domingo, mayo 19, 2024
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Tyrone Bogues: El corazón de un pequeño gran guerrero

La vida para Tyrone Bogues nunca fue fácil. Tuvo que sortear demasiadas adversidades para alcanzar el fruto de todo el esfuerzo y sacrificios que había realizado, tanto en el plano personal como en el deportivo. Criado en uno de los peores barrios de Baltimore, donde la delincuencia era la principal fuente de ingresos de muchas familias, el joven Tyrone tuvo que sobrevivir a los tiroteos volviendo del colegio o del centro recreativo donde jugaba a baloncesto con sus amigos. Allí aprendió que ser el más rápido era un medio de escapar de los problemas.

Tyrone Bogues fue testigo de apuñalamientos, de cómo un tipo le reventaba el cráneo a otro con un bate de béisbol. Ni siquiera sobre una cancha de baloncesto estaban a salvo. En cierta ocasión, hubo una discusión que fue subiendo de tono. De repente uno de aquellos muchachos salió del campo y volvió minutos más tarde con un arma para disparar por la espalda al tipo con el que había discutido mientras hacía una bandeja. Bogues todavía recuerda el fatídico día en el que fue alcanzado en su pierna derecha por una salva de perdigones disparada por el propietario de una tienda que les confundió con maleantes. Vivió rodeado de drogas, sus amigos las consumían o las vendían, pero suya fue la elección de alejarse de aquel mundo. Incluso su propio padre se vio arrastrado por aquella espiral de delincuencia. Cuando Bogues tenía doce años, vio cómo le arrestaron antes de ser condenado a 20 años de prisión en una cárcel federal. El haber crecido en este tipo de ambiente nos da una idea de las cosas que tuvo que superar Bogues para alcanzar lo que se propuso en la vida.

A partir de entonces su madre se convirtió en su mayor apoyo y la persona que le ayudó a convencerse de que sólo él podía decidir su destino sin importar lo que dijeran los demás. Por entonces, las burlas debido a su estatura eran muy habituales, pero ella jamás permitió que hicieran mella en Tyrone: «Ty, no te preocupes por eso. Nadie puede dirigir tu vida. No pueden juzgar tu corazón. Lo que quieras hacer, lo que creas, hazlo». Cuando él le confesaba que sólo desearía crecer, ella le respondería: «Tendrás éxito si crees en tí mismo, tu estatura nada tiene que ver con ello. Ty. Dios no comete errores».

Podría hablar de su trayectoria en Dunbar High School, uno de los mejores equipo de secundaria de toda la historia, de su sorprendente evolución en Wake Forest, de su defensa a Petrovic en el campeonato del mundo de 1986 celebrado en España, o de su dilatada trayectoria como jugador profesional en la NBA (el más bajo de la historia de esta competición) pero nada de esto ilustraría tan bien los motivos por los que este pequeño gran jugador logró realizar lo que nadie se atrevía a aventurar. Todas aquellas vivencias forjaron el carácter de este luchador. Mis respetos y mi admiración.

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