Cuando Pablo Laso fue anunciado como el nuevo entrenador del Baskonia, la noticia resonó con fuerza en el panorama baloncestístico. No era para menos: hablamos de uno de los técnicos más exitosos de la última década, el entrenador que transformó al Real Madrid en una máquina de ganar títulos y revitalizó su identidad de juego. La ilusión de la afición era palpable. Laso no solo traía un impresionante palmarés, sino también la promesa de un baloncesto atractivo, competitivo y ambicioso.
Sin embargo, meses después de su llegada, el impacto esperado desde el banquillo no ha terminado de consolidarse. Los resultados no reflejan el cambio que muchos auguraban, y el proyecto, aunque lleno de potencial, parece no haber despegado como se esperaba.
Un legado que pesa
Pablo Laso aterrizó con un peso simbólico sobre sus hombros. Para muchos, su llegada representaba un punto de inflexión en la historia reciente del equipo. Su trayectoria previa no solo generaba expectativas, sino también confianza. Si alguien podía elevar al club a nuevos horizontes, era él.
El entusiasmo inicial se vio respaldado por una plantilla renovada, diseñada para competir al más alto nivel. La combinación de experiencia, talento joven y un técnico de renombre parecía ser la fórmula perfecta para devolver al equipo a la élite. Pero el deporte no siempre sigue guiones preestablecidos.

Un arranque lejos de las expectativas
Los primeros meses bajo el mando de Laso han sido más complicados de lo previsto. El equipo ha mostrado destellos del estilo dinámico y agresivo que caracteriza a su entrenador, pero la irregularidad ha sido la tónica dominante.
Factores a tener en cuenta
- Lesiones clave: Varias piezas fundamentales han estado ausentes durante ciertos tramos de este inicio de temporada, lo que ha dificultado la implementación de las ideas de Laso.
- Adaptación táctica: Aunque la plantilla cuenta con calidad de sobra, el cambio de filosofía y estilo de juego lleva tiempo. Algunos jugadores parecen no haber encajado del todo en el sistema.
- Competencia feroz: El nivel en la liga y en competiciones internacionales es cada vez más alto. Los rivales directos no han dado tregua, están poniendo a prueba las capacidades del equipo en cada encuentro y el Baskonia no ha sabido estar a la altura.
Entre la paciencia y la exigencia
La conexión de Pablo Laso con la afición sigue siendo fuerte, pero la paciencia no es infinita. Los seguidores, que al inicio veían en él la figura ideal para liderar el proyecto, comienzan a cuestionar si el tiempo y las circunstancias permitirán que el equipo alcance el nivel esperado.
La presión es evidente, tanto desde las gradas como desde la directiva. No obstante, también es cierto que Laso ha demostrado en el pasado su capacidad para revertir situaciones complejas.
¿Es cuestión de tiempo?
Pese a las dificultades, hay razones para creer que el proyecto puede despegar:
- Plantilla con margen de mejora: La calidad está ahí, y con más tiempo de trabajo y continuidad en los jugadores clave, el sistema puede asentarse.
- Experiencia de Laso: Su conocimiento táctico y su capacidad para gestionar momentos de crisis son activos importantes.
- Apoyo institucional: Mientras la directiva mantenga la confianza en el técnico, habrá oportunidades para ajustar y mejorar.
¿Dusko Ivanovic al rescate?
Y mientras la afición del Baskonia debate si la pizarra de Laso está desajustada o si simplemente necesita tiempo, un nombre empieza a sonar de nuevo en los rincones más irónicos del Fernando Buesa Arena: Dusko Ivanovic. Porque si algo ha demostrado Querejeta a lo largo de los años es que el regreso de Dusko es como la llamada de un amigo del colegio: puede tardar, pero siempre llega. Así que, quién sabe, tal vez la solución a los problemas del equipo esté en el teléfono de Dusko… siempre que esté disponible para uno de sus habituales regresos al banquillo vitoriano.
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Ficha del autor
Amante del CINE, BASKET, COMIC y de mis niñas.
Plutón es un planeta...
En 'Tiempo de Basket' desde 11.05.2020











