25 octubre 2020

Tiempo de Basket

Análisis – Opínión – Baloncesto

La nueva normalidad del baloncesto ACB

La nueva normalidad de la ACB

Primer día en la burbuja de la Fase Final de la Liga Endesa ACB. Cuando parece que nos vamos acostumbrado a esta nueva normalidad, la de las mascarillas y el gel hidroalcohólico, nos damos de bruces con la realidad. Superar la puerta de acceso a la grada y la gran bofetada. Las gradas vacías, el distanciamiento social y la anormalidad de ver sin ambiente y colorido el espectáculo que tanto amamos sobre el rectángulo del pabellón de la Fuente de San Luis. Sin el bicho, esto hubiera sido un acontecimiento sin precedentes, los 12 mejores equipos de la ACB jugando sin parar durante dos semanas, pero la COVID empaña esta gran propuesta para seguir avanzando en nuestras vidas. Ahora bien, que el entelado no nos nuble. Con sólo tres partidos, ya tenemos claro que vamos a vivir una gran exhibición deportiva.

La fase final ACB contada desde dentro

Pero, vamos por partes. Empecemos por la entrada al pabellón. La prensa que hemos tenido el privilegio de poder acceder debemos de hacerlo a la hora indicada por la ACB. Su casa, sus normas. Lo acatamos sin reparo. Nos limpiamos la suela de los zapatos de forma educada, como cuando entramos a casa de los suegros por primera vez, y seguimos escrupulosamente el protocolo marcado. Después de pasar los tests, una máquina, al estilo de Desafio Total, nos mide la temperatura corporal, 36,5º. Avanzamos a la siguiente pantalla. Limpieza de manos y hacia la cabina.

Llega el momento del shock. Atravesamos la cortina que separa el acceso a la grada del hall principal y… la nueva normalidad. La grada vacía. La televisión se ha construido una cabina aislada del resto y los responsables de la mesa de anotación están separados de la pista por una mampara. Hasta los banquillos son diferentes, ocupando mucho más espacio de lo habitual. Mucha seguridad y limpieza mientras, finalmente, accedes a tu posición. Allí cambias el planteamiento apocalíptico y empiezas a pensar con claridad. Bueno, con la claridad que a ti te gustaría. Estas prácticamente solo presenciando, como en una pantalla de televisión gigante, las grandes estrellas del baloncesto europeo juegan para ti. Te sientes un millonario.

Además, los jugadores responden. No tienen nada que ver tus ganas de ver baloncesto, ves un gran espectáculo. Las fuerzas se han igualado, por lo menos al principio de la competición, con este formato tan atractivo. Equipos sin nada que perder y jugadores con mucho que demostrar. Teníamos mono de basket y ante nosotros tenemos el mejor baloncesto posible.

La voz de Svetislav Pesic gritando a sus jugadores es ahora claramente audible, otra cosa es que se pueda entender, eso no cambia. Las instrucciones de Luis Casimiro son claras y la voz quebrada de Txus Vidorreta se hace sentir en la Fonteta. Hay instantes en los que pensamos que estamos viendo jugar a nuestros amigos y no a unas superestrellas. Más que nada, porque escuchamos sus voces. Dicen y animan lo mismo que nosotros cuando nos creemos que somos como ellos. Eso sí, escuchamos más veces “chof” que en nuestras pachangas.

Acaba el partido y todos nos vamos yendo. Los jugadores al hotel, se duchan allí. Nosotros, los periodistas a nuestras casas. Pero, hay gente que todavía sigue en la Fonteta, el personal de limpieza. En cada cambio de turno han limpiado cada rincón del pabellón, hasta los tableros, para que todos podamos disfrutar del espectáculo de la canasta. Sin ellos, el chirrido de las zapatillas y el bote de la pelota en el parqué no sería posible.

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