domingo, mayo 19, 2024
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Baloncesto, «no se trata de TI, se trata del EQUIPO»

Aprovechando la entrega de los galardones finales de la NBA en la temporada 23-24, en la que Boston, el mejor equipo no ha conseguido ninguno, escribiré sobre algo que siempre he defendido y que parece difuminado. El baloncesto es un deporte de equipo, no un deporte individual.

Hace muchos años. En uno de los primeros libros de baloncesto que leí, El baloncesto técnica y estrategia, de Everett Dean… 

Se menciona que Franklin C. “Cappy” Cappon, cuando era entrenador de baloncesto de la Universidad de Princenton, escribió lo siguiente: “El baloncesto es un juego de equipo practicado por muchachos con destreza individual altamente desarrollada. Estas aptitudes, adecuadamente coordinadas y a veces sacrificadas son la causa del buen juego de equipo. Sin embargo, si estas aptitudes no son conjuntadas apropiadamente, el resultado neto es un alarde de individualismo que no puede imponerse contra un grupo coordinado de jugadores de equipo de parecido calibre.

La tarea de constante ensayo requerida para desarrollar estas aptitudes individuales exige perseverancia, determinación y ganas de trabaja. Y no existe un camino fácil para adquirir estas aptitudes; reclama trabajo y práctica constante. El jugador que no posee o no ejercita estas cualidades del carácter será un total fracaso para el equipo y para él mismo.

La concepción del juego en equipo requiere espíritu de cooperación, ganas de fundir la personalidad en el grupo y un sentido de los valores. No hay sustituto para el cerebro. La aptitud para reconocer las situaciones y movilizar las adecuadas reacciones en un determinado tiempo y lugar no tiene precio. Un excelente jugador individual sin esas cualidades será un factor negativo y no positivo.

A todas las mencionadas cualidades, sin embargo, hay que anteponer un intenso deseo de sobresalir. Hay que anhelar vencer si se quiere tener éxito en cualquier fase de la vida. No obstante, este deseo de vencer no ha de ser de la variedad de “a cualquier precio”. La capacidad de saber encajar la victoria y la derrota es el sello de todo buen deportista. El jugador que rinde al máximo de su capacidad en el juego, indiferente al desenlace, puede llevar erguida la cabeza y mirar a todos cara a cara. Es un auténtico jugador y nadie tiene derecho a criticarle. Por el contrario, quien omite obrar de esta forma es infiel a si mismo e indigno de la confianza que sus compañeros de equipo le han depositado“

No puedo estar más de acuerdo con el texto. Cada día más se ve en los partidos de baloncesto “un alarde de individualismo”. Además, este alarde de individualismo es exaltado, remarcado, destacado y casi diría que premiado por la mayoría de los medios de comunicación. Hoy, por ejemplo, no juegan los Lakers frente a los Warriors; juegan LeBron contra Curry; no juegan los Mavs contra los Nuggets, juegan Doncic contra Jokic, etc. En los campeonatos internacionales, ya sean del mundo o de Europa, pasa algo parecido. No juega Eslovenia contra Grecia, juega Doncic conta Giannis, no jugaba España contra Francia, jugaba Gasol contra Parker.

Antetokounmpo Doncic Grecia Eslovenia
Antetokounmpo Doncic Grecia Eslovenia

Entiendo que se destaque al jugador más conocido, más determinante o espectacular de cada equipo, pero el que gana o pierde es el equipo. Entiendo que se destaque a determinados jugadores por lo que representan, incluso que se establezcan determinadas rivalidades, normas estrategias o publicidades porque el deporte profesional no deja de ser un negocio y hay que procurar que sea rentable. En la NBA de los 80, se utilizó la rivalidad entre Magic Johnson y Larry Bird para “salvar” a la NBA. Probablemente lo que dio de si esa rivalidad, muy forzada en sus inicios ya que ambos jugadores no tenían casi relación sirvió para que el baloncesto se consolidara como uno de los tres deportes de referencia en USA. Pero esa rivalidad llevó a que incluso Magic Johnson se asombrase de algunas cosas. En el libro “Cuando éramos los mejores” dice Magic: ”Cuando me topo con aficionados, la primera cosa que quieren saber es, “¿le has visto?” “¿Has hablado con Larry?”. Nadie me pregunta nunca por Kareem o James Worthy, por Byron o Coop. Siempre por Larry. Hemos tenido que acostumbrarnos a eso”.

