domingo, mayo 19, 2024
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Copa del Rey 1981: Confirmación y auge del FC Barcelona. Cuarto título consecutivo (II)

Protagonistas de aquel encuentro y aficionados del FC Barcelona nos dan su visión y recuerdos de aquella final después de algunos años.

Entrevista a Manolo Flores (ex-jugador del FC Barcelona entre otros equipos).

– En 1981, tres años después, se produce otra final Real Madrid-Barcelona y con la posibilidad de conseguir el cuarto título de Copa consecutivo. ¿Se daba ya la circunstancia de demostrar, por parte del Barcelona, que se hacía crecido lo suficiente para romper la hegemonía en el baloncesto español?

Tuvimos una travesía muy larga desde principios de los años setenta, recomponiendo un equipo, y tardamos algunos años en tener cierto nivel de competición.

Pero a finales de los setenta, fuimos más competitivos y conseguimos una inercia para conseguir una serie de títulos consecutivos y plantar cara al Real Madrid.

– Aquel año de 1981 fue bastante complicado porque jugasteis el 18 de marzo la final de la Recopa, a principios de abril se decide la Liga que consigue el Barcelona y durante el mes de abril se juega la Copa. Toda una temporada se decidía en un mes. Pero se hacía más complicado enfrentarse al Real Madrid en una final, ¿no?

En comparación con la actualidad, la Copa de Europa la jugaba sólo el campeón de Liga y la Recopa el de Copa. Y era difícil estar ahí, porque en ambas competiciones los equipos eran fortísimos y ambas eran equiparables a la Euroliga actual. No era tan fácil estar arriba en todas las competiciones. Y eso hablaba de la competitividad de la plantilla.

– Desde 1959, el Barcelona no había conseguido el doblete en Liga y Copa. Sólo lo había conseguido el Real Madrid. Ningún equipo más. ¿Era algo especial para vosotros y demostrar que habíais llegado para quedaros?

Fue un gran salto. Hacer el doblete era algo impensable. Lo pudimos conseguir y ya veníamos algo más rodados con las tres finales de Copa anteriores. Esto nos daba moral para conseguir otra más y estar a otro nivel.

Era el camino a seguir para demostrar el Barcelona que queríamos ser en un futuro.

– A pesar de ir perdiendo por quince puntos ante el Real Madrid, nunca dio la impresión de verse dominado por el rival. ¿La entrada de Creus y Ansa fueron los revulsivos que necesitaba el equipo

Ansa fue el que realmente rompió el partido. Estábamos perdiendo. Salió y empezó a anotar y jugando a un gran nivel. Epi era un valor seguro, constante y contrastado, pero Ansa era de los jóvenes. Y supo dar ese paso.

No sólo supimos remontar esos quince puntos, sino llegar al descanso con un marcador muy ajustado y ganar con bastante credibilidad.

– Algo que llamaba la atención era ver cómo un entrenador realizaba cambios a mitad de la primera parte. Creus entra en el minuto 10 y Ansa en el minuto 12. Lo habitual era mantener a los mismos jugadores en pista durante mucho tiempo, a no ser que hubiese lesiones o faltas.

¿Crees que Antonio Serra tenía otra visión del baloncesto al realizar esos movimientos tácticos?

Para los que lo sufrimos al final, era horroroso. Mientras me tocó jugar mucho no lo tenías en cuenta, pero con el tiempo ya jugaba menos y lo recuerdo duramente. Lo lógico era jugar, si salías de inicio, treinta minutos o más. Y como mucho se usaban siete jugadores.

Y Serra era muy de jugar con los que él creía firmemente. Los cambios tan tempraneros no eran usuales. Resultaron bien pero no era lo habitual.

– ¿El cambio a una defensa zonal junto con un poder ofensivo fueron claves para que el Barcelona ganase la final?

Antes, la zona se utilizaba mucho. Se podía decir que en ocasiones jugabas al fallo. Siempre que hacíamos este ajuste, pasábamos a una zona, pero más pendientes de Brabender, por ejemplo. Así el hombre que estaba más cerca del tirador rival le flotaba menos. Era una especie de zona con especial dedicación a los mejores tiradores rivales. Y nos funcionó.

