domingo, abril 21, 2024
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ULEB 2003: Llegó el momento del Pamesa Valencia en Europa (y III)

Protagonistas de aquel encuentro y aficionados del Pamesa Valencia nos dan su visión y recuerdos de aquella final después de algunos años.

Víctor Luengo Pamesa Valencia

Entrevista a Víctor Luengo (ex-jugador y ex-capitán del Pamesa Valencia)

– Tercera final en cinco años. En Zaragoza, estuvieron a punto de ganar. En Lyon, quizás les superaron los nervios. Sólo Rodilla, Hopkins y usted vivieron eses finales. En esta temporada con una plantilla más compensada, ¿pensaba que era la ocasión para dar ese paso y triunfar en Europa?

Sí. Sin duda pensábamos que era nuestra gran oportunidad. Lo pasamos mal, tanto en cuartos como en semifinales, en unas eliminatorias muy duras con Zadar y con Estudiantes.

Y nos encontramos una final que era a doble partido con el factor cancha a favor, y éramos conscientes de que, por plantilla, y por todo, teníamos la gran oportunidad de ganar un título europeo.

– A pesar de todas las nuevas incorporaciones, se mantuvo a Abbio y se fichó a Robles, en los momentos decisivos siempre era titular y estaba en pista en los momentos “calientes” del partido: octavos, cuartos, semis y final. ¿A qué cree que se debe el “Luengo inmortal y necesario”?

(Risas) Bueno, “Luengo inmortal” no creo. Pero sí que es verdad que, a lo mejor, por mis características físicas, porque también aportaba más energía al equipo en momentos determinados, porque era capaz de defender a jugadores que estaban en momentos calientes, pues bueno, era un jugador que necesitaba estar en pista. Intentaba darlo siempre todo para que así fuera.

– ¿Cree que se sentían importantes todos los jugadores de la plantilla?

Creo que sí. Ese fue el gran éxito. Algunos de nosotros tuvimos nuestros momentos a lo largo de toda la temporada. Nos sentíamos involucrados dentro de lo que era el equipo, un equipo con mucho carácter, con jugadores con carácter.

Los entrenamientos realmente aran duros, en los que todo el mundo daba el máximo, todo el mundo quería competir, todos querían jugar. Y eso al final se demostraba también a la hora de competir en el partido.

– A mediados del segundo cuarto, en la ida, pasan unos momentos algo complicados. Pero solucionaron ese empuje del Novo Mesto, con el ritmo impuesto por Rodilla y un inconmensurable Robles. Sólo 2 tiros fallados. ¿Pedía Robles el balón o tenían claro a quién dárselo?

Creo que siempre buscábamos al que mejor estuviese en ese momento sin tener el egoísmo de querer solucionar las cosas. Un momento era Robles, otro momento era Paraíso… Lo bueno del equipo es que detectábamos quiénes estaban en momentos calientes y quiénes podían solucionar, en determinados casos, lo que sucedía en pista.

Y en ese momento Perico estaba “de dulce” y lo normal era jugar para él.

– ¿Marcar el ritmo, tanto con Rodilla como con Montecchia, era muy importante para la eliminatoria de la final?

Sí, claro. Creo que teníamos dos bases que controlaban perfectamente el “tempo” del partido, que sabían a lo que teníamos que jugar. Dos bases muy puros, menos revolucionarios y, sin embargo, también con la característica que era que podían ser anotadores en momentos determinados de los partidos.

Así que creo que esa fue la gran ventaja que tuvimos durante toda la temporada: tener dos bases que, aparte de tener puntos, eran capaces de mantener un ritmo que convenía al equipo.

– Finalmente consiguen una renta de doce puntos. Teniendo en cuenta que no habían perdido ningún partido en La Fonteta, ¿la considerabais suficiente?

Si te digo la verdad, no. Aunque sabíamos interiormente que era una renta muy buena, después de las últimas dos finales, jugar en casa te añade la presión de tener que salir muy bien desde el primer momento para que ni los nervios ni nada te atenacen. Creo que cuando estás así, ninguna ventaja te parece suficiente.

Así que salimos “en tromba” y a esperar que pasaran un poco los minutos y controlar el ritmo.

– Último partido de la ULEB en Valencia, con La Fonteta llena, la renta obtenida… ¿Pensabais que el triunfo estaba en el bolsillo, Paco Olmos frenó la euforia o fuisteis vosotros mismos quienes os centrasteis en el partido sin pensar en nada más?

Creo que entre todos la frenamos. Tanto es así que, a pesar de llevar la renta, no había nada preparado para celebraciones ni nada para después del partido. Queríamos asegurarnos primero que íbamos a ser campeones y luego ya buscaríamos los sitios, o lo que fuera necesario en Valencia, para celebrarlo.

Esa es una anécdota que tuvimos en esa final. Porque éramos conscientes que lo primero era cerrarlo y conseguir un título europeo, que además nos daba la posibilidad de jugar la Euroliga al año siguiente.

– El KRKA Novo Mesto tuvo otra imagen distinta al partido de ida. ¿Os lo esperabais?

Éramos conscientes que ellos sólo podían salir al ataque y esperar que tanto Arnold como Capin, que eran sus máximos anotadores, tuvieran una noche mucho más acertada y pudieran estar en partido en todo momento.

Bien es cierto que nosotros también planteamos el partido de forma diferente al de Novo Mesto: controlando un poco más el tempo, sin salir tanto al contraataque y haciendo un poco que esa distancia de los doce puntos fuera válida hasta el final.

– Primer título europeo y ate vuestra afición. ¿Cómo se sienten esas emociones? Rodilla y tú erais los únicos de aquella plantilla que habíais levantado un título con Pamesa Valencia.

En ese momento, la verdad es que estallas de alegría, de júbilo. Cuando nos sentimos ya campeones, lo primero que se te pasa por la cabeza es la gente que había venido a verte, de esa Fonteta llena, a rebosar, estaba impresionante.

Y luego, pues las sensaciones de ganar un título europeo en casa, con lo que llevaba ese título: ser el primero, jugar Euroliga,… Todo hizo que ese momento fuera único e irrepetible.

