Útimos Artículos

Boston Celtics se agarra a los premios para tapar el desastre

Brad Stevens lo ha vuelto a hacer. El presidente de operaciones de los Boston Celtics ha sido nombrado Ejecutivo del Año por segunda vez en tres temporadas. Un premio que llega en un contexto complicado y que sirve como pequeño alivio tras una temporada que ha terminado lejos de las expectativas. Si en 2024 construyó un equipo campeón, esta vez el reto era otro: mantener a Boston arriba mientras desmontaba media rotación por exigencias económicas.

Porque los Celtics tenían que ajustar cuentas. Salir del segundo apron, del primero y del impuesto de lujo no era opcional. Tocaba recortar. Y eso significaba perder piezas importantes. Stevens movió nombres como Jrue Holiday, Kristaps Porzingis, Al Horford o Luke Kornet. Jugadores clave. Sobre el papel, era un paso atrás claro.

Y aun así, Boston compitió. 56 victorias y segundo puesto en el Este para un equipo que, con menos talento, siguió dando la cara. La reconstrucción llegó con perfiles más jóvenes y baratos como Neemias Queta, Luka Garza, Hugo González o Baylor Scheierman. Cumplieron. El equipo no se cayó.

Pero en playoffs no hay matices. Y ahí Boston se quedó corto. La serie ante los Philadelphia 76ers se fue al 3-4 y eliminación en primera ronda. Una eliminación que pesa más de lo que parece, porque corta cualquier aspiración real de pelear por el anillo y deja a la franquicia con más dudas que certezas de cara al futuro.

Ahí entra el premio a Stevens. Tiene doble lectura. Por un lado, reconoce su capacidad para mantener competitivo al equipo pese a perder talento. Por otro, es casi lo único a lo que agarrarse tras un final insuficiente para un aspirante al título. Además, llega votado por sus propios colegas, lo que siempre suma.

Desde el banquillo, Mazzulla también ha respondido. Ha gestionado bien un equipo en transición, ha integrado piezas nuevas y ha mantenido una identidad competitiva reconocible. No era un contexto fácil y ha estado a la altura. De hecho, el técnico aparece como uno de los grandes candidatos al premio de Entrenador del Año, junto a nombres como Mitch Johnson o J.B. Bickerstaff.

Al final, más allá de lo deportivo, lo único tangible que se lleva Boston de esta temporada
son los premios individuales.

En lo individual, hay motivos para creer. Tatum ha vuelto a un nivel alto, Brown ha demostrado que puede ser primera espada y el bloque sigue teniendo base. No todo ha salido bien -lo de Vučević no ha funcionado-, pero el núcleo sigue ahí.

Ahora llega lo importante. Verano clave. La franquicia de Massachusetts tiene decisiones encima de la mesa: Derrick White, la extensión de Jaylen Brown y la renovación de Payton Pritchard. Movimientos que van a marcar el rumbo real del proyecto.

La siguiente temporada será el Año I del nuevo Boston. Este curso ha servido de transición, pero a partir de ahora ya no habrá excusas. Han competido, sí, pero no ha sido suficiente. Y en un equipo de este nivel, eso cuenta. Porque al final, la sensación es clara: hay proyecto, pero hace falta algo más que premios individuales para justificar una temporada que se ha quedado corta.

✅ Comprar entradas NBA

Chema Cubero
Chema Cubero
Periodismo (Eusa Sevilla)En 'Tiempo D3 Basket' desde el 02.11.2023

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí