no dio opción a San Antonio (126-99). El pívot de los Spurs completó una buena serie (17.8 pts y 10.8 reb) pero sus mejores momentos en la eliminatoria nunca coincidieron con los de Mike Mitchell o los de George Gervin.

Las aguas bajaban revueltas en San Antonio. Para la reconstrucción de los Spurs, la estrategia era traspasar a Gilmore o a Gervin. La mala sintonía entre Fitzsimmons y ‘Iceman’, y la irrupción de Alvin Robertson, hizo más fácil la decisión. Gervin fue traspasado a los Bulls. Con este movimiento Mike Mitchell asumiría un mayor protagonismo y Alvin Robertson también vería aumentadas sus responsabilidades ofensivas. Para el pívot de los Spurs era el momento de dar un paso hacia un lado y asumir un rol más secundario. No obstante, a sus 36 años, todavía era un peligro para cualquier rival cerca del aro contrario. La NBA estaba cambiando y los centers que estaban llamados a dominar la liga presentaban otro tipo de características. El paso del tiempo, con la consecuente pérdida de movilidad, velocidad y salto, y su tendencia a coger peso fuera de temporada le estaban convirtiendo en un jugador anacrónico, uno de los últimos de su especie. ‘La liga está cambiando, ahora hay más énfasis en la defensa y en el apartado físico’ reconocía nuestro protagonista. Pese a todo, todavía era capaz de, en un buen día, de dejar registros para la historia. El 28 de diciembre de 1985, Gilmore presentaba un stat line de 33 pts 17 reb 5 tap, siendo el único jugador en toda la historia hasta el día de hoy, capaz de registrar estos números a la edad de 36 años o más. Además lo logró haciendo gala de una efectividad extraordinaria: 14 canastas en 17 lanzamientos.

Los Spurs se mostraban inconsistentes e irregulares. El proyecto de reconstrucción dirigido por Fitzsimmons, no marchaba por buen camino. Las posibilidades reales para él de ganar un título en la NBA eran menos que escasas. ‘Soy muy realista cuando pienso acerca de ello. Todavía tengo esperanzas de que todos estos jugadores veteranos que tenemos en el equipo se motiven ante este reto, partido a partido, pero el título es un objetivo muy complicado, no estoy preocupado ante la posibilidad de que nunca ocurra’.

En 1986, Gilmore fue seleccionado por sexta y última vez para participar en el all star game de la NBA. Tras dos citas ausente, Gilmore formó parte de la selección de los mejores jugadores de la liga, era todo un reconocimiento al trabajo que noche a noche venía realizando. En su último partido entre las estrellas anotó 10 puntos en el Reunion Arena de Dallas. Tras el all star, los Spurs se derrumbaron. La definitiva baja para toda la temporada de Johnny Moore que recibió un diagnóstico de ‘la fiebre del desierto’ dejó a Wes Mathews como base titular. Notaron en exceso la ausencia de Moore; en las cuatro campañas precedentes sólo Magic Johnson y Norm Nixon habían repartido más asistencias que él. Hasta entonces los Spurs tenían un récord de 30 victorias y 26 derrotas. Los Spurs sufrieron 13 derrotas en 14 partidos. En medio de esta racha, Gilmore sufrió un problema de isquiotibiales que le hizo perderse 11 partidos. A pesar de ganar sólo 5 de sus últimos 21 encuentros, los Spurs lograron entrar en playoffs. Su vuelta a las canchas se produjo a falta de pocos partidos para finalizar la regular season con la intención de rodarse para la postemporada.

La primera ronda deparó un enfrentamiento desigual entre los Lakers y los Spurs. El conjunto angelino resolvió la eliminatoria por la vía rápida con una superioridad insultante +47, +28 y +20 puntos de diferencia respectivamente. Los rivales de los Spurs lanzaron con un 60% de acierto en el cómputo global de los tres partidos. Gilmore llegó muy justo físicamente a estos playoffs. Recién salido de la lesión de isquiotibiales, empezó a padecer de nuevo dolores de espalda que mermaron su rendimiento, como demuestran sus números en esta serie: 13,0 pts y 6,0 reb. Sus promedios de temporada fueron de 16.7 pts 8.5 reb 1.5 tap en 33.7 min. de juego. Por sexta temporada consecutiva superó el 60% en tiros de campo. Sólo tres pívots de la liga se movían en números similares o superiores:

Hakeem Olajuwon 23.5 pts 11.5 reb 3.4 tap

Patrick Ewing 20.0 pts 9.0 reb 2.1 tap

Herb Williams 19.9 pts 9.1 reb 2.4 tap

No es país para viejos

Después del varapalo de la abultada derrota, estrenaba condición de agente libre a punto de cumplir 37 años. Bob Weiss, asistente la temporada anterior de Dick Motta en Dallas, se había convertido en el nuevo entrenador de los Spurs, y se mostraba a favor de su renovación ‘es un jugador perfectamente válido a pesar de su edad’. Bob Bass, el general manager, veía en Gilmore el modelo perfecto en base al cual moldear al nuevo proyecto drafteado por los Spurs, Kevin Duckworth. También se reforzaron con la incorporación de Mychal Thompson habida cuenta de que la condición física de Gilmore necesitaba de una dosificación del tiempo de juego. Finalmente renovó por dos temporadas más con San Antonio, al término de las cuales, esperaba retirarse. El panorama no era nada halagüeño para él. Había aterrizado en San Antonio en busca del anillo, y tras la final de conferencia del 83, la franquicia no solo no progresó, sino que experimentó un retroceso hasta llegar al punto de una nueva reconstrucción.

La nueva plantilla de los Spurs estaba muy lejos de ser competitiva. Con Johnny Moore y Mike Mitchell perdiéndose gran parte de la temporada, una gran cantidad de intercambios a mitad del curso, y problemas de diversa índole con uno de los jugadores incorporados con la competición comenzada (Walter Berry), la trayectoria del equipo fue errática. Gilmore llegó fuera de forma al training camp y su comienzo de temporada estuvo por debajo de lo que se esperaba de él. Desempeñó el papel para el que parecía estar designado desde un par de temporadas antes: un jugador de rol. Hasta 8 jugadores promediaban más lanzamientos a canasta que él, pero su gran efectividad de cara a canasta le permitía mantener números dignos para un jugador de su edad. Su aproximación a canasta con el gancho de izquierda era un recurso que todavía le reportaba muchos réditos.

Con la visita de los 76ers a San Antonio en el mes de febrero, Gilmore fue el encargado de dar un discurso para agasajar a Julius Erving. El alero de Philadelphia, que había anunciado su retirada a comienzos de la temporada, recibió un homenaje en todos y cada uno de los pabellones que visitó recibiendo regalos, elogios y sobre todo el cariño de la gente. Gilmore recordó su rivalidad desde los tiempos de la ABA y la amistad que desde entonces les unió. La retirada del Dr. J era una más de las señales que anunciaban que su trayectoria como jugador tocaba a su fin.

La recta final de temporada se convirtió en un mero trámite para los Spurs en los que prácticamente cada jugador hacía la guerra por su cuenta. En ese contexto Gilmore se sentía como pez fuera del agua, corriendo de un lado a otro del campo sin oportunidad de entrar en juego. Cuando el juego del equipo era lo suficientemente pausado y sus compañeros tenían la paciencia necesaria para buscarle, dejaba muestras en pequeñas dosis del jugador que había sido. Durante el último mes de competición, Bob Weiss tomó la decisión de sentarle en el banquillo en favor de Dave Greenwood, que era un alero. ‘Yo no soy un pívot, y Artis va a jugar un año más. Necesitamos otro jugador más joven que pueda desempeñar la función que venía desempeñando Artis hasta ahora’. Los Spurs se habían deshecho durante la temporada de los dos refuerzos para esa posición en dos intercambios con Portland y Lakers (Kevin Duckworth por Walter Berry y Mychal Thompson por Frank Brickowski y Peter Gudmusson). La temporada para los tejanos terminó de manera decepcionante 28 victorias, la peor marca de su historia hasta ese momento en la NBA. Los 11.4 pts y 7.1 reb por noche de Gilmore no eran malos registros teniendo en cuenta su edad, pero reflejaban la curva descendente de su rendimiento.

