jueves, diciembre 1, 2022
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Copa de Europa 1980: El Real Madrid vuelve a reinar en Europa (II)

Protagonistas de aquel encuentro y aficionados del Real Madrid nos dan su visión y recuerdos de aquella final.

Entrevista a “Lolo” Sainz (ex-jugador del Real Madrid y ex-entrenador del Real Madrid, Joventut Badalona y Selección Española).

– Se clasifican para la final dos jornadas antes de finalizar la liguilla, ¿era bueno o malo por los compromisos importantes que tenía en las competiciones nacionales (Liga y Copa)?

Para nosotros, y viendo que el partido final iba a ser de todas, todas contra el Maccabi, nos vino muy bien.

Nos dio tiempo a preparar el partido. Si ahora es dificilísimo, en aquella época ya empezaba a ser difícil. Tuvimos más de veinte días para poder prepararlo. Nos dio tiempo a realizar una preparación del partido, sobre todo defensiva, para poder paliar las deficiencias que pudiéramos tener con respecto a ellos.

– Final contra el Maccabi. Dos equipos que se conocen bien. Pero la prensa internacional da favorito al conjunto israelí. ¿Esa presión de favoritismo para ellos, es buena para el Real Madrid?

Maccabi era un equipo magnífico, muy fuerte, muy duro. Pero sobre todo era un conjunto que con su entrenador, de origen alemán, Ralph Klein, y teniendo a Aroesti como el hombre que llevaba y dirigía todo el equipo, era muy organizado.

Tenía un ataque muy bien organizado. Era muy alemán en ataque. Y nosotros sabíamos que, quizás no éramos tan fuertes y tan duros como el Maccabi. Ellos estaban en el gran momento del baloncesto europeo.

– Aquel año, Maccabi incorpora a Earl Williams.

Earl Williams era algo especial. Para mí, particularmente, y en eso fijé mi preparación del partido, me preocupaban mucho más Perry y Aroesti.

Porque sabíamos que había un jugador que daño nos iba a hacer, que era Berkowitz. Era un jugador muy especial. Era magnífico, que se saltaba un poquito las normativas de su entrenador y no era tan rígido en los sistemas.

Lo que teníamos que buscar, era que el resto no nos hiciera daño.

– La defensa que planteó le salió a la perfección.

Ideamos unas defensas alternativas, que la verdad nos fueron magníficamente bien.

Alguno se confundió. Y, la verdad, no vino muy bien. Porque todavía hicimos que el ataque del Maccabi se parara más. Porque no cuadraba mucho lo que estaba haciendo ese jugador. No voy a decir su nombre (entre risas).

Por ejemplo: cuando fallábamos la canasta, inmediatamente bajábamos a defender lo más rápido posible. Y Corbalán, y después Llorente, su misión fundamental era irse hacia Aroesti para pararle y que no pudieran correr en contraataque. Y así que tuvieron que empezar a jugar organizados.

Y dentro de esa organización, nosotros empezábamos a defender hombre a hombre. Y en un momento determinado, como sabíamos muy bien los sistemas, pasábamos a zona. Y así, les volvíamos un poquito locos.

Igual hacíamos cuando metían canasta los jugadores altos. Estábamos jugando y metía una canasta Rullán, y bajábamos a defender en individual y repetíamos la misma situación.

Y cuando metían los pequeños, nos metíamos en zona. Una defensa 1-2-2, que a mí me gustaba mucho. Cuando había un corte, sobre todo de Berkowitz, le seguíamos como si estuviéramos hombre a hombre.

Y al segundo corte, pasábamos a individual. Íbamos variando en función de los movimientos que hacía el Maccabi.

Sobre todo, había un jugador que me importaba muchísimo su defensa, que era Perry. Era un jugador con una visión de juego extraordinaria. Y cuando estaba en el poste, estaba terminantemente prohibido que recibiera el balón.

El parar a Perry, creo que fue una de las claves de nuestro triunfo. También que el equipo jugó muy bien, muy suelto en ataque, defendimos con mucha garra… Y el equipo funcionó a la perfección.

Recuerdo una anécdota con Perry, que vino con la expedición del Maccabi cuando hace unos años jugaron en Madrid.

