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Rasho Nesterovic, el acero de Ljubljana

Radoslav «Rasho» Nesterovic representa el triunfo de un obrero del parqué nacido en el crisol de las naciones de los Balcanes que conquistó la gloria a ambos lados del océano Atlántico. Nacido el 30 de mayo de 1976 en Liubliana, su historia vital se entrelaza de forma indisoluble con las turbulencias geopolíticas de la desintegración de Yugoslavia, la reinvención forzosa de las fronteras deportivas y un instinto de supervivencia que transformó a un joven espigado del barrio obrero de Fužine en un pívot titular campeón de la NBA. En un ecosistema donde los jugadores interiores a menudo se medían por el ruido de sus mates o la intimidación visual, Nesterovič esculpió una longeva trayectoria de doce temporadas en la liga estadounidense y una sólida madurez europea fundamentada en los intangibles: el posicionamiento perfecto, la dureza en el bloqueo directo, el gancho clásico de la escuela yugoslava y una lectura posicional quirúrgica.

Para comprender las raíces de su juego es fundamental adentrarse en la fisonomía de Fužine, el barrio residencial de Liubliana donde se crió. Desarrollado con fuerza en la década de 1980 como un gran complejo de viviendas para familias trabajadoras llegadas de diversas latitudes de la república yugoslava, el vecindario funcionaba como un ecosistema donde convivir era sinónimo de competir deportivamente a pie de calle. Rasho, hijo de Čedo Nesterovič, un sacrificado empleado de los ferrocarriles y de Branka, una humilde matrona, encontró en las canchas de asfalto su principal refugio. Criado en un ambiente balcánico tradicional, donde el baloncesto era casi una religión de Estado, comenzó formalmente a pulir sus 2,13 metros de estatura en las categorías inferiores del KD Slovan. Sin embargo, la inestabilidad civil que sacudió la región a principios de los noventa obligó a una diáspora familiar y deportiva. Su indudable proyección física llamó la atención del legendario Partizan de Belgrado. El hombre clave en su reclutamiento y su verdadero descubridor para el baloncesto de élite fue Pedja Materić, un exjugador del club que ejercía labores de captación. Materić no solo propició su fichaje por el club de Belgrado para su equipo júnior en 1992, sino que se convirtió en su sombra y protector. Pocos años después, sería el propio Materić quien le abriría las puertas del PAOK de Salónica de la mano del mítico entrenador Dušan Ivković.

Se trasladó temporalmente a Serbia y completó su etapa júnior, debutando en el profesionalismo en la campaña 1992-93. Fue un máster acelerado de supervivencia deportiva. Aunque Rasho formaba parte de la estructura júnior, el primer equipo del Partizan venía de coronarse campeón de la Copa de Europa en 1992 bajo la dirección de un joven Željko Obradović. Compartir canchas de entrenamiento con mitos de la vieja Yugoslavia como Predrag Danilović o Zoran Savić le enseñó al joven esloveno la dura ética de trabajo balcánica: el dolor no existía y cada rebote en el entrenamiento se disputaba como si fuera el último minuto de una final continental.

Nesterovič llegó a debutar con el primer equipo del Partizan en la liga nacional durante esa campaña 1992-93. El pívot siempre ha manifestado que, en condiciones normales, nunca se habría marchado de Belgrado, ya que consideraba que allí se habían asentado los cimientos técnicos de su juego. Sin embargo, el destino cambió en la pretemporada de 1993 con la llegada del técnico Željko Lukajić. A pesar de que Lukajić tenía una gran consideración por Nesterovič, la dirección deportiva y el cuerpo técnico del club comenzaron a priorizar los minutos de los jugadores veteranos por encima del desarrollo de los jóvenes de la cantera. Ante la perspectiva de quedarse sin minutos y con los clubes yugoslavos sancionados sin poder competir en Europa debido a la situación política, Rasho escuchó su instinto. Siguiendo el consejo de su descubridor Materić, decidió hacer las maletas rumbo a Grecia, cerrando una etapa en Belgrado que, aunque corta, esculpió el ADN competitivo que años más tarde le llevaría a la cima de la NBA.

