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Copa Asociación 1985: El día que el Baskonia empezó a hacerse grande (y II)

35 años después de la victoria del Caja de Álava en la Copa Asociación de 1985, nos hablan dos de sus protagonistas y un aficionado.

Entrevista a Iñaki Garaialde (EX Capitán del Baskonia)

¿Cómo llegabais a esta competición tan extraña y novedosa?

Tengo en la mente que no llegamos bien. Demasiados partidos perdidos por pocos puntos de diferencia, en casa y fuera. Como que era frustrante. No éramos capaces de terminar los partidos con victoria a pesar de que el ambiente del grupo era espectacular.

Extrañas sensaciones, porque sabíamos que era una competición nueva y al principio nos pareció que se montó rápido sin muchas explicaciones como para que los equipo que NO disputaban el Play Off para el título no se fueran tan rápido de vacaciones. Además, el sistema de competición confundía a todos, los que iban siendo eliminados del Play Off se incorporaban a esta competición, y existía la posibilidad, aunque eran eliminatorias ida y vuelta, de perder una y seguir compitiendo. Si perdías la segunda, eliminado. Además, el sorteo de las eliminatorias estaba un poco dirigido, se trataba de jugar contra aquellos equipos con los que, debido a las características y divisiones entre A1 y A2, no nos habíamos enfrentado en todo el curso. Complicado para que el aficionado se implicara.

Hicisteis valer el factor cancha en todas las eliminatorias ¿Fue tan duro como reflejaban los resultados?

Los partidos en casa eran decisivos. La competición languidecía para los que no jugábamos para el título y hacía falta un extra de motivación para sentirse vivos.

La primera eliminatoria fue contra el CD Español de Barcelona, perdimos en su casa claramente y en Vitoria-Gasteiz superamos ampliamente la eliminatoria. La segunda eliminatoria fue contra el CAI Zaragoza, un buen equipo. Es cierto que aquello nos motivó. El grupo humano en aquel Baskonia era tremendo y lo que nos faltaba era un aliciente extra para jugar con más fundamento esa competición. Y llegó con aquella eliminatoria contra el CAI Zaragoza. Recuerdo que entonces se empezó a leer en prensa sobre la recompensa al ganador de la competición: jugar en Europa la temporada siguiente, en la Korac. Ganamos al CAI Zaragoza.

Aparcamos en un lugar de la mente aquella noticia que iba cobrando fuerza y nos centramos en jugar, en disfrutar del grupo en la cancha y de mostrar una realidad en cada partido: Si nos quieren ganar tendrán que demostrarnos que son mejores en cada partido, decíamos.

La tercera eliminatoria fue contra el Fórum de Valladolid. Ganamos en casa y fuera, y entonces empezamos a creer que, si seguíamos jugando juntos, seríamos más fuertes y que el resultado de cada partido sería la consecuencia del esfuerzo y del deseo en la cancha.

De esa manera llegamos a la cuarta eliminatoria contra el Estudiantes que nos había ganado en liga con comodidad en casa y fuera. Un equipazo, al que ganamos de forma contundente en casa y perdimos por la mínima en la suya. A la Final con todo.

En definitiva, fue más un proceso mental de afianzamiento del grupo en la creencia de que si nos centrábamos en cada partido el resultado positivo podía ser posible.

En la final ante el CAI Zaragoza, al que habíais ganado en la segunda eliminatoria, ¿os veíais como favoritos?

Rotundamente no. El CAI Zaragoza tenía un tremendo equipo, un gran proyecto deportivo que pretendía plantar las bases sólidas para ser muy competitivo en la Liga y tantear la posibilidad de hacer lo propio en Europa. Además, se empezaba a escuchar en Vitoria-Gasteiz que la posibilidad de que, en caso de ganar la Final al CAI Zaragoza, jugar la Korac estaba muy en el aire debido a temas económicos. Más si varios jugadores importantes como Essie Holllis y Terry White ya sabían que no seguirían en el Baskonia la temporada siguiente, y que también habría cambio de entrenador: Pepe Laso (precisamente el entrenador del CAI Zaragoza) sustituiría a Xabier Añúa, nuestro entrenador en aquel Baskonia.

Nos presentamos en Villanueva de la Serena (Badajoz) muy liberados de tensiones para jugar aquel partido: “Si nos van a ganar, que nos demuestren que son mejores”, seguíamos diciendo.