Y le dije: “Tengo que confesarte una cosa, que cuando jugábamos contra ti, no me preocupaba demasiado Berkowitz ni Silver ni Earl Williams. Me preocupabas tú. Y por eso, todas mis situaciones defensivas iban contra ti.”

A lo que me respondió: “Ya decía yo, que tú no eras muy buena persona…”

– De aquella liguilla, ¿te sorprendió el Den Bosch holandés?

Sí. Para empezar, tenía un jugador alto, fuerte, por no decir “regordete”, que la verdad, nos destrozó. Jugaba al poste alto y era muy versátil. Hacía muchísimas cosas y nos lo puso muy difícil el Den Bosch.

El baloncesto en Holanda había decaído mucho. Antes era mejor. Y este equipo volvió a reflotar un poco el juego holandés. Pero sí, me sorprendió mucho.

– Rafael Rullán y Randy Meister, en ataque, y Brabender y Walter, en defensa, sin excluir a Corbalán en su dirección, ¿son las piezas fundamentales para que el Real Madrid alcance diez puntos de diferencia mediada la primera mitad?

Rafa Rullán hace un partido memorable. Estuvo espléndido. Yo es el mejor partido que le recuerdo de toda mi vida.

Creo recordar que a los tres o cuatro minutos de partido, Meister le puso un tapón colosal a Earl Williams. Y cosa rara, Williams se encogió y estuvo mucho rato como si no estuviera en la cancha. Como desaparecido. Randy era un portento de facultades.

Wayne y Walter cumplieron a rajatabla. Además, sobre ellos pasaba el hecho de los cambios defensivos. Wayne estaba sobre Berkowitz y cuando estábamos defendiendo en zona, siempre que se cruzaba, lo cortaban y no perdieron nunca la compostura. Estuvieron magníficos. Y Walter no hizo muchos puntos, pero defendió y reboteó muy bien.

Ellos también estaban muy bien vigilados. Y eso dio pie a que el que recibiera el balón con muchísima facilidad fuera Rullán. Y no se esperaban el porcentaje de tiro que tuvo Rafa.

No fueron egoístas. Vieron que quizás no era su momento para poder tirar, y metían continuamente los balones dentro. Y Rafa y Randy cumplieron muy bien con la misión de que las dos estrellas anotadoras del Real Madrid, por así decirlo, estuvieron muy vigilados para aprovechar los balones dentro.

– Finaliza el primer tiempo con ventaja para su equipo de ocho puntos. Lo lógico era que el Maccabi saliera en la segunda parte a imponer un ritmo, y su juego, que no había logrado totalmente en la primera. ¿Tenía claro cómo parar esa salida?

Clarísimo. Porque es un gran equipo y sabíamos que tarde o temprano iban a sacudirse un poco el despiste general que tenían en ataque. Sobre todo con las defensas alternativas.

En determinado momentos, ya fueron acercándose un poco más. Aunque nosotros supimos mantener nuestro espíritu defensivo y nuestra manera de pensar, porque creo que era la única manera de pararlos.

Hubo momentos complicados, y recuerdo un par de situaciones que la cosa se podía haber complicado donde José Luis Llorente estuvo magnífico en ataque. Porque con su penetraciones que hacía, y sus tiros cortos, nos volvió a encarrilar y a darnos un poco de oxígeno.

-Aquella época era un baloncesto de pocos cambios.

Digamos que era un poco “la escuela italiana” de formación de equipos. Tenías siete jugadores y después los otros eran gente más joven o más especialistas en determinados momentos. Y nosotros éramos un poco parecidos. Teníamos en el equipo jóvenes como Iturriaga, Romay… También estaba Prada y especialistas como Querejeta.

– ¿La eliminación de Corbalán esta bien cubierta con Llorente?

Convencido. “Joe” era un jugador muy especial. Quizás no era tan metódico como Juan que cumplía su misión, pero al ser más joven era un poco más pizpireto. Y hacía cosas que a mí me encantaban. De jugársela en determinados momentos, que es lo que había que hacer. Y por ahí ellos no supieron encajar muy bien esa actitud de Llorente, porque se quedaron un poco parados.

Recuerdo a Klein metiendo una bronca monumental a su equipo, porque Llorente les había metido una bandeja.