– Para mí, con Solozábal, Creus, Epi, Ansa, Flores y Sibilio, el Barcelona tenía la mejor línea exterior nacional en un mismo equipo.

Yo con 30 años era el veterano del equipo, que no son los mismos años que ahora. Pasé de ser el veterano jugador al joven entrenador.

Habíamos mejorado con Epi en su esplendor, De la Cruz aportaba mucho, Solozábal estaba más asentado, Creus y Ansa realizaban una gran rotación, Sibilio empezaba a jugar un poco más desde fuera y anotar con muy buena mano… Teníamos un gran equipo que pudo conseguir algún éxito más. Sobre todo, en competiciones europeas. No teníamos todavía un respeto arbitral en Europa.

– Señalar la designación de Víctor Mas, tras el encuentro, como una de las causas de la victoria del Barcelona, como hizo el presidente del Real Madrid no debería ser excusa. Porque Víctor Mas no era del agrado de muchos jugadores, incluidos algunos del Barcelona.

Víctor Mas solía tener como compañero a Hernández Cabrera. Era la figura del arbitraje del momento, muy gesticulante, dando saltos, y creo que Víctor Mas se quedó más en una segunda línea. Y eso hacía que quisiera tener sus momentos de gloria.

Pero, desde luego, no ganamos gracias al arbitraje.

Entrevista a Pedro Ansa (ex-jugador de baloncesto del FC Barcelona, entre otros equipos).

– En 1981, tres años después, se produce otra final Real Madrid-Barcelona y con la posibilidad de conseguir el cuarto título de Copa consecutivo. ¿Se daba ya la circunstancia de demostrar, por parte del Barcelona, que se hacía crecido lo suficiente para romper la hegemonía en el baloncesto español?

Por supuesto. Nuestra intención, nuestro objetivo, era darle la vuelta a la hegemonía del Real Madrid. En ese sentido ya la iniciamos con alguna Copa y la Liga de 1981. Y no era nada fácil.

– Una final siempre es complicada. Y más ante un equipo como el Real Madrid de los años setenta y principios de los 80.

Era un equipo fortísimo, con grandes jugadores, con mucha experiencia… Costaba ganarle al Real Madrid. No te regalaban nada. Había que trabajar mucho y bien.

En algún momento, el Joventut ganó dos Ligas, alguna que otra Copa. Se podía ganar, pero el resto de títulos eran para el Real Madrid. Y ahí demostraba su hegemonía, incluso a nivel europeo.

– Llegabais a esta final tras un mes de partidos decisivos: final de la Recopa el 18 de marzo, la Liga finaliza el 5 de abril y la Copa se juega en el mes de abril…

Era muy complicado ganar un título. Nadie te regalaba nada. Todo se conseguía trabajando muy duro y llegar a las tres finales era muy difícil.

La final de la Recopa fue en Roma. Prácticamente nuestro rival, el Squibb Cantú, jugaba en casa. Y con una polémica arbitral importante hacia el final del partido. Querer ir a Italia a ganar a un conjunto italiano, era más que complicado.

– A pesar de ir perdiendo por quince puntos, nunca dio la impresión de veros dominados.

Recuerdo, aún con el paso de los años, que en la primera parte el Real Madrid fue muy superior a nosotros durante unos quince minutos. Y con la salida mía y de “Chichi” Creus, le dimos un empujón, desde el punto de vista anotador. Jugamos muy tranquilos y reduciendo las distancias. Eso te da más seguridad.

– Llama la atención ver cómo un entrenador realizaba cambios a mitad de la primera parte. Lo habitual era mantener a los mismos jugadores en pista muchos minutos, excepto por problemas de lesiones o faltas. Puedes realizar un cambio de defensa, pero no ambas cosas.

Cuando los partidos no te salen cono piensas, tienes que hacer algo. Y en ese sentido salió bien. Podía haber salido mal, porque Brabender te coge tres o cuatro y las “enchufa” y te funde la zona. Afortunadamente no fue el caso.

– Con Solozábal, Creus, Epi, Flores, Sibilio y tú, era tener la mejor línea exterior nacional en la misma plantilla. Además, contabais con De la Cruz, que era un auténtico “gladiador” en la zona.