Un encuentro a rachas, tanto en defensa como en ataque, para ambos equipos. ¿Visteis peligrar el triunfo?

Rotundamente SI. Creo recordar que fuimos por delante en el marcador gran parte del partido, pero …el calor era una pasada. Era el ingrediente que no fuimos capaces de interiorizar en el diseño del partido que teníamos que hacer. Falta de costumbre. También éramos conscientes de que al CAI Zaragoza le faltaba uno de sus mejores jugadores: Claude Riley y que, de nuevo el grupo como tal tendría que hacer una apuesta física importante, y en cada momento, determinar que jugador estaba llamado a liderar el juego. Al final llegamos muy, pero que muy agotados y probablemente llevar una diferencia significativa a los últimos minutos fue determinante.

¿Qué sensaciones tuviste como jugador, y sobre todo como capitán, del primer éxito del Baskonia?

Es una mezcla de euforia, incredulidad y alegría desbordada que no coinciden en el tiempo y van manifestándose a saltos una y otra. Con el sonido del final del partido te desbordan las emociones, abrazas a los compañeros y al entrenador, como un ritual de descarga, donde se juntan en décimas de segundo todas las incidencias de la temporada, las positivas y las negativas, dando valor al trabajo realizado como grupo, como vestuario unido, donde no hay nadie que sobresalga del resto, donde todos hemos estado implicados y nadie queda al margen.

¿En serio? ¿ya? ¿campeones? Ya no hay cansancio, no hace calor, no te duelen las piernas y el golpe que has recibido en un lance del partido, que te ha hecho daño de verdad, no existe. Pausa. Detectas a los compañeros del equipo contrario. Abatidos porque ellos han deseado como nosotros estar abrazados celebrando. Y te acercas a saludarles, a reconocerles también su trabajo. Otra pausa. Detectas al Tercer Equipo, el de los árbitros, que se han apartado de las celebraciones y las penas sin querer ser protagonistas, y te acercas a saludarles también y agradecerles su trabajo, que sin ellos no hubiera habido partido.

Luego llega el momento de recoger el trofeo, que no es menor, y vuelves a repetir ¿en serio? ¿dónde me coloco? ¿qué tengo que hacer? Y como capitán empiezas a hacer valoraciones a toda leche y me sale de la boca “Hemos entrado en la historia del baloncesto” que creo que dije a la prensa en sus preguntas. La historia de un equipo acostumbrado a pasarlas canutas por mantener la categoría un curso sí y otro también en esa época, y donde nadie presagiaba las historias del baloncesto que estaban por escribirse.

En ese momento, sin las celebraciones sociales que se hacen ahora, a todos se nos hinchó el pecho a la vez que mostrábamos el trofeo conseguido, justo cuando un fotógrafo hizo click inmortalizando el momento con una foto.

Con la perspectiva del tiempo, aquel triunfo fue lo más parecido a tocar la puerta que te da acceso para poner el nombre del equipo, del Baskonia, en el listado importante del baloncesto, por mucho que ahora sea considerado un título menor (que lo es) ¡¡¡ Toc, toc, somos nosotros!!!

¿Cuál sería tu valoración personal de la temporada?

No puedo decir otra cosa que muy buena. No es, ni mucho menos, por cómo terminó, con la consecución de ese Trofeo, pero ayuda a tener retrospectiva de toda la temporada. Tiene que ver con las vivencias del grupo desde el primer día que nos juntamos para hacer la pretemporada hasta el final. La fuerza de un grupo, de un vestuario unido que te permite, en ocasiones, disfrutar del juego que has elegido al margen de los resultados, en la creencia que siempre, siempre, siempre, hay un aprendizaje para mejorar. En las victorias y en las derrotas, el grupo sale fortalecido si se manifiesta como un todo en lugar de la suma individual de sus componentes.

Xabier Añua entrenador Caja Álava

Entrevista-Charla con Xabier Añua (Ex Entrenador del Baskonia)

¿Cómo afrontabais esta competición?

En el fondo por pesados. Jugamos nosecuántos partidos, un montón de partidos. La temporada terminaba a primeros de abril o mayo, como mucho. Y los equipos ya iban mandando a sus jugadores par casa y se debilitaban. Y a José Antonio Santamaría, presidente del Baskonia, le decía: ‘habla todos los días con Portela. Nosotros no vamos a soltar a ninguno. Que se alargue. Y verás como acabamos ganando’. Porque ya estábamos casi en pleno verano.

