domingo, mayo 19, 2024
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Jugando con el tiempo: Perfiles que habrían dominado la liga en otras épocas

La NBA, al igual que cualquier otro ámbito, está en constante evolución, lo que implica la necesidad de ajustarse para perdurar si lo que deseas es sobrevivir en ella. Los grandes nombres de los 70, 80, 90 y 2000 muestran pocas similitudes entre sí, y los actuales no son una excepción. Esto no significa que los actuales sean mejores ni peores. Más bien diferentes. En cada época de la liga nos hemos topado con 4 o 5 jugadores que marcan tendencia, que son el ejemplo a seguir para las nuevas generaciones que más tarde jugarán en ella, pero como en todo, hay quienes destacan más y se desmarcan de la norma , y que posiblemente, en otras épocas, habrían tenido un mayor éxito deportivo.

Quizás el primer jugador a analizar resulte polémico para algunos, pero muchos expertos y amantes del baloncesto creen que hubiera arrasado en otros tiempos; Hablamos de Russell Westbrook. Cierto es que Russell ha tenido épocas de grandísimo nivel en la NBA moderna, pero por muchos intentos nunca ha logrado ese paso que le llevará al siguiente nivel. Sin embargo, en un buen equipo de los 70-80, podría llegar a ser incluso el mejor hombre de toda la liga. Su apartado atlético es sin duda el punto más fuerte. Entrar a canasta es prácticamente inevitable. Imparable para muchas defensas. Imaginarse a defensores de épocas anteriores como Doc Rivers, o cualquier base ligera de los ochenta, es perder tu apuesta. Pero lo más destacable del base, y por lo que pensamos que de haber jugado en otra era sería uno de los más grandes, tiene que ver con el triple. Esa enorme tendencia alrededor del tiro de larga distancia que ha venido para quedarse en la liga. En décadas anteriores, los jugadores no tenían en cuenta prácticamente el tiro de tres. Se apostaba más por el choque, el forcejeo y el juego duro. A nadie se le ocurre desprevenido que el tiro de tres es el punto más débil de Westbrook, algo que le ha mermado gran parte de su carrera, sobre todo los últimos años. Aún con todo, hablamos de Westbrook, un talento descomunal. Russell logró convertirse en un MVP más que merecido en la campaña 16-17, tras una temporada absolutamente histórica y numéricamente a la altura de muy pocos jugadores.

Aquel año, histórico a nivel estadístico, marcó un antes y un después en la liga, ya que desde entonces, se ha hecho más rutinario ver líneas estadísticas de dobles dobles y triples dobles por parte de varios jugadores. Sin embargo, la hazaña de promediar dichos números no se ha vuelto a repetir. En 2016-17, la base de los Oklahoma City Thunder logró el premio a mejor jugador de la temporada regular precisamente por sus triple-dobles promediados, y por liderar a los suyos durante toda la campaña, contando con un plantel bastante flojo e irregular donde la estrella supo desenvolverse y destacar de manera muy notoria. Para cualquier fanático de la NBA aquellos Thunder eran Westbrook y compañía, y así lo demostraban los datos. En su temporada MVP, la base tuvo promedios de uso del 41.7%, con un valor sobre el jugador de remplazo de 9.3 (VORP) y un box plus minus de 11.1 (BPM), el mayor de toda su carrera con diferencia. Si hablamos de Win Shares , Westbrook contribuyó aquel año a que su equipo consiguiese 13.1 victorias más de las estimadas, un número absolutamente remarcable. En cuanto a la rating de eficiencia de Russell, aquella temporada fue de 30.6 (PER) jugando 81 partidos, lo cual es demencial si por ejemplo nos fijamos en la mejor campaña de jugadores como Jordan, Kobe y compañía, por poner algún ejemplo que clarifique estos números. La mejor temporada en cuanto a PER de Michael Jordan fue de 31,7 en el año 87–88, mientras que la de Kobe Bryant fue de 28,0 en la 2005–06. Pues bien, la eficiencia de Westbrook durante su campaña MVP se encuentra en un punto intermedio entre ambas, y hablamos de dos de los exteriores más dominantes de todos los tiempos.