La agudización de la guerra de los Balcanes también influyó en su marcha. El PAOK de Salónica le extendió las redes de un contrato profesional en 1993. Su llegada al PAOK de Salónica en el otoño de 1993, con apenas 17 años, supuso una de las etapas más compleivas y definitorias de la juventud de Rasho Nesterovič. No se trató únicamente de un cambio de club, sino de una inmersión en la intensa burocracia del baloncesto heleno de los noventa y una asombrosa historia que casi lo lleva al ejército décadas después. En aquella época, los clubes de la liga griega querían esquivar las severas restricciones de cupos para jugadores extranjeros.

El legendario entrenador serbio Dusan Ivkovic, que entonces dirigía al PAOK, estaba construyendo un proyecto faraónico. Su plan maestro consistía en reclutar a los tres adolescentes con mayor proyección de los Balcanes para nacionalizarlos y esquivar el límite de extranjeros. Esa camada secreta del PAOK estaba compuesta por Rasho Nesterovic, Predrag Stojakovic y Milan Gurovic

Para lograr el pasaporte griego, la administración del club tuvo que alterar legalmente sus apellidos a efectos federativos. Rasho firmó sus actas y compitió oficialmente bajo la identidad de Radoslav Makris. Con este pasaporte, administrativamente competía como jugador local en los torneos de la Unión Europea.

Toda trampa legal tiene sus consecuencias a largo plazo. Al falsificar los papeles para registrarlo como un ciudadano griego nativo más, el Estado heleno lo incluyó automáticamente en sus registros civiles. En 2021, cuando Rasho ya tenía 45 años, llevaba una década retirado del baloncesto profesional y ejercía como Secretario General de la Federación Eslovena, le llegó una notificación oficial del Gobierno de Grecia exigiendo su incorporación inmediata al ejército griego para cumplir el servicio militar obligatorio. Al constar en los registros oficiales como el ciudadano «Radoslav Makris», el sistema militar detectó que un civil de mediana edad nunca había cumplido con sus obligaciones de reclutamiento. Rasho tuvo que activar a sus abogados en Atenas y Salónica para demostrar que su pasaporte original era esloveno y resolver el entuerto administrativo para evitar ser declarado prófugo en territorio heleno

En lo estrictamente baloncestístico, su paso por el PAOK fue formativo. Aunque el primer equipo contaba con estrellas consagradas (como Walter Berry, Zoran Savić o Bane Prelević), Rasho alternaba los entrenamientos del equipo profesional con el exigente circuito júnior heleno. Bajo la estricta disciplina de Ivkovic, Nesterovic pulió un físico que todavía estaba por desarrollar y se acostumbró a la dureza del baloncesto del sur de Europa. Sin embargo, las promesas económicas no terminaron de cumplirse y la inestabilidad en la gestión del PAOK provocó que en 1995 decidiera romper amarras y regresar a Eslovenia.

Tras su convulso periplo en Grecia, el regreso de Rasho Nesterovic a su tierra natal en 1995 supuso su verdadera mayoría de edad baloncestística. El bienio comprendido entre 1995 y 1997 en el Union Olimpija de Liubliana y su histórica actuación internacional en el verano de 1996 destruyeron cualquier duda sobre su potencial: dejó de ser una promesa de laboratorio para convertirse en el pívot joven más cotizado de Europa.

Se puso a las órdenes de Zmago Sagadin, un técnico legendario por su tremenda dureza, pero un auténtico genio a la hora de pulir diamantes en bruto (por sus manos pasaron talentos como Marko Milič, Šarūnas Jasikevičius o Boštjan Nachbar). Rasho fue sometido a un régimen militar de entrenamientos. Sagadin detectó que el pívot tenía una coordinación asombrosa para sus 2,13 metros, pero le faltaba contundencia en la pintura. Lo transformó en un ancla defensiva temible. En la temporada 1995-96, Nesterovic lideró al equipo a conquistar la Liga de Eslovenia. El pabellón Tivoli de Liubliana se convirtió en un hervidero de ojeadores de la NBA. Dominó la liga doméstica eslovena con una contundencia estadística pavorosa: firmó unos registros dominantes de 17 puntos y 14 rebotes por partido en casi 30 minutos de juego por encuentro.

