La era Mike Budenholzer en los Phoenix Suns ha terminado de forma abrupta y estrepitosa tras solo una temporada al frente del equipo. Su despido no sorprende a nadie, pero sí deja al descubierto las profundas grietas de un proyecto que, sobre el papel, prometía ser uno de los equipos referencia y terminó siendo una caricatura de sí mismo.
Los Suns no solo han desperdiciado un año mas a Kevin Durant y Devin Booker, sino que han enterrado sus aspiraciones con un desastroso 36-46 que ni siquiera les permitió colarse en el Play-In. Lo que era un superequipo de mas de 220 millones de dólares acabó el 11.º en el Oeste. Un fracaso deportivo, técnico y, sobre todo, organizativo.
El despido de Budenholzer, un entrenador con anillo en su historial, era inevitable. Su incapacidad para conectar con el vestuario, especialmente con Booker, ha sido clave. Las fuentes coinciden en que la relación entre ambos fue más una guerra fría que una colaboración profesional. Si a eso le sumamos decisiones controvertidas como la de mandar a Beal al banquillo a mitad de curso, o los enfrentamientos verbales con Durant, el cóctel estaba servido.
Este despido es solo la punta del iceberg. Frank Vogel, otro entrenador con anillo, también cayó el año anterior. Phoenix se ha convertido en un agujero negro para los entrenadores, y no precisamente por falta de talento. La gerencia, encabezada por Mat Ishbia, apostó por el brillo de las estrellas sin preocuparse por la coherencia del proyecto. Ahora, la factura la está pagando el cuerpo técnico, y pronto podrían pagarla las estrellas.
Durant suena para salir. Booker, pese a ser «la base» sobre la que construir el futuro del equipo, también estaría en el radar de varias franquicias. Beal, el único que parece querer quedarse, tiene una cláusula de no traspaso que complica cualquier maniobra. Aún así, su bajo rendimiento y enorme contrato lo convierten en el chivo expiatorio perfecto.
Este verano se avecina caliente en el desierto. Phoenix tiene que redefinirse, porque ya no puede seguir tapando el sol con millones. El fracaso de Budenholzer es el síntoma de un mal mucho más profundo: los Suns necesitan más que estrellas para ganar. Necesitan identidad, liderazgo y un rumbo claro. Hoy, no tienen nada de eso.
✅ Comprar entradas NBA
Ficha del autor
Amante del CINE, BASKET, COMIC y de mis niñas.
Plutón es un planeta...
En 'Tiempo de Basket' desde 11.05.2020