La fortuna sonrió a los Spurs en la lotería del draft otorgándole en pìck número 1. El premio gordo en esta edición del draft era el pívot procedente de Navy, David Robinson. San Antonio tenía la firme intención de elegir a Robinson aún a sabiendas de que al jugador le quedaban dos años más de compromiso con la Marina. El riesgo que corrían los Spurs es que la NBA sólo concedía un año a la franquicia tejana para que llegara a un acuerdo con el jugador de Navy, de lo contrario, volvería a ser declarado elegible en el draft del 89. Los Spurs disponían de dos años para preparar la llegada de David Robinson a la NBA e ir formando un bloque, para ello querían desprenderse de todos aquellos jugadores que no entraban en los planes de la plantilla a medio plazo, e ir fogueando a jugadores más jóvenes. En la misma noche de la ceremonia del draft Gilmore fue traspasado a Chicago por una segunda ronda del draft. ‘Es un buen movimiento para Artis, que se va a un equipo de playoffs. El año pasado hubo momentos que nos ayudó mucho, pero condicionaba demasiado nuestro estilo de juego’, declaraba Bob Weiss. Gilmore tenía sentimientos encontrados:

“Estoy considerando alargar mi carrera dos o tres años más porque creo que tengo una oportunidad legítima de pelear por un título en Chicago. La situación en San Antonio se había deteriorado demasiado. Ahora tengo la oportunidad de acabar mi carrera NBA donde la comencé, en Chicago, y jugar al lado de Michael Jordan”

Los Bulls eran un equipo en alza. Desde que Michael Jordan llegó a Chicago y Jerry Reinsdorf se hizo cargo de la franquicia, ésta había triplicado su valor. Habían adquirido vía a draft a dos jóvenes valores. Scottie Pippen y Horace Grant. En los planes de Doug Collins, entrenador de los Bulls, estaba la idea de poner de inicio a Gilmore en el quinteto inicial, y tras las rotaciones serían los méritos contraídos por el propio Gilmore, Dave Corzine o Mike Brown, los que dictaran quién debería jugar los minutos finales. A sus 38 años, era el segundo jugador más veterano de la competición, sólo superado por Kareem Abdul Jabbar.

Aunque se sabía que su aportación ofensiva y sus minutos serían limitados en un esquema como el de los Bulls en el que Michael Jordan acaparaba prácticamente todos los ataques de Chicago, Gilmore tuvo un comienzo de temporada acorde a lo que su entrenador esperaba de él. Era en la parcela defensiva donde más se notaba su presencia, fue importante en alguna de las primeras victorias de la temporada, pero su rol era cada vez más secundario. No podía ser el center titular de un equipo que aspiraba a convertirse en un ‘contender’ al título. A su edad ‘pegarse’ noche tras noche con tipos 10 y 15 años más jóvenes que él pasaba factura. Tras perder la titularidad a favor de Dave Corzine justo antes de las fechas navideñas, Gilmore pidió a Jerry Krause que le cortaran.

“No he logrado rendir como esperaba, ni he podido ayudar al equipo como quería. Estoy realmente decepcionado. Me acompañaron mi esposa y mis hijos, y mi intención era terminar mi carrera aquí, y establecerme en Chicago”.

Chicago comenzó de forma espectacular la temporada, doce victorias en quince encuentros, pero a continuación encadenó seis derrotas en nueve partidos. Tras la última derrota de esta serie, se reunió con Doug Collins y Jerry Krause. Les comunicó que estaba considerando retirarse en ese momento, dado que no estaba ofreciendo el rendimiento que él esperaba dar. También les informó que no era una decisión definitiva y que no quería ser un lastre con sus más de $800.000 sentados en el banquillo. Era una salida beneficiosa para ambas partes. Por una parte, si los Bulls le cortaban se encontrarían $900.000 por debajo del límite salarial de cara a una posible incorporación o de una futura operación de traspaso, por otro lado si Gilmore se retiraba sin ser cortado por su equipo, no podría recibir una oferta de ninguna franquicia de un mínimo de un año de duración. Quería mantener abiertas todas sus opciones. Las dos partes se entendieron sin problemas. El jugador fue cuestionado por la prensa acerca de si su carrera no era merecedora de una despedida como la que tuvo Julius Erving el año anterior, siendo homenajeado en cada cancha que visitó, pero su respuesta fue tajante. ‘Si hubiera estado en la cima durante los últimos tres o cuatro años, claro que me hubiera gustado despedirme así, pero no lo he estado. He disfrutado mucho jugando para los aficionados, pero no me deben nada. Simplemente me desvaneceré’. En 24 partidos con los Bulls Gilmore promedió 4.2 pts y 2.6 reb en poco más de quince minutos.