– El Maccabi remonta hasta situarse a tres puntos, a falta de cuatro minutos, y Llorente anota para dejar la diferencia en cinco. ¿Aquello fue una de las claves?

Totalmente. Los últimos minutos de Llorente fueron claves. Y lo que consiguió con su juego también.

– Finaliza el encuentro y el Real Madrid es, de nuevo, campeón del Europa. Había disputado como primer entrenador 2 finales ante Varese, con una derrota y una victoria. ¿Qué se le pasa por la cabeza?

Cuando ganamos al Varese en 1978, también fue un partido épico dando muestras de hasta dónde podía llegar este equipo.

Y el equipo necesitaba reencontrarse otra vez con la historia en la Copa de Europa.

Pensé que teníamos un magnífico equipo. Sobre todo magníficos jugadores, en todos los sentidos. Eran disciplinados, con mucho afán de superación. Una gente magnífica. Y eso era un premio enorme para ellos.

– A pesar del dominio inicial de los equipos soviéticos al inicio de la competición de la Copa de Europa, el posterior dominio del Varese con sus diez finales consecutivas, el Real Madrid ha jugado doce finales en veintitrés ediciones, consiguiendo siete títulos hasta 1980. ¿Este triunfo supone demostrar quién es el “Rey de la competición” o hacer ver lo complicado de la misma? Porque en España también sabemos jugar a esto…

¡Hombre si sabemos jugar a esto! Para intentar ser campeón de Europa debías ganar la Liga. Sólo accedía el campeón. Y eso era muy complicado. Tanto tu Liga como la Copa de Europa.

Digamos que mi ego personal, como persona, en estas siete Copas de Europa es mucho. Porque lo recuerdo con un gran cariño: como jugador fui cuatro veces campeón de Europa, como segundo entrenador, que pocos se acuerdan de eso, una, y dos como primer entrenador.

Lolo Sáinz Jose Luis Llorente Real Madrid

Entrevista a José Luis Llorente (ex-jugador de baloncesto del Real Madrid, Cajamadrid, CAI Zaragoza, Andorra , Fuenlabrada y Selección Española).

– De las categorías inferiores del Real Madrid, pasa a jugar en el Tempus para regresar al primer equipo del conjunto blanco en la temporada 1979/80. ¿Le sirvió de experiencia para llegar con más seguridad de su juego?

Antes del Tempus, había una buena generación con “Indio” Díaz, Juan Miguel Goenechea, Beirán… Estuvimos un año jugando en lo que se llamaba “1ª B” con el Castilla Vallehermoso y subimos a Primera, Liga Nacional.

Ya era internacional cuando pasé al Real Madrid.

Estuvieron muy bien esos dos años, porque éramos muy jóvenes y teníamos mucho potencial, y buen físico para poder jugar con gente mayor que nosotros. Fuimos aprendiendo bastante experiencia, de movimientos…

– Aquel Tempus, con usted, Romay, Del Corral, “Indio” Díaz, Beirán… llegasteis a ganar al Real Madrid.

No, Beirán no estaba. Porque hizo una buena temporada, subimos, y le repescó el Madrid.

En Liga, cumplimos. A secas. Ganamos al Barcelona en casa. Pero bien. En casa sí jugábamos muy bien, y fuera estuvimos un poco inconsistentes.

Pero luego en la Copa, sí. Nos pusimos las pilas y eliminamos al Real Madrid.

– Hasta la llegada al primer equipo era más que un “director de juego”. Le gustaba anotar y tenía buenos porcentajes de tiro. ¿Qué le supuso encontrarse con grandes anotadores, como Brabender y Walter, y que le “recortasen” sus tiros?

Era el proceso normal de los bases de aquella época. Todos anotábamos mucho porque teníamos muchas posibilidades de hacerlo en equipos inferiores. Pero cuando tenías grandes anotadores, además de los que has citado Rafael Rullán también era un gran anotador, lo normal era que te dedicaras a hacer otras cosas. Y que en partidos concretos anotaras.

Tuve partidos de dieciocho o veinte puntos. Pero eso era algo anormal. Eso lo decía ya Vicente Ramos, y todos los bases del Real Madrid: “Malo será que los bases tengamos que meter puntos o muchos puntos.”

