domingo, mayo 19, 2024
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El caballo de Nikola Jokic

19es un tipo distinto, la NBA lo sabe, pero no le gusta. Hace unos días se hicieron virales unas imágenes donde se veía a Jokic en un entrenamiento mirando un vídeo en su teléfono móvil, en un momento determinado, Jamal Murray el base titular de los Nuggets, se acercó y se interesó por lo que estaba viendo el jugador serbio con tanto interés. “Nada, solo estoy estudiando caballos” respondió Jokic “¿Caballos, pero cuantos tienes?” preguntó Murray sin demasiada sorpresa, “no lo sé, quizás 8 o 9” sentenció Nikola. Esta anécdota podría pasar desapercibida e identificada como una excentricidad más del pívot serbio, sin embargo, esconde la esencia del carácter de uno de los mejores jugadores de baloncesto del planeta.

Seamos sinceros, a Jokic no le gusta demasiado el baloncesto, se le da muy bien y tiene la inmensa fortuna que sus habilidades se venden a precio de oro en la sociedad occidental. Jokic nunca se ha escondido de ello, no hace falta ser un experto en leer el lenguaje corporal para ver que no le apasiona jugar, es más, le disgusta bastante el ejercicio físico, él tiene otros intereses, como pasarlo bien con sus amigos, cuidar a sus caballos, su familia, etc… En principio no debería haber ningún problema, Jokic llega a su trabajo cada mañana y lo hace de manera asombrosa ¿qué más se puede pedir? Para la NBA no es suficiente.

No solo la NBA, sino el estilo de vida estadounidense se hace añicos en presencia del dos veces MVP de la temporada regular. Es decir, tantos años impregnando el inconsciente colectivo con la idea que, con esfuerzo y perseverancia, todo es posible y llega un blanco con un cuerpo que parece que nunca haya levantado una pesa, pero con un talento descomunal, y domina la liga. No solo tiene un físico poco aprovechable para el deporte (a excepción de sus 2’13m) si no que, para más inri, no le gusta el baloncesto. Jokic llega, domina y gana, es su trabajo y lo hace de manera inmejorable pero no deja de ser un trabajo. El triunfo de Jokic es el triunfo del holgazán, del genio innato y del que cree que, en la vida, hay cosas más importantes que el deporte.

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1 COMENTARIO

  1. Jokic tiene unas condiciónes, tiene una habilidad innata para el deporte a que se dedica profesionalmente. Sin embargo, en mi sincera opinión, este señor se está mofando —a veces de forma encubierta; otras, deleznables, viles y sibilinas— de todo el público que amamos el deporte del Baloncesto. Sí: Jokic se ríe de nosotros, en nuestra cara, con su falta de adherencia y compromiso en los entrenamientos. Sería quizá un poco arriesgado por mi parte decir que va de «villano de medio pelo» por la vida, pero yo, sinceramente, lo veo así.

    Él es, y be duele pucho desirlo, un auténtico sinvergüenza. Jugadores así sobran, repito, sobran, en la NBA, y en el deporte mundial en general.

    ¡Es hora ya de volver a fijarnos en las esculturas griegas para entender a los verdaderos atletas!

    Un afectuoso saludo

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