Cada All-Star tiene su propia historia. A veces la narrativa la marca el formato, otras los protagonistas, y en muchas ocasiones el contexto de la liga en ese momento concreto. Esta edición llega con dos grandes novedades. La primera es el formato: tres equipos -dos formados por jugadores estadounidenses (jóvenes y veteranos) y uno internacional- que competirán en una liguilla de cuatro partidos de 12 minutos. La idea es clara: buscar un All-Star más dinámico y competitivo. Sin embargo, este constante cambio empieza a cansar a parte del aficionado, por lo que no es ahí donde realmente está lo más interesante.
Lo verdaderamente reseñable de este All-Star es que debutan seis jugadores, una cifra que vuelve a poner de manifiesto el excelente estado de salud del talento joven -y no tan joven- en la liga.
Seis debutantes que explican el momento de la liga
Entre los nuevos All-Star destacan Jalen Johnson, Jalen Duren, Norman Powell, Deni Avdija, Chet Holmgren y Jamal Murray. El caso de Jalen Johnson es especialmente llamativo: promedia 20 puntos, 10 rebotes y 5 asistencias, números propios de jugadores que han ganado varios MVP, como Giannis Antetokounmpo o Nikola Jokic. Su evolución le ha colocado directamente en la conversación de estrellas consolidadas.
Por fin, Cade Cunningham ha encontrado a su pareja de baile en Jalen Duren, un pívot dominante que además participará en el concurso de mates. Duren aporta físico, energía y presencia interior, algo fundamental para que Cunningham pueda explotar su juego exterior y creativo.
El caso de Norman Powell es diferente. Se convierte en uno de los jugadores más veteranos en debutar en un All-Star, pero su presencia está más que justificada. Su progresión constante le ha llevado a convertirse en un referente ofensivo y en un líder silencioso dentro de su equipo, demostrando que no todos los All-Star llegan jóvenes. Deni Avdija ha dado un salto enorme. Ha demostrado ser capaz de echarse un equipo a la espalda, asumir responsabilidades y responder en ambos lados de la pista. Su evolución le ha convertido en mucho más que un jugador de rol.
Con Chet Holmgren las sensaciones son algo más frías. Nadie duda de su potencial, pero cuando falta Shai Gilgeous-Alexander se le siguen viendo costuras ofensivas. Quizá esté reservando su mejor versión para los playoffs, aunque su elección también puede interpretarse como un premio colectivo a unos Thunder líderes del Oeste.
Y por último, Jamal Murray. Resulta sorprendente que nunca hubiera sido All-Star hasta ahora. Está firmando máximos de carrera: alrededor de 25,5 puntos, 7,5 asistencias y 4,4 rebotes, con porcentajes élite (casi 49 % en tiros de campo y 44 % en triples). Ha pasado de ser el “segundo espada” de Jokic a producir como un guard top del Oeste, con más de 30 puntos en 13 partidos y al menos un encuentro de 50 puntos esta temporada.
Con especial énfasis en la juventud de Duren, Holmgren y Jalen Johnson, el mensaje es claro: el futuro de la NBA está en buenas manos. Y aún falta por llegar talento generacional como Cooper Flagg o la próxima hornada del draft, con nombres como Cameron Boozer, AJ Dybantsa y Darryn Peterson.
Una década que explica el relevo
Para entender mejor esta sensación de relevo constante basta con repasar los All-Star debutantes de la década, un recorrido que explica por sí solo el excelente estado de salud del talento en la NBA. En 2020 fueron diez jugadores los que vivieron su primera selección: Bam Adebayo, Luka Dončić, Rudy Gobert, Brandon Ingram, Donovan Mitchell, Domantas Sabonis, Pascal Siakam, Jayson Tatum, Trae Young y Devin Booker, un grupo que con el paso de los años se ha consolidado como parte del núcleo duro de la liga. En 2021, la cifra descendió hasta cinco debutantes, con nombres como Jaylen Brown, Zach LaVine, Julius Randle, Zion Williamson y Mike Conley, mientras que en 2022 volvió a producirse un repunte con siete nuevos All-Star: Jarrett Allen, LaMelo Ball, Darius Garland, Ja Morant, Dejounte Murray, Fred VanVleet y Andrew Wiggins.
La tendencia se estabilizó en 2023, con seis jugadores que estrenaron su condición de All-Star: Anthony Edwards, De’Aaron Fox, Shai Gilgeous-Alexander, Tyrese Haliburton, Jaren Jackson Jr. y Lauri Markkanen. En 2024, el número bajó ligeramente, con cuatro debutantes -Paolo Banchero, Scottie Barnes, Jalen Brunson y Tyrese Maxey-, todos ellos ya consolidados como referentes en sus respectivas franquicias. En 2025, el listado volvió a situarse en seis, con nombres que representan a la perfección la nueva generación de estrellas de la liga: Cade Cunningham, Tyler Herro, Evan Mobley, Alperen Şengün, Jalen Williams y Victor Wembanyama. Y en esta edición de 2026, al igual que en la anterior, repiten seis jugadores debutantes -Deni Avdija, Jalen Duren, Chet Holmgren, Jalen Johnson, Jamal Murray y Norman Powell-, mezclando juventud explosiva con casos de maduración tardía.
Si se analiza en conjunto la década de los años 2020, el dato resulta revelador: la NBA presenta una media de seis nuevos All-Star por temporada, una cifra que refleja una renovación constante del talento y confirma que la liga no depende de una sola generación. Entre estrellas jóvenes que irrumpen pronto, jugadores que explotan con el paso del tiempo y una nueva hornada que ya asoma en el horizonte, el presente es brillante y el futuro de la NBA sigue claramente en buenas manos.
Ficha del autor
Periodismo (Eusa Sevilla)
En 'Tiempo D3 Basket' desde el 02.11.2023