Entonces nos sacrificamos prolongando la competición, prolongando las eliminatorias.

Llegamos a Extremadura con el equipo casi completo, faltaba López Abril. Y al Zaragoza ya l faltaba un americano y alguno más. Íbamos a lo que íbamos. Porque teníamos la certeza que con esa victoria se nos podría abrir la puesta de Europa.

Mira, jugamos contra el Zaragoza un montón de veces. El Zaragoza tenía un problema, porque les habíamos ganado allí el último partido y se metieron con Pepe Laso. De hecho, al año siguiente, ya estaba apalabrado, iba a ser el entrenador del Baskonia. Y le echaron una bronca de mucho cuidado sus aficionados ante el descojono de su hijo Pablo.

Cuando llegamos a Villanueva de la Serena, Pepe, era muy estricto en estas cosas e iban a entrenar antes que nosotros, dijo: ´todo el mundo fuera. Que nadie venga aquí a ver el entrenamiento´. Cuando llegamos nosotros a entrenar dije: ´que todo el mundo entre, que vean el entrenamiento´. Y cuando empezó el partido, todo el mundo aplaudiéndonos y silbando al CAI.

Allí fue, ya te habrá contado Iñaki, la famosa foto que le hicieron a José Calderón. Estaba el padre de José, que era un aficionado tremendo e incluso había jugado. Quería a toda costa hacerse una foto con los dos americanos. Y nos enteramos años después, que aquel niño de la foto era José Manuel Calderón. Eso es una cosa muy bonita.

Ya en el partido, nos pusimos con bastantes puntos arriba. Aunque remontaron, lo del público influyó mucho.

¿Visteis peligrar el triunfo con la remontada del CAI?

Tuvimos preocupación, porque llegó un momento en que Hollis no estaba muy bien. Porque Hollis ha habido partido que quería el balón y nos los ganaba.

Pero yo creo que estaba un poco triste, ya que Pepe Laso había dicho que no lo quería al año siguiente., y eso le influyó. Algo que lo sientes sin más. Y estuvo triste en el partido. Pero el que estaba que no había quien lo parase era josean Querejeta, que, como todos lo tiradores, cuando coges un tiro no los sueltas. Puede que falle un veinte, pero sigue.

Creo que pusimos más interés, más intensidad.

¿Qué sensación tuviste al ganar el título?

Me quedé muy emocionado. Ya había ganado algo. Me emocionó decir: “por fin, al equipo de mis amores le doy un pequeño regalo.” Quizá todavía la gente no se da cuenta que entrar en Europa era abrir una puerta, y no era fácil entonces. Como un crío lloraba yo.

¿Cómo calificarías a tus jugadores?

En realidad, era un equipo como muy compacto.

El mejor era Essie Hollis, porque tenía un carisma especial: no es que jugase bien, que jugaba de maravilla; no es que las metiese todas, que lo hacía cuando había que hacerlo; es que era el líder. Un líder como muy humilde. Porque hay veces que uno es el líder y es el mandón del equipo. Pero Essie era un jugador único. Quizás el jugador más único que he tenido nunca.

Mira, un día estábamos jugando en Valladolid. Perdíamos de seis puntos, o algo así, y quedaba como un minuto, creo. Pido un tiempo muerto y dice: “es que estoy muy inspirado. Si me la pasáis a mí, yo creo que gano el partido. Coach ¿tú que crees?” Y le digo: “lo que tú digas. A ver qué dicen los otros.” Todos de acuerdo, balones a Essie y ganamos el partido.

Otro jugador impresionante era Querejeta. Nosotros preparábamos mucho las jugadas de final de partido. Teníamos algunas cuando faltaban 10 segundos, si faltaba 1 minuto, si el balón lo tenían ellos, si lo tenemos nosotros… Todas esas cosas. Se ensayaban jugadas. La jugada, pues siempre era para Hollis. Y no sé cómo pasaba, que muchas veces acababa en manos de Josean Querejeta. Daba igual lo que habíamos preparado y ensayado que la tenía él. La tiraba y la solía meter. La verdad es que era un tirador magnífico. En las demás facetas era muy buen jugador, porque a esos niveles ya se sabe.

