domingo, mayo 19, 2024
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Y el dato se hizo carne

El juego ha cambiado mucho en los últimos años, no solo en lo que se refiere a lo visual sino también en la manera de entender y de relacionarnos con todos los elementos que rodean el baloncesto. La estadística, por otro lado, ha sido siempre un apoyo, una ayuda a la hora de examinar un jugador, un partido o una temporada, pero al igual que ocurre con el juego también ha ido evolucionando con el tiempo, lejos está la época donde el Box Score nos daba toda la información que había ocurrido entre jugada y jugada en un partido, ya que en estos momentos se le ha relegado a una especie de ostracismo impostado, donde solo los conocedores de matemáticas pueden alcanzar cotas más elevadas.

En Europa nos vestimos unas gafas que en ocasiones nos hacen ser injustos con lo que tenemos al otro lado del atlántico, esto es así desde que sentimos un desprecio dirigido a nuestro deporte que viene de lo que mayoritariamente consideramos como la tierra de la mejor liga del mundo. En la NBA, como en todas las cosas de la vida, hay determinados elementos de naturaleza excelente, otros que son neutros y otros directamente malos o pésimos. En esta ocasión me gustaría hablar sobre como la estadística avanzada o inteligente se ha cobrado un enorme espacio para convertirse en una de las herramientas más importantes de la modernidad, y si se me permite, de cómo nos puede cambiar el presente y el futuro del baloncesto.

Una de las frases que más he escuchado durante todos mis años vinculados al mundo del baloncesto cuando se habla de la estadística tradicional o Box Score (todos los datos que se anotan en un partido: puntos, rebotes, minutos, etc…) en el momento de valorar un jugador es: “los intangibles no se pueden medir”. Es decir, podemos saber cuántos puntos anota el jugador X o cuantos rebotes coge el jugador Y, pero no cuantos lanzamientos desvía con su sola presencia o, por ejemplo, como motiva a su propio equipo cuando se encuentra en la cancha. Esto hasta hace no demasiado se consideraba dentro del terreno de lo intangible o, dicho de otro modo, de lo que no se puede medir. Actualmente y gracias a una nueva herramienta muy poderosa llamada estadística avanzada o inteligente podemos medir este tipo de condicionantes. En Estados Unidos han sido unos pioneros en este tipo de estadística, miden todo lo que se puede medir en un partido, monitorizan los movimientos de cada segundo de cada jugador en cada partido, consiguen literalmente millones de datos que pasados por un filtro se pueden utilizar para optimizar el juego.

Intentar exponer al detalle cómo funciona la estadística avanzada sería una temeridad por mi parte, ya que es un tema que no podría ser resuelto en un espacio como el que dispongo, así que lo que me gustaría es centrarme en las repercusiones que ha tenido en estos años e intentar contextualizar como ha ayudado a que, pese a lo que algunos opinan, el juego sea mejor y más eficiente. Pongamos por ejemplo el enorme incremento de tiros de 3 por partido, es un hecho estadístico que ahora en la NBA se lanza muchísimo más de 3 que hace unos años y este incremento no es casual. Precisamente se ha utilizado la estadística avanzada para mostrar cómo, con unos jugadores con una alta capacidad de anotación de 2 y 3 puntos, es más eficiente lanzar de 3 que de 2 pese a que se tenga un porcentaje de acierto más alto de 2 puntos que de 3. Esto se muestra concretamente en la estadística puntos por lanzamiento, imaginémonos por un momento que Stephen Curry obtiene 1’3 puntos de media por lanzamientos de 2 y 1’5 por lanzamientos de 3, en este caso podríamos concluir que Curry es más eficiente lanzando de 3 que de 2. Pero no solo ocurre con el jugador de los Warriors, en estos momentos disponemos de una generación de buenos lanzadores sin precedentes en la historia de nuestro deporte, y este es el motivo principal del cambio a nivel global.

La evolución del volumen de lanzamientos de 3 puntos es solo un ejemplo de como la estadística avanzada puede tener un impacto enorme en la forma de jugar. En la NBA cada equipo dispone de departamentos enteros formado por analistas de datos que estudian este tipo de métricas que posteriormente pueden ser utilizadas. Ya que los estadounidenses han entendido que la medición matemática es la única forma objetiva que tenemos de valorar ciertos aspectos del juego que tradicionalmente solo se habían estudiado mediante la intuición o el ojo experimentado de los que llevan años vinculados al baloncesto. Otro ejemplo lo podemos ver en la propia relación entre estadísticas de las que podemos disponer, la eficiencia de un jugador determinado nos puede dar una información muy valiosa de su impacto en el juego mientras está en la cancha, pero solo nos habla de ese jugador, si lo relacionamos con los otros jugadores con los que comparte minutos nos podría dar unos resultados sorprendentes e inesperados. Imaginemos que el jugador X tiene una valoración media de 20 por partido, parece una buena apuesta tenerlo en la cancha, pero ¿qué ocurre si podemos medir que todos sus compañeros bajan sus medias de valoración cuando él está jugando? Quizás como es un anotador absorbe mucho balón y por eso sus compañeros no tienen tantas oportunidades de anotar y, en consecuencia, de hacer una valoración elevada. ¿Y si tenemos otra métrica que nos dice que cuando X está en cancha el equipo suele tener grandes parciales en contra? Si juntamos estos 3 datos veremos cómo X tiene 20 de valoración por partido, pero no nos conviene que juegue porque hace peores a sus compañeros y a la vez al equipo, de ahí la importancia de la estadística avanzada en la toma de decisiones.

Spain is diferent dice el refrán, y aunque esto no es completamente cierto sí que habla de cierta idiosincrasia que tenemos los habitantes de parte de la península ibérica. En relación con la estadística avanzada nos está costando un poco entrar en ella, cierto que existen equipos de la ACB que tienen a profesionales trabajando en ella, pero la mayoría ni tan siquiera la tienen en cuenta en la planificación y gestión de sus equipos profesionales. En mi opinión esto es un error que hará que nos llevemos las manos a la cabeza en un futuro no muy lejano, como sucedió en su momento cuando algunos entrenadores prohibían a sus jugadores realizar mates porque consideraban que era irrespetuoso o cuando no se quería correr al contraataque porque se pensaba que iba en contra del espíritu del juego. Esta nueva herramienta es presente y futuro, y a los equipos que quieran competir al máximo nivel, no les quedará más remedio que adoptarla como otro elemento más de planificación deportiva.

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