La verdad es que se hizo un conjunto sólido y quizás con este equipo se pudo haber ganado algún título europeo. Que estuvimos a punto de conseguirlo. El deporte es así, y por trayectoria nos lo merecimos. Pero no pudo ser.

Se inició un ciclo a finales de los 70, principios de los 80, que se mereció más de lo que obtuvo. Sobre todo, en Europa, donde no nos respetaban todavía.

Los arbitrajes en competición europea, eran en ocasiones polémicos. Y el de la final de 1981, difícil de asumir.

– Señalar la designación de Víctor Mas, tras el encuentro, como una de las causas de la victoria del Barcelona, como hizo el presidente del Real Madrid, no debería ser excusa. Porque Víctor Mas no era del agrado de muchos jugadores, incluidos algunos del Barcelona.

Víctor Mas era un buen árbitro, pero te la podía liar en cualquier momento. Era un colegiado autoritario. No se dejaba protestar. Pero no recuerdo, a pesar de los años, que los árbitros tuvieran relevancia en aquella final.

El Real Madrid jugó un excelente primer tiempo. Nosotros jugamos en excelente segundo tiempo. Y ganamos porque los hicimos mejor.

– Antes se dejaba jugar más, en referencia a los contactos por ganar una posición.

Si ves ahora un partido de los nuestros y lo comparas con los actuales, la rapidez y la fuerza no tienen nada que ver. Otra cosa es el sentido de juego que teníamos. Quizás jugábamos más disciplinados, pero el físico que tienen ahora los jugadores es muy importante y diferencial.

En eso coincido contigo, sobre todo los pívots. Cuando están luchando por la posición, si están utilizando la fuerza bien medida, tendrían que ser más condescendientes.

Otra cosa es que te levantes para tirar. Ahí no te puede tocar nadie. Por poco que lo hagan, te desequilibran y el tiro ya no es igual o puedes caer mal…

Debería existir cierta permisibilidad en ese aspecto.

Entrevista a Juan Domingo De la Cruz (ex-jugador del FC Barcelona, entre otros equipos).

– Tres años después, en 1981, se produce otra final Barcelona-Real Madrid. Y con la posibilidad del cuarto título de Copa consecutivo. ¿Se daba ya la circunstancia, por parte del Barcelona, que se había crecido lo suficiente para romper la hegemonía en el baloncesto nacional?

Se estaba demostrando año a año, porque cuando llegué en 1975 había un dominio total por parte del Real Madrid. Era muy difícil ganarles una competición.

La primera Copa del Rey, recuerdo que fue en Zaragoza. Y a partir de ahí, con jugadores nuevos que vinieron, los jóvenes que salieron de las categorías inferiores, se creó un equipo bastante competitivo.

Hace poco escuché unas declaraciones de Juan Antonio Corbalán, que es un maestro, y decía que en los ochenta había un equipo que estaba cambiando su forma, que era el Barcelona, que fichaba jugadores nuevos y contando con gente joven y nos iban a hacer daño…

Empezamos con la Copa del Rey, luego se ganó la Liga… Y ahí nos dimos cuenta que el Real Madrid ya tenía un competidor con posibilidades de plantarles cara y ganar cosas importantes.

– En 1981 conseguís el doblete de Copa y Liga, que no lo lograba el Barcelona desde 1959. sólo lo había conseguido el Real Madrid. ¿Eso habla de los difícil que era ganar a un equipo como el Real Madrid?

Había algún equipo, que esporádicamente ganaba algún título. Pero no los dos. Era muy difícil ganarles. El Real Madrid era un equipo intocable, imbatible.

Recuerdo que en mi debut contra el Madrid fue en el pabellón de la Ciudad Deportiva y perdimos de sesenta puntos.

– Llegabais a la final de Copa, pero tras un mes de partidos decisivos: jugar el 18 de marzo a final de la Recopa, que perdéis por alguna decisión polémica arbitral del sr. Mainini, a principios de abril se decide la Liga y al final del mismo mes la Copa en Almería.