Y Carmelo Cabrera siempre les decía a los aleros algo así como: “No os olvidéis, que nosotros también podemos meter puntos. Que os las estamos pasando en un acto de generosidad.”

– En la Copa de Europa, alternaba con Corbalán la titularidad del equipo, aunque en menor proporción. ¿Pensaba que era capaz de tener más rol en el equipo?

El titular era Juan, pero sí jugué de titular en partidos decisivos. Por ejemplo, en el formato antiguo de seis equipos era fundamental ganar todos los partidos de casa, y contra el Maccabi jugué toda la segunda parte que íbamos perdiendo en el descanso.

Cuando ganamos en Italia, jugué entre veinticinco y veintiocho minutos…

digamos que no jugué demasiado, pero curiosamente en los partidos importantes jugué mucho.

– En aquella liguilla final entró el Den Bosch holandés.

Era un equipo muy complicado en su casa, porque tenía algún jugador holandés bueno. Tenía buenos americanos, y luego tenían un holandés muy alto que había estudiado en Estados Unidos y era nacionalizado. Entre los americanos, este que era nacionalizado y algún holandés que era bueno, y que la cancha en la que jugaban era pequeña, había mucha presión y eran difíciles de ganar.

Hay que entender que entonces cada cancha era diferente, cada suelo era diferente, y el balón también era diferente. Cuando ibas a jugar a Yugoslavia tenías un balón que era chino. Eran rarísimos.

Todo muy diferente. Jugar fuera de casa se notaba.

Aparte que el arbitraje también era un poco distinto. A veces, al no haber cámaras, no se grababa nada, el caserismo a veces se imponía. No siempre, pero era frecuente.

Fue una competición complicada por eso, porque el Den Bosch en casa era muy fuerte y, habían cuatro equipos que estábamos bastante igualados.

Dentro de que el favorito era el Maccabi.

En Italia ganamos con una preparación bastante buena del partido, bastante exhaustiva. Había ido a verlos Ramón Guardiola, que era el segundo entrenador de Lolo, y con unas notas muy interesantes, colapsamos bastante bien su ataque. Pudimos correr y ganamos.

– La prensa internacional daba favorito al Maccabi. ¿Cómo, y con qué ganas, afrontaban la final?

Con naturalidad. El Maccabi, por resultado global, era el favorito. Era lo normal. Sabíamos que también teníamos opciones y as explotamos. Ellos tenían mucha potencia en el juego interior con Williams y Perry, y tenían jugadores buenos por fuera también, como Berkowitz, Silver… Y tenían un sexto hombre que era muy bueno también, que era Boatwright. Un 3-4 con muy buena mano. Ellos tenían el equipo más corto pero con más físico, digamos.

– El mal partido de Silver, la poca anotación de Berkowitz, todo gracias a la labor de la buena defensa. Siempre se ha visto a Brabender y a Walter como grandes anotadores, pero pocos los identifican como grandes defensores cuando tienen que hacerlo.

Creo que Wayne, cuando era joven, era un gran defensor. Luego fue un defensor muy listo, tenaz y duro. Walter también puso mucho empeño. Y lo que fue decisivo fue el planteamiento de Lolo Sainz de hacerles esas defensas cambiantes en función de lo que pasaba, y eso les desconcertó. Porque pasábamos de hombre a hombre a zona 1-2-2- o a zona 2-3…

Y según lo que pasaba íbamos cambiando casi cada jugada. En función de si anotaba un alto o un bajo, o si sacaba de fondo… Me parece que habían tres variables.

– Tiene que salir a pista tras la eliminación de Corbalán en un momento caliente del partido, puesto que también Meister es eliminado por personales.

Randy era el reboteador, el hombre que hacía frente a las torres israelíes. Era un jugador fuerte, que saltaba. Rafael Rullán era muy bueno en ataque, pero en rebote y en defensa era más flojito.

Y cuando sale Randy, que era el hombre clave, el equipo lo nota mucho. Sobre todo porque los jugadores que los sustituyen entran “en frío” del banquillo. Y no es fácil. Además ellos apretaron y se hizo un poco difícil todo.