– ¿Era tan fácil jugar con Tomasevic como parece desde fuera?

Era fácil jugar porque dejan tenía en la cabeza todo lo que pasaba en cada momento. Tenía una visión de juego muy amplia que nos daba una ventaja para ser un pívot, que controlaba todo lo que pasaba alrededor. Y bueno, la verdad es que siempre estabas pendiente de él porque sabías que en un momento determinado te iba a pasar el balón o iba a saber dónde la querías.

Esa ventaja también le dio que acabara el partido con tantas asistencias y siendo el MVP.

– Parece que Tomasevic dejó para ese último partido de la ULEB “destapar el frasco de las esencias” y realizar un encuentro magnífico.

Es un competidor nato, y sabía que en el partido de ida no había estado a la altura para él, Jugar con Dejan siempre ha sido un gustazo.

– ¿Cómo catalogarías la plantilla de aquel año?

Para mí, por nombre, por todo, creo que ha sido la mejor plantilla o, sin duda, una de las dos mejores plantillas que ha tenido el club a lo largo de los años.

Por lo que conseguimos y por el esfuerzo que se hizo, tanto económico como personal, por parte de Juan Roig, de traer aquí a lo mejor para conseguir un título. Al final dio resultado.

Creo que sí que, si no es la mejor, porque al final como estaba dentro no puedo decir otra cosa, sí que por lo menos estará entre las dos o tres mejores plantillas de todos los tiempos.

Nacho Rodilla Valencia Basket

Entrevista a Nacho Rodilla (ex-jugador del Pamesa Valencia, Llíria y selección española)

– Tercera final en cinco años. En Zaragoza, estuvieron a punto de ganar. En Lyon, quizás les superaron los nervios. Sólo Luengo, Hopkins y usted vivieron esas finales. En esta ocasión, con una plantilla más compensada, ¿pensaba que era la ocasión para dar ese paso y triunfar en Europa?

Sí. Evidentemente llegar a las finales y ganarlas no se da muchas veces, porque también hay una especie de ciclo. En esas primeras finales, nosotros, respecto a los rivales que tuvimos, tanto en Zaragoza como en Oyon, creo que teníamos menos amplitud de banquillo, menos rotación.

En esta ocasión el equipo tiene jugadores que saben afrontar también este tipo de partidos. Y son jugadores que aparecen en esos momentos.

Fue el momento para Hopkins, para Víctor y para mí. Para decir “Esta, sí. Esta no se puede escapar”. Era nuestra oportunidad.

– ¿Cree que se sentían importantes los jugadores de la plantilla?

En ese equipo las posiciones las teníamos dobladas. Estabas tú bien un día…

Recuerdo que en el partido de ida hice un buen partido. Después aquí tienes no menos minutos, sino menos necesidad el equipo que acapares tú ese día. Porque aparecía Tomasevic, aparecían un sinfín de jugadores… El equipo tenía mucho arsenal de jugadores y los minutos estaban repartidos.

Era evidente que podía aparecer uno u otro. Y así pasaba.

– ¿Qué os dijo Paco Olmos para afrontar la final ante el Novo Mesto? Teniendo en cuenta que eliminó al Caprabo Lleida en cuartos y al Joventut en semifinales. Parecían expertos en eliminar equipos españoles…

Evidentemente la mentalidad de Paco Olmos estaba muy focalizada en la competición europea y eso lo plasmó desde el principio. Y, aparte de los equipos a los que había dejado atrás Novo Mesto, te hacía tener en la cabeza ese sentimiento de no descuidarte, de estar a tope… Y ese era el mensaje desde la parte del entrenador.

Pero yo me iría a los inicios en cuanto a la mentalidad para que el equipo estuviese serio en la competición europea. Y de alguna manera focalizamos o tuvimos una mentalidad muy clara que esa tenía que ser nuestra competición.

– A mediados del segundo cuarto, en la ida, pasan unos momentos algo complicados. Pero solucionaron ese empuje del Novo Mesto imponiendo su ritmo de juego y un inconmensurable Robles. ¿Le buscaban o él pedía el balón?

Entendíamos a Pedro Robles como jugador “dinamitador” de partidos y cuando entraba en racha, tanto Montecchia como yo, teníamos muy claro que había que encontrarle.

Pedro no era un fijo en cuanto a rotación pura y dura de minutos, pero sí de los jugadores que, a través de esa dinámica suya de jugar de cara a canasta, siempre siendo incisivo, podía encontrar momentos. Y cuando encontró el momento, tuvimos claro que había que focalizar un poco y aprovechar esa circunstancia de Pedro Robles.

– ¿Era importante llevar el “tempo de juego”, entre usted y Montecchia, para conseguir una victoria en Eslovenia?

Novo Mesto, en su campo, era un equipo que quería dominar los partidos, imponer ese estilo que les daba Neven Spahija.

Y nosotros tuvimos esa capacidad para gestionar, para controlar. Esa final pasaba por el partido de allí. Para nosotros era tranquilidad, era el tener mucho en tu bolsillo. Impusimos el ritmo, tuvimos ese momento de reacción de ellos, pero creo que el partido fue la gestión de lo que nosotros queríamos.

– Paco Olmos era muy listo y cuando el Novo Mesto apretaba, la mejor forma era pedir un tiempo muerto y cortarles el ritmo e intentar volver a poner el que beneficiaba a Pamesa Valencia.

Paco en eso también era rápido. En cuanto había reacción del rival, rápidamente paraba, reconducía y volvía un poco todo a gestionarse por nuestra parte.

Pero ese equipo tenía el aplomo en pista y tampoco era fácil para él: poder asumir un equipo con ese nivel y que tuviese la obligación, en esta competición, de conseguir el título. Y él fue capaz de la gestión, digamos de fuera y sobre todo de dentro, en parar partidos, en control de ciertas cosas…

– Consiguen una renta de doce puntos. Teniendo en cuenta que no habían perdido ningún partido en La Fonteta, ¿la consideraban suficiente?