Podía jugar de ´3´ o de ´4´. Lo usaba de ´3´poruqe tenía unos movimientos externos muy buenos y se levantaba muy rápido. Y era rapidísimo en la ejecución del tiro. No era un defensor excelso. Pero como era muy listo defendía de listo. Reboteaba muy bien y sabía pasar el balón.

Terry White era un reboteador impresionante. Era muy inteligente. No había visto un defensor exactamente igual y dirigía toda la defensa hablando con todo el mundo. Luego la mano la tenía ´un poco de madera´, pero anotaba los puntos en los rebotes. Y se complementaba muy bien con Hollis. Era un tipo muy serio y muy correcto en la pista.

Alberto Ortega tenía una potencia física tremenda. Entraba a canasta como un avión. Si la gente marcaba a Hollis, pues inmediatamente doblaba el balón y él entraba a canasta. Hizo una temporada muy buena.

Vicente Lafuente era un pívot que tiraba desde cuatro metros muy bien. Era un jugador de esos silenciosos, que lo hace todo bien. Muy sólido.

Pablo Laso, aunque era muy jovencito, tenía ya maneras. Cuando salía al campo había que perseguirlo. Los que no lo seguían eran los compañeros.

Antonio Jarana era un jugador con un porvenir grande, pero era todavía muy joven. Me dijeron si lo quería probar. Lo vi y dije: ése me gusta, pero esta un poquitín verde´

Uno de los bases era Iñaki Garaialde. Era muy listo jugando: si había que pasar, pasaba; si había que entrar, entraba… Y yo le decía: ´van a marcar mucho a Hollis. En el mismo lado va a estar Josean un poco más abierto. Si le llegan balones, puede meter dos o tres canastas. E Iñaki sabía cuándo y cómo buscarlo. Era la solidez. Era al que miraba y ya sabía lo que yo quería. Siempre ha sido muy sólido como jugador y como persona.

Yo lo tuve de junior y era el pívot del equipo en el San Viator. Y luego jugaba de base. Creo que es el único jugador que ha jugado de pívot y de base, aparte de Magic Johnson.

Zárate era un buen complemento.”

Tengo que decir que la entrevista a Xabier Añúa, empezó como tal. Pero se fue convirtiendo en una charla muy amena y enriquecedora. Tenía claro qué quería preguntar, pero llegó un punto en el que ya daba igual las preguntas.

Entrevistas a la afición (Baskonistas.com)

¿Cuál era la sensación de jugar la final contra el CAI Zaragoza?

“Sabiendo que el CAI iba contar con la baja importante de unos de sus americanos, se podría decir que el Caja de Álava podía tener el 50% de posibilidades de ganar ese trofeo. Siendo el CAI un equipo de un nivel superior y contaba con la experiencia de ser campeón de Copa no mucho tiempo atrás el Baskonia acudía con su plantilla al completo y con menos presión. Lo curioso es que Pepe Laso era el entrenador rival y se sabía que iba a entrenar al Baskonia en cuanto acabase ese partido porque Añúa ya no iba a seguir en el banquillo por decisión propia.

¿Cómo valorarías la final y la consecución del título?

El Baskonia tuvo a Josean Querejeta muy acertado, Terry White se impuso bajo los aros y Essie Hollis en su último partido como baskonista estuvo a nivel por debajo de su media, pero fue clave para darle al Caja de Álava la victoria. Para el Baskonia significaba clasificarse para jugar la Copa Korac y eso no era lo habitual.

contaba con una base de jugadores de la casa y dos buenos americanos, esa temporada y la anterior fue el del enganche de muchos aficionados jóvenes a los partidos de Mendizorroza, y el inicio del crecimiento de la masa social baskonista, que después se vio reflejado en el traslado al pabellón Araba cinco años después.

El estreno en la Copa Korac 85/86 fue el primer paso de la aventura internacional del club gasteiztarra.

ANÉCTODAS Y CURIOSIDADES DE LA FINAL

No sabría si llamarlo anécdota o curiosidad, pero en la retransmisión de la final en “Estudio Estadio” conectaron cuando el partido ya estaba comenzado. Y avanzaban que “queremos recordarles que esperamos, hacia las dos de la tarde, ofrecerles la prueba de 80 c.c. del Gran Premio de Italia de motociclismo.