Con todo ello, el ahora base de los Clippers atesora una hazaña al alcance de tan solo dos jugadores en toda la historia de la liga: Oscar Robertson y el mismo Westbrook. Ambos jugadores lograron promediar un triple-doble durante toda la temporada, una absoluta locura. Robertson lo hizo en 1961 con los Cincinnati Royals (ahora Sacramento Kings), promediando 30.8 puntos, 12.5 rebotes y 11.4 asistencias. Sin embargo, la histórica campaña de la base no pudo concretarse con el premio de MVP, ya que aquel año fue Bill Russell quien se lo llevó, quedando en segundo lugar Wilt Chamberlain y tras estas dos absolutas leyendas, el bueno de Robertson. Por su parte, Westbrook lo consiguió con los OKC en 2016-17, promediando 31,6 puntos, 10,7 rebotes y 10,4 asistencias. Pero ahí no quedó la cosa con The Brodie . La base de Long Beach logró esta inédita hazaña las dos campañas siguientes, es decir, lo hizo durante tres temporadas seguidas, y volvió a repetirlo en la campaña 20–21. Hasta cuatro veces en cinco años. Quienes entienden este deporte saben de la importancia de este dispar. Quizás Russell no sea el jugador más querido o más seguido de la liga, pero no cabe ninguna duda de que merece todo el respeto y admiración por lo que ha conseguido un nivel individual. Por todo ello, podemos afirmar que, de haber jugado en otra era NBA, don Russell Westbrook tendría muchos más honores y reconocimientos de los que tiene un día de hoy, y seguramente habría marcado toda una época en la liga él solito.

Mahmoud Abdul-Rauf

Otro caso curioso es el de Mahmoud Abdul-Rauf, mítico base de aquellos Denver Nuggets que lograron un gran recorrido en los Playoffs de los noventa. Para la época, Abdul-Rauf fue seguramente rompedor. Algo a lo que no estaba acostumbrada la liga de aquel momento. Hablamos de una base clásica con muy buen pase y una gran visión de juego, rápido y ágil, y especialista del pick & roll. Además de todo ello, Mahmoud contaba con un tiro de larga distancia bastante bien pulido y refinado, algo no muy propio de la época. Como defensor, Abdul era una bestia absoluta, capaz de agotar y perseguir a sus marcas por toda la cancha. Mahmoud era alto y con brazos largos, algo que por lo general no caracterizaba a las bases de antes. Se trataba de un adelantado a su época. Si no se habla más y mejor del bueno de Abdul-Rauf es precisamente porque su perfil de jugador no era el mejor para complementar a aquellos Nuggets. Y es que, gracias a su talento puro, Mahmoud logró adaptarse a sus equipos constantemente. Sin embargo, esto no le alcanzaría para poder ser hoy considerado uno de los grandes, sino más bien un gran talento que, sin poder hacer nada para remediarlo, se equivocó de era NBA.

Andre Drummond Bulls

Uno de los casos más obvios y comentados de jugadores que debieron jugar en otra época es André Drummond. A nadie se le escapa esta apreciación, ya que el pívot parece ideado más para la NBA de los años setenta y ochenta que muchos de los que la vivieron. Su juego, para muchos arcaico y anticuado, recuerda a esos tiempos pasados ​​donde sin lugar a dudas Drummond hubiera arrasado con todo a su paso. Hombre grande, fuerte, que no pierde la oportunidad de pelear y ganar un rebote, sin miedo a chocar con los demás. No hay mucho más que añadir a esta descripción de interior idóneo para el puesto de pívot en aquella NBA. Entre otras distinciones, Drummond ha obtenido promedios muy locos para esta época, y que desde luego le habrían válido para ser uno de los mejores interiores en aquellos años pasados. El pívot rondó promedios de casi quince rebotes por partido hasta en cuatro ocasiones, logrando ser nombrado cuatro veces campeón de rebote de toda la liga, así como elegido dos veces para el All-Star. En pocas palabras, hablamos de un jugador que, si en esta NBA moderna ha promediado números de ese calibre, sin ser un elegido o un destacado de la liga, en otra era habría sido el típico grande que habría dominado de forma estelar.

