jueves, abril 25, 2024
InicioACBLa incógnita Jabari Parker

La incógnita Jabari Parker

“Cuando la gente dice, ay, si no te hubiera pasado esto, yo sigo sintiéndome agradecido. Ningún jugador sobrevive a una lesión de cruzados y yo tuve dos. ¿Sabes por lo que he pasado y he aprendido? Ni siquiera me tocaba salir del barrio ni ir a la universidad si no hubiera sido por el baloncesto”. Jabari Parker

Jabari Parker siempre fue una estrella del baloncesto desde su niñez, uno de esos jugadores especiales, de los que aparecen cada 10 años. Su talento se ha visto desbordado en cuanto ha pisado una cancha de baloncesto, anotación, defensa o rebote son solo una de las facetas de juego en las que ha destacado de manera sobresaliente. Ya en su etapa de high school en Simeon dejó una huella que va a perdurar durante generaciones; en sus 4 años como integrante de la plantilla, Parker llevó a ganar el campeonato estatal en cada uno de esos 4 años. Con récords tan escandalosos que se asemejaban a una falta de respeto a la liga, por ejemplo, en su última temporada el equipo terminó con 30 victorias por 3 derrotas, en las que Parker se coronó como líder absoluto. Sus 18.4 puntos, 10.4 rebotes, 2.7 asistencias, 2.1 tapones y 1.9 robos por partido ni tan siquiera hacen justicia a la sensación de estar delante de un joven con un talento especial, un talento que sin duda le llevaría a jugar con los más grandes del país. Jabari empezó a obtener reconocimiento por parte de la prensa y también por la consecución de innumerables premios deportivos, ya en esta edad temprana todos los que lo rodeaban tenían una seguridad absoluta de cuál era su lugar: la NBA.

En la temporada 2013-14 fue reclutado por los Blue Devils de Duke, una de las universidades más prestigiosas del país a nivel baloncestístico y, por azares del destino, tenían en sus filas a uno de los mejores entrenadores del sistema universitario y, muy probablemente, del continente americano. A Mike Krzyzewski, también conocido como “Coach K” debido a la impronunciabilidad de su apellido, no le pasó desapercibido el diamante que tenía entre manos y ya en su temporada Rookie le otorgó la responsabilidad que correspondía más a un veterano que a un recién llegado. Los Blue Devils lograron un sobresaliente récord de 29-6 para caer contra Virginia en las eliminatorias del campeonato de la NCAA. El protagonismo de Parker en este equipo fue el mismo que había tenido en toda su vida, nada nuevo bajo el viejo sol, otra vez líder indiscutible con unos promedios de 19,1 puntos y 8,7 rebotes que se transformaban en una carta de presentación impresionante para un Rookie, parecía que la sombra del profesionalismo le absorbía de manera irremediable. Parker, nacido en uno de los barrios más pobres de Chicago, ya estaba tocando con la yema de sus dedos todo lo que representa llegar a la NBA como uno de los mejores talentos del draft.

El 26 de junio del año 2014 tuvo lugar en Nueva York el draft de la NBA, Parker fue elegido en la segunda posición por los Milwakee Bucks justo por detrás de Andre Wiggins y antes que Joel Embiid, en ese momento nadie dudaba que el ex-jugador de los Blue Devils dominaría la liga en unos años. Su primera temporada empezó de manera inmejorable, el joven original de Chicago destilaba talento por todos los poros de su piel, una suspensión exquisita junto a una capacidad de penetrar y defender el aro de élite le llevó a firmar en sus primeros 25 partidos unos 12,3 puntos, 5,5 rebotes y, sumado a un acierto de un 50% en tiros de 2, le posicionaba como un claro candidato a Rookie del año. Más allá de cuestiones puramente numéricas, era un placer verle jugar, la frase “poesía en movimiento” está tan desgastada como adecuada para este caso. Hasta que finalmente ocurrió, una de las peores lesiones que puede padecer un deportista le sobrevino como una bofetada en la cara, su rodilla apoyó de manera extraña en su vigésimo quinto partido en la NBA, de repente un estúpido dolor junto a un chasquido de su rodilla izquierda le hizo pensar que algo no iba bien. Las pruebas iniciales no eran esperanzadoras y finalmente se confirmó la rotura completa del ligamento cruzado anterior (ACL), no podía haber sucedido nada peor en su temporada Rookie.

Puede que el volumen de lesiones de este tipo que estemos viendo en los últimos años nos haya dado la falsa sensación que es una lesión más, pura rutina para un deportista de élite bien preparado, y nada más lejos de la realidad. En los años 70 este tipo de lesiones te alejaban de manera definitiva de las canchas y existen casos más recientes donde la pierna no vuelve a ser la de antes, por mucha rehabilitación que se haya invertido en ella. De hecho, hace poco se estableció el período de recuperación en 10 meses cuando tradicionalmente habían sido 6. Uno de los factores era que se había observado un aumento significativo de recaídas cuando, en teoría, el paciente debería estar 100% recuperado. Parker ignorante de todo este proceso, recibió un curso acelerado y, haciendo gala de su juventud, prometió que regresaría más fuerte que antes. Las recuperaciones son duras pero con la bendición de la juventud de tu lado, son más llevaderas, los meses pasaron, las interminables sesiones de gimnasio iban corriendo una detrás de la otra para finalizar en un tiempo adecuado para la gravedad de su lesión.

