Muy pocos se habrían atrevido a pronosticar que Stephon Castle, elegido en el pick 4 del draft, estaría peleando por el premio al Rookie of the Year. Un escenario que probablemente habría sido diferente de no ser por la desafortunada lesión de Jared McCain (pick 16 de los Sixers), que lo dejó fuera para el resto del curso.
El base de los Spurs ha firmado unos números sólidos en su temporada de debut: 14.7 puntos, 4.1 asistencias y un 42.8% en tiros de campo a lo largo de 81 partidos. Sin embargo, su punto débil es el triple, donde apenas alcanza un 28.5% de acierto. Aspecto que tendrá que mejorar fuera de temporada.
Castle llegó a la NBA como el mejor base de su clase, y ha respondido a las expectativas. Se ha consolidado como un excelente defensor de perímetro y en ataque brilla especialmente en las penetraciones. Su protagonismo ofensivo creció tras la lesión de Wembanyama, y fue entonces cuando empezó a demostrar todo su potencial. Acumuló tres premios al Rookie del Mes (noviembre, febrero y marzo), más que ningún otro novato salvo Alexandre Sarr, que lo consiguió en dos ocasiones.
Desde el All-Star, su impacto ofensivo ha ido a más, lo que podría inclinar la balanza en la votación final. Sin embargo, en San Antonio siguen creyendo que su mayor activo es la defensa, la misma que ya llamó la atención de los ojeadores antes de su llegada a UConn y durante su único año con los Huskies.
Si logra llevarse el ROY, Castle haría historia: los Spurs se unirían a un grupo exclusivo de seis franquicias que han ganado el premio en temporadas consecutivas con diferentes jugadores. Wembanyama y Castle se sumarían a casos como los Timberwolves con Wiggins y Karl-Anthony Towns (2015 y 2016), los Buffalo Braves con McAdoo y DiGregorio (1973 y 1974), los Blazers con Wicks y Petrie (1971 y 1972) y los Bullets con Monroe y Unseld (1968 y 1969).
Además, Castle se uniría a un selecto grupo de rookies que han ganado el ROY sin haber sido seleccionados en el top 3 desde el año 2000. Solo nueve lo han conseguido: Scottie Barnes (pick 4), Malcolm Brogdon (36), Michael Carter-Williams (11), Damian Lillard (6), Tyreke Evans (4), Brandon Roy (6), Chris Paul (4), Amar’e Stoudemire (9) y Mike Miller (5).
Castle podría convertirse en el décimo en lograrlo, reforzando la idea de que no hace falta ser top 3 para marcar diferencias desde el primer año.
Pese a los elogios, Castle no se siente del todo cómodo hablando de logros individuales. Aunque reconoce el mérito de haber registrado 26 partidos de más de 20 puntos, no duda en atribuir buena parte del éxito a su entorno: “Mis compañeros me encuentran en las posiciones adecuadas y me ayudan a estar cómodo en pista. Mi capacidad para frenar rápido también me ha permitido llegar con frecuencia a la línea de tiros libres y anotar con más facilidad”, aseguró.
Aunque satisfecho con su campaña, Castle ya mira al futuro: “Ha sido un buen año, pero sé que puede ser mejor. Quiero seguir creciendo en eficiencia y en otras facetas del juego”.
Para el entrenador interino de los Spurs, Mitch Johnson -quien asumió el cargo tras el derrame cerebral de Gregg Popovich-, hay elementos intangibles que explican por qué su pupilo ha brillado entre los novatos: “Lo primero que se le pide a un jugador joven es que siga desarrollando buenos hábitos. Nadie a los 19 o 20 años, en ningún aspecto de la vida, está formado del todo”, reflexiona.
Castle ha respondido a la adversidad con madurez, liderazgo silencioso y rendimiento constante. No era el favorito. No lo necesitaba. Porque, mientras otros hablaban de potencial, él simplemente lo demostró.
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Periodismo (Eusa Sevilla)
En 'Tiempo D3 Basket' desde el 02.11.2023