Y así lo hicieron. Se interrumpió “momentáneamente” la final para ofrecer la carrera de motociclismo, cuando el resultado era de 71-55. Cuando volvieron al encuentro, faltaban por jugar 3 minutos y el marcador reflejaba un 87-83 favorable todavía al Caja de Álava.

Se nos privó de presenciar la reacción del CAI Zaragoza en su intento por reducir la amplia ventaja del equipo vitoriano. Eran las cosas que tenía, allá por 1985, que el baloncesto no era todavía “merecedor de ser un primer plato” en las retransmisiones deportivas de los domingos.

Se hablaba de que, llegados a esta final, Essie Hollis estaba triste, debido a que Pepe Laso no contaba con él para la siguiente temporada. Y aunque no fue el de las grandes ocasiones, dejó patente su clase en jugadas aisladas. Sobre todo, teniendo en cuenta que nunca perdía la sonrisa y se tomaba las cosas con buen humor.

Como muestra de esto último, quisiera recordar una anécdota que se produjo en la charla de “Confinados sin basket” con Hollis sobre este asunto de su no continuidad en el conjunto vitoriano:

En la temporada 1977/78 Essie Hollis jugaba su primera temporada en el Askatuak y Pepe Laso era entrenador del Baskonia. Si el partido finalizaba en empate, los dos equipos se salvaban del descenso. Hay que recordar que hasta la temporada 1983/84 los partidos podían acabar en empate. No había prórroga.

Y Garaialde, recordando aquel partido cuenta: “hacen falta sobre Josean Querejeta. Baskonia perdía de 2. Pepe laso pide tiempo muerto. Nos da las lecciones y dice: “si Josean mete los dos tiros, empatamos el partido”. Me señala y me dice: “Iñaki, el balón le va a llegar a Essie, sí o sí, nada más sacar de fondo. Pégate a él, que esté incómodo a la hora de subir el balón, que pase el tiempo”. Y así lo hice, francamente bien. Hollis iba reculando hacia atrás, no permitiendo que le cogiera el balón. Atraviesa la línea de medio campo y, aproximadamente un meto más allá, hace un salto de 180º, tira y entra. Salvaba definitivamente al Askatuak..

El Baskonia tuvo que pelear otra jornada para conseguir la salvación.

Hollis añade a este comentario: “mientras estabas diciendo, no sabía que Pepe Laso era el entrenador del equipo entonces. ¡Ah!, ya sabía por qué no se quedó conmigo. Y era por eso… Ya lo entiendo. El “cabrón de él” se acordaba de aquel partido…

Esta anécdota, y otras muchas más, podéis encontrarla en el siguiente enlace de “Confinados sin basket”, donde más que entrevistas son charlas:

Quizás, la anécdota más llamativa tuvo como protagonista a un destacado jugador del club local Doncel La Serena: José Calderón Pajuelo. Tuvo la oportunidad de medirse al Caja de Álava en un partido amistoso y pudo defender a Essie Hollis. Fruto de su admiración por el jugador norteamericano, surgió la posibilidad de poder fotografiar a su hijo de 3 años durante el descanso de la final con Hollis y White.

José Manuel Calderón Copa Asociación 1985

El padre comentaba: “Él de ese día casi no lo recuerda a penas, tenía tres años. Pero para mí fue un sueño.” Diez años después de aquella foto tomada en 1985, y con 13 años, José Manuel Calderón fichaba en edad infantil por el Baskonia. Y llegar a convertirse en un grande del baloncesto español.

Dedicado a mis amigos baskonistas: Rafa Muntión (Mítica voz de Radio Vitoria), Iñaki Garaialde (ex capitán del Baskonia), Xabier Añúa (ex entrenador del Baskonia), Sergio Vegas (voz de Radio Vitoria), Natxo Mendaza (voz de Radio Vitoria) y @baskonitas.com

Fuentes: Revista Nuevo Basket, Xabier Añúa, Iñaki Garaialde @baskonistas.com, Mundo Deportivo, Televisión Española, YouTube, Confinados sin basket

Agradecimientos: Xabier Añúa e Iñaki Garaialde (por sus declaraciones), Natxo Andreu (por su apoyo en esta andadura y su empuje a hacerlo) y a Juan Carlos (por darme una oportunidad).

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