Sin embargo, el torneo que verdaderamente conmocionó el planeta baloncesto y encumbró a Rasho fue el Campeonato de Europa Sub-22 celebrado en el verano de 1996 en Estambul (Turquía). En aquella época, este torneo concentraba a las mayores promesas del planeta que estaban a un paso de la NBA. Eslovenia no partía como la máxima favorita, pero Nesterovic firmó una de las actuaciones individuales más dominantes de la historia de los torneos de formación europeos. Rasho trituró a todos los pívots que le salieron al paso. Promedió 21,8 puntos, 14,0 rebotes y 3,4 tapones por partido. Era un gigante jugando contra niños; combinaba ganchos perfectos con ambas manos, una agilidad pasmosa para correr el contraataque y una presencia física que clausuraba la zona eslovena. El partido cumbre fue ante España en semifinales. Rasho firmó una exhibición histórica ante un jovencísimo Garbajosa y metió a su país en la final (74-64): 24 puntos, 17 rebotes y 4 tapones. Ya en la final, los eslovenos cayeron de forma ajustadísima ante la Lituania de Šarūnas Jasikevičius (85-81). A pesar de quedar subcampeón y colgarse la medalla de plata, la FIBA no tuvo dudas: Rasho Nesterovic fue nombrado unánimemente MVP del torneo. Su actuación en la final lo merecía: 22 puntos, 13 rebotes y 3 tapones.

El torneo estuvo abarrotado de directores generales y ojeadores jefe de franquicias norteamericanas. Ver a un pívot de 20 años con esa lectura de juego, capaz de rebotear y poner el balón en el suelo para iniciar la transición, rompió los esquemas del scouting tradicional.Dejó de ser visto como un simple «proyecto europeo a largo plazo» para convertirse en un objetivo real de primera ronda del Draft. El prestigioso técnico Ettore Messina vio el torneo por televisión y exigió inmediatamente su fichaje para la Virtus de Bolonia, sabiendo que solo podría retenerlo un año antes de que los cantos de sirena de la NBA se lo llevaran a Estados Unidos, tal y como ocurrió en 1998.

La cumbre de su etapa en Ljubljana llegó en la Euroliga de 1997. El Union Olimpija firmó la página más gloriosa de su historia moderna, y Rasho Nesterovic fue el gran ancla de aquella gesta. Dirigidos por el estricto Zmago Sagadin, aquel equipo de jóvenes descarados se convirtió en el «matagigantes» de Europa, alcanzando una histórica e inesperada Final Four en Roma.

El Olimpija no tenía el presupuesto de los colosos italianos, griegos o españoles, por lo que Sagadin diseñó una defensa presionante asfixiante a toda pista. En ese esquema, Nesterovic tenía una misión crítica: si los exteriores eran rebasados, él era el último baluarte para intimidar.A pesar de sus 20 años, demostró una madurez táctica impropia de su edad. No buscaba el tapón espectacular que le sacara de la posición, sino que utilizaba sus 2,13 metros y su gran envergadura para alterar los tiros de los exteriores rivales. Su sola presencia en la zona obligaba a los ochenta por ciento de los equipos a cambiar su plan de ataque.

Para llegar a la Final Four, el Olimpija tuvo que superar un camino infernal en el que Rasho tuvo emparejamientos individuales de máxima exigencia. Se midieron al Stefanel de Milán (con Dejan Bodiroga y Gregor Fučka) y al FC Barcelona (con Artūras Karnišovas y Jerrod Mustafad). Rasho cuajó actuaciones soberbias, destacando un partido ante el Barcelona donde capturó 11 rebotes, plantándole cara a la experimentada pintura blaugrana. Ya en octavos y cuartos de final dejaron en la cuneta a Cibona y Stefanel de Milán.

Contra todo pronóstico, el club esloveno se plantó en la Final Four de Roma. Llegaban como la cenicienta del torneo. El cruce les emparejó con el intratable Olympiacos de David Rivers y Dragan Tarlać. Nesterovic tuvo la titánica tarea de fajarse en la pintura contra Tarlać y Johnny Rogers. Aunque Rasho cumplió defensivamente, el talento exterior de Rivers (autor de 28 puntos) terminó por romper el partido en la segunda mitad. En el partido por el tercer y cuarto puesto, el Olimpija se despidió con la cabeza alta derrotando al conjunto francés. Rasho aportó solidez bajo los aros para asegurar una medalla de bronce histórica para el baloncesto esloveno.

Aquel torneo consagró internacionalmente el bloque del Olimpija (Milič se marcharía ese verano a los Phoenix Suns y Nesterovic a la Virtus de Bolonia). Ettore Messina, técnico de la Virtus, tomó buena nota de cómo Nesterovic había sostenido el armazón defensivo de un equipo de Final Four y exigió su fichaje inmediato para el año siguiente.

Su paso por la Virtus de Bolonia durante el curso 1997-1998 fue la consagración definitiva de Rasho Nesterovic en el trono del baloncesto europeo. Con apenas 21 años, el pívot esloveno llegó a una de las organizaciones más exigentes e históricas de Italia. Messina buscaba un pívot moderno, capaz de patrullar la pintura con disciplina y entender un sistema táctico de élite. En Bolonia, Rasho se convirtió en el anclaje interior de un vestuario repleto de leyendas como Predrag Danilović, Zoran Savić, Antoine Rigaudeau y Hugo Sconochini. El resultado fue una temporada perfecta y legendaria, firmando el doblete al conquistar la Euroliga y la LEGA italiana.

A diferencia de su rol ofensivo en las categorías inferiores, en Bolonia Nesterovic asumió un papel de máximo sacrificio e intendencia. Messina estructuró una de las defensas más asfixiantes de la historia de Europa: los exteriores (Sconochini y Abbio) negaban las líneas de pase, y si el rival lograba penetrar, se topaba con la muralla de cemento que formaban Zoran Savić y Rasho Nesterovic. Mientras que en la LEGA cumplía con creces promediando 9 puntos y un asombroso registro de 12 rebotes por partido, en la Euroliga elevó sus prestaciones individuales hasta firmar 11,2 puntos y 8,4 rebotes por noche. Aquel bloque granítico se consagró campeón de la Copa de Europa de 1998 en Barcelona, derrotando en la gran final al AEK de Atenas. Este partido pasó a la historia como la final con menor anotación de la era moderna (58-44) debido a la brutalidad defensiva de la Virtus. Aunque las fuentes a veces confunden sus números con los promedios globales, el acta oficial de la FIBA detalla que Rasho anuló por completo a los pívots griegos Jake Tsakalidis y Victor Alexander. Sus 9 rebotes (4 de ellos ofensivos) concedieron segundas opciones vitales para que Danilović y Rigaudeau sentenciaran el título continental.

Semejante despliegue físico y técnico no pasó desapercibido al otro lado del océano Atlántico. Los ojeadores de la NBA apreciaban su excelsa colocación en el rebote, su planta defensiva y el finísimo juego de pies clásico de la escuela báltico-yugoslava. En el Draft de la NBA de 1998, los Minnesota Timberwolves, dirigidos en los despachos por Flip Saunders, invirtieron su elección número 17 de la primera ronda en asegurar los derechos del joven pívot de Liubliana. Rasho decidió madurar un año más en Bolonia para conquistar la Copa de Italia de 1999 antes de desembarcar en Estados Unidos. Su debut oficial en la NBA se produjo el 4 de mayo de 1999, justo al cierre de la temporada regular reducida por el cierre patronal (lockout), logrando disputar únicamente dos partidos antes de encarar los playoffs ante los San Antonio Spurs.

En Minneapolis, Nesterovič se sumergió en un proceso continuo de aprendizaje físico y táctico. Su rol consistía en fajarse con los pívots rivales en una Conferencia Oeste plagada de colosos interiores y liberar de responsabilidades defensivas a la gran estrella del equipo: Kevin Garnett. Este trabajo en las sombras fue de incalculable valor par que Garnett ganara el premio al MVP en 2003. El esloveno se adueñó de la titularidad indiscutible a partir de su tercera campaña completa. Su madurez baloncestística con la camiseta de los Timberwolves llegó en la temporada 2002-03, un curso impecable en el que disputó 77 encuentros oficiales registrando los mejores números individuales de su etapa en Minnesota con 11,2 puntos, 6,5 rebotes, 1,5 asistencias y 1,5 tapones en 30,4 minutos por partido. Convertido en agente libre restringido, Rasho tomó una decisión crucial en el verano de 2003: a pesar de que los Timberwolves le ofrecían una renovación económica que superaba en unos 12 millones de dólares a otras propuestas del mercado, Nesterovič priorizó la gloria deportiva. Su agente de entonces, Bill Duffy, declaró a la prensa que el enorme respeto que Rasho le profesaba al entrenador Gregg Popovich y la oportunidad real de competir inmediatamente por un anillo decantaron su balanza hacia Texas. El pívot esloveno firmó un contrato por seis temporadas con San Antonio Spurs, que buscaban con urgencia un pívot de fundamentos clásicos para cubrir el vacío dejado por la mítica retirada del «Almirante» David Robinson y asociarse con Tim Duncan en la pintura.

No obstante había motivos ocultos que tuvieron su peso en la decisión de Nesterovic. Su relación con Garnett. El ala-pívot era considerado uno de los líderes más feroces, vocacionales e intimidantes de la historia de la liga. Para Garnett, no existían los días libres, los entrenamientos suaves ni los errores justificados. Su estilo de liderazgo era «en tu cara» (in-your-face intensity), gritando, golpeándose el pecho y presionando al límite a sus propios compañeros para exigirles el máximo. Rasho, criado en la exigente escuela balcánica, no le temía al trabajo duro, pero su carácter era diametralmente opuesto. Era un tipo calmado, reflexivo y que respondía mucho mejor al estímulo positivo o a una palmada en la espalda que a los gritos constantes. Soportar la incesante exigencia psicológica de Garnett en el día a día se convirtió en un factor de enorme desgaste mental para el esloveno. A pesar de esta fricción está sociedad funcionó sobre la cancha. Años después, se conoció la realidad detrás de esa decisión: Rasho dejó Minnesota específicamente porque no quería seguir lidiando con la agobiante intensidad de Kevin Garnett. Buscaba un entorno competitivo pero con una cultura más coral, calmada y profesional, algo que encontró de inmediato bajo el sistema de Gregg Popovich y la silenciosa capitanía de Tim Duncan. El propio Kevin Garnett ha abordado esta relación con el paso del tiempo. En una entrevista en el programa de radio de la cadena australiana 1116 SEN, al ser preguntado por el compañero de equipo «más sobrevalorado» con el que había jugado en su carrera, el ala-pívot estadounidense nombró directamente a Rasho Nesterovic.

La estancia de Nesterovic en San Antonio cumplió con el guion esperado de un jugador de equipo. Encajó a la perfección en el engranaje táctico de Popovich. Se adaptó de inmediato al juego de pases y espacio. Sus pantallas graníticas facilitaban las penetraciones de Tony Parker y Manu Ginóbili. En la temporada 2003-04 actuó como el pilar defensivo interior saliendo como titular en los 82 partidos de la temporada regular, aportando 8,6 puntos, 7,7 rebotes y firmando la mejor marca taponadora de su vida con 2 tapones por partido. El cénit de su trayectoria en la NBA llegó en la campaña 2004-05. Aunque una inoportuna lesión de rodilla limitó paulatinamente su explosividad en la segunda mitad del año, Nesterovič partió como el pívot titular en 70 compromisos de liga regular, firmando 5,8 puntos y 6,5 rebotes por encuentro. Su rol numérico bajó ligeramente pero su solidez defensiva fue vital en los playoffs de 2005, donde se consagró campeón de la NBA tras una agónica serie final de siete partidos contra los duros Detroit Pistons. Rasho Nesterovič se unía así al selecto club de baloncestistas europeos poseedores de un anillo de campeón del mundo de la NBA.

Rasho estableció una relación de amistad profunda con Ginobili. El idioma italiano hacía de hilo conector entre ellos ya que ambos jugadores había jugado en la Virtus de Bolonia (aunque en diferentes épocas). También se entendían a la perfección sobre la cancha. Ginóbili adoraba jugar con Rasho. El pívot esloveno ponía los bloqueos más duros de la liga. Su conexión en el pick&roll era bastante buena y ambos sacaron provecho de ella.