Sí. Aunque no quieres pensarlo, pero tampoco que salieses celebrándolo. Pero e alguna manera nos miramos como diciendo “La tenemos”. Después no quieres confiarte, pero creo que aquí, en Valencia, jugamos un poco con ese freno de mano de sentirnos ya campeones y fue un poco más gestión que esa mentalidad que tuvimos allí para golpear de manera contundente y que el partido decantase prácticamente la final.

– Último partido de la ULEB en Valencia, con La Fonteta llena, la renta obtenida… ¿Pensabais que el triunfo estaba en el bolsillo, Paco Olmos frenó la euforia, o fuisteis vosotros mismos quienes os centrasteis en el partido sin pensar en nada más?

Creo que íbamos gestionando un poco el partido. Muchas veces lo entrenadores no te permiten gestionar la diferencia de allí, pero inconscientemente, en la pista, buscas ganar y te agarras al resultado obtenido en la ida.

La Fonteta tiene muchos días de esplendor y de estar al máximo, pero ese día fue increíble porque no cabía nadie. Yo diría que ni en las escaleras.

Cada uno dirá eso de su equipo, que cuando La Fonteta está así… (resopla y respira). Hubo muchos sentimientos, porque ondeaban las banderas valencianas y la gente, evidentemente, nos empujaba. Nosotros teníamos la tensión del partido, pero aquello fue bestial.

– El KRKA Novo mesto tuvo otra imagen distinta al partido de ida. ¿Os lo esperabais?

Cuando juegas una final a doble partido, hay cosas que aparecen. Y si tú das un golpe en la ida, lo normal es que en la vuelta sea otro tipo de partido y el rival trate también de mostrar ese carácter competitivo. Porque el Novo Mesto mostró una cara, a lo largo de la competición, increíble.

Muy bien llevado por Spahija, sin grandes referencias todavía, porque eran jóvenes y empezaban a mostrarse al máximo nivel. Pero un equipo muy difícil, muy incómodo de ganar.

Y nosotros, sabiendo que era a doble partido, la mentalidad allí fue muy ganadora, pensando ya en el golpe casi definitivo.

Aquí, en Valencia, lo que vas haciendo es evidentemente tratando de buscar el partido, pero sabiendo lo que ha pasado allí.

– Al final del partido, sabiendo la diferencia que tenían, a pesar que el Novo Mesto estuvo a punto de ganar el partido, ya ibais celebrando, sobre todo los jugadores del banquillo, ese triunfo. Pero, quizás, con el triple de Robles que hace que Pamesa Valencia gane el partido, fue el estallido final.

El partido estaba en una franja en la que, si te descuidabas, podías estar en una situación un poco más comprometida. Pero la gestión de los momentos del partido fue muy buena en cuanto a la ventaja que llevabas.

Y después de ese triple… Todavía lo tengo muy claro porque yo estaba dando saltos en media pista y me viene alguien y se la suelto a Pedro, que estaba a 45 grados de la canasta, y la “enchufa” de tres.

La afición festejaba cada acción. Era como una especie de fiesta y eso fue el colofón.

Ese tiro final para rematar la faena. Aunque ya estaba todo, era redondearlo en tu casa.

– Primer título europeo y ante vuestra afición. ¿Cómo se llevan esas emociones? Luengo y tú erais los únicos de aquella plantilla que habíais levantado un título con Pamesa Valencia. Y esa imagen con Luengo, cabeza contra cabeza fue impresionante.

Ten en cuenta que la final de la Copa del Rey la ganas y después tienes que esperar: la Copa del Rey que perdimos en Vitoria, las finales de Zaragoza y Lyon… Era un poco, no culminar, pero sí tener otro título en el bolsillo, el tener un título europeo, fue un momento de éxtasis total.

El gesto con Víctor no fue solo un cara a cara, sino que hacíamos fuerza uno contra el otro. En plan descerebrados… (risas).

Era un sentimiento que se va cociendo poco a poco, y llegas a ese punto de decir “Por fin”. No es un abrazo en sí. Es algo más.

Este título te libera un poco.

– ¿Cómo catalogarías la plantilla de aquel año?

La plantilla era de máximo nivel. Tenía complementos que encajaban muy bien. Montecchia y yo encajábamos porque cada uno éramos un poco distintos en la gestión de los partidos.

Teníamos la posición de “3” con mucho poderío. Paraíso y Kammerichs te otorgaban mucha presencia física.

Por dentro tenías a Hopkins, a Fabri, a Dejan… increíbles. Asier hace su papel de jugador distinto, de especialista.

Y por fuera, Víctor, Pedro, Abbio.

Al final era un equipo tan bueno, tan comprometido…

Ahora es fácil decirlo, pero ese año se nos escapa la final de la liga ACB porque jugamos contra el mejor Barcelona de la historia, que ganó Liga, Copa y Euroliga.

Teníamos muy claro que, si un día no aparecía uno, aparecía otro. No había necesidad que siempre fuesen los mismos para que el equipo se resintiera. Esa mentalidad la teníamos muy presente. Era un grupo.

La final fue una demostración del grupo. En el partido de ida no tenía el equipo tanta necesidad de Tomasevic, porque había otros jugadores que estaban muy bien.

Esa fue la gran virtud del equipo: entender que todos éramos necesarios. No había ese sentimiento de querer siempre ser protagonista, sino hacerlo bien.

– ¿Era tan fácil jugar con Tomasevic como parece desde fuera?

Sí. Para un base tener a un jugador como Dejan, que te ayuda a enlazar el movimiento ofensivo, a darle continuidad al balón, a este tipo de cosas, es importante.

Dejan entiende muy bien el juego y era capaz de dar, enlazar las situaciones de ataque, encontrar en los bloqueos directos y en las caídas a Oberto, balones colgados, situaciones a media distancia que, sin ser un gran tirador, pero bastante fiable, pues tenías también ahí las dos vertientes: la línea de salida de los inicios de los movimientos ofensivos con Dejan y un poco la contundencia de la finalización de Fabri.

– Víctor Luengo lleva toda la vida en el Pamesa Valencia y siempre fichan a jugadores que, supuestamente, van a estar por delante de él. Pero luego casi es Víctor quien juega de titular. Y entre Víctor Luengo y Nacho Rodilla llevan la impronta del equipo.

