Los Cleveland Cavaliers protagonizaron uno de los colapsos más difíciles de justificar en estos playoffs al dejar escapar una ventaja de 22 puntos ante los New York Knicks. Pero más allá del resultado, el partido dejó una lectura mucho más profunda: Cleveland tiene un problema evidente, y ese problema es James Harden.
No se trata de señalar un error puntual, sino de entender cómo se rompe un equipo cuando su punto débil queda completamente expuesto. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en el tramo decisivo del partido.
James Harden, un problema defensivo
Los Knicks no necesitaron reinventar nada. Detectaron una ventaja y la explotaron sin descanso. Cada bloqueo acababa generando el mismo escenario: cambio automático y Jalen Brunson atacando a Harden en el uno contra uno.
La situación se repitió hasta convertirse en un patrón. Harden, lejos de su mejor nivel físico, no pudo sostener ese tipo de emparejamientos. Brunson encontró espacios y convirtió cada posesión en una oportunidad clara para los Knicks.
Lo más preocupante no fue la incapacidad de Harden para defender esas acciones, algo que entra dentro de lo previsible a estas alturas de su carrera, sino la pasividad de Cleveland ante un problema tan evidente.
Un error táctico sin explicación
En playoffs, los partidos se deciden en los detalles y en la capacidad de adaptación. Y ahí es donde los Cavaliers fallaron de forma clara.
Durante toda la remontada de los Knicks, Cleveland no alteró su planteamiento. No protegió a Harden, no cambió el tipo de defensa, no introdujo ayudas más agresivas ni buscó alternativas para evitar ese emparejamiento constante con Brunson.
Fue una insistencia difícil de entender. Como si el equipo asumiera que el partido estaba ganado y no necesitaba ajustes. Mientras tanto, los Knicks ejecutaban el mismo ataque una y otra vez, con resultados cada vez más dañinos.
En este contexto, Harden dejó de ser solo un jugador en dificultades para convertirse en el foco del ataque rival. Y cuando eso ocurre en playoffs, el problema deja de ser individual y pasa a ser colectivo.
Vuelven las críticas
Las críticas a James Harden en playoffs no son nuevas, y tras este partido han vuelto con fuerza. Voces que insisten en una idea que lleva años circulando: su dificultad para rendir cuando llega el momento más importante de la temporada.
Los Cavaliers todavía tienen margen para reaccionar en la serie, pero el primer paso es reconocer el problema. Tiene tiempo para hacer ajustes, proteger a Harden y replantear el papel del jugador en los minutos finales. No hacerlo sería insistir en un error que ya les ha costado un partido.
Y en playoffs, ignorar esto no suele salir gratis.

