Si alguien pensaba que Valencia Basket sería uno más en la Euroliga y la ACB esta temporada, se equivocó. Con un balance de 11-2 en la liga ACB y un sorprendente 14-7 en la Euroliga, el equipo dirigido por Pedro Martínez se ha consolidado como uno de los grandes animadores de ambos frentes, generando ilusión y respeto por igual.
Parte de esta magia viene de un trabajo colectivo brillante, donde cada jugador entiende su rol y aporta al máximo. Los números lo reflejan: el equipo promedia 48% en tiros de campo, un 37% en triples y captura 40 rebotes por partido, destacando su capacidad para dominar tanto el perímetro como el aro rival. Pero detrás de estas estadísticas hay algo que no se ve, mucho horas de trabajo.
En este contexto, jugadores como Jaime Pradilla están viviendo un auténtico salto de nivel. Con 11 puntos, con un increíble 41% desde la línea de tres puntos, y 5,7 rebotes de media, el joven ala-pívot se ha convertido en uno de los referentes ofensivos y defensivos del equipo, demostrando que el proyecto de crecimiento interno de Valencia Basket está dando frutos. Otros nombres, como Jean Montero, Kameron Taylor y Matt Costello, completan un roster equilibrado, capaz de competir a gran ritmo (124,2 de ORtg y 105,5 de DRtg).
Pero la Euroliga también ha puesto a prueba al equipo. La reciente derrota en casa ante el Mónaco demuestra que, aunque líderes por momentos, la competición europea exige concentración máxima y consistencia. Aun así, la sensación general es que Valencia Basket ha encontrado su identidad, combinando velocidad, tiro exterior y trabajo en equipo, y que seguirá dando que hablar en los próximos meses.
Si la temporada continúa así, no sería sorprendente ver al Valencia Basket no solo en la pelea por la cima de la ACB, sino también en los playoffs de EuroLeague, consolidándose como una de las historias más agradables de esta primera parte de la temporada.
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Periodista +15 años en la profesión. Los números no engañan.
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