Al final el sentimiento nuestro, cuando te llegan tantos jugadores, o tienes jugadores con sentimiento de verdad o muchas veces es difícil sacarlo adelante. Creo que más allá de la pista, la función de Víctor y mía era un poco que eso estuviese en la línea de que funcionase como grupo.

Víctor, durante toda su carrera nunca ha estado en la línea de ser titular indiscutible, pero a lo largo de las temporadas, él mismo se ganaba los minutos. Porque a los equipos les transmite siempre desde la defensa, desde las transiciones, ese carácter. Es un tipo muy de equipo, de sumar siempre para el grupo. Y eso, evidentemente, se lo ha ganado temporada a temporada.

Con un gesto te facilitaba tu labor, y con esa dinámica se iba ganando ser una pieza muy importante del equipo.

Entrevista a Pedro Robles (ex-jugador de Pamesa Valencia, Estudiantes, Gijón, Tenerife y Murcia)

– Tras cuatro años en Estudiantes y uno en Gijón, llega a Valencia. En el mismo puesto están Abbio y Luengo. ¿Pensaba que tendría minutos suficientes para demostrar el talento ofensivo que tenía?

Sabía que iba a un equipo con muchos jugadores de muchísima calidad. Y lógicamente iban a ser muchos menos minutos de los que había tenido la última temporada en Gijón.

Era un reto importante y estar en un equipo con jugadores de ese nivel y compitiendo por ganar una competición europea y quedar lo mejor clasificados en la ACB.

Fue una temporada irregular, porque hubo partidos que sí jugaba y otros que lo hacía algo menos. Pero en líneas generales, fue una temporada muy positiva.

– En los partidos de la copa ULEB hacía una media de diez puntos por partido. Eso en alguien que no era titular, decía bastante de cómo era en la pista.

El tema es que, desgraciadamente, con la lesión de Abbio en la copa del Rey, ahí sí que paso a jugar muchos minutos. Comparto la posición de “2” con Víctor Luengo y jugaba bastantes minutos en todos los partidos. Y, sí es verdad que estuve bastante acertado en todas las series y todos los partidos de la ULEB y en ACB hasta que se fichó a Liadellis.

Desde enero o febrero hasta mayo, prácticamente, sí que jugué muchos minutos y anteriormente fue algo irregular. Pero tampoco fue desastroso.

Guardo un muy buen recuerdo de ese año y especialmente de la ULEB.

– ¿Cómo fue jugar contra Estudiantes en las semifinales de la ULEB?

Para mí, lógicamente, era especial porque allí fue donde crecí. Desde infantil hasta las cuatro temporadas con el primer equipo y fue una serie muy bonita.

Primero en La Fonteta y luego en Vistalegre, donde se sufrió bastante. Porque era un ambientado espectacular allí también. Pero aun así conseguimos pasar a la final.

– ¿Paco Olmos os alentó de alguna forma para jugar la final contra el Novo Mesto, teniendo en cuenta que había eliminado al Caprabo Lleida en cuartos y al Joventut en semifinales? Parecía un equipo especialista en eliminar a rivales españoles.

Era un equipo algo desconocido por nosotros. Sin grandes estrellas, excepto Arnold que luego estuvo en el Joventut. Jugaban un buen baloncesto con Spahija y había que tener el máximo cuidado posible para no dejarnos sorprender, porque éramos los favoritos para ganar el título.

– En el partido de ida consiguieron una ventaja de doce puntos. Pasaron momentos complicados en el segundo cuarto. Pero apareció un Robles acertado desde el perímetro. ¿Te buscaban o pedías el balón?

Recuerdo que en el partido de ida sí estuvimos varios a buen nivel y yo estuve acertado desde la línea de tres puntos. Sí que es verdad que yo tenía bastante conexión tanto con Dejan Tomasevic como con Fabricio Oberto. Y ellos me buscaban mucho. Había muchas ayudas sobre ellos, jugadores referencia en el equipo y en el ataque, y tenían bastante confianza en mí, tanto para poner bloqueos como para asistir.

– Último partido de la ULEB en Valencia, La Fonteta llena, una buena ventaja de puntos… ¿Pensabais que el triunfo estaba en el bolsillo, o Paco Olmos frenó la euforia o fuisteis vosotros quienes os centrasteis en el partido sin pensar en el resultado de ida?

Con doce puntos de ventaja en campo contrario, lógicamente teníamos todas las de ganar. Lo raro hubiera sido no conseguir el título. Pero cuando estás a ese nivel no te puedes despistar porque cualquier equipo te puede hacer un partidazo y dejarte sin nada.

Y Novo Mesto, un equipo poco conocido, que había eliminado a equipos de buen nivel de la liga ACB, supimos en el partido de vuelta refrendar el buen partido de la ida. Fue más ajustado, pero al final conseguimos el título.

– El KRKA Novo Mesto tuvo otra imagen distinta al partido en Eslovenia. Casi ganan el partido, pero apareció Robles para ganarlo con un triple. ¿Qué se siente en ese momento sabiendo que el título ya es vuestro?

Cuando metí ese triple, que ya está el título conseguido, fue la puntilla para dar por finiquitada la victoria.

El ambientazo que había en La Fonteta se nota justo cuando anoté ese último triple. Fue una alegría inmensa para todos porque hacía tiempo que no se conseguía un título. Y el título europeo era un objetivo muy deseado por parte del club.

– ¿Es tan fácil jugar con Tomasevic como parece desde fuera?

A mí sí me lo parecía, la verdad. Era un jugador con muchísimo talento, un excelente pasador y aparte de los bases que había en el equipo era otro base más.

Con Fabri tenía una conexión especial por haber compartido vestuario en Vitoria. Pero aparte, a los demás nos hacía partícipes de esas ayudas y de ese juego que tenía para poder anotar con facilidad.

– En el partido de ida no fue muy necesaria su aportación, pero en La Fonteta “destapó el frasco de las esencias” realizando un partido magnífico, nombrado MVP.