Aquella final de la Recopa fue algo horroroso, alevoso. Una jugada clave porque nos íbamos de seis puntos en el marcador. Yo tiré, entró la canasta, y el tipo me pitó pasos. Algo inconcebible, puesto que tal y como me llegó, lancé. Fue muy desagradable. Si hubiésemos ganado, podríamos haber ganado alguna más en Europa, porque teníamos un gran equipo.

Ruland estuvo muy bien. Balón que le metía a Jeff, era canasta. Yo tuve una racha buena, cerca de los veinte puntos, en esos días que ves el aro como una piscina. Raro en mí, pero eso día salió así. Nos merecimos la victoria y el título, pero…

Fue un mes con muchos partidos muy importantes y dimos la talla para ganar casi todo.

– A pesar de ir perdiendo por quince puntos en la primera parte, nunca dio la impresión que el Barcelona se viera dominado. Antonio Serra sienta a Solozábal y a Phillips y saca a pista a Creus y Ansa. No era muy normal hacer cambios tan pronto, ¿no?

No era nada normal. Y Serra no te cambiaba, así como así. Fueron dos auténticos revulsivos.

También pasamos a controlar un poco más los rebotes. En ningún momento tuvimos la sensación que se nos podía escapar esa final porque estábamos muy metidos en el partido. Nos encontrábamos bien sabíamos que, al Real Madrid, psicológicamente, le teníamos, hasta cierto punto, pillado el tranquillo…

– Enfrente estaba Corbalán, Brabender, Iturriaga, Rullán… gente de peso en el baloncesto nacional.

Eran ídolos. Recuerdo verlos desde Argentina. Yo tomé el lugar de Clifford Luyk y jugué con estos monstruos en la selección. Eramos rivales, compañeros y amigos.

– Plantear el cambio a defensa en zona ante un Real Madrid, con todo lo que tenía, era un riesgo, pero también fue clave para conseguir el triunfo.

A Antonio le gustaba el tema de la zona. En muchos partidos era una opción. Se hace para proteger mucho la canasta, asegurar más e rebote… Y salió bien, porque si ellos te meten los dos o tres primeros tiros te hacen recapacitar para cambiar la defensa.

Y unido a los cambios que hizo, cogimos suficiente confianza.

– Señalar la designación de Víctor Mas, tras el encuentro, como una de las causas de la victoria del Barcelona, como hizo el presidente del Real Madrid, no debería ser excusa.

A mí me dabas a elegir y no era mi árbitro favorito. Lo aprecio, lo respeto, pero no. como jugador, sus arbitrajes eran muy duros. Y no sólo para mí. También para muchos compañeros. Pero lo respetabas.

De cualquier forma, cuando un árbitro es de la zona de uno de los finalistas tiene más presión, van a estar siempre mirándolo con lupa…

Hasta cierto punto no es bueno.

– Teníais un plantel nacional que perfectamente podría ser un cinco titular de la selección con Solozábal, Creus, Epi, Ansa, Sibilio y De la Cruz. Porque Sibilio empezó jugando en la posición de “4”.

Correcto. Además de jugar en esa posición, “Chicho” en los entrenamientos era un tipo complicado de defender, era un jugador innato. Tenía una facilidad para el juego, con unos movimientos de espaldas al aro, rápido… Finalmente jugó por fuero porque tenía una muñeca exquisita.

Hay jugadores como “Chicho” Sibilio que comenzaron a ser importantísimos. Luego los jóvenes que surgieron, como la camada de Nacho Solozábal, de Epi, Perico Ansa y veteranos como Manolo Flores y fichando americanos de buena categoría, se fue haciendo un equipo al que empezaron a respetar.

También muy importante, era el “nivel de público”. Antes todo era Madrid y no veías una banderita del rival. Afortunadamente, a partir de ahí fue cambiando todo y ya se iba repartiendo un poco más.

Entrevista a Josep María Sáez (Aficionado del FC Barcelona).

– Tres años después, otra final Barcelona-Real Madrid. Y con la posibilidad del cuarto título consecutivo. ¿Lo veías factible?

Recuerdo que ese partido fue de los primeros que vi. En la primera parte, el Real Madrid se va de quince puntos y normalmente ahí piensas que se ha acabado la final. Pero el Barcelona aguanta, aprieta y remonta la diferencia. Creo que eran conscientes de que estaban allí para hacer eso.

