En 1972 echó a andar la segunda edición de una competición de reciente creación en el baloncesto FIBA, la Copa Korac. El Pallacanestro Cantú partía como uno de los favoritos al triunfo, por detrás del Lokomotiv de Zagreb (vigente campeón) y el FC Barcelona, y un escalón por encima de los dos equipos belgas -Standard de Lieja y Racing Maes Pils Malinas- y el Picadero de Badalona.
Cantú era un equipo emergente que había conseguido su primer título doméstico en 1968 tras derrotar al Simmenthal de Milán. Aquel equipo estaba liderado entre otros por De Simone, un joven Recalcati, un aún más joven Della Fiori, Merlati, un conocido de la afición española como Bob Burguess, y entrenado por Boris Stankovic, quien luego sería durante varias décadas Secretario General de la FIBA. Rompieron el monopolio del Milán en la región de Lombardía. Fue el primer aviso serio para considerar a Cantú como una las ciudades incipientes llamadas a competir y poner las cosas difíciles al duopolio Olimpia Milano-Varese.
Después de perder a varios jugadores veteranos, el club no se volvió loco. Aldo Allieve haciendo las funciones de presidente (para sustituir al recién fallecido Etore Casella), el director general Rafaele Morbelli, y el entrenador Arnaldo Taurisano (que ya había estado en otras dos etapas en el club), trabajaron de la mano con la paciencia como mayor virtud. Alrededor de un núcleo joven formado por los mencionados, Recalacati, Della Fiori y el recién llegado Pierluigi Marzoratti, jugadores sólidos como Antonio Farina, Renzo Tombolato o Danilo Zonta y la aportación del estadounidense Bob Lienhard (una leyenda del equipo lombardo) construyeron los cimientos de un equipo de leyenda que fue temido en Europa.
Una vez solventadas las rondas previas, la primera fase de grupos comienza en enero de 1973. Los doce equipos participantes se dividieron en cuatro grupos de tres. El equipo mejor clasificado de cada grupo avanzaba a las semifinales. El Barcelona, en el Grupo B, no tuvo problemas para superar la resistencia del francés Denain Voltaire y el luxemburgués Amicale, mientras el Picadero, en el Grupo D, se impuso en los dos partidos al alemán Wolfenbuttel , y aprovechó la retirada del Rabotnicki yugoslavo. En el Grupo A, el Racing de Malinas dio la mayor sorpresa del torneo, imponiéndose en dos ocasiones al Lokomotiv Zagreb gracias a una victoria en casa, 115-92 con 34 puntos de Luc de Permentier y 30 de Bill Drozdiak. Los yugoslavos opusieron mayor resistencia en el partido de vuelta, pero cayeron a pesar de los 28 puntos de Nikola Plecas (82-87).
Cantú, encuadrado en el Grupo C, debutó el 10 de enero, perdiendo contra el equipo francés Berck Basket por 85-75 a pesar de los 22 puntos de Recalcati. Sin embargo, la victoria por 11 puntos en el partido de vuelta (78-67) con el quinteto titular en dobles dígitos, aseguró el pase a semifinales. Previamente habían derrotado en doble partido al Standard de Lieja, con una cómoda victoria en Cantú por 90-56, y una nueva victoria en Bélgica por 93-106. En ambos partidos el estadounidense Lienhard fue el mejor de su equipo con 24 y 32 puntos, respectivamente. «La grandeza de Lienhard radicaba en su capacidad de adaptarse a las distintas épocas. Anotó mucho, pero luego se dio cuenta de que sus puntos eran menos necesarios y se convirtió en un gran jugador de equipo», Recalcati alababa así a su compañero.
Las semifinales emparejaron al Barcelona con el Racing de Malinas y al Picadero con el Cantú. Los belgas consiguieron una buena renta en el partido de ida contra el conjunto blaugrana al vencer por 99-87. Bill Drozdiak y Luc de Permentier se combinaron para anotar 59 puntos. Fueron imparables para los hombres entrenados por Willbur Ernst. En la ciudad Condal, el Forst Cantú arrancaba un valioso triunfo de la cancha del Picadero por un ajustado 81-82. Della Fiori (19 pts) y Marzoratti (17 pts) fueron los principales artífices de la victoria. Los belgas supieron sufrir los embates del FC Barcelona durante todo el encuentro y defendieron la renta de la ida a pesar de perder por una diferencia de cuatro puntos (82-78). Los italianos por su parte, con monumental Recalcati (39 pts), no dieron opción al Picadero (112-82).
La final, a doble partido, comenzó en el pequeño Palazzetto dello Sport de Vía San Damiano un 20 de marzo. Los 2.000 espectadores presentes, fueron testigos de una verdadera exhibición de su equipo. El Forst Cantú derrotó a los belgas por 106-75 dejando sentenciada la final. Lienhard (30 pts), Marzoratti (21) y Recalcati (20) fueron los jugadores más destacados del club italiano. Por el Racing de Malinas solo Drozdiak dio la réplica con 27 puntos. La vuelta fue un mero trámite. Los locales pudieron consolarse con la victoria (94-85) pero nunca estuvieron cerca de poner en peligro que el Cantú se alzara con su primer título continental. Recalcati, con 30 puntos volvió a demostrar su jerarquía entro del equipo.
«Taurisano nos dio el equilibrio perfecto. Esa Korac ayudó a crear una mentalidad ganadora, y de hecho ganamos ocho títulos en los años siguientes», recordaba Renzo Tombolato. Aquella Copa Korac sería la primera de tres consecutivas (73,74 y 75) a las que siguieron una Copa Intercontinental (1975) y 3 recopas en esa misma década (77,78 y 79). También fue la confirmación y el anuncio de que el nombre de la pequeña ciudad de Cantú se pasearía por Europa muy a menudo.
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Aficionado al baloncesto y al deporte en general
En 'Tiempo de Basket' desde 05.04.2021