Artis Gilmore Boston Celtics

Diecisiete días fueron los que Gilmore permaneció sin equipo. Otro aspirante al anillo, Boston Celtics, recurrió a sus servicios para paliar sus problemas con las lesiones. Greg Kite, el pívot suplente de Robert Parish fue incluido en la lista de lesionados por sus recurrentes problemas de espalda. Los Celtics, un equipo con poca profundidad de banquillo, necesitaban a un pívot para completar su rotación interior. Gilmore no rechazaría la oferta. Sentía fascinación por el Boston Garden, el escenario en el que 21 años antes había visto su primer partido de la NBA, cuando presenció un encuentro entre los Celtics y los Cincinnati Royals de Oscar Robertson. Creía poder desempeñar un papel similar en aquellos Celtics al que su rival en otros tiempos, Bill Walton, había realizado en el título del 86. Nunca en toda su carrera había jugado en un plantel con tanta calidad: Larry Bird, Kevin McHale, Robert Parish, Danny Ainge, Dennis Johnson… sin embargo aquel mítico equipo fue castigado inmisericordemente por las lesiones, acortando su ciclo natural.

Como una especie de conjuro o maldición durante su carrera NBA, siempre llegó tarde a equipos que tuvieron su pico de rendimiento un par de años antes de su incorporación, sucedió en su primera etapa en los Bulls, que tuvieron su mejor temporada en la 74-75 cuando se quedaron a un paso de disputar la final de la NBA, tras ir ganando 3-2 a los Warriors en la final de conferencia. Sucedió de nuevo con los Spurs, que también se quedaron a un paso de jugar las finales de la NBA en el 79, cuando cayó por 4-3 ante los Bullets, después de ir ganando 3-1. Y volvió a ocurrir cuando firmó por los Celtics en una plantilla que vivió el cénit de su trayectoria en el 86 con el título ante los Rockets.

El rol de Gilmore en aquellos Celtics fue residual, apenas once minutos de promedio para 3,5 pts y 3,1 reb. Estaba incluso por detrás de jugadores como Brad Lohaus y Mark Acres en las rotaciones. Su mejor partido con Boston coincidiría con una ausencia por lesión de Robert Parish. Gilmore anotó 15 puntos y capturó 7 rebotes frente a los Knicks en 26 minutos de juego. Durante los playoffs su protagonismo fue incluso menor, participó en 14 partidos para dar un leve respiro a Robert Parish. Los Celtics superaron en cuatro partidos a los Knicks y en una vibrante serie a 7 partidos con los Hawks, para caer derrotados en las finales de conferencia con los ‘Bad Boys’ de Detroit en lo fue una reedición del duelo del año anterior con el popular robo de Larry Bird a Isiah Thomas en el quinto partido. Gilmore promedió 1,1 pts y 1,4 reb en 6 minutos de juego durante los playoffs. El 3 de junio de 1988, jugó su último partido como profesional en la NBA, en el Pontiac Silverdome de Detroit.