– A pesar de ir perdiendo por quince puntos, nunca dio la impresión de verse dominados. Sobre todo, cuando entraron en pista Creus y Ansa.

Siempre sabías que, si Epi y Sibilio tenían un día bueno, veinte puntos iban a caer por cada uno de los dos. Pero sí es cierto que Ansa hizo un partidazo. Estuvo fenomenal.

– En aquellos años no era habitual que se realizasen cambios sin que hubiese lesiones o eliminaciones. Sobre todo, en la primera parte. ¿Cómo calificarías aquella actuación de Serra?

Antonio Serra daba la impresión de ser un hombre plano, no tenía una imagen impactante ni glamour. Pero estamos hablando de una persona que construye este Barcelona. Algo debía saber.

Remontarle quince puntos al real Madrid en una final, en aquellos años, no era nada fácil. Debías tener un equipo y una mentalidad muy sólida y confianza plena. Porque el Real Madrid era un equipo muy rodado, muy sólido.

También es verdad, que haber ganado tres Copas consecutivas, aunque no fueran todas contra el Madrid, te daba una seguridad para demostrar que estabas ahí.

– Se había conseguido la Liga, y tenían la posibilidad de lograr el doblete. La anterior ocasión fue en 1959.

Eso era revolucionario, porque aparte del Real Madrid, no era normal conseguirlo. Es un año de constatación, demostrar que no era una sorpresa o algo esporádico. Ya era una dinastía.

– En un pabellón como el de Almería, con capacidad para tres mil espectadores, la inmensa mayoría estaban del lado del Real Madrid. Algo normal para aquella época ¿no crees?

Si veías algún partido en campo neutral, todo lo que se oía eran apoyos al Real Madrid. Pocos del otro equipo. Incluso en el extranjero el Real Madrid le daba mucho prestigio al país, tanto en fútbol como en baloncesto.

También había que diferenciar entre el aficionado al que le gustaba el baloncesto del resto de afición que se echaba a la calle porque se le ganaba al Real Madrid. O al Barcelona.

– Con una gran línea exterior, el Barcelona ficha un pívot extranjero, Jeff Ruland. Pero se lesiona de la rodilla. Y para jugar la Liga lo sustituye Mike Phillips, que no hace una gran final.

Un buen fichaje para el puesto de pívot era traer un tipo que hiciera 20 puntos y 10 rebotes de media por partido. Que fuese medio equipo en ese aspecto. Pero por suerte estaba “El Lagarto” De la Cruz para compensar.

De la Cruz era un alero alto que jugaba debajo de la canasta. Él no era un pívot, pero era valiente para jugar ahí. Es un fenómeno. Si alguien ha amargado a pívots grandes ha sido él. No sé qué le pasaba por la cabeza que cuando los rivales medían más de 2,08, “se ponía cachondo” y los volvía locos. Con Tachenko y Sabonis lo consiguió. ¿Cómo? No lo sé, pero era una habilidad que parecía tener. Y en partidos importantes se solía crecer mucho.

– Yo nací en Valencia, pero un migo en común, me convirtió en seguidor del Joventut en los años anteriores a ACB. Tú te criaste en Valencia, pero eras seguidor del Barcelona. ¿Cómo se vive eso?

Tú eras del Joventut, porque si te gustaba el baloncesto tenías que ser “verdinegro”.

Toda mi familia, por parte de padre, somos de la zona de Cataluña. Y no era fácil ser “culé” en la Valencia de aquella época viviendo en el barrio de Ruzafa.

En mi casa eran muy “culés” y el ambiente me hizo ser del Barcelona. Yo sobre todo era “anti-madridista” influenciado por el entorno barcelonista del fútbol.

Entrevista a Salvador Perelló (Aficionado al baloncesto).

– Tres años después se produce otra final Barcelona-Real Madrid. Con la posibilidad del cuarto título de Copa consecutivo, ¿se daba la circunstancia de demostrar, por parte del Barcelona, que se había crecido lo suficiente para romper la hegemonía en el baloncesto español?