Recuerdo una jugada de ese partido, con Oberto, que se pasan el balón dos, tres veces entre ellos dentro de la zona y era una gozada.

Creo que fue en el partido de semifinales en Madrid, que estaba enfermo y aun así hizo un gran encuentro.

El Pamesa Valencia en esa época dio un salto de calidad tremendo, sobre todo con los fichajes de Tomasevic y Oberto, que venían de hacer una gran temporada en Vitoria.

De los mejores jugadores con los que he compartido vestuario.

– ¿Cómo catalogarías la plantilla de aquel año?

Un plantillón. Con internacionales de todo tipo, con Paraíso, Nacho Rodilla, Víctor Luengo, Hopkins…

Kammerichs, que era un jugador que estaba emergiendo y con un físico tremendo.

Montecchia, que estaba ya con una carrera bastante amplia.

Alessandro Abbio, que venía de jugar, y ganar la Euroliga con la Kinder Bolognia.

Era un equipo espectacular.

Por eso decidí, a pesar que sabía que iba a contar con pocos minutos, decir que sí y vivir una experiencia diferente.

Dejan Tomaševic Pamesa Valencia

Entrevista a Dejan Tomasevic (ex-jugador de Pamesa Valencia, TAU Cerámica, selección de Yugoslavia, entre otros)

– Llega, junto a Fabricio Oberto, a un Pamesa Valencia con hambre de ganar títulos. Teniendo en cuenta que la temporada anterior ganó ACB, Copa y MVP de la Copa con TAU Baskonia, ¿es más fácil o difícil esa tarea?

Es complicado. Pero para mí fue un placer, de verdad. Sobre todo, cuando la primera vez en Valencia, y mi primer partido con TAU fue en Valencia, un amistoso en pretemporada. Y desde el principio me gustó mucho esta ciudad. Yo tenía muchas ganas de vivir en Valencia.

Tenía 29 años, mucha experiencia, había jugado en cuatro clubes (tres en Yugoslavia y uno en España) y sabía cómo ganar títulos y sabía porque me ficharon.

Para mí, no tenía ninguna presión venir a Valencia.

– La pareja Tomasevic-Oberto, una de las mejores sino la mejor de ACB y Europa, era fundamental en el juego interior. ¿Estaban bien arropados por el resto de la plantilla?

Yo creo que sí. Y sacar un equipo no es fácil, no es en una temporada. Es un proceso. Este proceso empezó con Miki Vukovic. También el club no significa sólo jugadores. Son cuerpo técnico, son directivos, son fans… Todo esto estaba bien hecho.

También creo que al año siguiente tuvimos mejor equipo con Rigaudeau, con otros jugadores que vinieron como Dikoudis. Después llegó Rakocevic…

De siempre es un proceso. No es “vamos a fichar a estos dos y vamos a ganar…” Lleva su tiempo.

– En el primer partido les costó llevar el partido a su terreno. ¿Marcar el ritmo de juego era muy importante para ustedes?

Jugamos en un pabellón muy pequeño. Es un pabellón de colegio. Fue muy raro para nosotros. Sobre todo, para equipos que juegan en ACB y juegan Euroliga, con pabellones grandes. Creo que esta atmósfera no fue buena para nosotros.

También era un buen equipo y nos costó. De verdad que nos costó mucho. Y el partido jugado en Valencia tampoco fue fácil.

– Consiguen una renta de doce puntos al final del partido. Teniendo en cuenta que no habían perdido ningún partido en La Fonteta, ¿lo consideraban suficiente?

Este equipo tenía con Oberto, con muchos jugadores, tenían experiencia y entramos en el segundo partido sin pensar en el primero.

Entramos como “0-0”. Sólo al final bajamos el ritmo sabiendo, en nuestra cabeza, que teníamos doce puntos de ventaja.

– El KRKA Novo Mesto tuvo una imagen distinta al partido de ida. ¿Os lo esperabais?

Es un placer jugar en Valencia siempre.

Sobre todo, para equipos como Novo Mesto. Ellos vinieron sabiendo que no tienen nada que perder y jugaron para ellos, jugaron para su gloria.

No es fácil, pero mucho mejor jugar de esta manera.

Pabellón en Valencia, y como casi todos en España, aprietan al principio. Y sobre todo en Valencia, que les gusta el baloncesto si alguien de otro equipo lo hace algo bien, siempre aplauden.

No es como si juegas en Grecia o en Belgrado. Esta gente te aprieta siempre.

– Primer triunfo europeo del Pamesa Valencia en su primera temporada y ante vuestra afición, además de ser MVP de la competición. ¿Cómo se manejan esas sensaciones?

Como te dije, yo tenía 29 años. Cuando ganamos este título, en mi cabeza estoy muy calmado, muy tranquilo. Porque yo sabía que había hecho un buen trabajo.

Eso, más que ganar trofeo, me hace sentir satisfecho.

Por eso yo venía a Valencia. Y lo hago todo para la gente del pabellón, cuerpo técnico, jugadores… Lo he hecho satisfecho y me pone muy feliz.

– Dejó para este último partido de la ULEB “destapar el frasco de las esencias” y realizar un magnífico encuentro: 28 puntos, 11 rebotes, 5 asistencias, 3 recuperaciones… ¿Cuál era el secreto de Tomasevic, aparte de ser un genio en la pista, para que pareciera tan fácil desde fuera?

No lo sé. Cuando tienes la ventaja de entrenar cada verano con doce o quince de los mejores jugadores como Vlade Divac, Zoran Savic, Zeljko Rebracca, y estás entrenando cada día durante dos meses con ellos, eso es algo que no puedes pagar. Y yo creo que con esta experiencia que coges con ellos y con este buen trabajo, al final siempre vienen estar buenas cosas.

Por eso, gracias. Cuando ganas, no es sólo título. Es título de cada uno que ha estado entrenando contigo, entrenadores, desde los anteriores, que han jugado y entrenado contigo.

Gracias a muchos de ellos estás en este nivel.

Algunas veces es mucho más difícil ganar en un entrenamiento a Fabri Oberto que hacerlo en un partido.