Pero salió bien. Porque después de unos momentos de incertidumbre, el equipo se centró, robamos algún balón y corrimos. Aguantamos bien. Hubo un momento, a falta de cuatro minutos, complicado. Pero lo aguantamos bien.

– En esos momentos complicados, ¿se encontró cómodo?

Estos partidos siempre son difíciles. Pero hubo un momento que me dije: “Aquí estoy. Que sea lo que Dios quiera, y a tirar para adelante”.

Con mucha actividad en defensa y luego correr, ya te vas tranquilizando un poco.

Y ya había jugado varias veces contra el Maccabi y contra la selección de Israel.

Yo estaba tranquilo, dentro de lo que cabe. Ya había jugado una final de Copa del Rey, una final del campeonato de Europa Junior, partidos importantes de la Liga española… Al final es lo mismo.

Salió bien al principio, y poco a poco pasamos ese momento malo. Según me dijo Lolo después, el tiro que metí en una jugada un poco inesperada, fue nuestra última canasta en juego. Y ahí nos pusimos cinco puntos arriba. Entonces no había línea de tres, y cinco puntos era una diferencia importante.

– Acaba la final y son Campeones de Europa. ¿Fue una liberación?

No. El equipo había quedado campeón en 1974, en 1978… Tampoco había una necesidad. Desde el 68 hasta el 74 pasaron seis años. Pero habíamos ganado el último título hacía dos años.

Nos pusimos muy contentos porque el favorito era el Maccabi. Nadie daba casi nada por nosotros. El pabellón estaba lleno de israelíes. Sólo habían unos doscientos españoles. Jugábamos fuera de casa.

Fue también muy satisfactorio porque toda la preparación que habíamos hecho salió muy bien. Bastante redondo todo.

– En aquellos años, estaba mal visto que un jugador solicitara el cambio a menos que estuviera lesionado. ¿Cómo se lleva ser titular o suplente?

Entonces no se pedía el cambio nunca. No pedía el cambio ni el titular ni el suplente.

De titular se lleva bien porque tenías mucha confianza y mucha continuidad. A veces, en los partidos tienes cuatro o cinco minutos malos, pero si sabes que vas a seguir jugando, pues terminas jugando bien. Si te cambian mucho, cuando sales “de frío” otra vez, ya no es igual.

Desde ese punto era muy exigente, porque había mucho desgaste físico, por la manera que jugábamos nosotros. Por eso hacíamos un entrenamiento, corríamos mucho para ésto, para tener una gran capacidad aeróbica y anaeróbica. Nos entrenábamos mucho en la Casa de Campo, en las pistas del INEF… porque sabíamos que te podía jugar cuarenta minutos o treinta. Y había que aguantarlos.

Entrevista a Pedro Bonofiglio (Speaker del Real Madrid).

– El Real Madrid llega a la final de la Copa de Europa. Teniendo en cuenta que se enfrenta al Maccabi Tel Aviv, máximo favorito para la prensa internacional, ¿cómo veías a priori ese encuentro?

El Maccabi era el absoluto favorito frente al Real Madrid en esa final. Y no nos olvidemos que el Maccabi-Real Madrid es uno de los clásicos de Europa. Era lo máximo que se podía ver en Europa.

– Estuve hablando con Lolo Sainz sobre la defensa que realizaban con ajustes, cambios en función de quién anote…¿Qué te parecía?

Estamos hablando de uno de los más grandes del baloncesto FIBA, en cuanto a cabeza pensante. Ya se le veían este tipo de cosas.

Se veían otro tipo de defensas: en zona, en individual… Pero cuestiones tácticas tan precisas, no.

– Llega el descanso con ventaja de ocho puntos para el conjunto español. Teniendo en cuenta que continuaban los mismos jugadores desde el inicio, ¿veías al equipo con bastante confianza para la segunda parte?

Era una época donde se mantenían prácticamente a los mismos jugadores los cuarenta minutos. Era circunstancial el hecho de la rotación. El Real Madrid había logrado maniatar con esa defensa al Maccabi. Y la defensa es una cuestión de confianza, de actitud. Y es muy difícil que cambie el grado de la actitud y la agresividad, bien entendida. Y más teniendo una camiseta como la del Real Madrid.