Posteriormente, con la reestructuración de la plantilla de los Spurs orientada a quintetos más dinámicos, Rasho fue traspasado en junio de 2006 a los Toronto Raptors a cambio de Matt Bonner. En la franquicia canadiense disfrutó de una provechosa primera etapa de dos temporadas donde coincidió con la explosión de Chris Bosh y el talento español de Jorge Garbajosa y José Manuel Calderón. Durante el ejercicio 2007-08, jugando 71 partidos con 20,9 minutos de media, promedió unos sólidos 7,7 puntos y 4,8 rebotes con un fantástico 55% de acierto en tiros de campo. Fue en esa etapa, concretamente el 2 de abril de 2008, cuando protagonizó una de las anécdotas más simpáticas de su andadura en Norteamérica: anotó el primer triple sobre la bocina de toda su carrera regular tras más de una década en el circuito. Tras un breve periplo de un año en los Indiana Pacers en la 2008-09 (donde promedió 6,7 puntos en 70 partidos), regresó a Toronto para disputar su última campaña en suelo estadounidense en la 2009-10, asumiendo un rol de mentor veterano con 42 apariciones en pista. En total, su periplo en la NBA se saldó con 769 partidos disputados en temporada regular, 587 de ellos como titular, promediando de por vida 6,8 puntos, 5,1 rebotes y 1,2 tapones por noche.

A nivel internacional, el pívot siempre procesó un amor incondicional a la elástica eslovena. A diferencia de otras estrellas contemporáneas que rehuían las convocatorias estivales por el desgaste físico, Rasho siempre regresaba a Liubliana para reunirse con los suyos y abrocharse la mítica camiseta verde. Defendió a la selección absoluta de Eslovenia en los Campeonatos de Europa de 1997, 1999, 2001, 2005 y 2007, además de capitanear al equipo nacional en el Campeonato del Mundo de la FIBA de 2006 celebrado en Japón. En dicho certamen mundialista, firmó una destacada hoja de servicios con medias de 12 puntos y 7,2 rebotes por encuentro. Rasho ejerció de indiscutible líder espiritual y capitán del combinado nacional hasta el anuncio de su retiro de la selección en 2008, abriendo paso a las nuevas generaciones doradas del país alpino.

Pero el torneo cumbre de Rasho Nesterovic con la selección absoluta fue el EuroBasket de 2005. El campeonato tenía una carga emotiva y ambiental brutal para él, ya que se disputaba en Belgrado, la ciudad de sus raíces familiares y donde se había formado en el Partizán. Eslovenia se presentó al torneo con una plantilla exterior de ensueño: Jaka Lakovič, Goran Dragić, Sani Bečirovič y Boštjan Nachbar. Sin embargo, el equipo carecía de centímetros fiables en el banquillo. Rasho, que venía de coronarse campeón de la NBA con los San Antonio Spurs apenas tres meses antes, asumió toda la responsabilidad física en la zona.

Nesterovic firmó un torneo colosal, promediando 16,0 puntos, 7,0 rebotes y 2,1 tapones por encuentro, con un espectacular 64% de acierto en tiros de campo. Fue el ancla defensiva y el faro en ataque del equipo. Eslovenia sorprendió a toda Europa al terminar invicta la primera fase (3-0), destrozando a la poderosa Grecia (a la postre campeona del torneo) por 68-56, con una exhibición defensiva de Rasho secando a Lazaros Papadopoulos. En el partido clave para luchar por las medallas, Eslovenia se midió a Alemania. Rasho completó un partido soberbio en la pintura, pero un imparable Dirk Nowitzki (autor de 26 puntos) decantó la balanza para los germanos (76-62). Lejos de venirse abajo por la decepción, el capitán esloveno tiró de orgullo en los partidos de consolación. Lideró la victoria ante Croacia (89-80) para certificar la 6ª plaza definitiva, el mejor resultado histórico de Eslovenia hasta ese momento, que además les otorgó el billete directo para el Mundial de Japón 2006.