– ¿Cómo catalogarías la plantilla de aquel año?

Siempre va a estar en mi corazón. Cuando no estás feliz, es que no hemos ganado título.

Pena por ACB. Llegamos cansados, yo estuve casi muerto, lesionado… Que no ganamos al Barcelona, me pone triste.

Pero, de verdad, que estoy muy feliz porque tuve esta oportunidad de jugar con Fabri, con todos estos grandes jugadores que formaban la plantilla.

No sé qué va a pasar en futuro y ojalá Valencia gane muchos títulos. Pero creo que esta plantilla y esta temporada siempre va a estar en el corazón de cada aficionado.

Natxo Andreu Valencia Basket

Entrevista a Natxo Andreu (periodista deportivo)

– Tercera final del Pamesa Valencia en cinco años. En Zaragoza, ante Benetton Treviso, a punto estuvieron de ganarla. En Lyon, Montepaschi Siena, quizás les superaron los nervios. En esta ocasión final a doble partido y el rival no era italiano. ¿Pensabas que era la ocasión de ganarla?

La verdad es que durante toda la temporada se había mandado el mensaje de que se iba a por el título. No solo por el juego que estaba realizando el equipo sino también con los fichajes. Fichar a jugadores de la talla de Oberto, Tomasevic, Montecchia, de jugadores prometedores como Kammerichs, y consolidar el proyecto que ya habían hecho Rodilla y Luengo, te daba todas las pistas que iba a ser así.

Además, el formato de doble partido, de ida y vuelta, era mucho más favorable para Pamesa Valencia porque contaba con el factor de La Fonteta.

Y en las semanas previas, pese a que el Novo Mesto había eliminado a algunos equipos de la liga ACB, en eliminatorias anteriores, pues no era el equipo más potente de la competición. Tenía un caldo de cultivo bastante complicado con declaraciones que habían llevado a Neven Spahija a que podía haber sido despedido… No era lo mejor para afrontar una final. Y Valencia estaba con todo para poder llegar a conseguir el título.

– A mediados del segundo cuarto del partido de ida, el Pamesa Valencia pasa unos momentos complicados, pero aparece Robles con sus tiros desde el perímetro. Sólo falló dos tiros en el encuentro de sus siete lanzamientos. ¿Crees que fue un jugador determinante?

Al final, en los grandes partidos de las grandes finales siempre hay un héroe inesperado. En este caso fue Pedro Robles. Pamesa Valencia firma a Robles como tirador, como un especialista. Creo que es de los últimos grandes especialistas. Ha habido buenos triplistas en Pamesa después de Pedro Robles, pero fue los últimos grandes especialistas en el tiro de tres, que es algo que en el baloncesto ya casi no se lleva tanto.

Acabó con esos momentos de angustia de Pamesa Valencia y superarlos.

Aunque al final se solventó por otros factores. Y es que la plantilla era muy superior. Sobre todo, en el juego interior.

– Consiguen una renta de doce puntos. Teniendo en cuenta que no habían perdido ningún partido en La Fonteta, ¿la considerabas suficiente?

Recuerdo el clima que había una vez acabado el partido. Y era un clima de mucho optimismo. Y no le faltaban motivos para ello. La verdad es que Pamesa Valencia partía con la presión de certificar en casa el trabajo que se había hecho en Novo Mesto, pero esos doce puntos lo ponían como virtual campeón de la competición. Y eso también lo sabían.

Uno salió como gran ganador del primer partido y el otro como gran perdedor. Por eso, ese formato no se volvió a repetir en años.

– Último partido de la ULEB en Valencia, La Fonteta llena, la renta obtenida… ¿Pensabais que el triunfo estaba en el bolsillo o había que frenar la euforia?

En ese momento creo que sí. Si bien no nos llevamos todos por la euforia, éramos conscientes que el título estaba muy cerca. Desde la dirección, que en aquel momento estaba como General Mánager Luis Muñoz, hasta Paco Olmos y los propios jugadores querían mantener la calma. Pero sabían que a poco de hacerlo medianamente bien Pamesa Valencia iba a conquistar su primer título europeo y al año siguiente estaría en Euroliga.

Los primeros minutos de la vuelta, además fueron también bastante buenos. Así que si les hubieran temblado las piernas al Pamesa en ese partido de vuelta en algún momento, entonces sí que hubiéramos temido. Pero bueno, sí que había un clima de gran optimismo.

– El comienzo del encuentro se asemejaba al de ida, con un Novo Mesto más centrado. ¿Te lo esperabas?

Lo que esperábamos, más que al rival, era un Pamesa Valencia que no se dejara llevar por la confianza del marcador. Sabíamos que el Novo Mesto tenía jugadores como Arnold, que creo que tenía pasaporte israelí, Capin y algún otro que eran grandes anotadores.

Era un equipo que no tenía nada que perder. Un proyecto que como más tarde se vio, con fecha de caducidad. Y con eso, iban con todo.

Pero se encontraron con una Fonteta increíble y un Pamesa Valencia muy sólido. Mental y deportivamente.

– Un triple de Robles sentencia el partido para Pamesa Valencia. Es el primer título continental del club tras años persiguiéndolo. ¿Qué se siente en esos momentos?

En ese momento era tocar el cielo. Porque significaba también jugar la Euroliga. Y esa era la obsesión de la propiedad del club, la obsesión que teníamos muchos y el deseo de estar en la competición más importante del baloncesto europeo.

Era un sueño cumplido. El sueño del propietario, que además había invertido muy fuerte. Era una época donde Pamesa Valencia tenía otra política a la hora de realizar inversiones en jugadores. Y al final hubo buenos resultados a esa inversión.

Muchísima felicidad y, casi casi pensando en lo que iba a venir enseguida. Porque además el equipo estaba jugando a un grandísimo nivel, y eso le iba a llevar a jugar la final de la ACB. Que también fue otro gran sueño y otra fase de aprendizaje para el Pamesa Valencia, que empezaba a ser verdaderamente grande después de ese título de la ULEB. Marcó un antes y después en su trayectoria.

