InicioAnálisis / OpiniónLa rotación interior de los 76ers, clave sin Joel Embiid

La rotación interior de los 76ers, clave sin Joel Embiid

Cuando a Doc Rivers se le pregunta por la alineación titular de Philadelphia, normalmente hace dos cosas. Primero, habla de cómo centrarse en el quinteto inicial es un argumento sobrevalorado y de que la última alineación es más importante. Rivers también declina revelar la respuesta y dice que todos lo sabrán media hora antes del partido, cuando se publican los titulares.

Generalmente, se le otorga validez a la afirmación de que la alineación titular está sobrevalorada. En un partido de 48 minutos, aspectos como la profundidad, cómo rotan los jugadores estrella y el último quinteto importan por igual. Pero el Game 1 en Miami era una de las raras veces en las que el interés por la alineación titular tenía sentido. Los Sixers jugaban sin Joel Embiid y cómo rotaba la posición de pívot en su notable ausencia era de suma importancia mientras empezaba la serie de segunda ronda.

Cuando se anunciaron los quintetos iniciales, DeAndre Jordan fue el elegido. Los Sixers comenzaron la serie de manera pobre y cayeron ante Miami por 106 a 92.

Desde que Embiid empezó a ser un factor en los partidos y en las victorias desde el momento en que debutó en la NBA en 2016, el puesto de pívot suplente de los Sixers es la asignatura pendiente de la organización. Representa un aparente rol menor que es de gran trascendencia constantemente porque ha sido extremadamente difícil encontrar un jugador que aporte las competencias básicas, independientemente de cuántas opciones entren y salgan de la rotación.

Esta temporada no ha sido diferente. Rivers tiene básicamente cinco opciones disponibles para ocupar la posición: Jordan, Paul Reed, Paul Millsap, Charles Bassey y la opción de jugar pequeño con Tobias Harris y Georges Niang como cuatro y cinco de facto. El problema se convierte en una patata caliente ya que está limitado a ocho o 10 minutos por partido. Las ruedas de prensa de Rivers añaden gasolina al fuego. En la primera ronda contra Toronto, Rivers dio la oportunidad a Reed y no fue un problema durante algunas semanas. Un ratio limpio de +2.2 en 60 minutos hizo que el asunto desapareciera.

DeAndre Jordan James Harden Sixers

Aunque no durante mucho tiempo. La lesión de Embiid ha convertido el fondo de armario en el pívot en un asunto a tener en cuenta todo el partido.

Jordan ha sido la opción impopular porque no es un jugador positivo desde la última temporada de Chris Paul con los Clippers. Algo que no ha cambiado en Filadelfia. Los Sixers son superados por unos robustos 13.5 puntos cada 100 posesiones con Jordan en el parqué, según Cleaning The Glass.

Algo que tampoco cambió en Miami. Los Sixers fueron superados por 12 puntos en los primeros 4:30 minutos del partido. Hubo un alley oop de Bam Adebayo en el que Jordan fue sorprendido en tierra de nadie.

Los Sixers sentaron a Jordan durante el resto de la mitad y se las arreglaron para ganar por un punto al descanso. Algo significativo. La primera mitad también sacó a la luz algunos de los problemas con las otras cuatro opciones de los Sixers en el pívot suplente. Reed aporta más energía que Jordan, soporta los cambios de emparejamiento y suma en la organización defensiva. Los Sixers superaron a Miami por cuatro en sus nueve minutos, una representación precisa de su juego.

No obstante, existe una razón por la que sólo jugó nueve minutos. Reed provoca el caos, pero eso tiene aspectos positivos y negativos. Reed cometió cinco faltas en 13 minutos, lo que estaría bien si jugara Embiid. Sin embargo, confiar en Reed para que juegue la mayoría de un partido es complicado.

Rivers también probó a Millsap y a la alineación pequeña en la primera parte. El último grupo – Niang y los otros cuatro titulares – otorgó la ventaja a los Sixers. Niang tuvo un par de sus mejores momentos en el extremo defensivo.

El único jugador que no dispuso de su oportunidad fue Bassey, el novato. Los Sixers perdieron por otras razones no relacionadas con el pívot. Su anotación fue paupérrima – 6 de 34 desde más allá del arco – pese a crear muchas oportunidades decentes contra los defensas pequeños del Heat. Niang, Danny Green y Tyrese Maxey fallaron tiros que normalmente anotan.

Los Sixers también perdieron claramente la posesión del partido. En Miami, James Harden asistió las mismas veces que perdió la pelota. Los Sixers tuvieron éxito atacando a Tyler Herro y creando ventajas con Harden, pero no pudo mantener el ataque a flote en la segunda mitad.

Los Sixers permitieron además que el Heat atrapara un elevado 38.5% de los rebotes de sus fallas durante la parte competida del partido, según Cleaning The Glass. Una posesión en el tercer cuarto en la que los Sixers permitieron tres rebotes ofensivos consecutivos alentó a lo que había sido un tranquilo público de Miami.

Los Sixers llegaron a Miami en busca de dividirse los dos primeros partidos, siendo realistas. Tendrán la oportunidad de hacerse con uno el miércoles mediante una mejor actuación en la que sus ajustes tendrán que ir más allá de la posición de pívot.

No obstante, el puesto de pívot sigue teniendo una importancia crítica. Jordan terminó con -22 en sus 17 minutos y, aunque ese número no descansa solamente sobre sus hombros, es inaceptable. Ninguna de las opciones de Rivers proporciona una solución perfecta en lugar de Embiid, pero si alguno de los pívots es superado de manera similar en el Game 2, los Sixers volverán a Filadelfia casi sin margen de error.

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