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La gran incógnita de los nuevos Pelicans

La llegada de Jamahl Mosley abre una nueva etapa en Nueva Orleans. Después de cinco temporadas en Orlando Magic, el técnico aterriza en los Pelicans como la apuesta de Joe Dumars para devolver estabilidad a una franquicia que lleva años viviendo por debajo de sus expectativas. El mensaje de ambos desde el primer día ha sido claro: la defensa será la base del proyecto. No es una idea nueva para Mosley, que convirtió a Orlando en uno de los equipos más incómodos de la NBA gracias a una identidad marcada por la intensidad, el esfuerzo y la disciplina táctica.

Precisamente eso es lo que busca Dumars. Los Pelicans llevan demasiado tiempo siendo un equipo definido más por su potencial que por sus resultados. Han tenido talento suficiente para competir, pero nunca han conseguido construir una estructura sólida que les permitiera mantenerse entre los mejores del Oeste. Por eso la llegada de Mosley va mucho más allá de un simple cambio de entrenador. La intención es cambiar la cultura de una organización que necesita encontrar una identidad estable.

Una plantilla construida para atacar

El reto es que Mosley llega a una situación muy diferente a la que tenía en Orlando. Allí trabajó con equipos limitados ofensivamente que necesitaban competir desde la defensa. En Nueva Orleans encontrará justo lo contrario. Zion Williamson sigue siendo uno de los jugadores más dominantes de la liga cuando está sano, Trey Murphy III ha dado pasos importantes en su desarrollo y tanto Jeremiah Fears como Derik Queen representan una apuesta importante de futuro para la franquicia.

Sobre el papel, los Pelicans tienen recursos suficientes para anotar puntos de muchas maneras. El problema es que las dudas nunca han estado en ataque. Durante los últimos años, la sensación ha sido que Nueva Orleans tenía talento para competir contra cualquiera, pero también demasiadas dificultades para sostener ese nivel durante toda una temporada. Ahí es donde empieza el verdadero trabajo de Mosley.

El desafío defensivo

La gran incógnita del proyecto está relacionada con el compromiso defensivo de sus principales figuras. Williamson ha mostrado momentos en los que puede ser un defensor muy útil, pero nunca ha mantenido ese nivel de concentración de forma constante. Murphy ha progresado en varias áreas de su juego, aunque todavía está lejos de ser considerado una referencia atrás. En cuanto a Fears y Queen, siguen en una fase muy temprana de su desarrollo y todavía tienen mucho que demostrar en ese aspecto.

Los números de la temporada pasada ayudan a entender el problema. Algunas de las alineaciones que reunían a Williamson, Murphy, Fears y Queen estuvieron entre las menos efectivas del equipo en defensa. Especialmente preocupante fue la combinación entre Williamson y Queen, que generó tantos problemas atrás que el cuerpo técnico terminó reduciendo sus minutos juntos para intentar equilibrar al equipo.

Mosley también tendrá que evolucionar

Eso no significa que toda la presión recaiga sobre los jugadores. Mosley también llega con algunas dudas alrededor de su figura. Durante su etapa en Orlando recibió críticas por la falta de alternativas ofensivas cuando los partidos se complicaban. Muchas veces los Magic terminaban dependiendo demasiado de Paolo Banchero y tenían dificultades para encontrar soluciones colectivas en ataque.

Ahora tendrá mucho más talento a su disposición y también más responsabilidad. El propio entrenador ha hablado de construir un sistema basado en la lectura del juego, el movimiento sin balón y la versatilidad de la plantilla. Son ideas interesantes, pero que deberán traducirse en resultados. Nueva Orleans necesita un ataque menos previsible y más capaz de aprovechar todas las armas que tiene disponibles.

Al final, el éxito de esta nueva etapa dependerá de mucho más que los sistemas o los ajustes tácticos. Dumars contrató a Mosley para cambiar la cultura de la franquicia, pero una cultura no se transforma únicamente desde el banquillo. También requiere compromiso por parte de los jugadores que lideran el vestuario. Si Williamson y compañía compran el mensaje, los Pelicans tendrán una oportunidad real de dar un paso adelante.

Porque el talento nunca ha sido el gran problema de Nueva Orleans. La verdadera incógnita es si sus estrellas están preparadas para asumir el esfuerzo y la responsabilidad que exige competir al máximo nivel. Y esa respuesta será la que termine definiendo el futuro de los nuevos Pelicans.

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Periodismo (Eusa Sevilla)En 'Tiempo D3 Basket' desde el 02.11.2023

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