El Real Madrid ya piensa en la temporada 2026/27 con una situación contractual mucho más estable de lo que podría parecer desde fuera. Lejos de un verano de reconstrucción total, el club blanco afronta los próximos meses con la base del proyecto atada y solo tres nombres que, a día de hoy, terminan contrato al final de la presente campaña: Sergio Llull, Trey Lyles y David Kramer.
Los 3 jugadores que terminan contrato
Analizamos qué jugadores siguen vinculados para la próxima temporada y qué margen real tiene el Madrid para retocar la plantilla sin perder competitividad. La sensación general es clara: el bloque está montado, pero hay decisiones importantes que tomar en posiciones concretas.
Por un lado, aparece la figura de Sergio Llull, leyenda absoluta del club y símbolo de toda una era. Su contrato acaba este verano y se abre el eterno debate: ¿Renovación con rol aún más específico o punto final a una trayectoria histórica en el primer equipo? La idea del club es clara, se hará lo que el jugador decida y todo apunta a una última temporda.
En el caso de Trey Lyles, el foco está en la encajada deportiva y económica. Se trata de un perfil muy aprovechable, capaz de abrir el campo y sumar puntos rápidos, pero el Madrid deberá decidir si su rendimiento se ajusta a lo que busca en la posición de cuatro de cara al futuro. ¿Continuidad, salida o uso de su ficha para otro perfil más físico o más defensivo?
El tercero en discordia es David Kramer, cuyo contrato también finaliza y que representa ese tipo de jugador de rotación que puede salir. Su situación en este momento, es la que no va a seguir, no termina de convencer a Sergio Scariolo y lo lógico es que no siga.
Mientras tanto, el resto del núcleo fuerte mantiene contrato en vigor más allá del verano de 2026, lo que ofrece al club una estructura sólida sobre la que construir. Esto permite que el mercado se enfoque más en ajustes puntuales que en una revolución: reforzar alguna posición concreta, buscar un perfil diferente en el perímetro o añadir músculo en la pintura para seguir compitiendo al máximo nivel en Euroliga y ACB.
En resumen, el verano 2026 del Real Madrid apuntará menos a derribar la casa y más a reformarla por dentro: gestionar bien la situación de Llull, decidir qué hacer con Lyles y Kramer, y aprovechar las pocas fichas libres para subir el techo del equipo.