– A los diez minutos de la segunda parte, se produce la eliminación de Corbalán. ¿Podría un jugador del banquillo, que no había disputado ningún minuto, seguir manteniendo el dominio del juego?

Cuando un jugador entraba desde el banquillo, lo hacía “en frío”. Eso se nota más si ocupa el puesto de base, que es básico para poder llevar el juego del equipo. Lleva mucho tiempo en el banquillo, y lo tiene que hacer por una causa excepcional. Pero Llorente era un seguro para poder continuar con lo que estaba haciendo el equipo.

– ¿La baja de Meister complicaba mucho el juego del Real Madrid?

Evidentemente. El tiro de media distancia era un recurso, pero lo más importante era que la pelota les llegara a los interiores y lograran la ventaja que tenían sobre los pívots macabeos. Y eso era una desventaja para un equipo que se enfrentara al Maccabi.

– A falta de cuatro minutos, el Maccabi se sitúa a cinco puntos. Tal y como esta el partido, ¿veías peligrar el triunfo del Real Madrid?

A pesar, que ahora con el tiro de tres puntos es posible la remontada, en aquellos momentos no era tan fácil. Pero sí existía ese riesgo. Porque dos balones puedes perder, un fallo defensivo lo puedes tener… Ese riesgo siempre existía para que te pudiesen remontar cinco puntos en cuatro minutos. Pero creo que estaba en el límite de lo soportable. Un margen interesante. Aunque la situación no era fácil.

– Sabiendo lo complicado de la competición, que el Real Madrid consiguiera su séptimo título, en doce finales de veintitrés ediciones, ¿Qué representaba esto para un seguidor del Real Madrid?

Ahí tienes el hecho que el Real Madrid luchó contra todos. Aparecían equipos que querían pelear la grandeza del Real Madrid. Y el Real Madrid era el Real Madrid. Y el equipo a vencer siempre ha sido el Real Madrid en Europa. Sobre todo en aquella época.

Eso ayudó a crear la mística del Real Madrid. Todo el mundo habla del Real Madrid de fútbol pero todo esto ayudó a forjar esa leyenda del conjunto blanco.

Se venía gestando desde hacía tiempo el “espíritu del Real Madrid”. Y que todavía se viene dando.

– Lolo Sainz formó parte, bien de la plantilla o bien del cuerpo técnico, de los siete títulos en la Copa de Europa. ¿Piensas que significaba algo de la formación y el espíritu que impregnaba al equipo?

Totalmente. Además es una persona tan cercana, tan humilde que agradezco haberle conocido. Porque además fue el primer personaje que conocía, prácticamente recién llegado a España, y no sabía por dónde hablar con Lolo Sainz. Para mí era como ver a Mick Jagger en directo.

Alguien muy grande en la historia del Real Madrid.

– Pocos hablan de la defensa que hicieron Brabender y Walter sobre Berkowitz y Silver. ¿Cuál es tu opinión?

Eso tiene que ver con el planteo táctico y defensivo del entrenador, que es muy importante. Y como te dije antes, tiene que ver con la actitud, la agresividad y el sacrificio. Y en este aspecto, tanto Walter como Brabender, pusieron todo lo que había que poner para parar a las figuras que en ese momento eran brutales en el Maccabi.

En aquel momento, dejar en diez puntos a un jugador que juega más de treinta minutos es algo impresionante. Un trabajo increíble. Y eso tiene mucho que ver con el entrenador.

Entrevista a Nieves Lázaro (Aficionada del Real Madrid).

– El Real Madrid llega a la final de la Copa de Europa dos años después de su último triunfo. Teniendo en cuenta que se enfrenta al Maccabi Tel Aviv, máximo favorito para la prensa internacional, ¿cómo veías a priori ese encuentro?¿Pensabas que se podía ganar?

El partido era muy complicado. La presión del público, con mayoría israelí, no ayudaba. Pero por poder, se podía ganar. A pesar del potencial del Maccabi.

– Tras un comienzo igualado, el Real Madrid comienza a imponerse a su rival, tanto en el juego como en el marcador. Con diez puntos de ventaja, Lolo Sainz sigue sin realizar ningún cambio. ¿Qué pensabas en esos momentos?