Sin duda. El haber conseguido tres títulos de forma consecutiva y estar presente otra vez en una nueva final, les daba ese empuje y esa visibilidad en el baloncesto nacional. Demostraban que no era algo efímero, sino que habían conseguido un proyecto firme y con ganas de rivalizar con el Real Madrid y cualquier otro.

– Una final siempre es complicada. Y más contra un equipo como el Real Madrid de los años 70 y principios de los 80.

Cuando llegas a la final, lo logras con todo merecimiento. Y enfrentarte a un rival como el Real Madrid, siempre te hace exigir algo más para intentar lograr el triunfo. En aquellos años, el Real Madrid era un equipo muy trabajado, muy sólido tanto en ataque como en defensa. Debías jugarle muy bien.

Se había conseguido la Liga, y tenían la posibilidad de lograr el doblete. La anterior ocasión fue en 1959.

Era una ocasión fundamental para demostrar al resto de clubes, y a ellos mismos, que habían conseguido algo que no era normal, o no se veía, en nuestro baloncesto.

Que un equipo ganase Liga y Copa la misma temporada sólo lo había conseguido el Real Madrid. Algunos habían conseguido ganar alguna que otra Liga, los menos, o ganar la Copa. Daba la impresión que hablar del “doblete” era algo reservado para el Real Madrid.

Por suerte, para el baloncesto, el Barcelona había conseguido formar un bloque de buenos jugadores entre veteranos y jóvenes que marcaron una línea de trabajo iniciada unos años antes y continuaron por ese camino, creando una especie de dinastía, y de esa forma tener un equipo muy competitivo tanto en España como en Europa.

Jugadores como Solozábal, Creus, Epi, Ansa, Flores y Sibilio en una misma plantilla era tener una línea exterior, a nivel nacional, de un nivel increíble.

– A pesar de ir perdiendo por quince puntos, nunca dio la impresión de verse dominado. Y menos cuando entraron en pista Creus y Ansa. Dos auténticos revulsivos.

Esa fue la imagen que daba el Barcelona. Aunque estuvieran por debajo en el marcador durante tantos minutos en la primera parte, no parecía que necesitasen imperiosamente de forzar la situación para intentar igualar el marcador inmediatamente.

Por supuesto, la salida de Creus y Ansa le dieron al Barcelona un revulsivo en ataque y una tranquilidad para afrontar esos minutos finales de la primera parte que no parecía podría lograrse dado cómo se había desarrollado el partido hasta el momento.

– En aquellos años no era habitual que se realizasen cambios sin que hubiese lesiones o eliminaciones. Sobre todo, en la primera parte. ¿Cómo calificarías aquella actuación de Serra?

Desde luego no era lo normal. Confiabas en tus jugadores desde el inicio. Y más un entrenador como Antonio Serra, que era de los que creía totalmente en los suyos. No realizabas cambios en los jugadores sino era por lesión o eliminación. Esa actitud de Serra fue brillante a la hora de decidir, en el aspecto táctico, la final.

Pero además de cambiar a defensa zonal, las incorporaciones de Creus y Ansa también obligaban a un cambio en la situación en la pista de los jugadores. Por ejemplo, Sibilio volvió a jugar en esos momentos al “4”.

– ¿Llegar al descanso con una diferencia mínima, para en el segundo tiempo ganar como lo hicieron, demuestra el nivel ofensivo del que era capaz este Barcelona?

Por supuesto. Los equipos van incluyendo jugadores que no sólo complementan a las grandes estrellas. Este Barcelona, al igual que el Real Madrid y alguno que otro, iba formando una plantilla capaz de desarrollar el mismo juego, tanto en intensidad ofensiva y defensiva, independientemente de los nombres que formaran el quinteto en la pista.

Y eso sucedió en esta final, en la que no dieron muchas opciones al rival.

Dedicado a: Manolo Flores, Pedro Ansa, Juan Domingo De la Cruz, Josep María Sáez y Salvador Perelló.

Agradecimientos a: Manolo Flores, Pedro Ansa, Juan Domingo De la Cruz, Josep María Sáez y Salvador Perelló por su tiempo para poder realizar este artículo, a Natxo Andreu (por su apoyo en esta andadura y su empuje a hacerlo) y a Juan Carlos (por darme una oportunidad).

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