Antes de retirarse tuvo el histórico honor de formar parte de los primeros 36 primeros jugadores que obtuvieron la condición de agente libre sin restricción (unrestricted free agent), entre los que había jugadores tan importantes como Moses Malone, Bill Walton, Sidney Moncrief, World B Free, Alvan Adams, Walter Davis, Maurice Lucas, Mike MItchell o Tom Chambers. Éste último fue el primero que firmó un contrato como ‘UFA’ comprometiéndose con Phoenix Suns, sin que su anterior equipo Seattle Supersonics tuviera derecho a recibir compensación alguna. Ninguna franquicia realizó una oferta por un jugador a punto de cumplir los 39 años, aunque hubo un acercamiento de Charlotte Hornets, una de las dos franquicias en expansión que se incorporaban a la liga, y su general manager, Gene Littles. Combinando sus carreras en ABA y NBA, cuando se retiró, lo hizo como

11º en puntos , 24.941

4º en rebotes, 16.330

1º en tapones, 3.178

1º en porcentaje de tiros de campo, 58.19%

Retiro dorado en Bolonia y epílogo

Cerrada esa etapa de su vida, apareció en escena la Fortitudo de Bolonia. Gilmore siguió los consejos de su agente Herb Rudoy y aceptó la oferta del conjunto italiano ($400.000 por una única temporada), Rudoy logró incluir en el mismo paquete a otro de sus representados, Gene Banks, que fue compañero de Gilmore en los Spurs y en los Bulls. La Fortitudo era lo que se conocía por aquella época como un equipos ascensor, siempre a caballo de la A-1 y la A-2, nada que ver con aquel club poderoso en Europa a finales de los años 90. Con el núcleo de jugadores italianos intacto (Zatti-Bucci-Albertazzi-Dallamora). Decidieron no renovar a Bill Garnett y perdieron a regañadientes a uno de sus baluartes Wallace Bryant. Giancarlo Sarti, el general manager, fue el máximo valedor de la llegada de Gilmore, una vez que se frustró una operación para contratar a Pat Cummings.

La llegada del pívot de Florida creó una gran expectación entre el público boloñés, el club lanzó a la venta una línea de camisetas con la leyenda ‘Artis for Arimo’ (el patrocinador de la Fortitudo en esa época) que tuvo una gran acogida. Sorprendió a todos por la humildad con la que se integró al equipo, algo muy poco común entre jugadores con su currículum que llegaban al viejo continente. Los comienzos no fueron muy esperanzadores para los boloñeses, que acusaron la baja de George Bucci, el periodo de adaptación de Gilmore y los problemas físicos de Gene Banks. A los compañeros de Gilmore les costó acostumbrarse a una presencia estática en el ataque. A pesar de las dificultades, los dos jugadores norteamericanos se sentían identificados con los aficionados y la ciudad, por eso cuando Banks fue cortado por no poder mantenerse alejado de las lesiones, Gilmore se sintió desilusionado. Su profesionalidad estaba fuera de toda duda, y siguió haciendo el trabajo para el que se le pagaba. Con la reaparición de Bucci, y la incorporación de Vincent Askew como sustituto de Banks, el equipo italiano escaló posiciones en la segunda vuelta.

Durante su estancia en Italia, Gilmore demostró sus virtudes con una clase y elegancia fuera de lo común en el baloncesto FIBA, su intimidación en defensa, su gancho de izquierdas, y su poder reboteador, pero sus limitaciones físicas eran más que evidentes. Sus 12 pts y 11 reb por partido eran números escasos para lo que se exigía por entonces a los jugadores con pasaporte americano. La Fortitudo no sólo evitó el descenso, sino que se metió en la lucha por el título, cayendo en cuartos de final con Enichem Livorno. En su despedida, no pudo evitar derramar algunas lágrimas. Su estancia en Bolonia no duró más de una temporada pero dejó una gran huella en el jugador de Florida. ‘Artiglione’ como era denominado por los tifosi hablaba así de su etapa en Bolonia:

“La de Fortitudo fue mi primera y única experiencia fuera de Estados Unidos, pero me adapté rápidamente gracias a algunos amigos y al hecho de que Bolonia fue muy acogedora. El resto lo hizo la calidez de la afición y los compañeros italianos. Me impactó el ambiente de los derbis con la Virtus. He jugado muchos partidos en mi carrera, pero pocos han alcanzado esa intensidad. Fue una experiencia divertida y un desafío, son esos partidos por los que un jugador siempre querría salir al campo porque ese ambiente te lleva a dar lo mejor de ti mismo. Aunque solo jugué una temporada en Fortitudo, fue un año fantástico. Cada vez que pienso en esos días, todavía siento nostalgia, fue una de las experiencias más emocionantes de mi vida. No podría pedir un mejor epílogo para mi carrera “.