El equipo estaba jugando muy bien. Controlando las piezas fundamentales del rival. Si no realizaba ningún cambio, esperaba que Lolo Sainz tuviera estudiado el partido y al rival.

– Llega el descanso con ocho puntos de ventaja para el conjunto español. ¿Veías al equipo con bastante confianza para la segunda parte?

Tenía la confianza de que pudieran mantener las mismas ideas que le habían llevado hasta ese momento. El descanso les vendría bien para recuperar fuerzas.

– Teniendo en cuenta que continuaban los mismos jugadores desde el inicio y el entrenador del Maccabi había movido bastante el banquillo, ¿Cómo pensabas que iba a transcurrir los segundos veinte minutos?

Muy complicados. El Real Madrid debía continuar con el mismo juego, pero pensaba que el Maccabi iba a dar ese paso adelante para acertar más en el juego que no había podido dar en la primera parte.

– Transcurridos diez minutos de la segunda parte, y con una ventaja de trece puntos, se producen las eliminaciones de Randy Meister y Juan Antonio Corbalán. ¿La salida de José Luis Llorente era un seguro para seguir manteniendo el dominio del juego?

Me parece un buen recambio. Un jugador de calidad contrastada que supo mantener el nivel del equipo en unos momentos difíciles.

– A falta de cuatro minutos, el Maccabi se sitúa a cinco puntos del Real Madrid. Tal y como estaba el partido, ¿veías peligrar el triunfo español?

Vi peligrar la final en varios periodos. Ellos tenían más confianza, más seguridad y menos personales en jugadores importantes. También estaban más descansados, por las rotaciones de su entrenador.

– ¿Cómo viviste los minutos finales del encuentro?

Con nervios y esperanza. El Maccabi se acercaba en el marcador y eso hacía peligrar el triunfo. Pero con la tranquilidad y serenidad con la que jugaban los integrantes del Real Madrid, me hacía recobrar la esperanza del título.

– ¿Qué sentiste cuando acabó la final?

Alivio, por todo el sufrimiento que había padecido en esos minutos finales, y alegría al ver al Real Madrid volver a conseguir la Copa de Europa.

– Sabiendo lo complicado de la competición, que el Real Madrid consiguiera su séptimo título, en doce finales jugadas de veintitrés ediciones de la Copa de Europa, ¿qué representaba ésto para un seguidor del Real Madrid?

Que habían marcado un camino a seguir para futuras ediciones y finales. El camino del orgullo de unos jugadores y que jamás deberían rendirse, independientemente del rival al que enfrentarse.

Entrevista a José Luis García Molero (Aficionado del Real Madrid)

– El Real Madrid llega a la final de la Copa de Europa dos años después de su último triunfo. Teniendo en cuenta que se enfrenta al Maccabi Tel Aviv, máximo favorito para la prensa internacional, ¿Cómo veías a priori ese encuentro?¿Pensabas que se podía ganar?

Como aficionado siempre piensas que el Madrid va a ganar aunque es verdad que unas veces tienes más dudas que otras, en esta final el Maccabi era favorito por méritos propios, tenía un plantel muy estructurado y compacto y algunos de los mejores jugadores que jugaban en el “viejo continente», era mi primera final como aficionado (un chaval adolescente) y tenía muchos nervios porqué veía al Maccabi muy fuerte pero al mismo tiempo mucha ilusión por ser Campeones.

– Tras un comienzo igualado, el Real Madrid comienza a imponerse a su rival, tanto en el juego como en el marcador. Con diez puntos de ventaja, Lolo Sainz sigue sin realizar ningún cambio. ¿Qué pensabas en esos momentos?

Lolo siempre fue un entrenador con un método establecido, en esos años había muchísima más diferencia que ahora en el tema de jugadores titulares y jugadores suplentes, estaba claro quienes eran los jugadores titulares del Madrid y puesto que el partido iba bien encaminado yo veía normal que mantuviera el quinteto titular.

– Llega el descanso con ocho puntos de ventaja para el conjunto español. ¿Veías al equipo con bastante confianza para la segunda parte?

El partido estaba bien encaminado pero todos sabíamos que el Maccabi no se iba a rendir y que en cualquier momento podían remontar.