Que las estrellas no hacen equipo es fácilmente demostrable. Algunos ejemplos son: A principios de la década de 2000, los Lakers adquirieron a los miembros del Salón de la Fama Karl Malone y Gary Payton para formar equipo con Kobe y Shaq. Todos se preguntaban no si ganarían el campeonato, sino cuántos partidos se necesitarían en las Finales de la NBA. ¿Qué pasó? Fueron derrotados en cinco partidos por los Detroit Pistons, un equipo, que al igual que los actuales Celtics, eran un monumento al baloncesto de equipo. Otro ejemplo, cuando la ABA se integró en la NBA, los Sixers de Filadelfia lograron integrar en sus filas a dos de las máximas estrellas de la ABA, a Julius Erving (el incomparable Dr. J) y a George McGinnis. Todo el mundo pensó que Filadelfia se llevaría el campeonato de la NBA de calle y fue otro fracaso. En España tenemos otro ejemplo, cuando el Real Madrid fichó a Drazen Petrovic, todo el mundo pensó que ese equipo sería imbatible y perdió la liga; quizá debido a que dejó de ser equipo (recordemos las declaraciones de Romay después de ganar la Recopa: “No fue el triunfo de un equipo, sino de una persona, para lucirse delante de todos los agentes y demostrar que estaba preparado para la NBA”.

Para que no todo sea negativo, también hay grandes estrellas que saben que lo importante es el equipo y lo han demostrado en sus actuaciones y comportamientos. Kareem, siendo Riley entrenador de los Lakers realizó una entrevista en Nuevo Basket. Reproduzco una parte: “Pat quería que yo trabajara en lo que el equipo necesite de mi” dijo el veterano center. “No mencionó nada de que yo no fuera consciente, pero muchas veces hablar ayuda a clarificar posturas. En este tipo de equipo necesitamos correr jugando a nuestro ritmo. Y en el juego rápido yo soy un componente secundario. El (Pat Riley) quería que yo me aplicara bajo canasta y jugase bien, intimidando en defensa. Esto nos abriría nuevas oportunidades de correr”. Oro ejemplo es Michael Jordan, considerado por muchos el mejor jugador de la historia del baloncesto. No se si como jugador ha sido el mejor hasta el momento, pero si se que de los equipos que yo he visto jugar, los Bulls han sido el mejor. Jordan era la estrella, un jugador extraordinario, pero en aquel equipo estaban otros jugadores como Pippen, Grant, Rodman, Pasxon, Cartwright , etc que lograron que acompañaban a Michael y que lo hacían mucho mejor. El equipo que mejor defendía de la liga, el mejor reboteador, etc, etc. El mismo Michael lo escribió: «El talento gana juegos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos».

Una de las ventajas del baloncesto para que sea un juego de equipo es su propia dinámica, el pase, jugada fundamental en el baloncesto determina la necesidad de colaborar. Se puede decir que el baloncesto está caracterizado como deporte colectivo gracias al pase. La óptima circulación del balón fatiga y desestabiliza defensas. Tener un jugador que juega muy bien no está mal. Tener cinco jugadores en cancha que juegan en equipo está mucho mejor.

Como resumen podría decir que probablemente el potenciar el individualismo comenzó en los años 80 cuando, como he explicado, la NBA comercializó por primera vez Magic vs. Bird. Pero no nos dimos cuenta de que se estaba produciendo un cambio. Las generaciones más jóvenes de aficionados y jugadores comenzaron a amar a la estrella más que al equipo.

A todos nos encanta ver a Steph Curry, LeBron James, Maya Moore, etc. No hay nada de malo en eso. Lo que está mal es que cuando las generaciones más jóvenes se ven influenciadas por los mensajes que reciben sobre los jugadores estrella y comienzan a pensar que a medida que se convierten en jugadores más fuertes, también se vuelven más grandes e importantes que el equipo.

Juan Antonio Corbalán y Francisco Gallardo también lo resumen bien en su libro: “Eso no estaba en mi libro Historia del Baloncesto”. En el capítulo baloncesto en la escuela, hay un apartado que se titula trabajar en equipo donde se escribe: “Como expresión humana, en nuestra opinión, hay tres elementos que cobran especial relevancia al hablar del deporte….La segunda es la supeditación, como casi todo lo humano, al difícil y necesario equilibrio entre el yo y el equipo, para que la respuesta grupal no sea solo una suma de capacidades sino una relación exponencial que potencia todo desde la mejor expresión individual. El yo y el todo no deben enfrentarse, aunque vivan en tensión, sino que cada uno contiene y da esencia al otro..,,,”

Como bien recordaba Gen Hackman en Hoosiers, más que ídolos: EQUIPO, EQUIPO, EQUIPO !!

P.S. He intentado referirme siempre a jugadores y equipos del pasado así como a equipos norteamericanos porque son los que más seguidores tienen y los que se utilizan como ejemplo. Podría haber mencionado ejemplos actuales pero he preferido hacerlo así.

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