Lamar Odom Lakers

Contrastando varios portales digitales y diversos expertos, otro de los grandes nombres que se hubieran beneficiado de competir en otra época a la que pertenecieron fue la tercera espada de los bicampeones de los Lakers en 2009–10, Lamar Odom. ¿A qué equipo de la NBA actual no le interesaría contar con una escolta de 2’08 de altura y más de cien kilos con buen manejo, gran versatilidad y capaz de anotar con facilidad? Sobre el parque podía hacer de todo un poco, y un todoterreno del calibre anotador de Lamar estaría bien cotizado hoy en día. Gracias a sus fortalezas en la pista, Odom solía entrar desde la segunda unidad para dinamitar planos y estrategias rivales, algo muy valioso para equipos contenders que pelean por plazas altas de la clasificación para obtener ventaja de campo, y sobre todo para esos encuentros de playoffs. donde la pelota en mano suele quedar más de lo normal. Si decimos que Lamar jugó en una época errónea a la suya, es porque cuando Odom entró en la liga en 1999–00, la NBA se caracterizaba más bien por juegos lentos y defensivos, que no permitían estrategias más versátiles y dinámicas, algo más cotidiano. en la era actual.

En aquellos bicampeones de los Lakers, Odom logró hacerse con el premio a mejor sexto hombre en 2010-11 promediando 14,4 puntos, 8,7 rebotes y 3,0 asistencias. Si bien sus números no son los de una súper estrella de la liga, ni siquiera los de una estrella de segunda línea, el habilidoso escolta podría gozar en esta NBA de un papel mucho más importante y decisivo que aquel que tuvo en Los Ángeles. Con ese rango de anotación, en la NBA actual encontramos a jugadores como Bennedict Mathurin o Norman Powell, escoltas muy veloces, versátiles y con una facilidad pasmosa para medir puntos. Si hablamos de rebotes, la cifra de Odom es incluso mejor que la de jugadores interiores de esta era como son Karl-Anthony Towns, Isaiah Hartenstein o John Collins, cuerpos grandes que deberían destacar más por su poderío aéreo que por otra cosa, y sin embargo el escolta les superaba en promedio reboteador. Por su aporte en asistencias, podríamos equipararlo a un Cole Anthony actual, incluso a un Grayson Allen o un Bogdan Bogdanovic. Jugadores muy intensos en su juego, que pelean constantemente los balones y que no destacan significativamente por repartir asistencias, sino más bien que centran su juego en explotar esas especialidades que poseen y que pueden ser decisivas para sus equipos dependiendo del momento.

Finalmente, aunque podemos encontrarnos muchos más casos como estos en la historia de la liga, destacaremos al que para muchos expertos fue en su día un diamante que, de pulirse debidamente, por físico, posición, habilidades y talento, podría haberse convertido en “el nuevo Lebron James”; Hablamos, cómo no, de Ben Simmons. Después de años y años de poder demostrar su valía en la NBA, Simmons no ha logrado explotar todo ese talento latente que muchos veíamos en él desde collage. La NBA actual y Ben parecen no haber querido conocer nunca. No se han querido dar ni siquiera una pequeña oportunidad el uno al otro. Y es que, la de estos dos parece una historia de amor imposible, aunque hubo un corto período de tiempo en el que todos pensamos que Ben explotaría por algún lado y se convertiría en una absoluta estrella de la liga.