Jabari Parker Milwaukee Bucks

Jabari Parker volvió al año siguiente, durante la temporada 2015-2016 para demostrar delante de todo el mundo que la lesión no le había quitado el talento. Cierto que se le veía menos explosivo, quizás un poco más lento, cuidadoso con los movimientos extraños y su suspensión ya no se elevaba como antes, sin embargo, seguía funcionando como una máquina de jugar a baloncesto. En su segunda temporada promedió en 76 partidos más de 14 puntos por unos 5 rebotes, estas cifras superaban a la de su temporada de novato, parecía que la rotura de los ligamientos cruzados anteriores no sería una lesión que se llevaría la carrera de Parker por delante. Un año más tarde, en su tercera temporada explotó, siendo el socio perfecto para Giannis Antetokoumpo, sus números se elevaron a más de 20 puntos por partido, los Bucks sonreían viendo las posibilidades de sus jóvenes jugadores y Jabari, era uno de los diamantes que integraban esa plantilla. Hasta que volvió a ocurrir: el mismo movimiento extraño, el mismo dolor punzante, el mismo chasquido, en la misma zona donde le había ocurrido hacía casi 2 años. No se lo podía creer, ¿qué probabilidades había que un jugador se lesionase de una manera tan grave la misma articulación dos veces seguida? Con 21 años el talentoso jugador había sufrido por partida doble la peor pesadilla de los jugadores profesionales de baloncesto.

El proceso de recuperación, ya conocido, fue incluso más duro y más doloroso que antes, si después de la primera intervención su rodilla parecía otra, en este caso ya no sabía ni de quien era el resto del cuerpo. Potencia, plasticidad, fuerza, resistencia, el joven Parker ya no se preguntaba de qué manera podría quedar afectado su juego sino si podría volver a rendir al más alto nivel, seguramente esta incógnita se le grabó en lo más profundo de su mente. Por suerte la segunda intervención también fue exitosa y la recuperación iba bastante bien, volvió a tomar contacto con el baloncesto y se iba fortaleciendo día a día pero no todo eran buenas noticias, Parker notaba que algo no iba bien, volvió a vestirse de corto a mitad de la siguiente temporada para jugar un total de 31 partidos en los que firmó unos 12 puntos para unos 4,9 rebotes de media, no estaba nada mal para alguien que había pasado por dos operaciones de cruzados de la misma rodilla. Las temporadas siguientes pudimos ver a un Jabari jugar de manera muy intermitente, mezclaba buenos partidos con malos, malos partidos con descansos por el dolor y descansos con lesiones menores que no le permitían jugar. Mantenía un talento escandaloso para este deporte y esto le permitió mantenerse años en la mejor liga del mundo, pero con el talento no es suficiente en una liga físicamente tan exigente, de este modo fue perdiendo cada vez más protagonismo convirtiéndose en un trotamundos, Chicago, Washington o Boston fueron algunos de los equipos que apostaron por él. Las franquicias le conocían y no dejaban de intentar apostar por un jugador de calidad inmensa al que el destino le había deparado una mala jugada.

En la temporada 21-22 y con tan solo 26 años, Jabari decidió no continuar en la liga estadounidense, sus números habían bajado hasta los 4,4 puntos por partido en Boston, su último equipo. Es fácil imaginar que las ofertas que le llegaban era ridículas o directamente inexistentes, así que dejó de intentarlo y rendirse a lo que su cuerpo le había estado suplicando durante años. En la temporada siguiente estuvo sin equipo, iban circulando rumores sobre su retirada definitiva, cosa que parecía que ya había sucedido años atrás viendo su rendimiento y su protagonismo en la cancha. En esta complicada ecuación apareció de la nada un factor inesperado, el F.C. Barcelona se puso en contacto con su representante para preguntar sobre su estado físico, la idea era que su talento compensara su físico desgastado en una competición menos exigente, tanto por la cantidad de partidos como por la calidad de los mismos. Más como un sueño que una realidad, las posiciones se fueron acercando lentamente hasta que se dio con la tecla adecuada, Jabari jugaría en la liga ACB y en la Euroliga la temporada 2023-2024, uno de los mejores talentos de los últimos 20 años en la NBA, ese chico que maravilló en los Blue Devils de Duke parecía haber encontrado un nuevo destino.

Este año se está convirtiendo en unos de los jugadores más queridos del Palau Blaugrana, está jugando un baloncesto a un nivel altísimo, en la liga doméstica está promediando más de 10 puntos por partido para una valoración de 9,2 y en la Euroliga unos números ligeramente superiores. Parker nunca fue una incógnita, todo el mundo sabía que su calidad le llevaría a lo más alto de la liga profesional americana, ahora en estos momentos de su carrera y después de todas sus lesiones sí se nos presenta una duda al respecto; ¿hasta qué punto la calidad puede llegar a domesticar a lo físico? O dicho de otro modo, ¿cuán tan bueno puede llegar a ser Jabari Parker con una rodilla?

Comprar entradas NBA

En 'Tiempo D3 Basket' desde 19.10.2023

Suscríbete a nuestra NEWSLETTER

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

PUBLICIDAD

Cinco Titular