Fuera de la pista, su conexión con la historia viva del baloncesto esloveno posee tintes casi poéticos a través de su estrecha relación con la familia Dončić. Durante sus años mozos de competición en las ligas de la antigua Yugoslavia y en el Olimpija, entabló una honda y leal amistad con Saša Dončić, pívot trotamundos del baloncesto balcánico. Esa complicidad fraternal llevó a Saša a designar a Rasho como el padrino de bautismo y protector de su hijo: una de las grandes superestrellas mundiales del baloncesto actual, Luka Dončić. Nesterovič vio crecer al pequeño Luka entre las canchas de Liubliana, observando cómo se colaba en los descansos de los partidos de su padre para ensayar lanzamientos imposibles. Ya en su rol de veterano y leyenda consagrada, Rasho siempre actuó como un consejero silencioso para el entorno de Luka en su transición hacia el Real Madrid y su posterior salto histórico a la NBA.

El epílogo de su trayectoria competitiva tuvo lugar donde todo cobró una dimensión internacional: Grecia. En la temporada 2010-11, Nesterovič firmó un último contrato profesional de gran nivel con el Olympiacos de El Pireo. El entrenador serbio Dusan Ivkovic volvió a cruzarse en su camino y lo convenció para liderar la pintura del Olympiacos. Ivkovic buscaba un pívot de la vieja escuela que aportara la veteranía, dureza y sapiencia táctica adquiridas al lado de Tim Duncan y Gregg Popovich. Rasho compartió vestuario con estrellas de la talla de Vasilis Spanoulis, Miloš Teodosić y Ioannis Bourousis.

En tierras helenas demostró que su inteligencia posicional compensaba el inevitable declive de sus articulaciones, ayudando al club a conquistar la exigente Copa de Grecia de 2011 al vencer al Panathinaikos de Obradovic (74-68). En la Euroliga disputó 20 partidos promediando 10,9 puntos, 5,4 rebotes y 1,0 tapón en poco más de 20 minutos por encuentro. Fue uno de los jugadores más eficientes de la competición gracias a un devastador 66,7% en tiros de dos puntos. En la liga griega promedió 9,4 puntos y 4,6 rebotes por noche, consolidando al Olympiacos en la primera plaza de la temporada regular.

No obstante, el destino le guardaba una mala pasada justo cuando se encaraba el tramo decisivo de la temporada. En abril de 2011, durante un partido de la liga doméstica frente al A.K. Kavala, Nesterovic sufrió un durísimo choque fortuito que le provocó una grave lesión en el hombro.Los exámenes médicos confirmaron que el daño estructural requería pasar de urgencia por el quirófano, obligándole a perderse los Playoffs de la liga griega y la Final Four de la Euroliga.Con 35 años recién cumplidos y el cuerpo resentido tras disputar más de 800 partidos al máximo nivel en la NBA, Rasho entendió que su hombro no volvería a ser el mismo. En julio de 2011, tras llegar a un acuerdo para rescindir el año de contrato que le quedaba con el Olympiacos, anunció su retirada definitiva del baloncesto profesional. Un viaje brillante que comenzó en las canchas de la antigua Yugoslavia se cerró, en absoluto silencio, en los pabellones griegos.

Lejos de apartarse del deporte de sus amores tras su retirada de los terrenos de juego, Nesterovič volcó toda su experiencia en los despachos de gestión institucional. El 3 de noviembre de 2014 asumió el cargo de Secretario General de la Federación Eslovena de Baloncesto (KZS), cargo que ostentó con impecable solvencia durante casi una década hasta su dimisión en julio de 2023. Bajo su mandato organizativo en los despachos, Eslovenia alcanzó el mayor hito deportivo de toda su historia al proclamarse campeona invicta del EuroBasket de 2017 en Estambul, liderada en la cancha por Goran Dragić y su ahijado Luka Dončić. Asimismo, en el año 2015 fue elegido por aclamación popular como miembro permanente de la prestigiosa Comisión de Jugadores de la FIBA. Padre de cinco hijos, políglota capaz de expresarse con fluidez en serbio, esloveno, italiano, griego e inglés, Rasho Nesterovič permanece en el imaginario colectivo del baloncesto europeo como ese pívot sobrio y cerebral; un gigante que prefirió los fundamentos, el compañerismo y la gloria colectiva por encima de los focos mediáticos de la estadística individual.

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Oscar Villares
Oscar Villareshttps://offthebnch.wordpress.com/
Aficionado al baloncesto y al deporte en generalEn 'Tiempo de Basket' desde 05.04.2021

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