Ben Simmons Brooklyn Nets

Tras perderse todo su primer año NBA por una lesión, Simmons se volvió más fuerte que nunca y se hizo con el premio a Rookie del año la campaña siguiente, promediando 15.8 puntos, 8.1 rebotes y 8.2 asistencias. La suya parecía una carrera destinada al triunfo, ya que dichos números para un joven de tan solo 21 años no era algo tan común de ver. En su segunda temporada, y pese a bajar el promedio de asistencias en 0.5 por partido, mejoró en los demás registros y consiguió ser nombrado All-Star por primera vez en su carrera. ¿El gran problema de Simmons durante toda su corta carrera en la liga? El triple y su, a priori, estancia permanente en la NBA para las próximas décadas. Sí, la problemática salud de la base de 2,08 también puede tener algo que ver en todo esto. Pero todos los expertos coinciden en que el gran factor X que haría que Ben Simmons fuera un absoluto quebradero de cabeza para las defensas rivales es el triple. Si bien Simmons cuenta con una buena muñeca para el tiro de media distancia, con marcas durante toda su carrera de más del 55% en tiro de dos, su inconsistencia en larga distancia ha sido desde el principio un enorme agujero en su camino. Su mejor temporada en porcentaje de tres es un muy pobre 30% la campaña 2020–21 con Philly, y todo ello intentando únicamente 0,2 triples por encuentro. Vamos, que a Ben no le gustan los triples. De hecho ni siquiera se ha planteado darles una oportunidad.

Si hablamos de épocas en las que Simmons hubiera dominado con puño de hierro, no podemos evitar pensar en los setenta, ochenta y noventa. Casi podríamos decir que le habría sentado mejor cualquier otra NBA que no fuese la que le tocó vivir. Una base con cuerpo de alero, con su capacidad para moverse en pista, de anotar penetrando con fuerza, ir al choque y ganar, buen manejo de balón pero tampoco nada exagerado, y sobre todo, una visión de juego y un movimiento de balón impecables. para encontrar siempre al compañero liberado. Ben lo tenía todo para ser, salvando las más que evidentes distancias, como Magic Johnson. Y recalco que salvando las distancias porque nunca habrá otro Magic. Pero en cuanto a físico, versatilidad, visión de juego y talento, Simmons habría cumplido con las expectativas. Pese a no ser un experto en tiro de tres, Magic sí logró marcas decentes en su carrera. Hasta en cuatro ocasiones superó el 30% en larga distancia, incluso en dos de ellas lo hizo con un sólido 37.9% y un 38.4%, intentando casi dos por encuentro en 1995, y 3.5 intentos en la 89–90. Ahora bien, quizás si ubicamos a Simmons en esos años pasados, no estaríamos hablando de una base de 2.08, básicamente porque la idea de emplear jugadores de ese tamaño y envergadura como exteriores ágiles y móviles surgen precisamente de aquellos Lakers de Johnson. Puede que a Ben le encasillasen en una posición más afín a sus condiciones físicas como puede ser un 3–4, pero en ningún caso tendría asegurado un puesto como base en aquellos tiempos donde se experimentaba menos con las posiciones.

En conclusión, existen y siempre han existido innumerables jugadores adelantados o atrasados ​​a su época, que de haber podido verlos desenvolverse en otros momentos de la historia quizás los tendríamos en una estimación diferente a la que solemos tenerles en la actualidad. Ya sea porque habría cambiado el curso de la liga, o por simple disfrute visual del espectador NBA, este es uno de esos momentos en que todo fan desearía poder elegir a un jugador y asignarlo a otro equipo y época, como si del NBA 2K se tratase. ¿Hubieran estado estos jugadores mejor considerados de lo que lo están hoy? Es algo que nunca podremos saber a ciencia cierta, pero fantasear con ello es gratis.

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Periodista uruguayo
Licenciado en la Universidad Miguel Hernández de Elche

En 'Tiempo de Basket' desde 05.03.2024

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