Aunque luego hubo un cambio de dinámica. Pero ese momento fue el primero y en el que el nivel de exigencia empezó a crecer y al equipo ya se le exigía conseguir títulos.

– Tomasevic es elegido MVP. Parece que dejó para este último partido de la ULEB el “destapar el frasco de las esencias” y realizar un encuentro magnífico, 28 puntos, 11 rebotes, 5 asistencias y 3 recuperaciones, y “cargarse el equipo a las espaldas”. ¿Qué opinión te merece un jugador así?

Creo que Tomasino puede ser el mejor jugador que ha vestido la camiseta del Pamesa Valencia (Valencia Basket). Tendría dudas, pero no serían muchas.

Para mí, Dejan Tomasevic a nivel de talento individual, de esfuerzo colectivo, es el mejor jugador. Y en los grandes momentos Tomasevic estaba ahí. Es un jugador que era capaz con sus 2,08 hacer asistencias sin ningún problema. Era un jugador que era sacrificado en el rebote. Además, el hecho de poder tener a su lado a un talento como Fabricio Oberto, que le hacía el trabajo sucio, le ayudaba a brillar todavía más.

Tenía un carisma especial, una personalidad que a veces saltaba y que en ocasiones a punto estuvo de generar algún problema, como en la cancha del Kaunas. Todo eso le hacía especial. Y en esa final “destapó el frasco de las esencias” y fue ese jugador, que luego se demostró, que lo ha ganado prácticamente todo en Europa. Y en esa final fue el mejor.

Pese a lo que decía que en momentos puntuales aparecían protagonistas como Pedro Robles, en su labor de especialista de más allá del arco, pues al final los buenos tienen que estar en los grandes momentos. Y Dejan estuvo.

– ¿Cómo catalogarías la plantilla de aquel año?

Creo que estaríamos hablando probablemente de la mejor plantilla de la historia de Valencia Basket.

Si bien es cierto que fue la última temporada de Nacho Rodilla, aún estaba cerca de su “prime”.

Victor Luengo también estaba su “prime”. Todo corazón.

Alejandro Montecchia era un base espectacular.

Federico Kammerichs está a un nivel extraordinario.

Tomasevic y Oberto es la mejor pareja de interiores que ha tenido Valencia Basket en la historia. Y probablemente nunca tenga, porque no creo que haya jugadores como esos. O por lo menos, que Valencia pueda tener acceso a esa pareja de pívots.

Alessandro Abbio, que era el jugador que toda plantilla necesita porque es el que te hace el trabajo sucio y que además tiene mucho talento. Esa figura siempre le ha venido muy bien tenerla en la plantilla a Valencia Basket. Como luego fueron Sato, Pietrus… Siempre que Valencia Basket ha tenido éxitos, ha tenido jugadores de esas características en plantilla.

Especialistas como Pedro Robles en el tiro.

Paraíso te aportaba al “3” un salto de calidad necesario.

Hopkins garantizaba ese trabajo que nadie ve y es necesario en la zona.

Asier García, era un jugador distinto. Entraba en el papel de especialista.

Es inimaginable que Valencia Basket vuelva a tener un equipo de semejantes características, de semejante potencial.

– ¿Cómo viviste aquel partido en La Fonteta?

Recuerdo que viví esa final con muchísima intensidad. Entre otras cosas, porque fue mi primera final europea como periodista.

Ya había seguido al equipo en la competición, pero en los partidos de casa. Y el partido europeo que hicimos en ”MD Radio” en la eliminatoria contra Estudiantes en Madrid.

Pero tuve el placer de poder conseguir a última hora, cuarenta y ocho horas antes del partido, viajar a Eslovenia gracias a un patrocinio. Y poder estar con el equipo y contar la final entera, tanto la ida como la vuelta.

No sabíamos exactamente lo que teníamos que hacer o lo que se hacía en este tipo de casos. Habíamos ganado la Copa del Rey en Valladolid, pero por sorpresa. Todavía no se había celebrado ese ansiado título europeo, que tanto buscaba el Pamesa Valencia y su propietario, para poder llegar a la Euroliga.

Así que lo recuerdo con muchísimo cariño, porque significó para mí un paso importante en mi carrera, conseguir viajar con el equipo, y fue un punto de inflexión.

Pude estar en La Fonteta ese día, lo pude contar y fue el primero de muchos partidos que hemos podido vivir en Valencia con este nivel y esta emoción.

Entrevista a Josep Antoni Carrasco (Aficionado del Pamesa Valecia).

– Tercera final en cinco años. En Zaragoza, ante Benetton Treviso, a punto estuvieron de ganarla. En Lyon, Montepaschi Siena, quizás les superaron los nervios. En esta ocasión a doble partido y el rival no era italiano. ¿Pensabas que era la ocasión de ganarla?

Sí. Esta no se podía escapar. Y sinceramente la plantilla del Pamesa Valencia era muy superior a la del Novo Mesto.

– A mediados del segundo cuarto del partido de ida, el Pamesa Valencia para unos momentos complicados, pero aparece Robles con sus tiros desde el perímetro. Sólo falló dos tiros en el encuentro de sus siete lanzamientos. ¿Crees que fue un jugador determinante?

Determinante no, pero sí importante su aportación para meternos en el partido y que no se nos fuera el Novo Mesto después de un mal inicio.

– Consiguen una renta de doce puntos. Teniendo en cuenta que no habían perdido ningún partido en La Fonteta, ¿la considerabas suficiente?

Sí. Solo una debacle hubiera hecho que perdiéramos de más de 12 en la Fonteta.

– Último partido de la ULEB en Valencia, La Fonteta llena, la renta obtenida… ¿Pensabas que el triunfo estaba en el bolsillo o había que frenar la euforia?

Frenar la euforia siempre, pero en el ambiente se respiraba que esta vez sí, que la copa se quedaba en Valencia.

– El comienzo del encuentro se asemeja al de ida, con un Nono Mesto más centrado. ¿Te lo esperabas?

Por parte de ellos sí. Tenían que salir a meter puntos y obtener una ventaja que nos pusiera nerviosos. Nosotros salimos tal vez algo relajados o despistados, pero no dejamos que cogieran excesiva ventaja.