Tras finalizar su carrera, regresó junto con su familia a Jacksonville, su esposa Enola y sus hijos Shawna, Priya, Tifany, O.T. (Otis James) y Artis jr.. Su hija Priya fue la única que siguió los pasos de su padre en el mundo del baloncesto, y jugó en Louisiana Tech. Artis y Priya fueron la primera pareja padre-hija que jugaron una final universitaria cada uno de ellos. A su regreso a Jacksonville estuvo trabajando y colaborando con una compañía de ingeniería mecánica, en el área de desarrollo. En su tiempo libre, las causas dedicadas a caridad, los eventos de promoción de la NBA y el golf, ocupaban su tiempo libre.

El 12 de agosto de 2011, el nombre de Artis Gilmore pasó a figurar entre los de otras grandes estrellas de la historia del baloncesto, al ingresar en el Basketball Hall of Fame junto a otros ilustres personajes de este deporte: Teresa Edwards, Herb Magee, Chris Mullin, Dennis Rodman, Arvydas Sabonis, Dennis Rodman, Goose Tatum, Tara Vanderveer y Tex Winter. ‘Estoy sintiendo una abrumadora sensación al ser seleccionado como miembro del Hall of Fame. Es algo increíble estar consagrado con un grupo de atletas de élite tan extraordinario’ . Muchos años antes ya había recibido honores similares: en 1974 ingresó en el Sports Hall of Fame de Florida por su extraordinaria carrera con la universidad de Jacksonville; en 2005, junto con todos los integrantes de la plantilla de los Kentucky Colonels de 1975, ingresó en el Sports Hall of Fame de Kentucky. También fue elegido entre los 50 mejores jugadores de toda la historia por la revista Sporting News y entre los 30 mejores jugadores de toda la historia de la ABA en el 30 aniversario de su fundación.

Si hacemos un repaso por la trayectoria de todos los grandes pívots de la historia, pocos igualan la longevidad y consistencia de Gilmore en su rendimiento. Sin llegar a poseer un extenso repertorio ofensivo, empleó con gran eficacia los movimientos que desarrolló, sobre todo su gancho de izquierda, que unido a su altura y corpulencia, era casi imposible de parar. Además sacó gran rendimiento de su condición de jugador zurdo. En defensa fue un jugador diferencial, con una gran presencia en la zona, incluso cuando perdió gran parte de su exuberancia física, su capacidad para bloquear tiros e intimidar fueron notorias.

Durante su carrera fue estigmatizado por la falta de agresividad. El hecho de no mostrarse como un jugador rudo que respondiera a los contactos físicos o agresiones, era uno de los argumentos más frecuentes de parte de la opinión pública y la prensa para explicar porqué nunca alcanzó las poco realistas previsiones sobre su futuro. La recurrente comparación con Bill Russell en los inicios de su carrera y con Kareem Abdul Jabbar posteriormente, no le hicieron ningún favor. Pero vista con perspectiva la evolución de su carrera, conquistó cotas al alcance de muy pocos jugadores. Personalmente no creo que su impacto pueda compararse con el de aquellos que ocupan el escalafón más alto entre los grandes centers (Kareem, Russell, Chamberlain, O’Neal, Malone, Olajuwon…), pero puede mirar a los ojos a aquellos que se sitúan inmediatamente después.

Todos aquellos que tuvieron el honor de compartir vestuario con él, están de acuerdo con la afirmación de que era un gran compañero. Se ganó el respeto de sus rivales, por ser un duro competidor, pero noble, alguien incapaz de poner en peligro la integridad física de un compañero de profesión. Sin duda se ganó a pulso el sobrenombre de ‘the gentle giant’, el gigante amable. Espero haber logrado contribuir a que su figura sea justamente ponderada.

“¿Cómo me gustaría ser recordado? Alguien, alguna vez, en algún artículo dijo sobre mí que era ‘duro, longevo y consistente’, creo que podría vivir con eso”

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Aficionado al baloncesto y al deporte en general

En 'Tiempo de Basket' desde 05.04.2021

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