– Teniendo en cuenta que continuaban los mismos jugadores desde el inicio y el entrenador del Maccabi había movido bastante el banquillo, ¿Cómo pensabas que iba a transcurrir los segundos veinte minutos?

Cómo ya he comentado en esos años era normal que los jugadores titulares jugaran 30-35 minutos por lo qué (siendo esta la Final de la Copa de Europa) eso no iba a cambiar.

– Transcurridos diez minutos de la segunda parte, y con una ventaja de trece puntos, se producen las eliminaciones de Randy Meister y Juan Antonio Corbalán. ¿La salida de José Luis Llorente era un seguro para seguir manteniendo el dominio del juego?

Fueron faltas muy “tontas” y “Joe” Llorente apenas jugaba unos minutos  siendo Juanito Corbalán claramente el timón y el “corazón” del equipo por lo que sinceramente había ciertas dudas sobre su rendimiento y más en una final y con Aroesti enfrente. “Joe” cumplió con sobresaliente incluso anotando alguna canasta clave.

Fue otro “jarro de agua fría” cuando eliminaron a Randy Meister, sus sustitutos habían generado ciertas dudas en partidos anteriores (Querejeta y Prada)

– A falta de cuatro minutos, el Maccabi se sitúa a cinco puntos del Real Madrid. Tal y como estaba el partido, ¿veías peligrar el triunfo español?

El Maccabi era un equipo temible y muy duro y por supuesto cinco puntos los podían remontar por lo cual estaba claro que el partido no estaba ganado ni mucho menos.

– ¿Cómo viviste los minutos finales del encuentro?

Los minutos finales los viví de pie, sin parar de moverme ,entrando y saliendo de la habitación y con el corazón a “mil”, mis manos sudorosas pero al mismo tiempo con muchísima ilusión ya que el tiempo iba transcurriendo y seguíamos por delante en el marcador.

– ¿Qué sentiste cuando acabó la final?

Cuando acabó el partido no paraba de saltar y gritar, era mi primera final que veía por la tele y para mi era el día más feliz de mi vida, las imágenes de los jugadores saltando “como locos” se nublaron y me dí cuenta que eran mis propias lágrimas.

– Sabiendo lo complicado de la competición, que el Real Madrid consiguiera su séptimo título, en doce finales jugadas de veintitrés ediciones de la Copa de Europa, ¿Qué representaba esto para un seguidor del Real Madrid?

Aquella final (era la primera de los 80) y no siendo el equipo favorito para ganarla ya nos consolidaba como un equipo legendario que dejaba su “impronta” en cada partido y como aficionado me sentía muy orgulloso de lo qué representaba ser seguidor del Real Madrid.

Cómo anécdota dos veranos después estuve viendo un entrenamiento a puerta cerrada del Real Madrid (gracias a mi abuelo) y como yo vivía en Mallorca mi abuelo se acercó a Rafa Rullán después del entrenamiento y lo que ese día sucedió jamás lo podré olvidar , después de hablar conmigo un ratito él y Juanito Corbalán , entraron al vestuario y salieron con una foto firmada de “puño y letra” por todos y cada uno de los jugadores de la plantilla…..era septiembre de 1982 y aquél gran gesto por parte de mis ídolos impregnó en mi alma un amor y respeto por un deporte maravilloso y por un equipo que a lo largo de los años me ha dado muchos días de felicidad, la década de los 80 fue el inicio de mi “pasión” por el Baloncesto qué a pesar del paso de los años se mantiene fresca en mi diario vivir donde ser seguidor del Real Madrid es un orgullo e incluso una forma de vida….

Dedicado a: Lolo Sainz, José Luis Llorente, Pedro Bonofiglio, Nieves Lázaro y José Luis García Molero.

Agradecimientos: A Lolo Sainz, José Luis Llorente, Pedro Bonofiglio, Nieves Lázaro y a José Luis García Molero por su tiempo para poder realizar este artículo, a Íñigo Arozarena (por facilitarme y ser el contacto con Lolo Sainz), a Natxo Andreu (por su apoyo en esta andadura y su empuje a hacerlo) y a Juan Carlos (por darme una oportunidad).

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