– Un triple de Robles sentencia el partido para el Pamesa Valencia. Es el primer título continental del club tras años persiguiéndolo. ¿Qué se siente en esos momentos?

Una gran alegría y la sensación de habernos quitado la espinita clavada de las dos finales anteriores, sobre todo la de Zaragoza, en la que estuve en el Príncipe Felipe y nos quedamos con la miel en los labios después de la remontada que hicimos.

– Tomasevic es elegido MVP. Parece que dejó para este último partido de la ULEB “destapar el frasco de las esencias” y realizar un encuentro magnífico, 28 puntos, 11 rebotes, 5 asistencias y 3 recuperaciones, y “cargarse el equipo a las espaldas”. ¿Qué opinión te merece un jugador así?

Un gran jugador, un pívot con visión de base, un Nikola Jokic sin triple. Para mí uno de los mejores 5 que ha tenido el Valencia BC, sino el mejor.

– ¿Cómo catalogarías la plantilla de aquel año?

Para mí, entre las 2 o 3 mejores plantillas que ha tenido el Valencia BC, por no decir la mejor.

– ¿Cómo viviste aquel partido en La Fonteta?

Con una gran emoción, el pabellón lleno, animando todo el tiempo al equipo con el objetivo de no dejar escapar el título, que al final conseguimos. Un recuerdo imborrable.

Entrevista a Vicente Belloch (Aficionado del Pamesa Valencia).

– Tercera final en cinco años. En Zaragoza, ante Benetton Treviso, a punto estuvieron de ganarla. En Lyon, Montepaschi Siena, quizás les superaron los nervios. En esta ocasión a doble partido y el rival no era italiano. ¿Pensabas que era la ocasión de ganarla?

Sin duda las dos ocasiones perdidas anteriores te dan por un lado la experiencia necesaria para afrontar este tipo de partidos. Por otro lado, la ansiedad y nervios ante otra nueva derrota pueden ser letales. Por suerte el equipo se aferró a la primera opción.

– A mediados del segundo cuarto del partido de ida, el Pamesa Valencia para unos momentos complicados, pero aparece Robles con sus tiros desde el perímetro. Sólo falló dos tiros en el encuentro de sus siete lanzamientos. ¿Crees que fue un jugador determinante?

Fue un golpe de efecto, estar en racha y con la muñeca suelta se tiene que aprovechar. Pese a lo que pudiera parecer en un principio, que Víctor Luengo se cargara con 3 faltas en el primer cuarto fue determinante, al disponer de más minutos para Robles.

– Consiguen una renta de doce puntos. Teniendo en cuenta que no habían perdido ningún partido en La Fonteta, ¿la considerabas suficiente?

Sí. Bastante determinante. Sólo una debacle podía hacer que el signo de la final cambiara.

– Último partido de la ULEB en Valencia, La Fonteta llena, la renta obtenida… ¿Pensabas que el triunfo estaba en el bolsillo o había que frenar la euforia?

Todos teníamos esa sensación. En casa y con tú afición volcada y entregada se hacía tarea difícil para e Novo Mesto. Es muy difícil contener la euforia, pero una cosa es la afición y otra el equipo, que creo que salió a la cancha muy concentrado.

– El comienzo del encuentro se asemeja al de ida, con un Nono Mesto más centrado. ¿Te lo esperabas?

En cierta forma era el guion esperado, las únicas opciones que tenía el Novo Mesto eran sorprender e intentar igualar la renta de la ida a base de tiro exterior y de alguna manera provocar dudas y nervios en el Pamesa. Afortunadamente el equipo supo contener las embestidas de los eslovenos.

– Un triple de Robles sentencia el parido para el Pamesa Valencia. Es el primer título continental del club tras años persiguiéndolo. ¿Qué se siente en esos momentos

Yo la sentí como propia, piensa que por edad somos contemporáneos de jugadores como Víctor y Nacho. He compartido vestuario con Víctor en categorías inferiores, antes de fichar por la escuela de Pamesa y después éramos rivales en cadetes, juveniles…también compañeros en el Luis Vives. Siempre hemos seguido su trayectoria deportiva y ver a una amistad tuya llegar a la élite te alegra. Es como que te regalan tu sueño de toda la vida.

– Tomasevic es elegido MVP. Parece que dejó para este último partido de la ULEB “destapar el frasco de las esencias” y realizar un encuentro magnífico, 28 puntos, 11 rebotes, 5 asistencias y 3 recuperaciones, y “cargarse el equipo a las espaldas”. ¿Qué opinión te merece un jugador así?

Tomasevic fue sin duda la estrella del partido. Posteó, asistió desde el poste alto, defendió, reboteó, penetró, incluso si no recuerdo mal finalizó alguna transición. Sin duda, sin él no se hubiera conseguido. Imperial.

– ¿Cómo catalogarías la plantilla de aquel año?

Tenías dos bases titulares, casi no se notaba el cambio de uno al otro, juego exterior equilibrado con Paraíso, Robles, Kammerichs y Luengo, donde encontrabas buen tiro exterior y penetraciones a canasta, sin olvidar una buena defensa. El juego interior muy completo con Tomasevic, Oberto y Hopkins. Una plantilla muy completa en todos los puestos y con experiencia internacional.

– ¿Cómo viviste aquel partido en La Fonteta?

No tuve la fortuna de estar en la Fonteta, pero empujamos desde casa como el que más. Soy muy escandaloso, creo que mis vecinos aún se acuerdan de aquella noche. También aproveché para quemar la pólvora sobrante de Fallas.

Dedicado a: Natxo Andreu, Víctor Luengo, Nacho Rodilla, Pedro Robles, Dejan Tomasevic, Josep Antoni Carrasco, Vicente Belloch, al Valencia Basket y a toda la afición del Valencia Basket.

Agradecimientos: A Natxo Andreu, Víctor Luengo, Nacho Rodilla, Pedro Robles, Dejan Tomasevic, Josep Antoni Carrasco y a Vicente Belloch por su tiempo para poder realizar este artículo, y a Juan Carlos (por darme una oportunidad).

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